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26 Días de Fe – Día 14

En esta lección veremos la importancia de hablar correctamente, no hablar nuestras dudas y temores sino hablar lo que la Palabra de Dios dice de nosotros, sin importar que la circunstancias sean adversas, porque el declarar lo que Dios dice nos hará pasar por encima de ellas y nos llevará a la victoria.

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Lección 14 – La Confesión Correcta E Incorrecta

Textos Bíblicos: 2 Timoteo 1:7; 1 Pedro 2:24; Mateo 8:17

Verdad Central: La confesión de nuestros labios dará el dominio sobre nosotros a Dios o a Satanás.

La Biblia es la Palabra de Dios y contiene los pensamientos de Dios. Y por supuesto, los pensamientos de Dios son diferentes de los pensamientos de los hombres. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Porque como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9). A medida que vamos estudiando la Palabra de Dios y conociendo sus pensamientos, podemos atrevemos a pensar los pensamientos de Dios poniendo nuestro pensar en línea con Su Palabra.

Estudiando acerca de la confesión hemos aprendido que si nuestra confesión es incorrecta es porque nuestro creer es incorrecto.  Si nuestro creer es incorrecto es porque nuestro pensar es incorrecto. Y si nuestro pensar es incorrecto, es porque nuestra mente no ha sido aún renovada con la Palabra de Dios.

Algunas veces las enseñanzas de la Palabra de Dios no le parecen razonables al hombre natural, pero eso es porque su mente no ha sido renovada por la Palabra. Marcos 11:22-24 dice: “…Tened fe en Dios (o la clase de fe que Dios tiene). Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere…y no dudare en su corazón sino creyere…lo que diga le será hecho. Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. La versión amplificada de este versículo dice, “Por esta razón os digo, cualquier cosa que pidiereis en oración, creed – confiad y estar seguros – de que se os ha otorgado, y lo obtendréis“.

Las cosas más grandiosas que le sucederán a un cristiano ocurrirán cuando se mueva en ese ámbito o reino espiritual. Su intelecto y los sentidos físicos se le pondrán a cada paso del camino para evitar que entre en ese ámbito, porque, si la mente natural no ha sido renovada por la Palabra de Dios, lo querrá mantener en el terreno natural. Pero hay un terreno espiritual, y este es realmente el terreno del cristiano.

La Confesión Correcta E Incorrecta

Mirando dentro del asunto del pensar incorrecto, el creer incorrecto y la confesión incorrecta, hagamos la pregunta, ¿Qué es exactamente la confesión incorrecta? La confesión incorrecta es una confesión de derrota y fracaso, y de la supremacía de Satanás. El hablar de cómo el diablo le está impidiendo triunfar, manteniéndole en cautiverio, o manteniéndole enfermo, es una confesión de derrota. Y una confesión como esa, simplemente glorifica al diablo.

Como hemos dicho en las lecciones anteriores, la confesión es dar testimonio de una verdad que hemos abrazado, testificar de algo que sabemos, y afirmar algo que creemos. Muchas veces nuestras confesiones, en vez de dar testimonio de lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de determinado asunto, admiten nuestra derrota y glorifican al diablo en vez de a Dios. Algunos de nosotros somos como la querida anciana que se puso en pie en la iglesia para testificar: “El diablo ha estado detrás de mí toda la semana, bendito sea su nombre“. Pero muchos de nuestros testimonios testifican más de la supremacía de Satanás en nuestras vidas que del dominio de Cristo. Cuando testificamos de lo que Dios ha hecho por nosotros, lo estamos glorificando; de la misma manera, cuando hablamos de lo que el diablo está haciendo, de nuestras derrotas y fracasos, estamos glorificando al diablo.

Mucha gente pierde la bendición que Dios tiene para ellos solo por hacer la confesión incorrecta. Están derrotados y la vida es solamente un continuo roce para ellos.

¡En realidad, una confesión que glorifica al diablo es una declaración inconsciente de que Dios es un fracaso!  Una confesión como ésa destruye nuestra fe y nos mantiene en cautiverio. La confesión de la habilidad del diablo para estancarnos y evitar que triunfemos le da dominio a él sobre nosotros. Por lo tanto, con tu boca, vas a darle a Dios dominio sobre ti o a Satanás. La confesión de tus labios que ha crecido de la fe en tu corazón va a derrotar absolutamente al diablo en cada combate.

Cuando somos salvos, confesamos el Señorío de Jesús. El comienza a tener dominio sobre nosotros y a gobernar nuestra vida. Pero cuando confesamos la capacidad de Satanás para estancarnos y evitarnos triunfar, entonces, aunque seamos cristianos, le estarnos dando a Satanás dominio sobre nuestras vidas. Él es el dios de este mundo, y tomará lugar porque nosotros se lo permitimos. Aunque puede ser un permiso hecho por ignorancia o un consentimiento inconsciente, sin embargo, es un consentimiento. Y cuando Satanás tiene dominio, estamos llenos de debilidad y temor.

Venciendo El Temor Y La Duda

2 Timoteo 1:7 dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía (temor), sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Aunque en lo natural podemos algunas veces sentir miedo, nunca debemos confesar temor. El temor no es de Dios. La escritura anterior dice que Dios no nos ha dado un espíritu de temor, “sino de poder, de amor, y de dominio propio“. El temor no es algo que viene de dentro de ti. Es algo que viene de afuera, tratando de dominarte. Es del enemigo. No debemos confesar temor, debemos confesar poder, amor y dominio propio.

Lo mismo es cierto sobre la duda. No confieses tus dudas. Esto no quiere decir que no debes admitir duda si la tienes. Únicamente que no digas nada acerca de ella. La duda es del diablo. La duda es un artículo de contrabando. La duda es mala. El cristiano no tiene nada que ver con la duda, porque no le pertenece a él. Mucha gente piensa que está siendo sincera cuando confiesa que duda. Puedes haber sido tentado a dudar, pero puedes hacer que el diablo huya, resistiéndolo.

Así que no confieses duda, confiesa fe. Empieza a hablar de quien eres en Cristo. Tú eres un creyente. Eres una nueva criatura. Habla eso, cree eso, piensa eso. Y si eres tentado; y ninguno de nosotros está exento de ser tentado, “resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Niégate a dudar en el nombre del Señor Jesucristo y la duda te dejará.

Confesando La Palabra De Dios

En vez de confesar tus dudas y temores, confiesa lo que la Palabra de Dios dice. Dios dijo: “No temas, porque yo estoy contigo…” (Isaías 41:10). Por lo tanto puedes decir: “Yo no tengo miedo. Yo soy un hijo de Dios y Él está conmigo. Él no me ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio. No soy un desconfiado, soy un creyente“.

Deja de hablar el lenguaje del diablo de duda y temor. Empieza a hablar el lenguaje de Dios. Dios es un Dios de fe. Nosotros somos hijos de fe de un Dios de fe.

En una de nuestras reuniones una mujer me dijo acerca de su hermana, quien estaba en una institución mental: “Ella no está muy mal, pero sí necesita los cuidados de una institución mental. Ella entiende lo que se le dice. En ocasiones puedo traerla a casa por períodos de dos semanas. La traeré a casa ahora para que pueda asistir a estas reuniones. Creo que le ayudarán“.

Yo no oré por la mujer enferma durante esas dos semanas, pero estuvo en cada reunión. Sólo por escuchar la Palabra, su mente se volvió clara y nunca tuvo que volver a la institución mental. Los doctores le dieron por alta, dándole una tarjeta limpia de salud. En el pasado ella había estado confesando derrota, temor y duda hasta que se volvieron parte de ella. Pero a medida que escuchó la Palabra de Dios predicada vio donde había fallado, comenzó a confesar lo correcto y fue sanada.

Viendo la notable recuperación de esta mujer, otra señora en la iglesia fue inspirada para traer a su vecina, quien había sido asignada al hospital mental del estado pero todavía no se había ido. Ni esta mujer ni su esposo eran cristianos, pero él consintió en dejarla asistir a nuestras reuniones con su vecina. En una semana, la mujer fue salva, sana y llena del Espíritu Santo, y nunca tuvo que ir al hospital mental.

La gente se puede enfermar mentalmente así como físicamente, y Dios puede sanar enfermedades mentales tan fácilmente como puede sanar las físicas. Tenemos que reconocer que Dios no nos ha dado un espíritu de temor. Necesitamos aprender a estar firmes contra el enemigo.

Recuerda, la confesión de temor, le da al temor dominio sobre ti. Tus temores se vuelven más fuertes y te metes más dentro del cautiverio del enemigo. Pero si confiesas el cuidado que tu Padre tiene de ti, confiesas Su protección, confiesas Su Palabra, y declaras con denuedo que lo que dice Dios acerca de ti es cierto, confiesas que mayor es Él que está en ti que el que está en el mundo, te levantarás por encima de la influencia satánica en toda ocasión.

Cuando confiesas tus dudas y temores, tus debilidades y enfermedades, estás confesando abiertamente que la Palabra de Dios no es verdad y que Dios ha fracasado en hacer las cosas bien. Su Palabra declara que por sus llagas fuiste sanado.

1 Pedro 2:24 dice: “Quien llevó El mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

Mateo 8:17 dice: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

Si en vez de confesar que “Jesús tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias“, declaramos que todavía las tenemos, permaneceremos enfermos. Pero cuando empezamos a confesar que Él ha hecho algo con respecto a nuestras enfermedades, entonces recibiremos sanidad. Muchísimas tomamos el testimonio de nuestros sentidos físicos en vez de tomar el testimonio de la Palabra de Dios. Tenemos que practicar la Palabra de Dios, para que pueda obrar a nuestro favor.

Texto Para Memorizar: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder, de amor, y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Tomado y editado del Capítulo 14 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 13

En esta clase aprenderemos la importancia de conocer y confesar los privilegios que tenemos por el hecho de estar en Cristo.

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Lección 13 – La Confesión Del Creyente De Sus Privilegios En Cristo

Textos Bíblicos: 2°Corintios 5:17; Efesios 1:7-8; Hechos 17:28.

Verdad Central: Cuando sabemos lo que somos en Cristo y pensamos de acuerdo con ello; cuando lo creemos y lo confesamos, entonces no pueden haber fracasos para nosotros.

Brevemente tocamos las cinco partes de la confesión en nuestra última lección, pero lo veremos con más detalle en nuestro estudio de hoy para intentar aprender más acerca de lo que debemos confesar. Nuestra confesión se centra alrededor de estas cinco cosas:

1) Lo que Dios en Cristo ha provisto para nosotros en su plan de redención.

2) Lo que Dios, a través de la Palabra y del Espíritu Santo, ha creado para nosotros en el nuevo nacimiento y la plenitud del Espíritu Santo.

3) Lo que somos para Dios Padre en Cristo Jesús.

4) Lo que Jesús está haciendo ahora a la diestra del Padre, donde El vive siempre intercediendo por nosotros.

5) Lo que Dios puede hacer a través nuestro, o lo que Su Palabra puede hacer a través de nuestros labios.

Descubriendo Nuestros Privilegios En Cristo.

Como dijimos, la confesión es testificar de algo que nosotros sabemos. Es imposible testificar de algo que no sabemos. Y es lo que sabemos personalmente acerca del Señor Jesucristo y lo que somos en Él lo que cuenta. Primero que nada, lo podemos conocer a Él personalmente. Es de primordial importancia el ser nacido de nuevo. Pero solamente porque alguien ha nacido de nuevo, no significa necesariamente que es un cristiano victorioso. También debe saber quién es él en Cristo Jesús. Cuando sabemos lo que somos en Él y pensamos de acuerdo con ello, lo creemos y lo confesamos, entonces no hay fracaso para nosotros.

Para descubrir lo que somos en Cristo, debemos mirar a la Palabra de Dios. Ve al Nuevo Testamento, especialmente las epístolas escritas a la iglesia y subraya con lápiz rojo cada una de las escrituras que tengan la expresión “en El”, “En Cristo”, y “En Quien“. Aún mejor, toma varias hojas de papel y escribe todas estas escrituras.

En el momento en que las encuentres, empieza a confesar que esto es lo que eres y lo que tienes en Cristo. Si haces esto, yo te garantizo que tu vida será diferente dentro de unos cuantos días.

Ya que ni tiempo, ni espacio nos permiten ver todas estas escrituras aquí, veamos algunas de ellas.

2 Corintios 5:17: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Nota la expresión “en Cristo“. ¡Qué cosa más revolucionaria es para los creyentes creer y confesar!

Somos nuevas criaturas en Cristo Jesús. No solamente somos pecadores perdonados. No somos débiles, pobres, vacilantes, viviendo con las justas, miembros de iglesia. Somos nuevas criaturas, creados por Dios en Cristo Jesús. Somos nuevas criaturas con la vida de Dios, la naturaleza de Dios y la habilidad de Dios en nosotros.

Siendo un nuevo convertido a la edad de 17 años, nunca tuve los problemas que muchos tienen porque era pronto a decirles a todos, “soy una nueva criatura“. Era pronto a dar testimonio de la gracia salvadera de Jesús en mi vida, dondequiera que iba. Encontré que mientras más hablaba de ello, más real se volvía para mí la nueva creación, porque eso es lo que somos y quienes somos.

Yo era activo en salvar almas predicando en las cárceles, en las calles y trabajando en la iglesia. Mientras estaba parado en la esquina de una calle, un día, un chico que conocía se me acercó y me pidió que le hiciera un favor. “No te pediría que hicieras esto,” me explicó, “pero ya se me ha hecho tarde y le prometí a mi novia que le traería un amigo para su prima, quien ha venido de otra ciudad a visitarla. ¿Vendrías conmigo y me ayudarías a salir de esa dificultad? Te estaré agradecido para siempre, y te prometo que no estaremos más de 30 o 40 minutos, y que no fumaremos, beberemos, ni bailaremos mientras tu estés ahí“. Vacilando un poco fui con él para sacarle de ese aprieto.

Cuando llegamos a la casa de su novia, ella me presentó a su prima. Acabábamos de sentarnos cuando pusieron un disco en el fonógrafo y empezaron a bailar. Cuando la prima de la novia de mi amigo me pidió que bailara, le dije, “no, gracias, yo no bailo“.

Ella me miró como si yo acabara de venir de Marte y me dijo: “¿No bailas? ¿Por qué?” “Porque soy una nueva criatura”, le contesté. “¿Qué quieres decir con que eres una nueva criatura?” Entonces le cité 2 Corintios 5:17, “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas. Hubo un tiempo cuando yo estaba interesado en cosas como el bailar, pero ahora mi vida es diferente. He sido hecho una nueva criatura en Cristo, con nuevos intereses y nuevos deseos“. Mientras el disco continuaba tocando y la otra pareja bailaba, yo seguí dándole a la chica mi testimonio de fe en Cristo. Las palabras empezaron a golpear su corazón con convicción y empezó a llorar. Cuando el disco terminó, el chico vio lo que estaba pasando. Él se dio la vuelta hacia mí y me dijo, “vámonos“, y me llevó a mi casa.

No importaba donde estuviera; en las cárceles, en las calles, en la escuela o en la iglesia, siempre estaba listo para dar mi testimonio a toda persona con la que tuviera contacto, de que había nacido de nuevo y que era una nueva criatura en Cristo Jesús. Y si confesamos esto, hará una gran diferencia en nuestras vidas. Yo no era tentado por las cosas del mundo porque constantemente confesaba que era una nueva criatura en Cristo Jesús.

Redención De La Maldición De La Ley.

En Efesios 1:7-8 dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia. Que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia”.

Observa las palabras “en quien tenemos redención…“. Qué agradecidos debemos estar porque no estamos tratando de alcanzarla, ya la tenemos. No la tendremos algún día, sino que ya la tenemos. El dominio de Satanás ha sido roto, él perdió su dominio sobre nuestras vidas en el mismo momento en que nos volvimos nuevas criaturas. Recibirnos un nuevo Señor. Jesucristo reina sobre nosotros. Satanás era nuestro Señor, pero ahora Jesús es nuestro Señor (Romanos 10:9 dice, “Que si confesores con tu boca que Jesús es el Señor...” o a Jesús como Señor). El dominio de Satanás terminó, el dominio de Jesús empezó en el momento en que lo aceptamos como Señor y nacimos de nuevo.

¿De qué y de quién somos redimidos? Cuando esta pregunta es hecha, mucha gente dice: “Soy redimido del pecado“. Y esa es parte de la respuesta, pero ni siquiera está cerca de ser toda la respuesta. Gálatas 3:13 dice, “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)“. Somos redimidos de la maldición de la Ley. Para averiguar qué es la maldición de la ley, debemos regresar a los cinco primeros libros de la Biblia. Ahí vemos que la maldición de la ley o el castigo por quebrantar la Ley de Dios es tripartita: pobreza, enfermedad y la segunda muerte. Dios nos ha redimido de la maldición de la pobreza, de la maldición de la enfermedad, y de la maldición de la muerta; de la muerte espiritual ahora y de la muerte física cuando Jesús venga otra vez. No debemos temer de la muerte segunda.

Hechos 17:28 dice: “Porque en El vivimos, y nos movemos, y somos…”.

¡Qué almacén tan vasto de poder pasamos desapercibido muchas veces! En Él, en Cristo nuestro Salvador y Señor, tenemos vida, energía, fuerza para las tareas imposibles. No dice que podemos hacer estas cosas en nosotros mismos, sino a través de Él, a través de Su poder, porque “en El vivimos, y nos movemos, y somos”.

Liberación Del Poder De Satanás.

Vamos a ver dos escrituras que, aunque no contienen las palabras “en Él”, “en quien” o “en Cristo“, llevan algo del mismo mensaje de lo que tenemos en Él. “Quien (Dios) nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y tras al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Este versículo dice que somos libres de la autoridad de las tinieblas, del poder de Satanás.

Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido, porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4). La contraparte de este versículo en el Antiguo Testamento se encuentra en Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia“.

Luego en el Nuevo Testamento encontramos, “Qué, pues diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” (Romanos 8:31). Podemos tomar esto como un mensaje personal para nosotros. Porque estamos bajo el nuevo pacto, podemos decir, “Gracias a Dios. Él está en nosotros“. Esta es la mejor razón en la que puedo pensar para no tener miedo.

Una mujer me dijo: “Pero no es así en mi vida, yo sé que no lo es“.

Yo le respondí: “Dios dice que es así; tú dices que no. Por lo tanto, o tu o Dios está mintiendo al respecto. Si tú fueras a pararte delante de tu madre y la llamaras mentirosa, te sentirías muy mal, ¿no es así? Entonces, ¿cómo puedes esperar sentirte bien cuando te paras delante de Dios y dices: ‘Tu Palabra no es verdad, no es cierta. Tú eres un mentiroso’? Para remediar esta situación tienes que empezar a confesar que es así, aunque pienses que no es así en tu vida. Entonces se volverá una realidad“.

Tenemos que poner nuestro pensar en línea con la Palabra de Dios, entonces nuestro creer será correcto. Cuando nuestro creer sea correcto, podremos empezar a confesar; decir, afirmar, dar testimonio, testificar, de la Palabra de Dios. Entonces tendremos éxito. ¡Entonces la vida será diferente para nosotros!

Texto Para Memorizar: “Porque en El vivimos, y nos movemos, y somos…” (Hechos 17:18)

Tomado y editado del Capítulo 13 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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La Verdadera Guerra Espiritual – Estudio Bíblico Completo

armaduradedios

Recientemente coloque en mi blog La Palabra de Fe una serie de enseñanzas acerca de la Armadura de Dios, que son mis notas cuando enseño ese curso.

Aquí les dejo los enlaces para que puedan utilizarlos no solo en su estudio personal sino para compartirlos con otros.

Peleando la Buena Batalla de la Fe

¡Redimidos!

El Día Que Satanás Perdió Su Autoridad

Reconociendo a Nuestro Enemigo

Resistiendo en el Día Malo

El Cinturón de la Verdad

La Coraza de la Justicia

El Calzado de la Predicación del Evangelio de la Paz

El Escudo de la Fe

El Yelmo de la Salvación

La Espada del Espíritu

Orando en Todo Tiempo

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La Verdadera Guerra Espiritual – Parte 3

Por ese motivo es que en Romanos 8:37 dice: “Antes,  en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8:37).

Esta frase “mas que vencedores” siempre me llamó la atención, ¿de que está hablando?

Dicen que después de una terrible pelea, en la que casi pierde pero que finalmente ganó, el campeón mundial de boxeo de peso completo recibió su cheque por 20 millones de dólares.

Había peleado y había ganado, era el vencedor.

Cuando llegó a su casa y abrió contento la puerta vió que su esposa lo esperaba con un bate de beisbol y que le decía: “Cariño, ¿Qué tienes para mí?”

Así que el campeón simplemente extendió la mano y le dio el cheque del premio por el que había luchado tan duramente.

¿Quién fue el vencedor? El esposo.

¿Quién fue más que vencedor? La esposa.

La esposa disfrutó de algo por lo que no había hecho nada.

Esa es la idea de que somos más que vencedores; Jesús venció al diablo por nosotros y ahora es que podemos disfrutar de esa victoria.

Pero, vemos que hay muchos cristianos derrotados por el diablo, ¿qué pasó?

No han entendido que el campo de batalla es en la mente.

En 2 Corintios 10:3-5 vemos la naturaleza de nuestra batalla espiritual: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (Reina Valera 1960).

El diablo trabaja en la mente trayendo opresión y atadura por medio del engaño y la manipulación, pero debemos darnos cuenta que ya es un enemigo derrotado; Jesús ya desató y deshizo todo el poder que tenía en nuestra contra.

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La Verdad Acerca de lo Ángeles y Demonios – Parte 10

Hemos visto que ellos siguieron a Satanás en su rebelión, ¿qué relación tienen hoy con el?

En Mateo 25:41 nos habla de Satanás y sus ángeles: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” Y en Mateo 12:24-26 nos dice que Satanás es el príncipe de los demonios: “Mas los fariseos, al oírlo, decían: Este no echa fuera los demonios sino por Beelzebú, príncipe de los demonios. Sabiendo Jesús los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino?”

Esto significa que los demonios están subordinados a Satanás, es decir, la autoridad máxima en el reino demoníaco es Satanás.

En cuanto a sus características recordemos que ellos fueron ángeles, es decir son seres espirituales, pero que luego cayeron, es decir, su naturaleza fue pervertida.

Antes estuvieron al servicio de Dios, pero su función ahora es promover el reino de Satanás en la tierra.

Si el plan de Dios es que todas las personas tengan la vida eterna (1 Timoteo 2:4, 2 Pedro 3:9), el plan de Satanás y los demonios es evitarlo a toda costa.

En Efesios 2:1-2 dice: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.”

Nosotros seguimos en otro tiempo el estilo de vida del mundo, el cual fue diseñado por Satanás.

En Efesios 6:12 dice: “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

El ataque de los demonios no solo es contra el mundo, sino especialmente contra la iglesia.

Entendamos esto, nuestra lucha no es contra personas, nuestra lucha es espiritual. Los demonios influencian gente contra nosotros, pero Dios ya nos ha dado la victoria.

Veamos lo que Jesús le dijo a sus discípulos: “Volvieron los setenta con gozo, diciendo: Señor, aun los demonios se nos sujetan en tu nombre. Y les dijo: Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará. Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10:17-20).

Dos cosas les dice Jesús con relación a Satanás y los demonios: en primer lugar les dice que Satanás ya fue vencido en el Cielo (“yo lo vi caer del Cielo como un rayo”); y en segundo lugar que les da autoridad sobre Satanás y los demonios aquí en la tierra.

Esto promesa fue hecha a los discípulos de Jesús, ¿será también para nosotros, la iglesia?

En Colosenses 2:15 vemos como es que Satanás y los demonios fueron vencidos en la cruz: “y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz.”

En Efesios 1:19-22 vemos como es que Jesús dio toda la autoridad sobre Satanás y los demonios a la iglesia, la cual es su cuerpo y Él la cabeza: “Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza, la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia.”

Esta misma verdad la vemos en el relato de la Gran Comisión en Mateo 28:18 y Marcos 16:17: “Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. . . Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios. . . .”

La iglesia, y nosotros individualmente que la formamos, hemos recibido autoridad para echar fuera demonios en el nombre de Jesús.

No debemos temer a Satanás y sus demonios recordemos que Jesús ya los venció en la cruz, recordemos lo que dice 1 Juan 4:4: “Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.”

Tenemos la victoria por la obra de Jesús en la cruz.

Finalmente veamos cual es el destino de los demonios: “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41).

Su fin será ir al infierno junto a su príncipe.

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La Verdad Acerca de los Ángeles y los Demonios – Parte 7

En Isaías 14:12-20 vemos la consecuencia del pecado de Satanás: “¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones. Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo; en lo alto, junto a las estrellas de Dios, levantaré mi trono, y en el monte del testimonio me sentaré, a los lados del norte; sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo. Mas tú derribado eres hasta el Seol, a los lados del abismo. Se inclinarán hacia ti los que te vean, te contemplarán, diciendo: ¿Es éste aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos; que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades, que a sus presos nunca abrió la cárcel? Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con honra cada uno en su morada; pero tú echado eres de tu sepulcro como vástago abominable, como vestido de muertos pasados a espada, que descendieron al fondo de la sepultura; como cuerpo muerto hollado. No serás contado con ellos en la sepultura; porque tú destruiste tu tierra, mataste a tu pueblo. No será nombrada para siempre la descendencia de los malignos.”

En primer lugar vemos que fue echado del Cielo.

En segundo lugar vemos que su carácter fue corrompido.

En tercer lugar vemos que su poder fue pervertido.

En cuarto lugar vemos que finalmente perderá su poder y será objeto de burla.

Y finalmente en quinto lugar vemos que su fin será el infierno.

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Como Conquistar Tus Jericós Espirituales

Veamos ahora a Josué y el pueblo de Israel ante los muros de Jericó.

Josué 6:1-5

1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.

2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.

3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.

4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.

5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia delante.

Jericó fue la primera Batalla que lucharon los israelitas cuando entraron en la tierra prometida y fue una batalla que ganaron sin pelearla.

Ellos solamente tocaron las trompetas, dieron un grito de júbilo, los muros cayeron y ellos tomaron posesión de su tierra.

Josué 6:12-20

12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.

13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.

14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.

15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.

16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.

17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.

19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

Los creyentes del Nuevo Pacto, también debemos conquistar nuestra tierra prometida; y derribar los muros espirituales que se nos presenten.

Dios a colocado planes y deseos en nuestras vidas y para alcanzarlos habrán murallas espirituales que tendremos que enfrentar.

1 Corintios 15:57

57 Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.

2 Corintios 2:14

14 Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento.

Dios no nos prometió que no tendríamos murallas espirituales, el prometió darnos la victoria sobre cualquiera que se levante.

Por eso para poder ir en contra de nuestra muralla espiritual debemos tomar toda la Palabra y empezar a declararla con osadía en contra de él:

1 Juan 4:4

4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habéis vencido; porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.

Declara: “Mayor es el que está en mi que el que está en el mundo.”

Filipenses 4:13

13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Di: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

1 Pedro 2:24

24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.

Confiesa: “Soy sano por las llagas de Jesús.”

Romanos 8:37

37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Proclama: “Soy mas que vencedor en Cristo.”

Filipenses 4:19

19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

Declara: “Mi Dios suple todas mis necesidades.”

Después que te has parado en tu terreno espiritual, luego demuestra tu fe en el poder milagroso de Dios y toma posesión de tu promesa alabándolo.

Dios espera que lo alabemos de todo nuestro corazón, y al hacerlo veremos que todas las barreras que se enfrentan contra nosotros caen enfrente de nuestros ojos.

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