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Como ser Dirigido por el Espíritu Santo (Estudio Bíblico)

Guiados por el Espíritu

En ese estudio aprenderemos  como ser guiados por el Espíritu Santo en cada lección aprenderemos que es el hombre, como se conecta con el Espíritu Santo y las maneras en que nos conectamos con él y podemos oír su voz.

Haz click en cada enlace para ir a la lección respectiva.

Cómo ser Dirigido por el Espíritu Santo – Clase 1

Cómo ser Dirigido por el Espíritu Santo – Clase 2

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo – Clase 3

Como ser Dirigido por el Espíritu Santo – Clase 4

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo – Clase 5

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo – Clase 6

Como Ser Dirigido Por El Espíritu Santo – Clase 7

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo – Clase 8

Como Ser Dirigido Por el Espíritu Santo – Clase 9

Como Ser Dirigido por el Espíritu Santo – Clase 10

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La Doctrina de la Trinidad Explicada

La+Trinidad+Triangulo

La Doctrina de la Trinidad

La Trinidad

La Biblia nos revela a Dios como una trinidad, es decir, tres personas divinas, distintas, iguales, coeternas y una esencia, que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Esta es una definición incompleta ya que por más capacitada y santificada sea la mente humana, jamás podrá llegar a alcanzar la comprensión total de la trinidad.

Esta es una doctrina que ha sufrido innumerables ataques durante la historia, incluso teólogos la han rechazado y creado doctrinas heréticas, pero como veremos en esta clase es una doctrina fundamental del cristianismo y que aunque la palabra trinidad no se encuentre en la Biblia el concepto se ve claramente definido en la Biblia.

1. La Trinidad al Principio de la era cristiana

Para empezar este estudio voy a citar algunas de las palabras de los llamados padres apostólicos y ministros anteriores al  Concilio de Nicea (325 DC).

Como padres apostólicos llamamos a la generación de ministros eminentes de la iglesia que fueron discípulos de los primeros apóstoles y cumplieron su ministerio a la muerte de ellos.

Muchas sectas tales como los Testigos de Jehová, El Camino Internacional, Cristadelfianos, entre otros, niegan la doctrina de la Trinidad y declaran que esta doctrina no fue mencionada sino hasta el siglo IV después del Concilio de Nicea.

Veamos lo que dijeron estos primeros ministros de la iglesia:

Policarpo (70-155/160). Obispo de Esmirna. Discípulo del Apóstol Juan.“Oh Señor Dios Todopoderoso…Te bendigo y glorifico a través del eterno y divino sumo sacerdote Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual sea gloria a ti, con Él y el Espíritu Santo, ambos ahora y siempre” (n. 14, ed. Funk; PG 5.1040).

Justino Mártir (100?-165?). Fue un Cristiano apologista y mártir.

“Para que en el nombre de Dios el Padre y Señor del universo y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo, reciban entonces ellos, el lavamiento con agua” (Primera Apol., LXI).

Ignacio de Antioquía (murió 98/117). Obispo de Antioquía. Él escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“En Cristo Jesús nuestro Señor, por quien y con quien sea la gloria y el poder al Padre con el Espíritu Santo por siempre” (n. 7; PG 5.988).

“También tenemos como Médico al Señor nuestro Dios Jesús el Cristo el unigénito Hijo y Palabra, antes de que el tiempo empezara, pero que después también se convirtió en hombre, de María la virgen. Porque ‘la Palabra fue hecha carne.’ Siendo incorpóreo, Él estaba en el cuerpo; siendo inmutable, Él estaba en un cuerpo adecuado; siendo inmortal, Él estaba en un cuerpo mortal; siendo vida, Él se convirtió sujeto a corrupción, para que pudiera liberar nuestras almas de la muerte y corrupción, y sanarlas, y poderlas restaurar hasta la salud, cuando estas estaban enfermas con impiedades y lujurias malvadas.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 1, p. 52, Efesios 7).

Ireneo (115-190). Siendo niño escuchó a Policarpo, el discípulo de Juan. Fue Obispo de Lyons.

“La Iglesia, aunque dispersa a través de todo el mundo, aún hasta los fines de la tierra, ha recibido de los apóstoles y sus discípulos esta fe: …un Dios, el Padre Todopoderoso, Creador del cielo, y tierra, y el mar, y todas las cosas que se encuentran en estos; y en un Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el cual se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, proclamado a través de los profetas, de las dispensaciones de Dios, y los advenimientos, y por el nacimiento de una virgen, y la pasión, y la resurrección de los muertos, y la ascensión en el cielo en la carne del amado Cristo Jesús, nuestro Señor, y Su manifestación desde el cielo en la gloria del Padre ‘para reunir todas las cosas en uno’, y para levantar de nuevo a toda carne de toda la raza humana, para que a Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, y Salvador, y Rey, de acuerdo a la voluntad del Padre invisible, toda rodilla se doblará, de las cosas en el cielo, y las cosas en la tierra, y las cosas bajo la tierra, y que cada lengua lo confesará a él, y que Él ejecutará juicio justo hacia todos…” (Contra las Herejías X.I).

Tertuliano (160-215). Apologista y teólogo Africano. Escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“Identificamos que hay el Padre y el Hijo y tres con el Espíritu Santo, y este número es hecho por el modelo de salvación…[el cual] trae acerca de la unidad en la trinidad, interrelacionando los tres, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Ellos son tres, no en dignidad, sino en grado, no en sustancia sino en forma, no en poder sino en clase. Ellos son de una sustancia y poder, debido a que hay un solo Dios de quien estos tres grados, formas y clases delegan en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.” (Adv. Prax. 23; PL 2.156-7).

Orígenes (185-254). Teólogo alejandrino. Defendió y escribió mucho acerca del Cristianismo.

“Si alguien dijera que la Palabra de Dios o la Sabiduría de Dios tuvo un principio, dejen que él se cuide por temor a que dirija su impiedad más bien contra el Padre no engendrado, ya que niega que siempre ha sido Padre, y que él siempre ha engredado la Palabra, y que él siempre tenía sabiduría en todos los tiempos anteriores o edades o cualquier cosa que pueda ser imaginada como prioritaria….No puede haber título más antiguo del Dios todopoderoso que aquel de Padre, y es a través del Hijo que es Padre.” (De Princ. 1.2.; PG 11.132).

“Por que si este fuera el caso [si el Espíritu Santo no fuera eterno como lo es, y hubiera recibido conocimiento en algún tiempo y después se hubiera convertido en el Espíritu Santo], por ejemplo, el Espíritu Santo nunca sería contado en la unidad de la Trinidad, junto con el Padre inmutable y Su Hijo, a menos que Él hubiera sido siempre el Espíritu Santo.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 4, p. 253, de Principiis, 1.111.4).

“Aun más, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la sola fuente de la divinidad contiene todas las cosas por Su palabra y razón y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas las cuales son meritorias de santificación…”  (Roberts y Donaldson, Los Padres anteriores a Nicea, Vol. 4, p. 255, de Principii., I. iii. 7).

Si como los contrarios a la Trinidad sostienen, la Trinidad no es una doctrina bíblica y nunca fue enseñada hasta el Concilio de Nicea en 325, ¿por qué entonces, estas citas y menciones de la Trinidad ya existían?

La respuesta es simple: la Trinidad es una doctrina bíblica la cual ya era enseñada antes de este Concilio en 325 D.C.

La iglesia temprana creía en la Trinidad, como se evidencia de las citas anteriormente mencionadas, y no fue necesario hacerla oficial. No fue sino hasta cuando los errores empezaron a surgir que los concilios empezaron a reunirse para discutir acerca de la Trinidad así como también otras doctrinas que estuvieron atacadas.

2. La Doctrina de la Trinidad Definida

La Biblia nos revela que la trinidad se compone de tres personas divinas, iguales en poder y con absoluta unidad en sus acciones: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento recalca la unidad de Dios en comparación con el politeísmo de las religiones paganas.

En Deuteronomio 6:4 dice: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”

A simple vista parece que este verso derrumba completamente la doctrina de la trinidad, pero si examinamos lo que dice el pasaje en hebreo nos llevaremos una sorpresa.La palabra “uno” viene de la hebrea achid.

Esta misma palabra la vemos en Génesis 11:6  “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno,  y todos éstos tienen un solo lenguaje;  y han comenzado la obra,  y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.”

El hecho de que el pueblo fuese uno no significa que fuese uno solo pero si una unidad formada de varios miembros. Entonces la palabra uno aquí nos habla de una unidad compuesta.

El término elohim, por otra parte es una palabra plural que significa “dioses”; así que una traducción literal de este verso es: “Nuestros dioses es Jehová, una unión.” Este pasaje en realidad nos habla de una pluralidad en Dios.

Los diversos nombres de Dios indican una pluralidad de personas.

En Génesis 1:1 la palabra Dios es elohim; esta palabra es usada más de 2700 veces en el Antiguo Testamento y tiene una connotación doble; es un sustantivo compuesto de singular y plural al mismo tiempo, que significa literalmente “dioses.”

También podemos ver varios versos en los que se habla de Dios en plural:

Génesis 1:26

26  Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Génesis 3:22

22  Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros,  sabiendo el bien y el mal;  ahora,  pues,  que no alargue su mano,  y tome también del árbol de la vida,  y coma,  y viva para siempre.

Génesis 11:6-8

6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Isaías 6:8

8  Después oí la voz del Señor,  que decía:   ¿A quién enviaré,  y quién irá por nosotros?  Entonces respondí yo: Heme aquí,  envíame a mí.

En el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento se describe la trinidad explícitamente.

En los siguientes pasajes vemos que no tendrían sentido si Dios fuese una sola persona:

1. En el bautismo de Juan

Lucas 3:21-22

21  Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba,  también Jesús fue bautizado;  y orando,  el cielo se abrió,

22  y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal,  como paloma,  y vino una voz del cielo que decía:  Tú eres mi Hijo amado;  en ti tengo complacencia.

2. En la promesa del Espíritu Santo dentro del creyente

Juan 14:16-17

16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:

17  el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

3. En el Bautismo con agua

Mateo 28:19

19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo.

4. En la Operación de los Dones Espirituales

1 Corintios 12:4-6

4  Ahora bien,  hay diversidad de dones,  pero el Espíritu es el mismo.

5  Y hay diversidad de ministerios,  pero el Señor es el mismo.

6  Y hay diversidad de operaciones,  pero Dios,  que hace todas las cosas en todos,  es el mismo.

5. En la Bendición Apostólica

2 Corintios 13:14

14  La gracia del Señor Jesucristo,  el amor de Dios,  y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.  Amén.

3 La Trinidad en los Atributos de Dios

Una forma de demostrar la trinidad es viendo si es que cada persona de la trinidad tiene los atributos que solo Dios tiene; es decir, si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen los mismos atributos es que deben ser Dios.

1. Omnipresente

El Padre en Jeremías 23:24: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea?  ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?”

El Hijo en Efesios 1:20-23: “La cual operó en Cristo,  resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,  la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

El Espíritu Santo en el Salmo 139:7: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”

2. Omnipotencia

El Padre en Génesis 17:1: “Era Abram de edad de noventa y nueve años,  cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso;  anda delante de mí y sé perfecto.”

El Hijo en Apocalipsis 1:8: “Yo soy el Alfa y la Omega,  principio y fin,  dice el Señor,  el que es y que era y que ha de venir,  el Todopoderoso.”

El Espíritu Santo en Romanos 15:19: “Con potencia de señales y prodigios,  en el poder del Espíritu de Dios;  de manera que desde Jerusalén,  y por los alrededores hasta Ilírico,  todo lo he llenado del evangelio de Cristo.”

3. Omnisciencia

El Padre en Hechos 15:18: “Dice el Señor,  que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.”

El Hijo en Juan 21:17: “Le dijo la tercera vez: Simón,  hijo de Jonás,  ¿me “respondió:  Señor,  tú lo sabes todo;  tú sabes que te amo.  Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”

El Espíritu Santo en 1 Corintios 2:10: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;  porque el Espíritu todo lo escudriña,  aun lo profundo de Dios.”

4. Como Creador

El Padre en Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

El Hijo en Juan 1:3: “Todas las cosas por él fueron hechas,  y sin él nada de lo que ha sido hecho,  fue hecho.”

El Espíritu Santo en Job 33:4: “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.”

5. Eternidad

El Padre en Romanos 16:26: “Pero que ha sido manifestado ahora,  y que por las Escrituras de los profetas,  según el mandamiento del Dios eterno,  se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe.”

El Hijo en Apocalipsis 22:13: “Yo soy el Alfa y la Omega,  el principio y el fin,  el primero y el último.

El Espíritu Santo en Hebreos 9:14: “¿Cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

6. Santidad

El Padre en Apocalipsis 4:8: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas,  y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos;  y no cesaban día y noche de decir: Santo,  santo,  santo es el Señor Dios Todopoderoso,  el que era,  el que es,  y el que ha de venir.”

El Hijo en Hechos 3:14: “Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo,  y pedisteis que se os diese un homicida.”

El Espíritu Santo en 1 Juan 2:20: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.”

Vemos en estos pasajes que tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo tienen los mismos atributos divinos lo cual comprueba que los tres miembros de la trinidad son Dios.

Luego podemos decir de la trinidad que es un solo Dios compuesto de tres personas distintas.

4. Entendiendo el Misterio de la Trinidad

Reconocer y aceptar la doctrina de la trinidad es sencillo para el creyente; el problema viene cuando tratamos de explicarla.

La realidad es que humanamente no podemos explicarla, sino debemos creerla porque está revelada en la Palabra.

Sin embargo, podemos encontrar varios ejemplos que nos dan una idea de lo que es la trinidad:

El Ser Humano

Sabemos por la Biblia que el hombre es un ser trino, tiene espíritu, alma y cuerpo, tal como dice en 1 Tesalonicenses 5:23: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo;  y todo vuestro ser,  espíritu,  alma y cuerpo,  sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

El hombre es una unidad compuesta; aunque tienen diferentes funciones en el hombre sin embargo es evidente la unidad en cada hombre.

El Huevo

El huevo es otro ejemplo similar a la trinidad; el huevo está formado de tres sustancias diferentes, la clara, la yema y la cascara.

Aunque las tres son diferentes en color, densidad y utilidad, las tres forman un huevo y no tres huevos con diferentes aspectos.

El Triángulo

Un triángulo se compone de tras lados y tres ángulos perfectamente separables pero que forman parte de una unidad.

El Agua

El agua es otro ejemplo, puede estar en estado liquido, solido o gaseoso pero siempre sigue siendo H2O.

Conclusión

Como estos hay varios ejemplos en la naturaleza que nos ayudan a entender la trinidad.

La trinidad es una sola pero al mismo tiempo son tres personas diferentes; ellas nunca difieren ni están en desacuerdo, sino operan juntas para alcanzar sus objetivos divinos.

Cada una en sí misma es Dios y unidas son la manifestación de Dios en Su plenitud.

5. La Función de las Tres Personas de la Trinidad

Siendo nuestro Dios una trinidad, es decir, una unidad compuesta, vemos en la Biblia que cada persona de la trinidad tiene operaciones distintas.

Esto no significa que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo operen de manera separada, sino que uno de los tres se revela como figura principal en cuanto a determinadas obras divinas. El propósito de la trinidad es el mismo para cada uno de sus miembros; la meta jamás cambia; ellos siempre concuerdan en lo que hacen. No discuten ni pelean en ningún punto porque siempre están unidos en todos los aspectos.Pero hay obras distintas que identifican a cada una de las tres personas.

Dios Padre

Una de las obras distintivas del Padre es que es que es el arquitecto de la creación ya que Él fue el que planeó nuestra redención.

Salmo 2:7-9

7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

9  Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.El plan de nuestra redención empezó desde antes de la fundación del mundo.

Efesios 1:3-6

3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

4  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,  para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

5  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,  según el puro afecto de su voluntad,

6  para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado.

Dios Hijo

Jesucristo, Dios Hijo es el redentor.Es la segunda persona de la trinidad que vino al mundo para rescatar a los pecadores.En Filipenses 2:5-11 podemos ver la obra de Jesús:

Filipenses 2:5-11

5  Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,  y en la tierra,  y debajo de la tierra;

11  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,  para gloria de Dios Padre.

Jesús dejó el cielo, nació de una virgen, habitó entre los hombres, dio su vida, resucitó y ascendió al cielo.

En esta obra de la redención Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:18-20

18  Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación;

19  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

20  Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogase por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo:  Reconciliaos con Dios.

Cristo es el Redentor, pero las otras dos personas de la trinidad también tuvieron un papel importante en la redención.

Jesucristo cumplió la misión principal de la redención pero en completa concordancia con los otros miembros de la trinidad.

Dios Espíritu Santo

Después que Jesucristo terminó Su obra, el Espíritu Santo vino como el Consolador, que fue enviado por el Padre y por el Hijo.

Juan 14:16-17

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17 el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

La obra del Consolador es continuar la obra que Jesús empezó; Él es nuestro maestro y guía; quien testifica de Cristo, nos guía a toda verdad, dice todo que ha oído y nos anuncia las cosas que están por venir.

Juan 14:26

26  Pero cuando venga el Consolador,  a quien yo os enviaré del Padre,  el Espíritu de verdad,  el cual procede del Padre,  él dará testimonio acerca de mí.

Juan 16:13

13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oyere,  y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Conclusión

La trinidad es un solo Dios conformado de tres personas divinas, iguales en poder y con absoluta unidad en sus acciones: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Cada una de estas tres personas tiene un papel fundamental en su relación con el hombre; pero la obra realizada es fruto de los tres.El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo forman en una unión compuesta al único y verdadero Dios.

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26 Días de Fe – Día 26

Cerrando esta serie de enseñanzas aquí les dejo una muy importante para nuestra vida de fe, como entrenar nuestro espíritu, de modo que podamos ser guiados por Dios en cada área de nuestra vida.

26diasdefe26

Lección 26 – Cómo Entrenar El Espíritu Humano

Textos Bíblicos: Josué 1:8; Santiago 1:22; Proverbios 4:20-22.

Verdad Central: Dios usará nuestros propios espíritus para guiamos.

Así como la mente humana puede ser educada y entrenada intelectualmente, también el espíritu puede ser entrenado espiritualmente. Puede ser edificado en tu espíritu al igual que en tu cuerpo. En esta lección veremos las cuatro maneras por las cuales se puede alcanzar esto.

  1. Meditando en la Palabra de Dios.
  2. Practicando la Palabra de Dios.
  3. Dándole a la Palabra de Dios el primer lugar.
  4. Obedeciendo instantáneamente la voz de nuestro espíritu.

Aplicando estos cuatro principios a nuestra vida diaria, podemos llegar a conocer la voluntad de Dios aun en los menores detalles de la vida

Dios se comunica con nuestro espíritu y no con nuestras facultades de razonamiento. Al obedecer instantáneamente a nuestro espíritu, encontraremos que le estamos obedeciendo al Espíritu Santo. Dios dijo en Su Palabra: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27). Esto significa que Dios usará nuestro propio espíritu para guiarnos. El espíritu del hombre es la lámpara del Señor.

Regla 1 – Meditando en la Palabra de Dios

Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Después de la muerte de Moisés, cuando Dios ungió a Josué para guiar a los hijos de Israel, Dios le dijo al principio de su ministerio la importancia de meditar en la Palabra. Otra traducción de la última frase de Josué 1:8, citado anteriormente dice: “Tú podrás tratar sabiamente en las cosas de la vida“. Ciertamente, no tendríamos éxito si no pudiéramos tratar sabiamente en las cosas de la vida. Dios le dijo a Josué que meditara en la Palabra, y que si lo hacía, Dios haría prosperar su camino y todo le saldría bien.

Los hombres y mujeres más profundamente espirituales que he conocido son los que dedican tiempo a la meditación. Uno no puede desarrollar sabiduría espiritual sin meditar en la Palabra de Dios.

Un pastor una vez me dijo que él había estado tratando de hacer de su iglesia un éxito. Voló por todas partes de la nación visitando muchas de las iglesias más grandes, estudiando sus métodos y tratando de averiguar qué era lo que las hacía triunfar. Traía a su iglesia sus programas e ideas, pero parecía que no funcionaban.

Después de oírme enseñar sobre la meditación en la Palabra de Dios, decidió tratarlo. En vez de pedirle a Dios por nada, diariamente dedicaba un tiempo para meditar en la Palabra de Dios. Después de treinta días, al final de su sermón matinal del domingo, un gran número de almas acudieron al altar. Más personas fueron salvas en ese culto, que las que habían sido salvas en los últimos dos o tres años en esa iglesia. Su gente recibió un avivamiento y el pastor empezó a tener buen éxito.

Su testimonio puede ser el de cualquier creyente que siga su ejemplo y dedique tiempo a meditar en la Palabra de Dios. Enciérrate solo con tu espíritu, y deja al mundo afuera. Si tienes ambiciones de hacer algo que valga la pena, te sugiero que empieces tomando diez o quince minutos diariamente para meditación. Comienza a desarrollar tu espíritu.

Regla 2 – Practicando la Palabra de Dios

Santiago 1:22: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

El practicar la Palabra es lo que Santiago llamó ser un “hacedor de la Palabra“. Algunas personas piensan que ser un hacedor de la Palabra es seguir los Diez Mandamientos. Sin embargo, bajo el nuevo pacto tenemos un mandamiento; el mandamiento del amor. Si amas a alguien, no le robarás. No dirás mentiras acerca de él. Pablo dijo que el amor es el cumplimiento de la ley. Si andas en amor, no quebrantarás ninguna ley que haya sido dada para restringir al pecado.

En este versículo, Santiago estaba incitando a los creyentes a hacer primeramente lo que está escrito en las epístolas, a actuar en la Palabra. Por ejemplo, Pablo les escribió a los Filipenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). La Versión Amplificada en inglés dice: “No te preocupes ni tengas ansiedad por nada. Sino que en todas las cosas deja que sean conocidas delante de Dios tus peticiones por oración y mego, con acción de gracias“. Generalmente practicamos solamente parte de esto. No nos importa practicar la parte que nos dice que oremos, pero si solamente practicamos una parte y no la otra, no estamos practicando la Palabra. No somos hacedores de la Palabra.

Primero que nada, el Señor dijo que no nos preocupáramos. Si vamos a preocuparnos y a tener ansiedades, entonces no nos hará ningún bien hacer peticiones. Si Dios dijo que no nos preocupáramos, entonces esto quiere decir que podemos abstenernos de hacerlo. Dios es un Dios justo y Él no nos va a pedir que hagamos algo que no podamos hacer.

Hubo un tiempo en el que yo creía que podía hacer mis peticiones conocidas delante de Dios, pero tenía dificultad en creer que no podía dejar de preocuparme. Sin embargo, Dios dijo que no tenemos que preocuparnos. Así que digo: “Yo rehúso preocuparme o tener alguna ansiedad por cualquier cosa“. Le traigo al Señor mis peticiones, y luego le doy las gracias. Esto apacigua y pacifica el espíritu preocupado que el diablo trata de que yo tenga. Si este malestar interno persiste, simplemente regreso a este versículo y lo leo otra vez. Continúo reclamándolo.

Si seguimos el consejo de Pablo y “no nos preocupamos ni tenemos ninguna ansiedad por nada“, podemos creer en Dios por la promesa del versículo que sigue: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). Mucha gente quiere lo que dice este versículo siete, pero no quieren hacer lo que el versículo seis dice hacer para alcanzarlo. Sin embargo, para recibir esta “paz…que sobrepasa todo entendimiento“, tenemos que hacer lo que dice el v.6. “Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (versículo 6).

La paz de Dios…fortificará y montará guardia“, es la versión amplificada de este versículo siete. Mantendrá guardia sobre tu corazón y sobre tu espíritu.

La educación de nuestros espíritus viene al practicar la Palabra de Dios. ¿Puedes recibir los resultados y tener paz sin ser un hacedor de la Palabra? No, realmente no podemos. Sé un hacedor de la Palabra y crecerás espiritualmente.

Regla 3 – Dando el Primer Lugar a la Palabra

Proverbios 4:20-22 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

Con tantas voces diferentes rodeándonos, es a menudo difícil detenernos y oír la voz de la palabra de Dios. La familia y los amigos están siempre listos para darnos sus opiniones y consejos. Sin embargo, parte esencial del entrenamiento del hombre espiritual es aprender a escuchar lo que la Palabra de Dios nos dice a nosotros. Es dar el primer lugar a la Palabra en nuestras vidas.

En los versículos citados anteriormente, Dios nos dice que hagamos tres cosas con Su Palabra: (1) Escucharla; (2) leerla; y (3) memorizaría. En el versículo 20 leemos, “…inclina tu oído a mis razones“. Siempre que la Biblia es leída en voz alta; en la iglesia, en los devocionales familiares, el evangelio radiado o televisado, dale especial atención a Sus palabras.

El versículo 21 nos dice: “No se aparten de tus ojos…”. En otras palabras, dedica tiempo a la lectura de la Palabra, permite que se meta dentro de tus pensamientos y en tu corazón. Memorízala, como la segunda parte del versículo 21 dice: “…guárdalas en medio de tu corazón“.

Si hacemos estas tres cosas encontraremos que la Palabra de Dios es “…vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo” (versículo 22). Entraremos en una vida más abundante en Cristo Jesús. Encontraremos sanidad física para nuestros cuerpos. Todo lo que necesitamos hacer es darle a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestras vidas.

Regla 4 – Obedeciendo Instantáneamente a la Voz de Nuestro Espíritu

El espíritu humano tiene una voz. Nosotros le llamamos a esa voz, la conciencia. Algunas veces se le llama intuición. O le llamamos una voz interior que nos guía. Es nuestro espíritu hablándonos.

El espíritu de todos los hombres tiene una voz, ya sean salvos o no. Pero el nuevo nacimiento es un renacer del espíritu humano. Tu espíritu recibe información a medida que meditas en la Palabra de Dios. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Tu espíritu tiene la vida y la naturaleza de Dios en él, porque el Espíritu Santo mora dentro de ti. El diablo no puede estar dándote la información porque él no está en ti. Él está fuera de ti. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque ahí es donde está. Tu espíritu obtiene su información a través de él. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Algunos dicen que la conciencia no es una guía segura, pero eso no es siempre cierto. La conciencia es una guía segura en el creyente lleno del Espíritu Santo porque Dios está morando dentro de él. La conciencia del creyente, la voz de su espíritu, se vuelve la voz de Dios. Dios le está hablando. Pablo dijo que él obedecía a su conciencia (Hechos 23:1).

Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre…” (Proverbios 20:27). Dios usará tu espíritu para guiarte. Lo usará para alumbrarte. A medida que tu espíritu se alimente y medite en la Palabra, se convertirá más y más en una guía segura; está entrenado en la Palabra.

El Espíritu Santo habla un poquito diferente con aquellos de nosotros que tenemos ciertos dones del ministerio. Pero como regla en las vidas de los creyentes, la voz interior es la voz del espíritu hablando; no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo con frecuencia me habla acerca de otros, pero nunca lo oigo para mi propio beneficio. El ministerio de un profeta no le es dado a uno para su propio beneficio, sino para el beneficio de otros. Yo tengo que recibir guía para mí mismo a través de mi propia voz interior.

Cuando aprendamos a oír la voz de nuestro espíritu, llegaremos al lugar donde sabremos qué hacer en todas las fases de la vida. El Señor nos guiará. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6).

Texto Para Memorizar: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27).

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26 Días de Fe – Día 19

En esta clase veremos la importancia de entender que el Espíritu Santo vive en nosotros para tener una fe fuerte.

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Lección 19 – Siete Pasos Hacia La Clase Más Elevada De Fe (Parte 4)

Textos Bíblicos: 1 Corintios 6:19-20; 2 Corintios 6:16; Hechos 8:14-15; 9:17; 19:1-2

Verdad Central: Dios mismo, en la persona del Espíritu Santo, habita en el creyente.

Muy a menudo, aquellos que han sido llenos del Espíritu Santo piensan de ellos mismos como que acaban de recibir una bendición maravillosa o algún tipo de experiencia espiritual rica. Y dejan pasar la enseñanza de la Palabra por completo. 1 Juan 4:4 dice: “Mayor es El que está en vosotros que el que está en el mundo“.

La plenitud del Espíritu Santo significa que Él; el Espíritu Santo, viene a morar en nosotros. Jesús dijo: “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, PARA QUE ESTE CON VOSOTROS PARA SIEMPRE” (Juan 14:16).

Por lo tanto, el séptimo; y extremadamente vital, paso en nuestra búsqueda de la clase más elevada de fe, es darnos cuenta de que nuestro cuerpo es el templo de Dios. ¡Dios mismo, en la persona del Espíritu Santo habita en nosotros!

Paso 7 – La Realidad del Espíritu Morador

En los tiempos del Antiguo Testamento, el lugar donde Dios moraba en la tierra era el tabernáculo o el templo. Pero después que Cristo murió en la cruz, se levantó otra vez y regresó al cielo, enviando al Espíritu Santo sobre los creyentes en el día de Pentecostés; Él no habita más en el Lugar Santísimo hecho por hombres. Nuestros cuerpos se han vuelto Su templo.

1 Corintios 6:19-20 dice: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestros espíritus, los cuales son de Dios”.

2 Corintios 6:16: “…Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo, habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo”.

En toda crisis de nuestra vida debemos instintivamente decir: “Soy más que vencedor. Soy más que victorioso, porque el Creador habita en mí. El más grande vive en mí. Él puede hacerme triunfar. Él me puede hacer un éxito. No puedo fracasar“. Esto no es jactancia en uno mismo. Es jactarse en El que está en ti. Sin embargo, muy frecuentemente los creyentes llenos del Espíritu Santo tiemblan ante las pruebas de la vida, y sin haber necesidad le permiten al diablo que los derrote.

Andan de un lado a otro llorando en los hombros de otro, orando oraciones débiles y sin poder, preguntándose por qué no les llega la victoria. Sin embargo la ayuda estaba presente todo el tiempo; porque el Espíritu Santo está dentro de ellos listo para ayudarles.

El Revestimiento de Poder en la Iglesia Primitiva

En la iglesia del Nuevo Testamento era una excepción y no una regla que hubiera algún creyente que no hubiera recibido la plenitud del Espíritu Santo con la señal sobrenatural de hablar en otras lenguas. Los apóstoles reconocieron la necesidad del Espíritu de Dios morando en el interior, y enfatizaron esto en sus enseñanzas a los nuevos convertidos.

Hechos 8:14-15 dice: “Cuando los apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que Samaria había recibido la Palabra de Dios, enviaron allá a Pedro y a Juan. Los cuales, habiendo venido, oraron por ellos para que recibiesen el Espíritu Santo”.

Hechos 9:17 dice: “Fue entonces Ananías y entró en la case y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la viste y seas lleno del Espíritu Santo”.

Hechos 19:1-2 dice: “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Éfeso, y hablando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo”.

Ciertamente la iglesia de hoy no tiene menor necesidad de este revestimiento de poder.

El apóstol Pablo dijo: “No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” (1 Corintios 3:16). La Versión Amplificada de este versículo dice: “¿No disciernen y entienden que ustedes (toda la iglesia en Corinto) son templo de Dios (Su Santuario), y que el Espíritu de Dios tiene habitación permanente en ustedes, para estar en Su hogar en ustedes (colectivamente como una iglesia, y también individualmente)?”. Somos el templo de Dios. Dios habita en nosotros, no sólo como un cuerpo, sino como individuos.

Observa la expresión: “estar en Su hogar en ti“. Dios está realmente haciendo Su hogar en nuestros cuerpos. Ya no habita más en un lugar Santísimo hecho por hombre, como en los tiempos del Antiguo Testamento. Entonces era requerido que cada varón se presentara, por lo menos una vez al año en Jerusalén ante Dios. Los varones tenían que viajar a Jerusalén, ya que la presencia de Dios estaba solamente en el Lugar Santísimo. Nadie se atrevía a acercarse a la presencia Santa excepto el Sumo Sacerdote, y él solamente con gran precaución. Cualquier otro que se metiera al Lugar Santo caía muerto instantáneamente.

Pero ahora todo esto ha pasado y podemos “acercamos confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16).

Poco antes de que Jesús muriera dijo: “Consumado es“. Él no se estaba refiriendo al plan de redención, porque aún no estaba terminado cuando El murió. Él tuvo que levantarse de los muertos y ascender al Lugar Santísimo en los Cielos con su propia sangre como sacrificio para obtener nuestra redención. Después tuvo que ascender hasta lo Alto para sentarse a la diestra del Padre y empezar Su intermediaria intercesión, para ser el mediador entre Dios y los hombres. Hasta entonces el Nuevo Pacto no había entrado en vigor. Cuando Jesús dijo en la cruz, “Consumado es“, se estaba refiriendo a la terminación del Antiguo Pacto.

Cuando esto sucedió, el velo o cortina que separaba al Lugar Santísimo fue rasgado en dos desde arriba abajo.

Los historiadores judíos nos dicen que esta cortina tenía 40 pies de anchura, 20 pies de altura y 4 pulgadas de grosor. ¡Imagínate que difícil sería para un hombre rasgar en dos algo de estas dimensiones! Pero nota que las escrituras no dicen que la cortina fue rasgada de abajo para arriba. Sino “…el velo del templo se rasgó en dos, DE ARRIBA ABAJO...” (Mateo 27:51). Esto significó que fue Dios y no el hombre quien rasgó la cortina, la barrera que separaba al hombre de Dios.

La presencia de Dios se fue del Lugar Santísimo hecho por hombre y nunca más habitó allí. Ahora Su presencia divina habita en nosotros.

El ser lleno del Espíritu Santo es mucho más que solamente una experiencia estremecedora. ¡El Espíritu Santo, la divina personalidad, realmente viene a vivir en ti! “Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo, HABITARE Y ANDARE ENTRE ELLOS, y seré su Dios. Y ellos serán mi pueblo” (2 Corintios 6:16). Pero ¿cuántos de nosotros nos damos cuenta completa de esta maravillosa verdad? ¿Cuántos de nosotros reconocemos el hecho de que en nosotros, listo para nuestro uso, está todo el poder que necesitaremos para triunfar en la vida?

Si comenzamos a creer lo que la Biblia dice, a confesar lo que la Palabra de Dios dice, entonces el Espíritu Santo se levantará dentro de nosotros y dará iluminación a nuestras mentes. El dará dirección a nuestros espíritus, salud a nuestros cuerpos y ayuda en cada aspecto de la vida. Podemos estar conscientes de Su presencia moradora a cada momento.

Veamos otra vez la traducción Amplificada de 1 Corintios 3:16, “…El Espíritu de Dios tiene su residencia permanente en ti, para estar en Su hogar en ti“.

Muy pocos de nosotros estamos conscientes de que Dios vive en nuestros cuerpos, porque no podemos estar conscientes de que Él vive en nosotros y ¡todavía hablar como lo hacemos! Por ejemplo, cuando se nos pide hacer alguna cosa difícil, que prontos somos para decir: “No, no puedo hacer eso“. ¿Por qué hacemos esto? Es porque estamos confiando en nosotros mismos para hacerlo y sabemos que no tenemos la habilidad. Pero si sabemos que Él está en nosotros, sabemos que Él tiene la habilidad. Entonces cambiamos el “no puedo” por “yo puedo“, porque estamos confiando en Él. Decimos “yo puedo, porque Él está en mí. “Mayor es el que está en mí que el que está en el mundo“. No importa qué imposibilidades estemos afrontando, podemos decir: “Él me hará ser un éxito, porque mora en mí“.

Esta clase de creencia, esta manera de hablar es hablar con fe, y lo pondrá a Él a obrar a tu favor.

Algunos tienen un concepto erróneo del papel del Espíritu Santo en su vida. Piensan que El entrará, tomará posesión y se ocupará de todo. Esperan que se convierta en algo así como un gran jefe, sin que ellos tengan que hacer nada. Sin embargo, el Espíritu Santo es un caballero. Él nos guiará y nos dirigirá, pero nunca nos obligará o controlará nuestra vida. Los demonios y los espíritus malignos controlarán a aquellos en quienes entren, forzándolos a hacer cosas que ellos no quieren hacer. Pero el Espíritu Santo gentilmente nos dirige y nos guía. Él no hará nada hasta que nosotros lo pongamos a trabajar para nosotros, porque ha sido enviado para ser nuestro ayudador. Él no es enviado para hacer el trabajo, pero para ayudarnos a hacerlo: “…Porque Él dijo: No te desampararé, ni te dejaré, de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6).

La Versión Amplificada de Efesios 3:16-17 dice: “Que él te dé de los ricos tesoros de Su gloria, que seas esforzado y reforzado con superpoder en el hombre interior por el Espíritu Mismo morando en lo más profundo de tu ser y personalidad. Pueda Cristo a través de tu fe realmente morar, establecerse, habitar y hacer hogar en vuestros corazones. Puedas tú ser enraizado profundamente en el amor, y cimentado muy seguro sobre el amor“. En este pasaje de escritura Pablo estaba escribiéndoles a aquellos que ya habían nacido de nuevo y eran llenos del Espíritu Santo. ¿Cómo habita Dios en nuestros corazones? A través de nuestra fe. Cristo quiere morar en nuestros corazones, reinar como Rey en el trono de nuestros corazones. Pero muy pocos le hemos permitido que lo haga.

La gente espera que Dios haga algo independientemente de ellos, cantan “Pasa por aquí, Señor, pasa por aquí” (Pensamos que si tan solo pudiéramos hacerlo pasar por aquí, quizás haría algo por nosotros). Luego cantamos, “alarga tus brazos y toca al Señor cuando pase“. Pero esto es todo un conocimiento de los sentidos. Está todo fuera, es todo físico. Alguien puede discutir: “Pero en la Biblia, la mujer con el flujo de sangre, ¿no alargó ella los brazos y tocó al Señor?” Sí, pero eso fue cuando Él estaba aquí en la tierra con forma física. Ahora Él no está con nosotros, está en nosotros. No tenemos que alargar nuestros brazos y tocarlo, Él está siempre en nosotros. Pero esto no te servirá de nada a menos que lo sepas y lo creas, porque el Espíritu Santo no se levantará y tomará control. Cuando sabemos que Él está ahí dentro y actuamos sobre la Palabra de Dios inteligentemente, entonces El obrará a través de ti.

Podemos decir: “Mayor es El que está en mí que el que está en el mundo. El más grande está en mí. Estoy dependiendo en Él. Me hará triunfar, me hará tener éxito, porque Él está en mí. El Maestro de la creación está haciendo Su hogar en mi cuerpo“.

Texto Para Memorizar: “…Mayor es El que está en mí que el que está en el mundo” (1 Juan 4:4).

Tomado y editado del Capítulo 19 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 8

En esta clase aprenderemos lo que es el hombre, veremos que el hombre es un espíritu, que posee un alma y habita en un cuerpo.

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Lección 8 – Lo Que Significa Creer Con El Corazón (Parte 1)

Textos Bíblicos: 1°Tesalonicenses 5:23; Romanos 12:1-2; Lucas 16:19-25.

Verdad Central: El hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo.

Por años busqué una explicación satisfactoria de lo que significa creer con el corazón. Leí en Marcos 11:23 donde dice: “Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en SU CORAZON, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho“. Romanos 10:10 también habla de creer con el corazón. “Porque CON EL CORAZON se cree para justicia…“.

La palabra “corazón” que es usada en estas escrituras no se refiere al órgano físico que hace circular la sangre a través de nuestro cuerpo y nos mantiene vivos. Eso sería creer en Dios con nuestro cuerpo. No podríamos creer con nuestro corazón físico más de lo que podríamos creer con nuestra mano o nuestro dedo. La palabra “corazón” es usada para transmitir un pensamiento.

Nótese como usamos la palabra “corazón” hoy en día. Cuando hablamos del corazón de un árbol, nos referimos al centro, el mismo núcleo. Cuando hablamos del corazón de un tema, nos referimos a la parte más importante de ese tema, al mismo centro, la parte principal alrededor de la cual gira el resto del tema. Y cuando Dios habla del corazón del hombre, Él se está refiriendo a la parte principal de él, al mismo centro de su ser, el cual es su espíritu.

El Hombre Es Un Espíritu

1 Tesalonicenses 5:23 dice: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, ESPIRITU, ALMA y CUERPO, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo”.

Los términos, “espíritu del hombre” y “corazón del hombre“, son usados intercambiablemente en toda la Biblia. Sabemos que el hombre es un espíritu porque es hecho a la imagen y semejanza de Dios, y Jesús dijo: “Dios es Espíritu” (Juan 4:24). Nuestros cuerpos físicos no son los que se asemejan a Dios, porque la Biblia dice que Dios no es un hombre. Recuerda que hay un hombre interior y un hombre exterior. El hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo. Pablo dijo en su carta a los Romano: “Pues no es judío, el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es en lo interior, y la CIRCUNCISION ES LA DEL CORAZON, EN EL ESPIRITU, no en la letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios” (Romanos 2:28-29). Según este texto, el corazón es el espíritu.

Hablándole a Nicodemo, Jesús le dijo, “…Es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7). Nicodemo, siendo humano, sólo pudo pensar en lo natural, y por eso le preguntó: “… ¿Cómo puede un hombre nacer de nuevo siendo vicio? ¿Puede acaso entrar por segunda vez al vientre de su madre y nacer?” (Versículo 4). Jesús le contestó “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (versículo 6). El nuevo nacimiento es un renacimiento del espíritu humano.

En el capítulo 4 del evangelio según San Juan también leemos donde Jesús le dijo a la mujer en el pozo de Samaria: “Dios es Espíritu, y los que le adoraran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:24). No podemos ponernos en contacto con Dios con nuestro cuerpo o con nuestra mente. Solamente podemos tener contacto con Dios con nuestro espíritu.

1 Corintios 14:14 dice: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto“. El espíritu no es la mente. Algunas personas creen erróneamente que la mente es el espíritu. Sin embargo, como lo indica este versículo sabemos que cuando hablamos en lenguas, esto no viene de nuestras mentes, o de nuestro propio pensar humano, sino de nuestro espíritu, de lo más profundo de nuestro ser, del Espíritu Santo en nuestro interior. Pablo siguió diciendo, “¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento…” (Versículo 15). En otras palabras, Pablo estaba diciendo que su espíritu era el verdadero él.

El Hombre Interior

Pablo también dijo: “Por tanto, no desmayamos, antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día” (2 Corintios 4:16). Pablo señaló que hay un hombre exterior y un hombre interior. El hombre exterior es el cuerpo. El hombre interior es el espíritu, y el espíritu tiene un alma.

En 1 Corintios 9:27 Pablo dijo: “Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado“. Si el cuerpo fuera el hombre real, Pablo hubiera dicho: “Yo me golpeo y me pongo en servidumbre“. Él se refiere a su cuerpo como “lo“. “Yo” es el hombre de adentro, el hombre interior que ha renacido. Con nuestro cuerpo hacemos algo: lo ponemos en servidumbre. El hombre al que miramos no es el hombre verdadero, es solamente la casa donde vivimos.

Ahora podemos entender más fácilmente los escritos de Pablo a los santos en Roma:

Romanos 12:1-2 dice: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cual sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

En esta epístola Pablo no les estaba escribiendo a los incrédulos sino a los creyentes. El dirige la carta de esta manera: “A todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos…” (Romanos 1:7). Aunque estaba escribiéndoles a hombres y mujeres nacidos de nuevo, él dijo que necesitaban hacer algo con sus cuerpos y sus mentes. El nuevo nacimiento no es un renacimiento del cuerpo humano sino un renacimiento del espíritu humano, y la plenitud del Espíritu Santo no es una experiencia física sino una experiencia espiritual.

Pablo dijo que tenemos que hacer algo con nuestros cuerpos físicos. Tenemos que presentarlos a Dios en sacrificio vivo. Tenemos que renovar nuestras mentes con la Palabra. Observa que esto es algo que nosotros hacemos, no Dios. Dios da vida eterna. Nos ofrece Su Espíritu. Pero Dios no hace nada con nuestro cuerpo. Si algo hay que hacer con nuestro cuerpo, tenemos que hacerlo nosotros. La Palabra dice que tú debes ser “transformado por medio de la renovación de tu entendimiento“. Nuestras mentes son renovadas a través de la Palabra de Dios.

Sabemos que el hombre es un espíritu, hecho a la imagen y semejanza de Dios. Algunas personas creen que el hombre solamente es un animal. Sin embargo, si eso fuera verdad, nos daría lo mismo matar a un hombre y comérnoslo que matar a una vaca y comérnosla. El hombre tiene un cuerpo físico en el que vive, pero no es un animal. Él es algo más que solamente una mente y un cuerpo. Él es espíritu, alma y cuerpo. Él es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo.

Los animales tienen almas, pero ellos no son espíritus. No hay nada en ellos que sea como Dios. Dios tomó algo de sí mismo y lo puso en el hombre. El hizo el cuerpo del hombre del polvo de la tierra, pero puso en las fosas nasales del hombre el aliento de la vida. La palabra “aliento“, significa en hebreo, aliento o espíritu, y es traducido “Espíritu Santo” muchas veces en el Antiguo Testamento. Dios es Espíritu, así que tomó algo de sí mismo, lo cual es espíritu, y lo puso dentro del hombre. Cuando hizo eso, el hombre se volvió alma viviente. No estaba vivo hasta entonces, pero se volvió un alma viviente. Se volvió consciente de sí mismo porque el cuerpo estaba muerto sin el espíritu.

El alma posee cualidades intelectuales y emocionales, y los animales las tienen. Pero cuando sus cuerpos físicos mueren, están muertos. Nuestras almas, nuestras cualidades intelectuales y emocionales, no están basadas en lo físico, sino en el espíritu, y cuando el cuerpo muere ellas todavía existen.

Lucas 16:19-25: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. Y en el hades alzó sus ojos, estando en tormento, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Entones él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham le dijo: hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí y tu atormentado”.

En este pasaje de escritura tenemos una ilustración vívida de las tres partes del hombre – espíritu, alma y cuerpo. Observa que el versículo 22 dice, “…murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham“. ¿Quién fue llevado? (El mendigo. No su cuerpo, sino él) Su espíritu es la persona real. Su cuerpo fue puesto en la sepultura, pero él estaba en “el seno de Abraham“.

El hombre rico también murió, su cuerpo fue puesto en la sepultura, pero “en el hades alzó sus ojos“. Aunque el cuerpo de Abraham había estado en la tumba por muchos años, el hombre rico lo vio. También reconoció a Lázaro. Por lo tanto, en el reino espiritual, el aspecto del hombre es muy similar al de esta vida. El hombre rico le suplicó a Abraham: “Ten misericordia de mí y envía a Lázaro, para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. Pero Abraham dijo, hijo, recuerda…“. El hombre es un espíritu, y tiene un alma. Vemos en esta escritura que su alma está todavía intacta. Todavía puede recordar. Tiene emociones. Estaba atormentado. Estaba preocupado por sus cinco hermanos que aún vivían (versículos 27,28).

Dios es un espíritu. Él se volvió hombre, ya que Jesús era Dios manifestado en la carne, viviendo en un cuerpo humano. Él tomó un cuerpo físico y cuando lo hizo no fue menos Dios de lo que era antes.

Sabemos que el hombre deja su cuerpo físico cuando muere, y cuando lo hace, no es menos hombre de lo que era cuando tenía su cuerpo físico, como lo comprueba la historia del hombre rico y Lázaro.

No podemos conocer a Dios a través de nuestro conocimiento humano, a través de nuestra mente. Dios solamente se revela al hombre a través de su espíritu. Es el espíritu del hombre el que hace contacto con Dios, porque Dios es un Espíritu.

Texto Para Memorizar: “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:10).

Tomado y editado del Capítulo 8 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Dias de Fe – Día 6

En esta clase veremos como se relacionan nuestras acciones de fe con el hecho de recibir el bautismo con el Espíritu Santo.

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Lección 6 – La Fe En Acción (Parte 2)

Textos Bíblicos: Hechos 19:1-6; 1°Corintios 14:14

Verdad Central: La fórmula de la fe en acción puede aplicarse para recibir el Espíritu Santo al igual que para recibir cualquier don de Dios.

En la lección anterior hablamos de cómo la fe es un hecho, es poner la Palabra de Dios en práctica. Muchos milagros de sanidad han sucedido cuando la gente ha actuado en fe, han dado un paso en las promesas de Dios, y han recibido de Dios. Lo mismo es aplicable para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo. Para recibir esta potente dotación del poder de Dios debemos también dar un paso en fe y reclamar la promesa del Padre.

El Don Del Espíritu Santo: Ya Fue Dado

Hechos 19-1-6: “Y aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban”.

A medida que estudiamos el libro de los Hechos, notamos que después del día de Pentecostés, los discípulos siempre les hacían a los creyentes la pregunta: “¿Has recibido el Espíritu Santo?” Ellos no decían, “¿Te ha dado Dios el Espíritu Santo?” Dios no te va a dar el Espíritu Santo. Según Él, ya te lo ha dado. Depende de ti el recibirlo. Eso es algo que tú mismo haces.

Algunos dicen: “Como me gustaría que recibir el Bautismo del Espíritu Santo fuera tan fácil como tú lo dices“. Pero ¿qué difícil es recibir un regalo? Si un hombre me pidiera un libro que tuviera en mis manos, se lo daría. Le estaría dando el libro de regalo. Pero supongamos que él entonces empezara a llorar y a suplicar “Por favor, oh, por favor, hermano Hagin, ¡por favor, démelo!” Por supuesto, la gente pensaría que aquel hombre no estaba bien. La gente pensaría y se preguntaría por qué no extendía la mano y lo tomaba.

Las cosas espirituales son tan reales como las cosas materiales, Dios nos ofrece el don del Espíritu Santo. No tenemos que llorar y suplicar que nos lo dé. Dios dice: “Aquí está el don del Espíritu Santo. ¡Si eres nacido de nuevo, no tienes que esperar, estás listo para recibir ahora mismo al Espíritu Santo!” “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Tenemos Su promesa en la Palabra. La fe es actuar en la Palabra

Durante una reunión que estaba dirigiendo en un pueblo en Texas, una señora pasó adelante para recibir oración para recibir el Espíritu Santo. Le impuse las manos y oré, el Espíritu santo vino sobre ella, pero ella no respondió. Abrí mi Biblia en Hechos 2:4, y le pedí que leyera ese versículo de escritura en voz alta. Ella leyó “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen“.

“¿Quién dice esta escritura que habló en lenguas?” le pregunté.

Dice que el Espíritu Santo lo hizo“, contestó ella.

Le dije que lo leyera otra vez. Por fin, después de leerlo cuatro veces, ella vio lo que no había visto antes. Sorprendida, me miró y dijo, “Caramba, ¡ellos hablaron en lenguas! Yo siempre pensé que el Espíritu Santo fue el que habló“. Entonces le dije: “Vamos a leer otras escrituras para no tomar solamente ésta“, y le señalé Hechos 10:44-46, “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios“.

Luego leímos en Hechos 19:6, “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban“.

Ahora quiero hacerle una pregunta“, le dije, “Cuando yo le impuse las manos, ¿vino sobre usted el Espíritu Santo? ¿Sintió el poder de Dios sobre usted?

Absolutamente“, contestó.

“¿Quería su lengua decir algo que no era en inglés?” le pregunté. ““, me dijo ella: “Casi no podía mantenerme sin hacerlo“.

Usted no debe mantenerse sin hacerlo“, le dije, “debe cooperar con ello“. Algunos parecen pensar que deben luchar contra esa necesidad tanto como puedan y finalmente el Espíritu se apoderará de ellos. Cuando el Espíritu Santo te da lenguaje, debes tener fe para actuar.

Hace algún tiempo yo estaba hablando con un hombre que había estado esperando recibir durante unos quince años. Él me dijo, “Yo sé todo lo que hay que saber acerca de buscar a Dios“. Él sabía todo acerca de buscar, pero nada acerca de recibir. Y hay una gran diferencia entre las dos cosas.

Un ministro amigo mío me contó acerca de un hombre que le dijo: “He estado buscando el Espíritu Santo durante diecinueve años“. El ministro le respondió: “Tú no has hecho eso. Jesús dijo, ‘buscad, y hallaréis’ (Mateo 7:7). Si hubieras estado buscando, habrías encontrado. Todo lo que has estado haciendo, ha sido solamente ir al altar“. Parece que esto es todo lo que muchos hacen. Es hora ya de dejar de perder el tiempo y empezar a actuar en la Palabra de Dios, porque la fe es actuar.

El Don Del Espíritu Santo: Una Experiencia Espiritual

En 1 Corintios 14:14 dice: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”.

El recibir el Espíritu Santo es una experiencia espiritual, no una experiencia mental o física. El Espíritu Santo viene a morar en tu espíritu y tu cuerpo se convierte en el templo del Espíritu Santo. La razón por la cual tu cuerpo se convierte en el templo del Espíritu Santo, es porque tu cuerpo es el templo o la casa de tu propio espíritu. El Espíritu Santo está morando en tu espíritu. Tú no puedes establecer contacto con Dios con tu mente. Dios no es una mente. Números 23:19 dice: “Dios no es hombre…” que quiere decir que no es un ser físico. Él es un espíritu.

Nótese que Él no es “espíritu“, sino que Él es “un espíritu“. La palabra “espíritu” para muchas personas significa una influencia o una atmósfera. Pero Dios no es espíritu. Jesús dijo: “Dios es un Espíritu…” (Juan 4:24 Biblia King James). Él es una personalidad divina. No podemos establecer contacto con Dios con nuestras mentes; tampoco podemos hacerlo con nuestros cuerpos. Nos ponemos en contacto con Dios a través de nuestro espíritu, porque Él es espíritu. Y aquí es donde muchos tienen dificultad tratando de recibir el Espíritu Santo. Tratan de recibir el Espíritu Santo mentalmente o físicamente. Quieren una experiencia física, y es una experiencia espiritual. La única parte física de ello es el hecho de hablar en lenguas. Él te dará el denuedo, pero ese denuedo sale de tu espíritu, y tú hablas las palabras.

Pablo dijo: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (1 Corintios 14:14). La traducción Amplificada dice: “Mi espíritu (por el Espíritu Santo en mí) ora“. En otras palabras, es el Espíritu Santo dentro de ti quien te da la habilidad para hablar en otras lenguas.

Jesús dijo, “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Juan 14:16). El viene a vivir y a morar en ti, y tú debes aprender a responderle. Él te dará el lenguaje. Muchas veces las personas fallan aquí porque confían sus sentidos naturales; lo que pueden ver, oír o sentir. No creen que tienen el Espíritu Santo hasta que hablan en lenguas. Sin embargo, uno cree y recibe el Espíritu Santo primero, luego habla en otras lenguas como resultado de haberlo recibido.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…” (Hechos 2:4). Observa que esta escritura dice que ellos fueron llenos. Entonces después que fueron llenos, comenzaron a hablar en otras lenguas. Esta es la cosa con la que mucha gente tropieza. Quieren hablar en lenguas primero, y después creer que tienen el Espíritu Santo. Pero tienes que creer primero. Para recibir el don del Espíritu Santo, así como para recibir cualquier cosa de Dios, tienes que dar un paso en fe poniendo tu fe a trabajar. Entonces tendrás fe en acción.

Texto Para Memorizar: “…Vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban“. (Hechos 19:6).

Tomado y editado del Capítulo 6 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 5

26 Días de Fe – Día 4

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La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

llave

Un comercial televisivo preguntaba: “¿Que es una puerta cuando uno tiene la llave?” Y esto es una realidad en la oración, nosotros tenemos la llave que nos abre las puertas del Cielo; tenemos el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Tu tienes la llave, solo debes usarla.

¿A Quien Debemos Pedirle?

Mucha gente no recibe respuesta a sus oraciones porque lo hace de manera incorrecta; al orar le están pidiendo a la persona incorrecta, le piden a Jesús, al Espíritu Santo o algún mediador particular; pero nuestra oración debe hacerse al Padre.

En nuestro texto de Juan 16:23 vemos que nuestras peticiones deben hacerse al Padre.

La palabra preguntar es la palabra griega erotao que significa: “Una petición basada en la igualdad o familiaridad con la persona a la que se le hace la petición.”

Jesús les está diciendo a los discípulos que venía un día en el que ya no estaría con ellos y ya no podrían hacerle peticiones con la relación de familiaridad que tenían hasta ese momento.

La palabra pedir es aiteo que significa: “Es la actitud de un suplicante; la petición que hace una persona de menor posición a otra que está en mayor posición.”

Ahora las peticiones tienen que hacerse a alguien que está en mayor posición, nuestro Padre celestial.

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Jesús mismo nos enseñó que debemos orar al Padre.

Mateo 7:11
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.

El Padre dará buenas cosas a los que le pidan.

Lucas 13:11
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

El Padre dará el Espíritu Santo a los que le pidan.

2 Corintios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.

Efesios 1:3, 15-17
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

En estos y otros versos podemos ver que el apóstol Pablo siempre oraba al Padre.

Si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones debemos pedirle al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cuál Debe Ser Nuestra Actitud al Orar?

Juan 16:24
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Debemos estar gozosos sabiendo que Dios responde nuestras oraciones cuando se las hacemos en el nombre de Jesús.

Nuestro gozo se completa al momento que recibimos la respuesta por las cosas que le hemos pedido a Dios.

Filipenses 4:6-7
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Cuando has orado, ya no es tiempo para afanarte y preocuparte, sino que es el momento de empezar a darle gracias a Dios porque Él ya te respondió afirmativamente.

Efesios 5:20
20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos darle gracias al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cómo Abrir las Puertas del Cielo?

Yo, como muchos de ustedes, tengo una cuenta de ahorros en un banco, además tengo una tarjeta para retirar dinero de los cajeros automáticos del banco.

Si necesito dinero y el banco está cerrado, lo único que debo hacer es poner mi tarjeta en la máquina y sacar el dinero que necesito.

Por otro lado, si coloco la tarjeta incorrecta, el cajero no me dará el dinero que necesito.

El cajero funciona con la tarjeta correcta.

Igual es con la oración; la gente debe orar de la manera correcta.

Mucha gente termina sus oraciones diciendo: “Si es Tu voluntad”; lo cual parece ser muy piadoso, pero no tiene ningún resultado.

En primer lugar en 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Es decir, Dios solo responde oraciones que se hacen de acuerdo a Su voluntad; por eso, si no conoces la voluntad de Dios te encuentras en problemas, Dios no te escuchara.

Por otro lado, al orar “si es Tu voluntad”; estás orando en incredulidad. Si no hay respuesta a tu oración dirás: “No era la voluntad de Dios”.

No busques excusas para tu falta de respuesta a la oración; haz las cosas de la manera correcta y las puertas del cielo se te abrirán.

En Juan 16:23 vemos que la voluntad de Dios es darte todo lo que le pidas en el nombre de Jesús, así que no pierdas mas tiempo y empieza a pedir al Padre en el nombre de Jesús.

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Cómo Fluir con Salmos, Himnos y Cánticos Espirituales en tu Vida Diaria

Recientemente aprendí algo maravilloso y es el fluir con salmos, himnos y cánticos espirituales en mi vida diaria.

En 1 Corintios 14:26 dice: “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.”

Veamos como dice en la Biblia Amplificada: “¿Hermanos, cual es entonces [el camino correcto]? Cuando se reúnen, cada uno tiene un himno, una enseñanza, una revelación de conocimientos especiales o de información o, una expresión lenguas [extrañas], o una interpretación de las mismas. [Pero] que todo sea constructivo, edificante y por el bien de todos.”

¿Donde es que obtenemos este suministro espiritual que traemos cuando nos reunimos?

Cuando voy a la iglesia siempre llevo mi Biblia, la Biblia no la encuentro recién en la iglesia, sino que la llevo de mi casa.

Del mismo modo, es de nuestro devocional diario con el Señor, del tiempo que pasamos con el Señor, cuando estamos solos en comunión con Él, que recibimos el suministro espiritual, el salmo, la doctrina, la revelación, la lengua, la interpretación.

Es en nuestra vida diaria de comunión con Dios que nos preparamos para traer a la iglesia estas cosas.

En Efesios 5:18-19 dice: “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”.

Para seguir viendo esta enseñanza vaya a los siguientes enlaces:

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

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El Bautismo con el Espíritu Santo

El Bautismo con el Espíritu Santo

Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones y vuestros ancianos soñaran sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra, sangre fuego y vapor de humo; el sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el día del Señor, grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.

– Hechos 2:17-21

En esta serie de enseñanzas estaremos tocando el tema del Bautismo con el Espíritu Santo, los animo a que sigan los enlaces y puedan aprender que cosa es y la importancia para nuestras vidas

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Los Nombres del Espíritu Santo – Parte 2

Los Nombres del Espíritu Santo – Parte 2

espiritusanto cruz y bibia

Nombre #6
El Espíritu de Cristo

Romanos 8:9 (RV60)
9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

En este pasaje vemos que el hecho de poseer el Espíritu de Cristo nos identifica como perteneciente a él.

Nombre #7
El Espíritu de Su Hijo

Gálatas 4:6 (RV60)
6 Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4:6 (BLS)
6 Ahora, como ustedes son sus hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a vivir en ustedes. Por eso, cuando oramos a Dios, el Espíritu nos permite llamarlo: “Papá, querido Papá”.

Gálatas 4:6 (RV60)
6 Y Dios, por ser sus hijos, ha enviado a nuestros corazones al Espíritu de su propio Hijo Jesucristo, de modo que también nosotros, sin ningún temor, podemos llamarle Padre.

Este nombre nos habla de la relación que podemos tener con el Padre, no una relación distante sino una relación de amor y comunión íntima.

Dios ya no es solo es Dios para nosotros, Él es nuestro Padre, y ahora nosotros podemos llamarlo sin ningún temor: “Querido padre”.

Nombre #8
El Espíritu de Jesucristo

Filipenses 1:19 (RV60)
19 Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación

Filipenses 1:19 (BAD)
19 Porque sé que, gracias a vuestras oraciones y a la ayuda que me da el Espíritu de Jesucristo, todo esto resultará en mi liberación.

Filipenses 1:19 (Castillian)
19 Además sé que todo ello redundará en mi propio beneficio, en mi liberación, gracias a vuestras oraciones y al auxilio del Espíritu de Jesucristo.

Cuando oramos por las personas que ministran; Dios les provee la misma ayuda, auxilio y suministración que sostuvo a Jesús durante su ministerio.

El hecho que se use el artículo “y” en este verso muestran que tanto la oración como la suministración están relacionadas.

Nombre #9
El Espíritu de Santidad

Romanos 1:4 (RV60)
4 Que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos.

Romanos 1:4 (EUNSA)
4 Constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu de santificación por la resurrección de entre los muertos.

Romanos 1:4 (EUNSA)
4 Y que fue declarado Hijo de Dios con un acto de poder, conforme al Espíritu de santidad, por (como resultado de) la resurrección de entre los muertos: nuestro Señor Jesucristo.

A primera vista parece que no hubiera mucha diferencia entre los nombres Espíritu Santo y Espíritu de Santidad.

El Espíritu Santo nos habla del carácter santo del Espíritu; pero el Espíritu de Santidad no solo nos habla de su carácter santo, sino también de su capacidad para impartir santidad a otros.

1 Pedro 1:2 (RV60)
2 Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas.

1 Pedro 1:2 (JER)
2 Según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su sangre. A vosotros gracia y paz abundantes.

1 Pedro 1:2 (PDT)
2 Según el plan de Dios, él los escogió de antemano. También por medio del Espíritu los purifica para que lo obedezcan y queden limpios con la sangre de Jesucristo. Reciban de Dios generoso amor y paz.

Esa perfecta santidad que posee es impartida a todo aquel que recibe a Jesús y es nacido de nuevo.

Nombre #10
El Espíritu Santo de la Promesa

Efesios 1:13-14 (RV60)
13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

Efesios 1:13-14 (DHH)
13 Gracias a Cristo, también ustedes que oyeron el mensaje de la verdad, la buena noticia de su salvación, y abrazaron la fe, fueron sellados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo que él había prometido.
14 Este Espíritu es el anticipo que nos garantiza la herencia que Dios nos ha de dar, cuando haya completado nuestra liberación y haya hecho de nosotros el pueblo de su posesión, para que todos alabemos su glorioso poder.

Efesios 1:13-14 (NVI)
13 En él también ustedes, cuando oyeron el mensaje de la verdad, el evangelio que les trajo la salvación, y lo creyeron, fueron marcados con el sello que es el Espíritu Santo prometido.
14 Éste garantiza nuestra herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

El Espíritu Santo es la gran promesa del Padre y del Hijo.

Al momento de recibir a Jesús somos sellados y marcados como propiedad de Dios con el Espíritu Santo prometido.

Este sello del Espíritu es las arras, anticipo y garantía que nos garantiza la herencia que Dios nos ha dado hasta nuestra redención final.

Hechos 1:4-5 (RV60)
4 Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.
5 Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días.

La gran promesa del Padre era que el Espíritu Santo iba a vivir dentro de personas.

El hecho de recibir el Espíritu Santo de la promesa significa que somos de Dios, que hemos sido sellados con el Espíritu y podemos recibir todas las bendiciones de Dios.

En este verso de Hechos la promesa del Padre se refiere específicamente a que iban a recibir el Bautismo con el Espíritu.

Hechos 1:8 (RV60)
8 Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8 (Castillian)
8 Sin embargo, cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros, recibiréis la fuerza necesaria para ser mis testigos en todas partes: en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta el último rincón de la tierra.

Hechos 1:8 (EUNSA)
8 Sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que descenderá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.

Hechos 1:8 (RV2000)
8 Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Veamos un momento el termino “poder, fuerza o virtud” en el diccionario Strong’s en español:

G1411
δύναμις dúnamis; de G1410; fuerza (lit. o fig.); espec. poder milagroso (por lo general por impl. un milagro en sí mismo):-eficacia, fuerza, impetuoso, maravilla, milagro, capacidad, dar, poder, poderosamente, potencia, potestad.

Aquí vemos que la promesa del Padre o Bautismo con el Espíritu es el poder milagroso que vendría y descendería sobre los creyentes para capacitarlos para ser testigos.

La promesa del Padre tiene dos aplicaciones; el sello del Espíritu dentro de nosotros y el Bautismo con el Espíritu sobre nosotros.

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