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26 Días de Fe – Día 17

En esta lección seguiremos compartiendo 7 pasos para alcanzar la clase más elevada de fe.

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Lección 17 – Siete Pasos Hacia La Clase Más Elevada De Fe (Parte 2)

Textos Bíblicos: 2 Corintios 5:17; 1 Juan 1:3-4,7; Juan 14:13-14.

Verdad Central: La comunión es la madre de la fe. Es la madre del gozo. Es la fuente de la victoria.

A medida que perseveramos en nuestro estudio de la Palabra de Dios hacia un entendimiento más profundo del significado de la fe, en esta lección veremos tres pasos más hacia la clase más elevada de fe. Estos pasos van a imprimir en nosotros la realidad de (1) la nueva creación, (2) nuestra comunión con el Padre, y (3) la autoridad del nombre de Jesús.

Paso 3 – La Realidad De La Nueva Creación

2 Corintios 5:17 dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Para lograr la clase más elevada de es necesario que sepamos la realidad de la nueva creación. Necesitamos saber que en la mente de Dios, fuimos creados en Cristo Jesús cuando Él fue hecho pecado como nuestro sustituto. Deberíamos saber que en el momento en que aceptamos a Cristo como a nuestro Salvador y lo confesamos como Señor, fuimos recreados. Ahí es cuando el aspecto legal se volvió una realidad en nuestra vida.

Tenemos hoy en nuestros espíritus la misma vida y naturaleza de Dios. Esto no es una experiencia, no es una religión, no es unirse a una iglesia. Es un nacimiento real de nuestro espíritu. Somos los hijos e hijas de Dios. Él es nuestro Padre. Sabemos que hemos pasado del dominio de Satanás y muerte espiritual al reino de la vida a través de Jesucristo. “Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14). Sabemos que estamos en la familia de Dios, somos hijos de Dios. Uno no puede unirse a esta familia, debe nacer dentro de ella.

¿Cómo nos afecta esto en la vida diaria? Si Dios es nuestro Padre y nosotros somos sus hijos. Tenemos tanta libertad y comunión con el Padre como tuvo Jesús en su andar sobre la tierra, ¡porque el Padre nos ama tanto como amó a Jesús! “Para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos COMO TAMBIEN A MI ME HAS AMADO“.

Colosenses 1:18 dice: “Y Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia: El que es el principio, el primogénito de los muertos; para que en todo tenga la preeminencia“. Jesús es el primogénito, pero nosotros también hemos nacido de los muertos. Pedro dijo, “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre” (1 Pedro 1:23). Somos engendrados por Dios, somos nacidos de Dios. Somos hijos de Dios, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Cuando decimos esto, no nos estamos magnificando a nosotros mismos, estamos magnificando a Dios y lo que Él ha hecho por nosotros a través del Señor Jesús. No nos hicimos nosotros mismos nuevas criaturas. Él es el autor y consumador de nuestra fe. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras...” (Efesios 2:10). Nosotros mismos no nos hicimos quienes y lo que somos, Dios lo hizo.

Cuando una persona se achica a sí misma, en realidad está achicando la misma hechura de Dios. Está criticando algo que el Señor ha hecho. Debemos dejar de mirarnos desde un punto natural y mirarnos como Dios nos ve, como creados en Cristo Jesús. El Padre no nos ve como cualquier otro nos ve, Él nos ve en Cristo. Muchos cristianos son derrotados porque se ven a sí mismos desde el punto de vista natural cuando podrían ser victoriosos mirándose a sí mismos como Dios lo hace.

Un cristiano que estaba teniendo serios problemas en su vida me dijo una vez: “Creo que estoy pagando por la vida que viví antes de ser salvo. Fui tan pecador“. Sin embargo, cuando nacemos de nuevo, somos redimidos no solamente del pecado, sino también de la paga del pecado. No tenemos que pagar por nuestros pecados porque Cristo ya lo ha hecho por nosotros. Ni siquiera nos es posible pagar por ellos.

Muchas personas no saben la diferencia entre el arrepentimiento y el hacer penitencia. Si los acusaras de seguir las enseñanzas de cierta otra religión, lo negarían acaloradamente. Pero eso es exactamente lo que están haciendo; están tratando de hacer penitencia por su vida pasada.

Cuando un hombre se arrepiente entonces Dios no tiene conocimiento de que ese hombre haya hecho algo malo alguna vez. “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mi mismo, y NO ME ACORDARE DE TUS PECADOS” (Isaías 43:25). Si Dios no se acuerda, ¿por qué debes hacerlo tú?

Si después de ser salvo un hombre tuviera que cosechar lo que había sembrado como pecador, entonces tendría que ir al infierno al morir, porque eso también es parte de la pena. Si va a cosechar cualquier parte de la pena, va a cosecharla toda completa. Pero, somos redimidos no solo del, poder, sino también de la paga del pecado. Jesús tomó nuestro lugar. El sufrió la paga de nuestro pecado. Él nos ha capacitado para disfrutar de la herencia de los santos en luz, como vimos en nuestra última lección.

Paso 4 – La Realidad De Nuestra Comunión Con El Padre

La razón principal de la redención es la comunión. “Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:9). Nota que fuimos llamados a “la comunión con su Hijo”.

1 Juan 1:3-4,7: “Lo que hemos visto y oído, eso anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido… Pero si andamos en luz, como Él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”.

El honor más alto que el Señor nos ha conferido es el de tener comunión con El, con Su Hijo, y con el Espíritu Santo en la realización de su sueño de la redención de la raza humana. La relación sin comunión es una cosa insípida. Es como un matrimonio sin amor o sin compañerismo. La comunión es la madre de la fe. Es la madre del gozo. Es la fuente de la victoria. Y Él nos ha llamado individualmente para tener comunión con su Hijo.

Si tenemos comunión con Él y andamos en luz, entonces la oración se convierte en uno de los privilegios más dulces y grandiosos que heredamos en Cristo. Al oír a algunas personas hablar, uno pensaría que la oración es un trabajo penoso. Los oímos hablar de luchar y pelear; de tratar de creer. Pero nunca ha sido un problema o una lucha para mí el orar. El orar nunca me ha sacado algo, más bien ha puesto algo en mí. Yo a menudo oro cinco horas o más al día.

El problema con la gente que tiene tal dificultad con la oración es que en vez de dejar que el Espíritu Santo los ayude y ore a través de ellos, están tratando de hacer todo por sí mismos, con su propia energía. Naturalmente esto los va a extenuar. Dios quiere que vengamos al lugar de descanso en El. “Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará a este pueblo. A los cuales Él dijo: Este es el reposo; dad reposo al cansado; y este es el refrigerio” (Isaías 28:11-12). Podemos encontrar un tiempo de refrigerio en el Señor mientras oramos en otras lenguas.

Paso 5 – La Realidad De La Autoridad Del Nombre De Jesús

Juan 14:13-14 dice: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré”.

Supón que un hombre rico te diera un documento firmado diciendo que te ha conferido el derecho para usar su nombre y así recibir cualquier cosa que necesites para vivir cómodamente. Supón que ése fuera un documento legal, dado ante testigos, por el cual cada una de tus necesidades pudieran ser suplidas para el resto de tu vida. ¿Suena esto demasiado bueno para ser verdad? ¡Lo más maravilloso de ello es que es verdad!

Dios nos ha hecho “apoderados” para usar el nombre de Jesús para suplir toda necesidad; espiritual, física o financiera. Él nos ha dado poder sobre las fuerzas satánicas. Él ha dicho que “todo lo que pidiereis en mi nombre” nos lo dará. Tenemos autoridad para usar su nombre. El hecho de que muchos no lo hagan no es por falta de fe, sino por no saber cuáles son sus derechos legales en Cristo. Debemos tomar el lugar de hijo o hija y aprovecharnos de nuestros derechos como hijos de Dios. Debemos saber lo que nos pertenece y hacer lo que la Palabra dice.

Texto Para Memorizar:Fiel es Dios, por el cual fuisteis llamados a la comunión con su Hijo Jesucristo nuestro Señor” (1 Corintios 1:9).

Tomado y editado del Capítulo 17 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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Somos la Nueva Creación en Cristo

Somos la Nueva Creación en Cristo

Somos la nueva creación en Cristo

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.
– 2 Corintios 5:17
¿Qué es la nueva creación?
La nueva creación es la persona que nos convertimos cuando nacemos de nuevo; es la persona que somos por estar en Cristo. Es el resultado en nosotros de aceptar la obra completa de Cristo en la cruz.
Sigue los siguientes enlaces para ver esta serie de enseñanzas:

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