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26 Días de Fe – Día 25

En esta lección veremos la importancia de nuestras palabras, como es que ellas muestran lo que creemos y de ese modo pueden llevarnos a la derrota o a la victoria.

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Lección 25 – Tú Puedes Tener Lo Que Dices

Textos Bíblicos: Marcos 11:23; Números 13:17-18, 25, 27-28,30-32; Números 14:6-9.

Verdad Central: No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los israelitas afuera, sino los gigantes del temor en sus corazones.

Nuestro texto para esta lección, Marcos 11:23, es uno que hemos usado muchas veces en nuestra serie de estudios acerca de la fe, porque en él vemos la “fórmula de la fe” para mover cualquier montaña que se presente en nuestras vidas. Ya sea que tu montaña particular sea enfermedad, seres queridos inconversos, dificultad financiera o problemas familiares, puedes encontrar la solución en este versículo de escritura.

Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

La última frase de nuestro texto dice: “…lo que diga le será hecho“. En otras palabras, puedes tener lo que tú dices que puedes tener. Lo que dices es tu fe hablando. Esto obra en una forma negativa así como en una forma positiva, como vemos en la historia del Antiguo Testamento de los doce espías que fueron enviados a Canaán a reconocer la tierra.

Un Reporte De Temor

Números 13:17-18,25,27-28,30-32 dice: “Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte, y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso… y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días… Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac… Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura”.

De los doce espías que fueron a Canaán a reconocer la tierra, solamente dos, Caleb y Josué eran hombres de fe y visión. Ellos dijeron: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos“.

Los otros diez regresaron con un reporte negativo, lleno de temor de los gigantes de la tierra. La Biblia dice de su reporte, que “…hablaron mal…” ¿Por qué? Porque era un reporte de duda y de temor. ¿Cuál es entonces un buen reporte? Un reporte de fe.

Los diez espías temerosos eran la mayoría y el pueblo de Israel aceptó el informe de la mayoría. Al hacerlo, ellos estaban diciendo que no podrían tomar la tierra. Y obtuvieron exactamente lo que dijeron. Estos espías y el resto de aquella generación de los israelitas, con excepción de Josué y Caleb, nunca vieron la Tierra Prometida. Creyeron que no podrían tomarla y no lo hicieron. Anduvieron en el desierto hasta que murieron. ¡Lo que dijeron, sucedió!

El de ellos, es un ejemplo de fe al revés. Después de todo, ¡aun cuando dudas, estás creyendo algo! Estás creyendo en derrota. Estás creyendo en lo incorrecto.

Siempre obtienes en tu vida aquello por lo que crees y lo que dices. Si no lo que estás diciendo, entonces no debes decirlo, porque si continúas diciendo algo durante un tiempo suficientemente largo, esas palabras eventualmente se registrarán en tu espíritu. Y una vez que estén registradas en tu espíritu, controlarán tu vida.

Un Reporte De Fe

Números 14:6-9: “Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare en nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis el pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”.

Nota el buen informe de Josué y Caleb. Su confianza estaba en el Señor y sus corazones estaban llenos con la fe que Dios era capaz de llevarlos a la tierra que les había prometido a sus padres. Dos veces en el versículo nueve, ellos amonestaron a la gente para que no tuvieran temor. ¿Y cuál fue el resultado de su informe de fe? ¡Ellos fueron los únicos dos hombres de su generación que entraron a la Tierra Prometida! Tú puedes tener lo que dices.

Muchas personas me preguntan por qué no se pueden sanar. Yo siempre sonrío y le digo que ya han dicho que no pueden. Sus palabras les delatan. Puedes ubicar a la gente por lo que dice.

Antes de orar por la gente, generalmente trato de que hagan algún tipo de confesión de fe. Les pregunto si serán sanos cuando imponga mis manos sobre ellos y ore. Si ellos contestan que esperan que sí, yo les digo que no se sanarán, porque ellos están en esperanza y no en fe.

Otros hacen una confesión con alguna vacilación, pero esa vacilación los derrota. Aquellos que tienen una pronta confesión llena de fe reciben casi instantáneamente (Son las “pequeñas zorras las que dañan las viñas“).

No es algo grande lo que impide que los hijos de Dios sean sanos. No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los hijos de Israel afuera. No fueron los gigantes los que los derrotaron. Si hubieran sido los gigantes, éstos hubieran derrotado a Josué y Caleb también. La gente se derrotó a sí misma por su propio pensamiento, su propia incredulidad, su propia declaración de incredulidad.

No son los gigantes en la vida los que te derrotan. No son las tormentas de la vida las que te derrotan. Si eres derrotado, es porque tú mismo te has derrotado. Te has derrotado a ti mismo con el pensar erróneo. Te has derrotado a ti mismo con el hablar erróneo. Tú puedes tener lo que digas.

Caleb y Josué dijeron que ellos eran capaces de vencer a los gigantes. Después de cuarenta años de vagar en el desierto, y que toda la gente de esa generación que habían aceptado el informe maligno de los diez espías se murieron, Josué se convirtió en el líder de la gente, y él y Caleb los guiaron a la victoria.

Cuando Caleb vino a Josué y dijo “Dame esta montaña“, Josué miró hacia atrás varios años, y se dio cuenta que su hablar correcto les había hecho ganar la victoria antes. Él quería ubicar a Caleb, así que le preguntó si era capaz de tomar la montaña. Josué quería oír su confesión de fe. Le dijo a Caleb que había gigantes en la montaña. Pero Caleb, lleno de fe, dijo que él era capaz de tomarla; y lo hizo.

Muchas cosas pasan porque esperamos que pasen de cierta manera. Pasan porque las creemos y las hablamos, hasta que suceden. Yo he encontrado que esto es verdad en mi propia experiencia. Hace algún tiempo leí acerca de un científico que dijo que cuando uno se envejece, las arterias del cerebro no son tan suaves como cuando uno era joven; se van endureciendo gradualmente. Había llegado al lugar donde no podía recordar cosas tan bien como una vez lo hice. Seguí así por un tiempo hasta que me di cuenta que no había necesidad de esto. La mente es parte de mi ser interior y espíritu, y nunca se envejece. El mismo momento en que empecé a creer correctamente y a hablar correctamente, pude citar todas las escrituras que siempre había sabido, y mi memoria en realidad mejoró. Fallamos muchas veces porque nos preparamos a perder. Nos disponemos a perder. Lo pensamos y lo creemos y entonces lo hacemos. Como creyentes, sin embargo, no tenemos por qué hablar duda o derrota.

 

Texto Para Memorizar: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).

 

Tomado y editado del Capítulo 25 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 24

En esta lección hablaremos de la duda, una de las mayores armas que usa el diablo para robarnos las bendiciones que Dios nos dio. 

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Lección 24 – La Duda, Ladrón De Las Más Grandes Bendiciones De Dios

Textos Bíblicos: Marcos 14:22-31; Mateo 17:14-20; Marcos 4:35-40.

Verdad Central: La duda le robará al creyente lo mejor de Dios para su vida.

En la lección de hoy vamos a concentrarnos en algunos ejemplos de duda, los cuales encontramos en historias bíblicas conocidas.

Fe Para Caminar Sobre las Aguas

Mateo 14:22-31: “En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.

En esta historia Jesús envió a sus discípulos al otro lado del mar mientras él iba solo a un monte a orar. A la cuarta vigilia de la noche (entre cuatro y seis de la mañana siguiente) los discípulos vieron a Jesús caminando hacia ellos sobre las aguas. Pensando que estaban viendo un fantasma, gritaron con miedo. Entonces Jesús les dijo: “Yo soy, no temáis“. El impetuoso Pedro gritó: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas“. Jesús le contestó con una palabra: “ven“.

Pedro comenzó con fe y mientras mantuvo sus ojos puestos en Jesús, le fue bien. Pero cuando quitó sus ojos de Jesús y miró a las circunstancias que le rodeaban; el viento batiendo el mar a su alrededor, le dio miedo y empezó a hundirse. “¡Señor, sálvame!”, le dijo a Jesús.

Jesús tomó la mano de Pedro y lo llevó a salvo de regreso a la barca, reprendiéndole con las palabras: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?“.

La fe es actuar sobre la Palabra de Dios. Mientras Pedro actuó sobre la Palabra que Jesús le había dicho, todo le fue bien. Pero cuando empezó a dudar porque tuvo miedo, dejó de actuar en las palabras de Jesús, comenzó a hundirse. Jesús no tenía la intención de que Pedro se hundiera. Él tenía la intención de que Pedro caminara de regreso a la barca con Él. La duda le robó a Pedro su bendición.

La duda y el temor van de mano a mano, pero la fe y el amor también van de mano a mano. “…El perfecto amor echa fuera el temor…” (1 Juan 4:18).

Fe Para Echar Fuera Demonios

Mateo 17:14-20: “Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo os he de soportar? ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús le dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará, y nada os será imposible”.

En el pasaje anterior de la escritura, ¿cuál fue la explicación de Jesús para el fracaso de los discípulos en sanar al muchacho poseído por un demonio? Fue por su duda o incredulidad (ver.20). ¿Pero tenían los discípulos en realidad el poder para echar fuera el demonio? Sí, de acuerdo con Mateo 10:1: “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia“.

Qué a menudo escuchamos a cristianos decir que necesitan más poder para hacer más para Dios. Sin embargo, ese no es el problema. Si ellos tienen el Espíritu Santo, tienen el poder. Ellos piensan que si tuvieran más poder, obraría resultados automáticamente; pero obra por la fe. ¡El problema es la falta de fe, no la falta de poder!

La duda es la que está robándoles lo mejor de Dios. Jesús no les dijo a estos discípulos que no podían echar fuera al diablo porque no tenían el poder. Dijo que era por su incredulidad.

¿Cuánta fe se necesita para echar fuera demonios? Jesús dijo en el pasaje anterior que una fe no más grande que un grano de mostaza podía mover una montaña entera. Todo creyente lleno del Espíritu tiene dentro de él suficiente poder para reclamar lo mejor de Dios para su vida. Si él está viviendo debajo de sus privilegios, no es por falta de poder, sino por falta de dejar que este poder se suelte a través de la fe.

Fe Para Aplacar Una Tormenta

Marcos 4:35-40: “Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza”. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”.

Por la noche después de un día completo de predicar a multitudes que lo apretaban, Jesús le dijo a sus discípulos reunidos a su alrededor en una barca: “Pasemos al otro lado“. Como estaba tan cansado, fue a la popa de la barca donde pronto se durmió. Estaba tan dormido que no se percató de la tormenta que se levantaba. A pesar de que las olas golpeaban la pequeña embarcación, Jesús continuó durmiendo en completa paz. Sin embargo, Sus discípulos no estaban en paz. Mientras el rugiente viento aumentaba y la barca se llenaba de agua, los discípulos despertaron a Jesús diciéndole: “¿No tienes cuidado de que nuestra barca se hunde y moriremos?“. Ellos habían olvidado las palabras de Jesús cuando empezaron el viaje: “Pasemos al otro lado“.

Jesús se levantó, reprendió al viento y aplacó la tormenta hasta que el mar estuvo de nuevo en calma. Entonces se volvió a Sus discípulos y los reprendió, “¿Por qué dudasteis de mí? ¿Por qué estáis llenos de temor? ¿Dónde está vuestra fe? ¿No os dije al comienzo de este viaje que cruzaríamos a la otra orilla? ¿Por qué no me creísteis?”

Los discípulos permitieron que la duda y el temor entraran a sus corazones, llevándose la fe en la promesa de Jesús de que llegarían a salvo al otro lado. Una vez más el ladrón llamado duda había triunfado.

Notemos las similitudes de estas tres ilustraciones bíblicas. En cada una Jesús reprendió a los discípulos por su incredulidad. (Mateo 14:31; Mateo 17:20; Marcos 4:40), y en cada ocasión Jesús resolvió el problema que los discípulos, a través de su falta de fe, habían fallado en resolver.

En cada ocasión el ladrón de la duda privó a los discípulos de recibir lo mejor que Dios tenía para ellos. Lo más alto y lo mejor de Él para sus vidas era que ellos lo recibieran por la fe.

Si nosotros, al igual, utilizamos el poder que está en nosotros y actuamos en la Palabra de Dios, obtendremos las más grandes bendiciones que Dios ha planeado para nuestras vidas.

Texto Para Memorizar:Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).

Tomado y editado del Capítulo 24 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 14

En esta lección veremos la importancia de hablar correctamente, no hablar nuestras dudas y temores sino hablar lo que la Palabra de Dios dice de nosotros, sin importar que la circunstancias sean adversas, porque el declarar lo que Dios dice nos hará pasar por encima de ellas y nos llevará a la victoria.

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Lección 14 – La Confesión Correcta E Incorrecta

Textos Bíblicos: 2 Timoteo 1:7; 1 Pedro 2:24; Mateo 8:17

Verdad Central: La confesión de nuestros labios dará el dominio sobre nosotros a Dios o a Satanás.

La Biblia es la Palabra de Dios y contiene los pensamientos de Dios. Y por supuesto, los pensamientos de Dios son diferentes de los pensamientos de los hombres. “Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo el Señor. Porque como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Isaías 55:8-9). A medida que vamos estudiando la Palabra de Dios y conociendo sus pensamientos, podemos atrevemos a pensar los pensamientos de Dios poniendo nuestro pensar en línea con Su Palabra.

Estudiando acerca de la confesión hemos aprendido que si nuestra confesión es incorrecta es porque nuestro creer es incorrecto.  Si nuestro creer es incorrecto es porque nuestro pensar es incorrecto. Y si nuestro pensar es incorrecto, es porque nuestra mente no ha sido aún renovada con la Palabra de Dios.

Algunas veces las enseñanzas de la Palabra de Dios no le parecen razonables al hombre natural, pero eso es porque su mente no ha sido renovada por la Palabra. Marcos 11:22-24 dice: “…Tened fe en Dios (o la clase de fe que Dios tiene). Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere…y no dudare en su corazón sino creyere…lo que diga le será hecho. Por tanto os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. La versión amplificada de este versículo dice, “Por esta razón os digo, cualquier cosa que pidiereis en oración, creed – confiad y estar seguros – de que se os ha otorgado, y lo obtendréis“.

Las cosas más grandiosas que le sucederán a un cristiano ocurrirán cuando se mueva en ese ámbito o reino espiritual. Su intelecto y los sentidos físicos se le pondrán a cada paso del camino para evitar que entre en ese ámbito, porque, si la mente natural no ha sido renovada por la Palabra de Dios, lo querrá mantener en el terreno natural. Pero hay un terreno espiritual, y este es realmente el terreno del cristiano.

La Confesión Correcta E Incorrecta

Mirando dentro del asunto del pensar incorrecto, el creer incorrecto y la confesión incorrecta, hagamos la pregunta, ¿Qué es exactamente la confesión incorrecta? La confesión incorrecta es una confesión de derrota y fracaso, y de la supremacía de Satanás. El hablar de cómo el diablo le está impidiendo triunfar, manteniéndole en cautiverio, o manteniéndole enfermo, es una confesión de derrota. Y una confesión como esa, simplemente glorifica al diablo.

Como hemos dicho en las lecciones anteriores, la confesión es dar testimonio de una verdad que hemos abrazado, testificar de algo que sabemos, y afirmar algo que creemos. Muchas veces nuestras confesiones, en vez de dar testimonio de lo que la Palabra de Dios tiene que decir acerca de determinado asunto, admiten nuestra derrota y glorifican al diablo en vez de a Dios. Algunos de nosotros somos como la querida anciana que se puso en pie en la iglesia para testificar: “El diablo ha estado detrás de mí toda la semana, bendito sea su nombre“. Pero muchos de nuestros testimonios testifican más de la supremacía de Satanás en nuestras vidas que del dominio de Cristo. Cuando testificamos de lo que Dios ha hecho por nosotros, lo estamos glorificando; de la misma manera, cuando hablamos de lo que el diablo está haciendo, de nuestras derrotas y fracasos, estamos glorificando al diablo.

Mucha gente pierde la bendición que Dios tiene para ellos solo por hacer la confesión incorrecta. Están derrotados y la vida es solamente un continuo roce para ellos.

¡En realidad, una confesión que glorifica al diablo es una declaración inconsciente de que Dios es un fracaso!  Una confesión como ésa destruye nuestra fe y nos mantiene en cautiverio. La confesión de la habilidad del diablo para estancarnos y evitar que triunfemos le da dominio a él sobre nosotros. Por lo tanto, con tu boca, vas a darle a Dios dominio sobre ti o a Satanás. La confesión de tus labios que ha crecido de la fe en tu corazón va a derrotar absolutamente al diablo en cada combate.

Cuando somos salvos, confesamos el Señorío de Jesús. El comienza a tener dominio sobre nosotros y a gobernar nuestra vida. Pero cuando confesamos la capacidad de Satanás para estancarnos y evitarnos triunfar, entonces, aunque seamos cristianos, le estarnos dando a Satanás dominio sobre nuestras vidas. Él es el dios de este mundo, y tomará lugar porque nosotros se lo permitimos. Aunque puede ser un permiso hecho por ignorancia o un consentimiento inconsciente, sin embargo, es un consentimiento. Y cuando Satanás tiene dominio, estamos llenos de debilidad y temor.

Venciendo El Temor Y La Duda

2 Timoteo 1:7 dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía (temor), sino de poder, de amor y de dominio propio”.

Aunque en lo natural podemos algunas veces sentir miedo, nunca debemos confesar temor. El temor no es de Dios. La escritura anterior dice que Dios no nos ha dado un espíritu de temor, “sino de poder, de amor, y de dominio propio“. El temor no es algo que viene de dentro de ti. Es algo que viene de afuera, tratando de dominarte. Es del enemigo. No debemos confesar temor, debemos confesar poder, amor y dominio propio.

Lo mismo es cierto sobre la duda. No confieses tus dudas. Esto no quiere decir que no debes admitir duda si la tienes. Únicamente que no digas nada acerca de ella. La duda es del diablo. La duda es un artículo de contrabando. La duda es mala. El cristiano no tiene nada que ver con la duda, porque no le pertenece a él. Mucha gente piensa que está siendo sincera cuando confiesa que duda. Puedes haber sido tentado a dudar, pero puedes hacer que el diablo huya, resistiéndolo.

Así que no confieses duda, confiesa fe. Empieza a hablar de quien eres en Cristo. Tú eres un creyente. Eres una nueva criatura. Habla eso, cree eso, piensa eso. Y si eres tentado; y ninguno de nosotros está exento de ser tentado, “resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7). Niégate a dudar en el nombre del Señor Jesucristo y la duda te dejará.

Confesando La Palabra De Dios

En vez de confesar tus dudas y temores, confiesa lo que la Palabra de Dios dice. Dios dijo: “No temas, porque yo estoy contigo…” (Isaías 41:10). Por lo tanto puedes decir: “Yo no tengo miedo. Yo soy un hijo de Dios y Él está conmigo. Él no me ha dado un espíritu de temor, sino de poder, amor y dominio propio. No soy un desconfiado, soy un creyente“.

Deja de hablar el lenguaje del diablo de duda y temor. Empieza a hablar el lenguaje de Dios. Dios es un Dios de fe. Nosotros somos hijos de fe de un Dios de fe.

En una de nuestras reuniones una mujer me dijo acerca de su hermana, quien estaba en una institución mental: “Ella no está muy mal, pero sí necesita los cuidados de una institución mental. Ella entiende lo que se le dice. En ocasiones puedo traerla a casa por períodos de dos semanas. La traeré a casa ahora para que pueda asistir a estas reuniones. Creo que le ayudarán“.

Yo no oré por la mujer enferma durante esas dos semanas, pero estuvo en cada reunión. Sólo por escuchar la Palabra, su mente se volvió clara y nunca tuvo que volver a la institución mental. Los doctores le dieron por alta, dándole una tarjeta limpia de salud. En el pasado ella había estado confesando derrota, temor y duda hasta que se volvieron parte de ella. Pero a medida que escuchó la Palabra de Dios predicada vio donde había fallado, comenzó a confesar lo correcto y fue sanada.

Viendo la notable recuperación de esta mujer, otra señora en la iglesia fue inspirada para traer a su vecina, quien había sido asignada al hospital mental del estado pero todavía no se había ido. Ni esta mujer ni su esposo eran cristianos, pero él consintió en dejarla asistir a nuestras reuniones con su vecina. En una semana, la mujer fue salva, sana y llena del Espíritu Santo, y nunca tuvo que ir al hospital mental.

La gente se puede enfermar mentalmente así como físicamente, y Dios puede sanar enfermedades mentales tan fácilmente como puede sanar las físicas. Tenemos que reconocer que Dios no nos ha dado un espíritu de temor. Necesitamos aprender a estar firmes contra el enemigo.

Recuerda, la confesión de temor, le da al temor dominio sobre ti. Tus temores se vuelven más fuertes y te metes más dentro del cautiverio del enemigo. Pero si confiesas el cuidado que tu Padre tiene de ti, confiesas Su protección, confiesas Su Palabra, y declaras con denuedo que lo que dice Dios acerca de ti es cierto, confiesas que mayor es Él que está en ti que el que está en el mundo, te levantarás por encima de la influencia satánica en toda ocasión.

Cuando confiesas tus dudas y temores, tus debilidades y enfermedades, estás confesando abiertamente que la Palabra de Dios no es verdad y que Dios ha fracasado en hacer las cosas bien. Su Palabra declara que por sus llagas fuiste sanado.

1 Pedro 2:24 dice: “Quien llevó El mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”.

Mateo 8:17 dice: “Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias”.

Si en vez de confesar que “Jesús tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias“, declaramos que todavía las tenemos, permaneceremos enfermos. Pero cuando empezamos a confesar que Él ha hecho algo con respecto a nuestras enfermedades, entonces recibiremos sanidad. Muchísimas tomamos el testimonio de nuestros sentidos físicos en vez de tomar el testimonio de la Palabra de Dios. Tenemos que practicar la Palabra de Dios, para que pueda obrar a nuestro favor.

Texto Para Memorizar: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía sino de poder, de amor, y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7).

Tomado y editado del Capítulo 14 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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Venciendo la Preocupación – Parte 1

Echa sobre el SEÑOR tu carga, y Él te sustentará; Él nunca permitirá que el justo sea sacudido.

Salmo 55:22 (La Biblia de las Américas)

En la vida todos pasamos por dificultades y problemas; como dijo un predicador: “Las tormentas de la vida vienen sobre todos”.

Marcos 4:35-41 (Reina Valera 1960)

35 Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado.

36 Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas.

37 Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba.

38 Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos?

39 Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza.

40 Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

41 Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?

Jesús y sus discípulos tenían que pasar al otro lado, pero en medio de la noche se levantó una tormenta; los discípulos estaban completamente atemorizados, esperando lo peor, mientras que Jesús dormía despreocupado.

La tormenta llegó sobre todos ellos, el asunto es qué es lo que hicieron en medio de esa situación.

La preocupación de los discípulos no les dio ninguna solución; pero la confianza de Jesús lo motivo ha actuar en medio de la tormenta.

La preocupación es simplemente poner los ojos en las circunstancias y sacarlos de la Palabra de Dios.

Jesús les había dado una palabra: “Pasemos al otro lado”; pero los discípulos pusieron sus ojos en las circunstancias, en la tormenta.

La preocupación es decidirse a vivir en el temor en lugar de pararse firme en la fe.

En el verso 40 Jesús les dijo: “¿Por qué tienen tanto miedo? dijo a sus discípulos. ¿Todavía no tienen fe?” (Nueva Versión Internacional).

La Versión King James lo pone así: “Pero Jesús les dijo ¿Por qué están tan temerosos? ¿Cómo es eso de que no tienen fe?”

La preocupación siempre piensa que pasará algo malo y no ve la solución que tenemos a la mano.

Los discípulos pensaban que iban a morir pero Jesús simplemente uso la autoridad que tenía.

No debemos poner nuestros ojos en las cosas que nos preocupan, debemos ponerlos en la Palabra de Dios.

En 1 Juan 4:18-19 dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

La preocupación no tiene confianza en el amor de Dios, como viene del temor, siempre está pensando en recibir un castigo; la preocupación le dice a Dios que no va a cumplir Su Palabra en nosotros.

Sabemos que Dios nos ama porque en Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

Y en Romanos 8:32 dice: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”

No tiene sentido el preocuparnos porque Dios nos ama; y en Su amor no solo nos dio a Su Hijo sino que juntamente con Él nos dio todas las cosas.

Así que no pongamos los ojos en las circunstancias lo cual nos llevará al temor y a la preocupación, sino pongamos nuestros ojos en Dios y Su Palabra.

Recordemos lo que dice Hebreos 13:5-6: “. . . Él mismo ha dicho: NUNCA TE DEJARE NI TE DESAMPARARE, de manera que decimos confiadamente: EL SEÑOR ES EL QUE ME AYUDA; NO TEMERE.    ¿QUE PODRA HACERME EL HOMBRE?” (La Biblia de las Américas).

Dejemos el temor y la preocupación porque Él Señor es nuestro ayudador y en medio de cualquier situación que nos encontremos no nos dejará ni desamparará.

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¿La preocupación es algo beneficioso?

A mucha gente no le gusta el enterarse de que la preocupación es un pecado, es preferible tomarlo como algo natural, alguno llegan a pensar que la preocupación es algo beneficioso.

No entiendo como la preocupación puede llegar a ser algo beneficioso para el hombre, no me llega a entrar en la cabeza, es un concepto demasiado alto o demasiado sublime.

Hace unos cuantos días mi mamá me dijo: “Nunca metas una taza con agua en el microondas porque te puede estallar”. Yo le pregunté: “Donde escuchaste eso”; ella me respondió: “Es que me lo enviaron por correo electrónico.”

Finalmente le dije: “Yo voy a seguir usando el microondas para calentar mi agua para tomar café, no me preocupa en lo más minimo que me vaya a explotar porque es algo que no va ha suceder.”

Son correos tontos y noticias que nos hacen preocuparnos y salirnos de nuestro lugar de confianza y libertad que tenemos en Cristo.

La preocupación es un ladrón que nos saca de la fe y nos hace vivir en temor, ¿que beneficio nos trae el vivir en temor? Ninguno,

En 2 Timoteo 1:7 la Reina Valera 1960 dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” La Versión King James nos da una idea más clara: “Porque Dios no nos dio un espíritu de temor, sino de poder amor y mente sana.”

No, el creyente no tiene un espíritu de temor, tiene un espíritu de fe: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Corintios 4:13, RV60).

Si tenemos el espíritu de fe, ¿que sentido tiene el vivir en el espíritu de temor?

En 1 Juan 4:18 la Reina Valera de 1960 dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”

Eso es lo que hace el temor, viviendo en una conciencia continua de castigo, pensando que algo malo nos pasará.

Es imposible que eso traiga algún tipo de beneficio en nuestras vidas, la preocupación nos roba la confianza que tenemos de que Dios cumplirá sus promesas en nuestras vidas.

Debemos dejar detras la preocupación y colocar nuestra confianza en Dios y su Palabra.

El Ciberpastor, 12 de Marzo del 2009

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Preocupación, el pecado #1 de los cristianos

Preocupación, el pecado #1 de los cristianos

Estos días he estado meditando ciertas cosas que han cambiado mi vida, difícil pensar que después de 29 años de cristiano se pueda declarar algo así, pero la Palabra de Dios siempre te trae sorpresas.

Debo confesar que viví en pecado durante varios años, no pecados groseros como robar, matar, adulterar, ni siquiera mentir, pero si estaba metido enn un pecado, podríamos decir subliminal, que está ahí pero no te das cuenta y que se llama la preocupación; un pecado que tiene la gran mayoría de cristianos y no se da cuenta.

¿Que es la preocupación? Estar ocupado de algo de antemano de manera afanosa y ansiosa. Estar pensando que algo malo va ha suceder antes de que esto ocurra  dejando que eso afecte nuestro ánimo y nosprovoque temor.

Veamos una situación que casi les cuesta la vida a los discípulos de Jesús.

Marcos 4:35-41 (La Biblia de las Américas)

35Ese día, caída ya la tarde, les dijo: Pasemos al otro lado.

36Despidiendo a la multitud, le llevaron con ellos en la barca, como estaba; y había otras barcas con El.

37Pero se levantó una violenta tempestad, y las olas se lanzaban sobre la barca de tal manera que ya se anegaba la barca.

38El estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; entonces le despertaron y le dijeron: Maestro, ¿no te importa que perezcamos?

39Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: ¡Cálmate, sosiégate! Y el viento cesó, y sobrevino una gran calma.

40Entonces les dijo: ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?

41Y se llenaron de gran temor, y se decían unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun el viento y el mar le obedecen?

La situación ciertamente era peligrosa, pero vemos que en vez de confiar en que Dios traía la solución, los discípulos de Jesús entraron en pánico, olvidándose de quien estaba con ellos.

Que diferente era la actitud de Jesús, Él les había dicho “Pasemos al otro lado”, así que sencillamente se recostó y se durmió, no tenía ni una preocupación en el mundo, el sabía cual era el destino final a donde iban a llegar.

Las tormentas de la vida se van a levantar en contra de todos, se levantaron aún en contra de Jesús; pero ¿qué haremos en medio de ellas?

Dios le dio las instrucciones claras a Josué cuando lo envió a tomar la tierra prometida:

Josué 1:7-9 (Reina Valera 1960)

7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas.

8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

El trabajo por delante era grande, pero Dios le dijo: No temas ni desmayes porque Yo estaré contigo.

En Isaías 41 podemos ver otra maravillosa promesa de Dios.

Isaías 41:10 (Reina Valera 1960)

10 No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Dios está contigo, Dios está a tu lado, no hay motivo para que vivas preocupado, solo cree en sus promesas, confiando en el que Él no de defraudará, sino que ayudará para que disfrutes de la victoria que el te prometió en Cristo.

Así que no caigas en este pecado de la preocupación, sino que agarrate fuerte de la Palabra de Dios, no vivas en el mañana, vive en el presente, confiado en lo que Dios hizo por ti en el pasado por medio de la obra de Cristo en la cruz.

Recuerda:

Mateo 6:34 (Biblia en Lenguaje Sencillo)

34 Así que no se preocupen por lo que pasará mañana. Ya tendrán tiempo para eso. Recuerden que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.

El Ciberpastor, 9 de Marzo del 2009

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