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La RECETA del Gran Médico para DEJAR la Tibieza

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Desde que me convertí he escuchado las palabras de los profetas de condenación llamando “tibios” a todos los que no cumplían con sus códigos de conducta, es decir, la ley que ellos mismos habían creado, siempre basados en el Antiguo Pacto, o lo que ellos consideraban que era bueno o malo.

Pero la pregunta de fondo, es, ¿qué es ser tibio?

Vayamos a Apocalipsis 3 donde es la única vez que aparece este pasaje en la Biblia, y que ha sido la fuente de inspiración de los creyentes legalistas para ametrallar a sus hermanos en Cristo con duras palabras de condenación:

Apocalipsis 3:14-22
14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verguenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Esta iglesia de Laodicea es considerada la segunda peor Iglesia de las 7 de Apocalipsis, ya que a la de Sardis la llama “muerta” (3:1).

Cuando hablan acerca de esta iglesia, la gente piensa que su problema es que era rica, y puede que eso sea cierto, pero la Biblia va más allá de eso.

Empieza diciendo: “Yo conozco tus obras”. Entonces vemos que este no es un asunto de riquezas sino de obras.

Y luego le dice: “Tú no eres ni frío ni caliente, eres tibio.”

Como hemos dicho, la palabra tibieza sale una sola vez en la Biblia, solo en este pasaje, entonces, para un buen entendimiento de la Biblia debemos ver palabras con significado o sentido similar en la Biblia.

Definamos que es algo tibio, si en un balde colocas agua fría y caliente, obtienes agua tibia; es decir, es una mezcla de dos cosas diferentes.

¿Qué nos dice la Biblia de las “mezclas”?

Levítico 19:19
19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.

En este pasaje de la ley de Moisés vemos que a Dios prohibió las mezclas, tanto de animales, como de semillas y hasta de hilos de vestidos.

¿Nos está hablando Dios de la cultura transgénica de hoy? No, no habla de eso, recordemos que toda la ley apunta a Cristo, así que el significado debe ser un poco diferente.

También en Éxodo 34:15-16 y Deuteronomio 7:2-4 Dios le prohibió a la nación judía mezclarse y casarse con las naciones vecinas. ¿Está hablando Dios de racismo o “supremacía judía”?

Tampoco, nuevamente toda la ley apunta a Cristo.

Vemos en los Evangelio las palabras de Jesús acerca del tema para clarificar más:

Mateo 9:16-17
16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

Es evidente que Jesús no está hablando solamente de parches, vestidos, vinos y odres; el significado va más allá de eso.

Los parches nos hablan de los dos pactos, los vestidos de la salvación, uno no se salva por la mezcla del Antiguo y del Nuevo Pacto.

Nuevamente, el vino y los odres nos hablan del Antiguo y el Nuevo Pacto; no se pueden mezclar la ley con la gracia, no se pueden conservar juntamente.

En esencia, la ley nos habla del esfuerzo humano para cumplir los 613 mandatos de la ley, los cuales deben cumplirse sin ninguna falla para ser justificados, lo cual es totalmente es imposible.

La gracia nos habla del amor de Dios por el hombre, que sin tomar en cuenta sus imposibilidades y pecados ofrece salvación por medio de la fe en Jesucristo.

Veamos en Gálatas 5 un poco más de las mezclas:

Gálatas 5:1-4
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

El problema de los Gálatas era que habiendo recibido la salvación por gracia, debido a su fe en Jesucristo, vinieron los judaizantes diciéndoles que eso no era suficiente; que debía añadirle la ley a la gracia para ser salvos.

Pablo les dice que si mezclan la gracia, que habían recibido, con la ley se caían de la gracia.

Vemos que a Dios no le agradan las mezclas.

Volvamos a nuestra iglesia tibia de Laodicea, ellos habían mezclado el agua fría de la ley, con el agua caliente de la gracia, y como resultado apareció una apestosa agua tibia que le provocó nauseas a Jesús.

La tibieza espiritual resulta de mezclar la ley con la gracia para tratar de justificarnos ante Dios.

El creyente de Laodicea decía: Soy rico, no tengo necesidad de nada, mis obras y la ley me bastan. Ellos pensaban que eran justificados ante Dios por las obras meritorias del esfuerzo humano y el cumplimiento estricto de la ley.

Esto me hace recordar la historia del joven rico y Jesús en Marcos 10:17-30.

El joven rico llegó a Jesús con la autosuficiencia de una persona que se siente digna para recibir la salvación por haber cumplido la ley a cabalidad.

Le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Es decir, ¿que esfuerzo humano más debo hacer para alcanzar la salvación? Estaba colocando sus ojos en las obras que tenía que hacer para ser salvo.

Jesús le dijo: “Bueno, tú conoces la ley“; y la empezó a citar.

Él le dijo: “Jesús yo, yo le he hecho desde joven.” Es decir mi propio esfuerzo lo ha alcanzado.

Y cuando el joven estaba realmente emocionado, Jesús le dijo: “Solo una cosa te falta“, es decir le dijo: “¿Creíste que cumplir la ley era suficiente? Hay algo más que debes hacer.”

La ley es como un pozo tan profundo que nunca puedes llegar al fondo, siempre hay algo más que debes hacer.

Le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”

Le estaba diciendo, es momento de que dejes todo lo que has ganado con tu esfuerzo humano, todas riquezas que piensas que has obtenido por el cumplimiento de la ley de Moisés, y ven, sígueme poniendo tu confianza en tu cruz, que es la fe en lo que obtuvo para ti la cruz de Cristo.

Es lo que le dijo a la iglesia de Laodicea: “Ustedes piensan que han atesorado riquezas suficientes para alcanzar la salvación por medio de su cumplimiento de la ley y las obras meritorias de su esfuerzo humano; pero les tengo noticias, UNA COSA LES FALTA.”

Les está diciendo que todo lo que habían hecho no les había servido para nada, el  mezclar la gracia con la ley, aunque a los ojos de la gente sea sinónimo de santidad, para Dios no lo es, sino todo lo contrario.

Y ahora viene con la solución para el problema, es tiempo de cambiar sus esfuerzos por mi gracia. Es el hacer lo que le dije al joven rico, vendan todas sus “riquezas espirituales“, y “compren” las que valen, las riquezas de mi gracia.

¿Pero cómo?

Jesús les dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Les dice como al joven rico: “No pongan sus ojos en la ley ni en sus obras, pongan sus ojos solo en mí.”

Como conclusión, ya que la tibieza es la mezcla de la ley y la gracia, la receta del Gran Médico, es dejar de mezclarlas para nuestra justificación y poner nuestros ojos solo en Jesucristo.

 

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La Superioridad Absoluta de la Fe en Jesucristo sobre la Ley (Estudio Completo de Gálatas 3)

En este estudio veremos el Capítulo 3 de Gálatas versículo por versículo.

En este capítulo Pablo nos muestra la insensatez de querer justificarse ante Dios por medio de la Ley cuando Dios nos dio justificación gratuita por medio de la redención que nos dio Cristo en la cruz.

Nos muestra también que los verdaderos hijos de Abraham y herederos según la promesa no son los de la ley sino los de la fe en Jesucristo.

Les invito a seguir los siguientes enlaces para que puedan ver este estudio

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La Gracia de Dios – Parte 6

La Gracia Salvadora

La gracia es el reflejo de la naturaleza de Dios.

La ley es el reflejo de los esfuerzos y la naturaleza del hombre. La ley fue el vehículo a través del cual tratamos de salvarnos y fallamos.

La gracia es el medio a través del cual Dios trató de salvarnos y tuvo éxito.

Dios fue el iniciador de nuestra salvación, Él es el autor y consumador de nuestra fe. Él se interesó por nosotros antes que nosotros por Él. Antes que tengamos un problema Él ya tiene la solución.

Isaías 65:1

1  Fui buscado por los que no preguntaban por mí;  fui hallado por los que no me buscaban.  Dije a gente que no invocaba mi nombre: Heme aquí,  heme aquí.

Jesús fue el cordero que fue inmolado desde antes de la fundación del mundo.

No podemos elegir como salvarnos; solo hay un método, la ley no puede hacerlo.

La ley estaba compuesta de aspectos morales y aspectos ceremoniales.

En el Nuevo Testamento la ley se retrata en Romanos y Hebreos. Son como pilares gemelos que muestran el contraste entre la ley y la gracia. Ambos tratan extensamente acerca de la imposibilidad de la ley para salvarnos.

Romanos 3:19-24

19  Pero sabemos que todo lo que la ley dice,  lo dice a los que están bajo la ley,  para que toda boca se cierre y todo el mundo quede bajo el juicio de Dios;

20  ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él;  porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

21  Pero ahora,  aparte de la ley,  se ha manifestado la justicia de Dios,  testificada por la ley y por los profetas;

22  la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él.  Porque no hay diferencia,

23  por cuanto todos pecaron,  y están destituidos de la gloria de Dios,

24  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús.

Romanos trata con esta imposibilidad de salvación del hombre basado en su dilema moral; ya que el hombre es pecador por naturaleza. Hebreos trata con los actos ceremoniales para el perdón de pecados mostrando que solo eran sombras.

Hebreos 8:3-5

3  Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios;  por lo cual es necesario que también éste tenga algo que ofrecer.

4  Así que,  si estuviese sobre la tierra,  ni siquiera sería sacerdote,  habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la ley;

5  los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales,  como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el tabernáculo,  diciéndole: Mira,  haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

Hebreos 10:1

1  Porque la ley,  teniendo la sombra de los bienes venideros,  no la imagen misma de las cosas,  nunca puede,  por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año,  hacer perfectos a los que se acercan.

La ley tenía como propósito que toda boca se cierre y todo el mundo quede culpable delante de Dios (ya que por la ley es el conocimiento del pecado).

La ley no creo nuestra naturaleza pecaminosa sino que es por la ley que tenemos conocimiento de que el pecado esta en nosotros.

Romanos 4:15

15  Pues la ley produce ira;  pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.

La ley nos muestra un estándar de justicia que nos muestra que ya somos injustos.

Romanos 5:13

13 Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado.

La imputación de la ley se basa en el conocimiento. La ley es como una línea que nos muestra cuando la cruzamos.

Romanos 7:7-13

7  ¿Qué diremos,  pues?  ¿La ley es pecado?  En ninguna manera.  Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia,  si la ley no dijera: No codiciarás.

8  Mas el pecado,  tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia;  porque sin la ley el pecado está muerto.

9  Y yo sin la ley vivía en un tiempo;  pero venido el mandamiento,  el pecado revivió y yo morí.

10  Y hallé que el mismo mandamiento que era para vida, a mí me resultó para muerte;

11  porque el pecado,  tomando ocasión por el mandamiento,  me engañó,  y por él me mató.

12  De manera que la ley a la verdad es santa,  y el mandamiento santo,  justo y bueno.

13  ¿Luego lo que es bueno,  vino a ser muerte para mí? En ninguna manera;  sino que el pecado,  para mostrarse pecado,  produjo en mí la muerte por medio de lo que es bueno,  a fin de que por el mandamiento el pecado llegase a ser sobremanera pecaminoso.

Dios colocó la ley en nuestros corazones para mostrar que no hay lugar para traspasarla, por lo que no tenemos excusa.

Pablo estaba vivo con la ley en una época; cuando era un niñito. Los niños judíos eran entrenados diligentemente en la memorización de las Escrituras desde muy temprana edad. Luego con el conocimiento de la ley venía el resultado del pecado, la muerte espiritual.

La naturaleza de pecado está en uno, pero no somos responsables sino hasta que llegamos a la edad de la responsabilidad; que puede variar de niño en niño.

La ley es santa; no hay nada malo en ella, el mal se encuentra en nosotros. La ley no provee soluciones, lo único que hace es mostrarnos el problema.

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Conociendo Nuestro Pacto – Segunda Parte

Esto lo vemos desde el Antiguo Testamento:

Como dice en Habacuc 2:4: “He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.”

En realidad, este verso es tan importante que se repite 4 veces en la Biblia: Habacuc 2:4, Romanos 1:17, Gálatas 3:11 y Hebreos 10:38, esto muestra que es de suma importancia que nos demos cuenta que recibimos nuestra justificación para con Dios por medio de la fe y no por medio de la ley o de las obras.

Gálatas 3:15-18
15 Hermanos, hablo en términos humanos: Un pacto, aunque sea de hombre, una vez ratificado, nadie lo invalida, ni le añade.
16 Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente. No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno: Y a tu simiente, la cual es Cristo.
17 Esto, pues, digo: El pacto previamente ratificado por Dios para con Cristo, la ley que vino cuatrocientos treinta años después, no lo abroga, para invalidar la promesa.
18 Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa; pero Dios la concedió a Abraham mediante la promesa.

Veamos este pasaje en la Biblia Expandida de Fe:

Gálatas 3:15-18 (Biblia Expandida de Fe)
15 Hermanos, voy a ponerles un ejemplo de la vida cotidiana (una práctica humana común y corriente), cuando dos personas hacen un pacto (un contrato, un acuerdo), y lo ratifican (respaldan) con su firma, no puede luego ser invalidado ni modificado (nadie puede anularlo ni agregarle nada).
16 Ahora bien, las promesas (los pactos, los acuerdos) se le hicieron a Abraham y a su descendencia (su simiente, su heredero). La Escritura no dice: “y a los descendientes”, como si hablara de muchos, sino: “y a tu descendencia (tu simiente, tu heredero”, dando a entender que es uno solo, que es Cristo (el Ungido).
17 Lo que les quiero decir es esto: la Ley que fue promulgada [y llegó] cuatrocientos treinta años después, no puede anular un testamento (pacto, contrato) formalmente establecido [y ratificado] por Dios para con Cristo, dejando así sin efecto (anulando, aboliendo) la promesa.
18 Porque si la herencia dependiera de la Ley [como los judaizantes quieren que ustedes crean], ya no procedería de la promesa, y sin embargo, Dios se la concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Debemos entender que Dios hizo con Abraham un pacto que fue muy anterior a la Ley y que establecido y ratificado por Dios para con Cristo, y por ese motivo esa Ley no puede anularlo ni abolirlo.

Y nosotros por estar en Cristo también estamos incluidos en ese pacto y por eso no es necesaria la Ley para que podamos recibir nuestra herencia.

Este pacto fue hecho por la fe y no por la ley; es decir, la herencia del pacto viene para aquellos que somos de la fe.

Así que como creyentes en Cristo tenemos todo el derecho recibir la herencia que Dios le concedió gratuitamente a Abraham por medio de la promesa.

Gálatas 3:19-29
19 Entonces, ¿para qué sirve la ley? Fue añadida a causa de las transgresiones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa; y fue ordenada por medio de ángeles en mano de un mediador.
20 Y el mediador no lo es de uno solo; pero Dios es uno. 21 ¿Luego la ley es contraria a las promesas de Dios? En ninguna manera; porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley.
22 Mas la Escritura lo encerró todo bajo pecado, para que la promesa que es por la fe en Jesucristo fuese dada a los creyentes.
23 Pero antes que viniese la fe, estábamos confinados bajo la ley, encerrados para aquella fe que iba a ser revelada.
24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
26 pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús;
27 porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.
28 Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.
29 Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.

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