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La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

llave

Un comercial televisivo preguntaba: “¿Que es una puerta cuando uno tiene la llave?” Y esto es una realidad en la oración, nosotros tenemos la llave que nos abre las puertas del Cielo; tenemos el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Tu tienes la llave, solo debes usarla.

¿A Quien Debemos Pedirle?

Mucha gente no recibe respuesta a sus oraciones porque lo hace de manera incorrecta; al orar le están pidiendo a la persona incorrecta, le piden a Jesús, al Espíritu Santo o algún mediador particular; pero nuestra oración debe hacerse al Padre.

En nuestro texto de Juan 16:23 vemos que nuestras peticiones deben hacerse al Padre.

La palabra preguntar es la palabra griega erotao que significa: “Una petición basada en la igualdad o familiaridad con la persona a la que se le hace la petición.”

Jesús les está diciendo a los discípulos que venía un día en el que ya no estaría con ellos y ya no podrían hacerle peticiones con la relación de familiaridad que tenían hasta ese momento.

La palabra pedir es aiteo que significa: “Es la actitud de un suplicante; la petición que hace una persona de menor posición a otra que está en mayor posición.”

Ahora las peticiones tienen que hacerse a alguien que está en mayor posición, nuestro Padre celestial.

Pero alguien me dirá: “Pero yo le quiero orar a Jesucito“. Yo le respondo: “Muy bien, pero Jesús nos enseñó que debemos orarle al Padre.” Luuego me dirá molesto molesto: “No, yo le pediré al Espíritu Santo y le agradeceré por la gracia concedida.” Yo le responderé: “Magnifico, pero eso no es lo que Jesús enseñó”. Y el me dirá: “Mmmm, pero que enseñó Jesús.” Y yo le responderé: “Gracias por preguntas, veamos lo que dice la Biblia.”

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Jesús mismo nos enseñó que debemos orar al Padre.

Mateo 7:11
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.

El Padre es tan, pero tan buen padre, que dará buenas cosas a los que le pidan.

Lucas 13:11
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

El Padre incluso le dará el Espíritu Santo a los que le pidan.

Muy bonito lo que me dices, pero, ¿a quién le oraban en la Biblia?” Y yo le respondo: “Nuevamente gracias por preguntarme, tomemos a Pablo como ejemplo de alguien que ora.”

2 Corintios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.

Efesios 1:3, 15-17
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

“Como ves, en estos y otros versos podemos ver que el apóstol Pablo siempre oraba al Padre.”

Podemos ver en estos pasaje que si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones debemos pedirle al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cuál Debe Ser Nuestra Actitud al Orar?

Juan 16:24
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Debemos estar gozosos sabiendo que Dios responde nuestras oraciones cuando se las hacemos en el nombre de Jesús.

Nuestro gozo se completa al momento que recibimos la respuesta por las cosas que le hemos pedido a Dios.

Muy bonito lo que me dices, pero, ¿no debo estar preocupado y afanado hasta ver si Dios me concede lo que le pedí?” Yo le respondo: “No, no, no tienes que vivir preocupado, solo entender que Dios ya te escuchó, y estar en paz porque Él ya te respondió. Te mostraré lo que dice la Biblia.”

Filipenses 4:6-7
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Cuando has orado, ya no es tiempo para afanarte y preocuparte, sino que es el momento de empezar a darle gracias a Dios porque Él ya te respondió afirmativamente.

Efesios 5:20
20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos darle gracias al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cómo Abrir las Puertas del Cielo?

Yo, como muchos de ustedes, tengo una cuenta de ahorros en un banco, además tengo una tarjeta para retirar dinero de los cajeros automáticos del banco.

Si necesito dinero y el banco está cerrado, lo único que debo hacer es poner mi tarjeta en la máquina y sacar el dinero que necesito.

Esta tarjeta es como la oración, y el cajero automático como si fuera Dios (la fuente de tu provisión), pero colocar la tarjeta no es suficiente, debes colocar tu contraseña que es el nombre de Jesús.

Por otro lado, si coloco la contraseña incorrecta, el cajero no me dará el dinero que he solicitado.

El cajero funciona con la contraseña correcta. Igual es con la oración; la gente debe orar de la manera correcta, pedir al Padre en el nombre de Jesús.

“Y si pido por mi madrecita“,

No va a funcionar“.

“Y si pido por el amor de Dios”

“Tampoco va a funcionar,”

“Y si pido ‘si es Tu voluntad'”.

“Menos aún va a funcionar, Jesús dijo que pidamos al Padre en el nombre de Jesús”

Mucha gente termina sus oraciones diciendo: “Si es Tu voluntad”; lo cual parece ser muy piadoso, pero no tiene ningún resultado.

En primer lugar en 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Es decir, Dios solo responde oraciones que se hacen de acuerdo a Su voluntad; por eso, si no conoces la voluntad de Dios te encuentras en problemas, Dios no te escuchara.

Por otro lado, al orar “si es Tu voluntad”; estás orando en incredulidad. Si no hay respuesta a tu oración dirás: “No era la voluntad de Dios”.

No busques excusas para tu falta de respuesta a la oración; haz las cosas de la manera correcta y las puertas del cielo se te abrirán.

En Juan 16:23 vemos que la voluntad de Dios es darte todo lo que le pidas en el nombre de Jesús, así que no pierdas mas tiempo y empieza a pedir al Padre en el nombre de Jesús.

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La Doctrina de la Trinidad Explicada

La+Trinidad+Triangulo

La Doctrina de la Trinidad

La Trinidad

La Biblia nos revela a Dios como una trinidad, es decir, tres personas divinas, distintas, iguales, coeternas y una esencia, que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Esta es una definición incompleta ya que por más capacitada y santificada sea la mente humana, jamás podrá llegar a alcanzar la comprensión total de la trinidad.

Esta es una doctrina que ha sufrido innumerables ataques durante la historia, incluso teólogos la han rechazado y creado doctrinas heréticas, pero como veremos en esta clase es una doctrina fundamental del cristianismo y que aunque la palabra trinidad no se encuentre en la Biblia el concepto se ve claramente definido en la Biblia.

1. La Trinidad al Principio de la era cristiana

Para empezar este estudio voy a citar algunas de las palabras de los llamados padres apostólicos y ministros anteriores al  Concilio de Nicea (325 DC).

Como padres apostólicos llamamos a la generación de ministros eminentes de la iglesia que fueron discípulos de los primeros apóstoles y cumplieron su ministerio a la muerte de ellos.

Muchas sectas tales como los Testigos de Jehová, El Camino Internacional, Cristadelfianos, entre otros, niegan la doctrina de la Trinidad y declaran que esta doctrina no fue mencionada sino hasta el siglo IV después del Concilio de Nicea.

Veamos lo que dijeron estos primeros ministros de la iglesia:

Policarpo (70-155/160). Obispo de Esmirna. Discípulo del Apóstol Juan.“Oh Señor Dios Todopoderoso…Te bendigo y glorifico a través del eterno y divino sumo sacerdote Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual sea gloria a ti, con Él y el Espíritu Santo, ambos ahora y siempre” (n. 14, ed. Funk; PG 5.1040).

Justino Mártir (100?-165?). Fue un Cristiano apologista y mártir.

“Para que en el nombre de Dios el Padre y Señor del universo y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo, reciban entonces ellos, el lavamiento con agua” (Primera Apol., LXI).

Ignacio de Antioquía (murió 98/117). Obispo de Antioquía. Él escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“En Cristo Jesús nuestro Señor, por quien y con quien sea la gloria y el poder al Padre con el Espíritu Santo por siempre” (n. 7; PG 5.988).

“También tenemos como Médico al Señor nuestro Dios Jesús el Cristo el unigénito Hijo y Palabra, antes de que el tiempo empezara, pero que después también se convirtió en hombre, de María la virgen. Porque ‘la Palabra fue hecha carne.’ Siendo incorpóreo, Él estaba en el cuerpo; siendo inmutable, Él estaba en un cuerpo adecuado; siendo inmortal, Él estaba en un cuerpo mortal; siendo vida, Él se convirtió sujeto a corrupción, para que pudiera liberar nuestras almas de la muerte y corrupción, y sanarlas, y poderlas restaurar hasta la salud, cuando estas estaban enfermas con impiedades y lujurias malvadas.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 1, p. 52, Efesios 7).

Ireneo (115-190). Siendo niño escuchó a Policarpo, el discípulo de Juan. Fue Obispo de Lyons.

“La Iglesia, aunque dispersa a través de todo el mundo, aún hasta los fines de la tierra, ha recibido de los apóstoles y sus discípulos esta fe: …un Dios, el Padre Todopoderoso, Creador del cielo, y tierra, y el mar, y todas las cosas que se encuentran en estos; y en un Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el cual se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, proclamado a través de los profetas, de las dispensaciones de Dios, y los advenimientos, y por el nacimiento de una virgen, y la pasión, y la resurrección de los muertos, y la ascensión en el cielo en la carne del amado Cristo Jesús, nuestro Señor, y Su manifestación desde el cielo en la gloria del Padre ‘para reunir todas las cosas en uno’, y para levantar de nuevo a toda carne de toda la raza humana, para que a Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, y Salvador, y Rey, de acuerdo a la voluntad del Padre invisible, toda rodilla se doblará, de las cosas en el cielo, y las cosas en la tierra, y las cosas bajo la tierra, y que cada lengua lo confesará a él, y que Él ejecutará juicio justo hacia todos…” (Contra las Herejías X.I).

Tertuliano (160-215). Apologista y teólogo Africano. Escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“Identificamos que hay el Padre y el Hijo y tres con el Espíritu Santo, y este número es hecho por el modelo de salvación…[el cual] trae acerca de la unidad en la trinidad, interrelacionando los tres, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Ellos son tres, no en dignidad, sino en grado, no en sustancia sino en forma, no en poder sino en clase. Ellos son de una sustancia y poder, debido a que hay un solo Dios de quien estos tres grados, formas y clases delegan en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.” (Adv. Prax. 23; PL 2.156-7).

Orígenes (185-254). Teólogo alejandrino. Defendió y escribió mucho acerca del Cristianismo.

“Si alguien dijera que la Palabra de Dios o la Sabiduría de Dios tuvo un principio, dejen que él se cuide por temor a que dirija su impiedad más bien contra el Padre no engendrado, ya que niega que siempre ha sido Padre, y que él siempre ha engredado la Palabra, y que él siempre tenía sabiduría en todos los tiempos anteriores o edades o cualquier cosa que pueda ser imaginada como prioritaria….No puede haber título más antiguo del Dios todopoderoso que aquel de Padre, y es a través del Hijo que es Padre.” (De Princ. 1.2.; PG 11.132).

“Por que si este fuera el caso [si el Espíritu Santo no fuera eterno como lo es, y hubiera recibido conocimiento en algún tiempo y después se hubiera convertido en el Espíritu Santo], por ejemplo, el Espíritu Santo nunca sería contado en la unidad de la Trinidad, junto con el Padre inmutable y Su Hijo, a menos que Él hubiera sido siempre el Espíritu Santo.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 4, p. 253, de Principiis, 1.111.4).

“Aun más, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la sola fuente de la divinidad contiene todas las cosas por Su palabra y razón y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas las cuales son meritorias de santificación…”  (Roberts y Donaldson, Los Padres anteriores a Nicea, Vol. 4, p. 255, de Principii., I. iii. 7).

Si como los contrarios a la Trinidad sostienen, la Trinidad no es una doctrina bíblica y nunca fue enseñada hasta el Concilio de Nicea en 325, ¿por qué entonces, estas citas y menciones de la Trinidad ya existían?

La respuesta es simple: la Trinidad es una doctrina bíblica la cual ya era enseñada antes de este Concilio en 325 D.C.

La iglesia temprana creía en la Trinidad, como se evidencia de las citas anteriormente mencionadas, y no fue necesario hacerla oficial. No fue sino hasta cuando los errores empezaron a surgir que los concilios empezaron a reunirse para discutir acerca de la Trinidad así como también otras doctrinas que estuvieron atacadas.

2. La Doctrina de la Trinidad Definida

La Biblia nos revela que la trinidad se compone de tres personas divinas, iguales en poder y con absoluta unidad en sus acciones: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento recalca la unidad de Dios en comparación con el politeísmo de las religiones paganas.

En Deuteronomio 6:4 dice: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”

A simple vista parece que este verso derrumba completamente la doctrina de la trinidad, pero si examinamos lo que dice el pasaje en hebreo nos llevaremos una sorpresa.La palabra “uno” viene de la hebrea achid.

Esta misma palabra la vemos en Génesis 11:6  “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno,  y todos éstos tienen un solo lenguaje;  y han comenzado la obra,  y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.”

El hecho de que el pueblo fuese uno no significa que fuese uno solo pero si una unidad formada de varios miembros. Entonces la palabra uno aquí nos habla de una unidad compuesta.

El término elohim, por otra parte es una palabra plural que significa “dioses”; así que una traducción literal de este verso es: “Nuestros dioses es Jehová, una unión.” Este pasaje en realidad nos habla de una pluralidad en Dios.

Los diversos nombres de Dios indican una pluralidad de personas.

En Génesis 1:1 la palabra Dios es elohim; esta palabra es usada más de 2700 veces en el Antiguo Testamento y tiene una connotación doble; es un sustantivo compuesto de singular y plural al mismo tiempo, que significa literalmente “dioses.”

También podemos ver varios versos en los que se habla de Dios en plural:

Génesis 1:26

26  Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Génesis 3:22

22  Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros,  sabiendo el bien y el mal;  ahora,  pues,  que no alargue su mano,  y tome también del árbol de la vida,  y coma,  y viva para siempre.

Génesis 11:6-8

6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Isaías 6:8

8  Después oí la voz del Señor,  que decía:   ¿A quién enviaré,  y quién irá por nosotros?  Entonces respondí yo: Heme aquí,  envíame a mí.

En el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento se describe la trinidad explícitamente.

En los siguientes pasajes vemos que no tendrían sentido si Dios fuese una sola persona:

1. En el bautismo de Juan

Lucas 3:21-22

21  Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba,  también Jesús fue bautizado;  y orando,  el cielo se abrió,

22  y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal,  como paloma,  y vino una voz del cielo que decía:  Tú eres mi Hijo amado;  en ti tengo complacencia.

2. En la promesa del Espíritu Santo dentro del creyente

Juan 14:16-17

16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:

17  el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

3. En el Bautismo con agua

Mateo 28:19

19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo.

4. En la Operación de los Dones Espirituales

1 Corintios 12:4-6

4  Ahora bien,  hay diversidad de dones,  pero el Espíritu es el mismo.

5  Y hay diversidad de ministerios,  pero el Señor es el mismo.

6  Y hay diversidad de operaciones,  pero Dios,  que hace todas las cosas en todos,  es el mismo.

5. En la Bendición Apostólica

2 Corintios 13:14

14  La gracia del Señor Jesucristo,  el amor de Dios,  y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.  Amén.

3 La Trinidad en los Atributos de Dios

Una forma de demostrar la trinidad es viendo si es que cada persona de la trinidad tiene los atributos que solo Dios tiene; es decir, si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen los mismos atributos es que deben ser Dios.

1. Omnipresente

El Padre en Jeremías 23:24: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea?  ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?”

El Hijo en Efesios 1:20-23: “La cual operó en Cristo,  resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,  la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

El Espíritu Santo en el Salmo 139:7: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”

2. Omnipotencia

El Padre en Génesis 17:1: “Era Abram de edad de noventa y nueve años,  cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso;  anda delante de mí y sé perfecto.”

El Hijo en Apocalipsis 1:8: “Yo soy el Alfa y la Omega,  principio y fin,  dice el Señor,  el que es y que era y que ha de venir,  el Todopoderoso.”

El Espíritu Santo en Romanos 15:19: “Con potencia de señales y prodigios,  en el poder del Espíritu de Dios;  de manera que desde Jerusalén,  y por los alrededores hasta Ilírico,  todo lo he llenado del evangelio de Cristo.”

3. Omnisciencia

El Padre en Hechos 15:18: “Dice el Señor,  que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.”

El Hijo en Juan 21:17: “Le dijo la tercera vez: Simón,  hijo de Jonás,  ¿me “respondió:  Señor,  tú lo sabes todo;  tú sabes que te amo.  Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”

El Espíritu Santo en 1 Corintios 2:10: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;  porque el Espíritu todo lo escudriña,  aun lo profundo de Dios.”

4. Como Creador

El Padre en Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

El Hijo en Juan 1:3: “Todas las cosas por él fueron hechas,  y sin él nada de lo que ha sido hecho,  fue hecho.”

El Espíritu Santo en Job 33:4: “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.”

5. Eternidad

El Padre en Romanos 16:26: “Pero que ha sido manifestado ahora,  y que por las Escrituras de los profetas,  según el mandamiento del Dios eterno,  se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe.”

El Hijo en Apocalipsis 22:13: “Yo soy el Alfa y la Omega,  el principio y el fin,  el primero y el último.

El Espíritu Santo en Hebreos 9:14: “¿Cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

6. Santidad

El Padre en Apocalipsis 4:8: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas,  y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos;  y no cesaban día y noche de decir: Santo,  santo,  santo es el Señor Dios Todopoderoso,  el que era,  el que es,  y el que ha de venir.”

El Hijo en Hechos 3:14: “Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo,  y pedisteis que se os diese un homicida.”

El Espíritu Santo en 1 Juan 2:20: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.”

Vemos en estos pasajes que tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo tienen los mismos atributos divinos lo cual comprueba que los tres miembros de la trinidad son Dios.

Luego podemos decir de la trinidad que es un solo Dios compuesto de tres personas distintas.

4. Entendiendo el Misterio de la Trinidad

Reconocer y aceptar la doctrina de la trinidad es sencillo para el creyente; el problema viene cuando tratamos de explicarla.

La realidad es que humanamente no podemos explicarla, sino debemos creerla porque está revelada en la Palabra.

Sin embargo, podemos encontrar varios ejemplos que nos dan una idea de lo que es la trinidad:

El Ser Humano

Sabemos por la Biblia que el hombre es un ser trino, tiene espíritu, alma y cuerpo, tal como dice en 1 Tesalonicenses 5:23: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo;  y todo vuestro ser,  espíritu,  alma y cuerpo,  sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

El hombre es una unidad compuesta; aunque tienen diferentes funciones en el hombre sin embargo es evidente la unidad en cada hombre.

El Huevo

El huevo es otro ejemplo similar a la trinidad; el huevo está formado de tres sustancias diferentes, la clara, la yema y la cascara.

Aunque las tres son diferentes en color, densidad y utilidad, las tres forman un huevo y no tres huevos con diferentes aspectos.

El Triángulo

Un triángulo se compone de tras lados y tres ángulos perfectamente separables pero que forman parte de una unidad.

El Agua

El agua es otro ejemplo, puede estar en estado liquido, solido o gaseoso pero siempre sigue siendo H2O.

Conclusión

Como estos hay varios ejemplos en la naturaleza que nos ayudan a entender la trinidad.

La trinidad es una sola pero al mismo tiempo son tres personas diferentes; ellas nunca difieren ni están en desacuerdo, sino operan juntas para alcanzar sus objetivos divinos.

Cada una en sí misma es Dios y unidas son la manifestación de Dios en Su plenitud.

5. La Función de las Tres Personas de la Trinidad

Siendo nuestro Dios una trinidad, es decir, una unidad compuesta, vemos en la Biblia que cada persona de la trinidad tiene operaciones distintas.

Esto no significa que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo operen de manera separada, sino que uno de los tres se revela como figura principal en cuanto a determinadas obras divinas. El propósito de la trinidad es el mismo para cada uno de sus miembros; la meta jamás cambia; ellos siempre concuerdan en lo que hacen. No discuten ni pelean en ningún punto porque siempre están unidos en todos los aspectos.Pero hay obras distintas que identifican a cada una de las tres personas.

Dios Padre

Una de las obras distintivas del Padre es que es que es el arquitecto de la creación ya que Él fue el que planeó nuestra redención.

Salmo 2:7-9

7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

9  Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.El plan de nuestra redención empezó desde antes de la fundación del mundo.

Efesios 1:3-6

3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

4  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,  para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

5  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,  según el puro afecto de su voluntad,

6  para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado.

Dios Hijo

Jesucristo, Dios Hijo es el redentor.Es la segunda persona de la trinidad que vino al mundo para rescatar a los pecadores.En Filipenses 2:5-11 podemos ver la obra de Jesús:

Filipenses 2:5-11

5  Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,  y en la tierra,  y debajo de la tierra;

11  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,  para gloria de Dios Padre.

Jesús dejó el cielo, nació de una virgen, habitó entre los hombres, dio su vida, resucitó y ascendió al cielo.

En esta obra de la redención Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:18-20

18  Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación;

19  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

20  Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogase por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo:  Reconciliaos con Dios.

Cristo es el Redentor, pero las otras dos personas de la trinidad también tuvieron un papel importante en la redención.

Jesucristo cumplió la misión principal de la redención pero en completa concordancia con los otros miembros de la trinidad.

Dios Espíritu Santo

Después que Jesucristo terminó Su obra, el Espíritu Santo vino como el Consolador, que fue enviado por el Padre y por el Hijo.

Juan 14:16-17

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17 el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

La obra del Consolador es continuar la obra que Jesús empezó; Él es nuestro maestro y guía; quien testifica de Cristo, nos guía a toda verdad, dice todo que ha oído y nos anuncia las cosas que están por venir.

Juan 14:26

26  Pero cuando venga el Consolador,  a quien yo os enviaré del Padre,  el Espíritu de verdad,  el cual procede del Padre,  él dará testimonio acerca de mí.

Juan 16:13

13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oyere,  y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Conclusión

La trinidad es un solo Dios conformado de tres personas divinas, iguales en poder y con absoluta unidad en sus acciones: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Cada una de estas tres personas tiene un papel fundamental en su relación con el hombre; pero la obra realizada es fruto de los tres.El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo forman en una unión compuesta al único y verdadero Dios.

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26 Días de Fe – Día 17

En esta lección seguiremos compartiendo 7 pasos para alcanzar la clase más elevada de fe.

26diasdefe17

Lección 17 – Siete Pasos Hacia La Clase Más Elevada De Fe (Parte 2)

Textos Bíblicos: 2 Corintios 5:17; 1 Juan 1:3-4,7; Juan 14:13-14.

Verdad Central: La comunión es la madre de la fe. Es la madre del gozo. Es la fuente de la victoria.

A medida que perseveramos en nuestro estudio de la Palabra de Dios hacia un entendimiento más profundo del significado de la fe, en esta lección veremos tres pasos más hacia la clase más elevada de fe. Estos pasos van a imprimir en nosotros la realidad de (1) la nueva creación, (2) nuestra comunión con el Padre, y (3) la autoridad del nombre de Jesús.

Paso 3 – La Realidad De La Nueva Creación

2 Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Para lograr la clase más elevada de es necesario que sepamos la realidad de la nueva creación. Necesitamos saber que en la mente de Dios, fuimos creados en Cristo Jesús cuando Él fue hecho pecado como nuestro sustituto. Deberíamos saber que en el momento en que aceptamos a Cristo como a nuestro Salvador y lo confesamos como Señor, fuimos recreados. Ahí es cuando el aspecto legal se volvió una realidad en nuestra vida.

Tenemos hoy en nuestros espíritus la misma vida y naturaleza de Dios. Esto no es una experiencia, no es una religión, no es unirse a una iglesia. Es un nacimiento real de nuestro espíritu. Somos los hijos e hijas de Dios. Él es nuestro Padre. Sabemos que hemos pasado del dominio de Satanás y muerte espiritual al reino de la vida a través de Jesucristo. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14). Sabemos que estamos en la familia de Dios, somos hijos de Dios. Uno no puede unirse a esta familia, debe nacer dentro de ella.

¿Cómo nos afecta esto en la vida diaria? Si Dios es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos. Tenemos tanta libertad y comunión con el Padre como tuvo Jesús en su andar sobre la tierra, ¡porque el Padre nos ama tanto como amó a Jesús! “Para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos COMO TAMBIEN A MI ME HAS AMADO“.

Colosenses 1:18 dice: “Y Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia: El que es el principio, el primogénito de los muertos; para que en todo tenga la preeminencia“. Jesús es el primogénito, pero nosotros también hemos nacido de los muertos. Pedro dijo, “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Somos engendrados por Dios, somos nacidos de Dios. Somos hijos de Dios, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Cuando decimos esto, no nos estamos magnificando a nosotros mismos, estamos magnificando a Dios y lo que Él ha hecho por nosotros a través del Señor Jesús. No nos hicimos nosotros mismos nuevas criaturas. Él es el autor y consumador de nuestra fe. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras...” (Efesios 2:10). Nosotros mismos no nos hicimos quienes y lo que somos, Dios lo hizo.

Cuando una persona se achica a sí misma, en realidad está achicando la misma hechura de Dios. Está criticando algo que el Señor ha hecho. Debemos dejar de mirarnos desde un punto natural y mirarnos como Dios nos ve, como creados en Cristo Jesús. El Padre no nos ve como cualquier otro nos ve, Él nos ve en Cristo. Muchos cristianos son derrotados porque se ven a sí mismos desde el punto de vista natural cuando podrían ser victoriosos mirándose a sí mismos como Dios lo hace.

Un cristiano que estaba teniendo serios problemas en su vida me dijo una vez: “Creo que estoy pagando por la vida que viví antes de ser salvo. Fui tan pecador“. Sin embargo, cuando nacemos de nuevo, somos redimidos no solamente del pecado, sino también de la paga del pecado. No tenemos que pagar por nuestros pecados porque Cristo ya lo ha hecho por nosotros. Ni siquiera nos es posible pagar por ellos.

Muchas personas no saben la diferencia entre el arrepentimiento y el hacer penitencia. Si los acusaras de seguir las enseñanzas de cierta otra religión, lo negarían acaloradamente. Pero eso es exactamente lo que están haciendo; están tratando de hacer penitencia por su vida pasada.

Cuando un hombre se arrepiente entonces Dios no tiene conocimiento de que ese hombre haya hecho algo malo alguna vez. “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y NO ME ACORDARE DE TUS PECADOS” (Isaías 43:25). Si Dios no se acuerda, ¿por qué debes hacerlo tú?

Si después de ser salvo un hombre tuviera que cosechar lo que había sembrado como pecador, entonces tendría que ir al infierno al morir, porque eso también es parte de la pena. Si va a cosechar cualquier parte de la pena, va a cosecharla toda completa. Pero, somos redimidos no solo del, poder, sino también de la paga del pecado. Jesús tomó nuestro lugar. El sufrió la paga de nuestro pecado. Él nos ha capacitado para disfrutar de la herencia de los santos en luz, como vimos en nuestra última lección.

Paso 4 – La Realidad De Nuestra Comunión Con El Padre

La razón principal de la redención es la comunión. “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:9). Nota que fuimos llamados a “la comunión con su Hijo”.

1 Juan 1:3-4,7: “Lo que hemos visto y oído, eso anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido… Pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

El honor más alto que el Señor nos ha conferido es el de tener comunión con El, con Su Hijo, y con el Espíritu Santo en la realización de su sueño de la redención de la raza humana. La relación sin comunión es una cosa insípida. Es como un matrimonio sin amor o sin compañerismo. La comunión es la madre de la fe. Es la madre del gozo. Es la fuente de la victoria. Y Él nos ha llamado individualmente para tener comunión con su Hijo.

Si tenemos comunión con Él y andamos en luz, entonces la oración se convierte en uno de los privilegios más dulces y grandiosos que heredamos en Cristo. Al oír a algunas personas hablar, uno pensaría que la oración es un trabajo penoso. Los oímos hablar de luchar y pelear; de tratar de creer. Pero nunca ha sido un problema o una lucha para mí el orar. El orar nunca me ha sacado algo, más bien ha puesto algo en mí. Yo a menudo oro cinco horas o más al día.

El problema con la gente que tiene tal dificultad con la oración es que en vez de dejar que el Espíritu Santo los ayude y ore a través de ellos, están tratando de hacer todo por sí mismos, con su propia energía. Naturalmente esto los va a extenuar. Dios quiere que vengamos al lugar de descanso en El. “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo. A los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio” (Isaías 28:11-12). Podemos encontrar un tiempo de refrigerio en el Señor mientras oramos en otras lenguas.

Paso 5 – La Realidad De La Autoridad Del Nombre De Jesús

Juan 14:13-14 dice: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

Supón que un hombre rico te diera un documento firmado diciendo que te ha conferido el derecho para usar su nombre y así recibir cualquier cosa que necesites para vivir cómodamente. Supón que ése fuera un documento legal, dado ante testigos, por el cual cada una de tus necesidades pudieran ser suplidas para el resto de tu vida. ¿Suena esto demasiado bueno para ser verdad? ¡Lo más maravilloso de ello es que es verdad!

Dios nos ha hecho “apoderados” para usar el nombre de Jesús para suplir toda necesidad; espiritual, física o financiera. Él nos ha dado poder sobre las fuerzas satánicas. Él ha dicho que “todo lo que pidiereis en mi nombre” nos lo dará. Tenemos autoridad para usar su nombre. El hecho de que muchos no lo hagan no es por falta de fe, sino por no saber cuáles son sus derechos legales en Cristo. Debemos tomar el lugar de hijo o hija y aprovecharnos de nuestros derechos como hijos de Dios. Debemos saber lo que nos pertenece y hacer lo que la Palabra dice.

Texto Para Memorizar:Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:9).

Tomado y editado del Capítulo 17 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

llave

Un comercial televisivo preguntaba: “¿Que es una puerta cuando uno tiene la llave?” Y esto es una realidad en la oración, nosotros tenemos la llave que nos abre las puertas del Cielo; tenemos el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Tu tienes la llave, solo debes usarla.

¿A Quien Debemos Pedirle?

Mucha gente no recibe respuesta a sus oraciones porque lo hace de manera incorrecta; al orar le están pidiendo a la persona incorrecta, le piden a Jesús, al Espíritu Santo o algún mediador particular; pero nuestra oración debe hacerse al Padre.

En nuestro texto de Juan 16:23 vemos que nuestras peticiones deben hacerse al Padre.

La palabra preguntar es la palabra griega erotao que significa: “Una petición basada en la igualdad o familiaridad con la persona a la que se le hace la petición.”

Jesús les está diciendo a los discípulos que venía un día en el que ya no estaría con ellos y ya no podrían hacerle peticiones con la relación de familiaridad que tenían hasta ese momento.

La palabra pedir es aiteo que significa: “Es la actitud de un suplicante; la petición que hace una persona de menor posición a otra que está en mayor posición.”

Ahora las peticiones tienen que hacerse a alguien que está en mayor posición, nuestro Padre celestial.

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Jesús mismo nos enseñó que debemos orar al Padre.

Mateo 7:11
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.

El Padre dará buenas cosas a los que le pidan.

Lucas 13:11
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

El Padre dará el Espíritu Santo a los que le pidan.

2 Corintios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.

Efesios 1:3, 15-17
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

En estos y otros versos podemos ver que el apóstol Pablo siempre oraba al Padre.

Si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones debemos pedirle al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cuál Debe Ser Nuestra Actitud al Orar?

Juan 16:24
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Debemos estar gozosos sabiendo que Dios responde nuestras oraciones cuando se las hacemos en el nombre de Jesús.

Nuestro gozo se completa al momento que recibimos la respuesta por las cosas que le hemos pedido a Dios.

Filipenses 4:6-7
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Cuando has orado, ya no es tiempo para afanarte y preocuparte, sino que es el momento de empezar a darle gracias a Dios porque Él ya te respondió afirmativamente.

Efesios 5:20
20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos darle gracias al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cómo Abrir las Puertas del Cielo?

Yo, como muchos de ustedes, tengo una cuenta de ahorros en un banco, además tengo una tarjeta para retirar dinero de los cajeros automáticos del banco.

Si necesito dinero y el banco está cerrado, lo único que debo hacer es poner mi tarjeta en la máquina y sacar el dinero que necesito.

Por otro lado, si coloco la tarjeta incorrecta, el cajero no me dará el dinero que necesito.

El cajero funciona con la tarjeta correcta.

Igual es con la oración; la gente debe orar de la manera correcta.

Mucha gente termina sus oraciones diciendo: “Si es Tu voluntad”; lo cual parece ser muy piadoso, pero no tiene ningún resultado.

En primer lugar en 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Es decir, Dios solo responde oraciones que se hacen de acuerdo a Su voluntad; por eso, si no conoces la voluntad de Dios te encuentras en problemas, Dios no te escuchara.

Por otro lado, al orar “si es Tu voluntad”; estás orando en incredulidad. Si no hay respuesta a tu oración dirás: “No era la voluntad de Dios”.

No busques excusas para tu falta de respuesta a la oración; haz las cosas de la manera correcta y las puertas del cielo se te abrirán.

En Juan 16:23 vemos que la voluntad de Dios es darte todo lo que le pidas en el nombre de Jesús, así que no pierdas mas tiempo y empieza a pedir al Padre en el nombre de Jesús.

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