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Hemos creído y conocido Su amor

hemos creido y conocido el amor

En 1 Juan 4:16 dice: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor….”

Estas palabras encierran una gran verdad, Dios nos ama; el no está enojado con nosotros, Dios es amor y nos ama. Su misma naturaleza, Su misma esencia es el amor y eso es lo que Él tiene por nosotros.

En Juan 3:16 vemos la mayor manifestación del amor de Dios por nosotros: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Esta frase, “de tal manera“, nos muestra la intensidad y grandeza de su amor por nosotros.

He escuchado predicadores de condenación “famosos“,  Juanetes Bautistas del Siglo XXI, decir: “Dios odia el pecado y odia al pecador.” Me pregunto si es que han leído Romanos 5:8 donde dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

¿Pueden imaginarse esto? Nosotros eramos pecadores, pero aún así Dios nos amo y envió a Jesús, Su hijo unigénito para morir por la humanidad.

En la oración de Efesios 3, Pablo nos anima a conocer más y más de ese amor:

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,
16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando era joven en el Señor cantábamos la canción “El amor de Dios es maravilloso”; el coro de esta canción decía: “Tan alto que no puedes estar más alto que él, tan bajo que no puedes estar debajo de él tan ancho que no puedes estar afuera de él, grande es el amor de Dios.”

El amor de Dios es como una burbuja que nos rodea de la que no podemos salir por más que lo intentemos, Dios está ahí con nosotros cuidándonos, protegiéndonos, amándonos.

En Romanos 8 vemos más de ese amor maravilloso de Dios por nosotros:

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ese amor tan grande se manifestó cuando Cristo vino al mundo a morir por nosotros; y Pablo no hace reflexionar, al decir que si Dios no escatimo en dar a Su hijo unigénito por la salvación del mundo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?

Pero va más allá al decirnos que no hay nada que pueda separarnos de ese amor de ese amor tan grande e inmenso que Dios tiene por nosotros, nada ni nadie, ni siquiera nosotros mismos, porque Dios nos ama.

Algunos creyentes se condenan pensando que sus pecados los alejan de Dios, pero nos se dan cuenta la verdad que encierra 2 Corintios 5;19; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, si Dios antes que lo conocieras no tomaba en cuenta tus pecados, ¿qué te hace pensar que lo hace ahora?

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Dios no toma en cuenta tus pecados porque los puso en Cristo, Él tomó tu lugar, Él se hizo pecado por ti, Él sufrió el castigo del pecado por ti, al morir en la cruz y descendiendo a las partes más bajas de la tierra por ti. Lo hizo para que no tengas que pasar por ello.

Por eso debemos ir a las Escrituras para conocer y entender Su amor por nosotros, y recibir todos los beneficios de ese amor.

Ya que has conocido de Su amor, empieza a creer que Dios te ama.

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26 Días de Fe – Día 5

En esta lección veremos como la fe se manifiesta a través de nuestras acciones. La fe siempre actúa en lo que cree.

26diasdefe5

Lección 5 – La Fe En Acción (Parte 1)

Textos Bíblicos: Josué 6:2-5,16,20; Lucas 5:18-20;24,25.

Verdad Central: Grandes milagros son realizados por aquellos que actúan en la Palabra de Dios.

En ambos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento vemos ejemplos de cómo el pueblo de Dios, poniendo su fe en acción, fueron capaces de realizar hechos grandiosos. Grandes milagros fueron llevados a cabo por hombres humildes, quienes en simple fe crédula, actuaron en la Palabra de Dios.

La Fe En Acción En El Antiguo ‘Testamento

Josué 6:2-5,16,20: “Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero, delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá, entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante… Y cuando los sacerdotes tocaron las la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad… Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”.

En el versículo 2 leemos que Dios le dijo a Josué que Él había entregado la ciudad de Jericó “en su mano”. Esto no significaba, sin embargo, que Josué y el pueblo de Israel podían sentarse y relajarse mientras la ciudad automáticamente llegaba a ser suya. Tuvieron que hacer algo.

Dios les dio instrucciones específicas de cómo ir a tomar posesión de la tierra que Él ya les había dado, pero ellos tenían que creer esa Palabra y actuar en ella. Su actuación en la Palabra fue su fe en acción.

Tenían que marchar alrededor de los muros de la ciudad una vez al día por seis días. En el séptimo día, tenían que marchar alrededor de la ciudad siete veces. Luego cuando los instrumentos musicales sonaran, tenían que gritar. Observa que ellos gritaron mientras los muros todavía estaban en pie. Cualquiera puede gritar cuando los muros se han derrumbado; para hacer eso no se necesita fe. Pero ellos pusieron su fe en acción. Ellos “gritaron con gran vocerío“, y el muro se derrumbó.

Muchísimas personas están sentadas esperando que algo les suceda. Ellos están más o menos inertes con una fe pasiva en vez de una fe activa, esperando que algo suceda. Conocí a un hombre así hace algunos años en Colorado. No tenía trabajo. Tenía una esposa y cinco hijos, y estaba esperando que algo sucediera. Pero lo único que sucedía eran más cuentas que pagar. El necesitaba ponerse a trabajar. Todos tenemos ciertas obligaciones y no podemos quedarnos en casa y esperar que algo nos venga a nosotros. Pero si oramos, creemos y entonces actuamos, algo sucederá.

La Fe En Acción En El Nuevo Testamento

Lucas 5:18-20,24-25: “Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados… Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios”.

Mientras Jesús estaba en una casa enseñando, unos hombres trajeron a su amigo donde Jesús para que lo sanara. El hombre era paralítico y estaba postrado en cama. La multitud era tan grande que estos hombres no podían llegar donde Jesús estaba. Pero en vez de rendirse, ellos tomaron la determinación de encontrar un medio de llevar a su amigo a Jesús. Se subieron al techo y por una abertura del tejado, bajaron al hombre con el lecho dentro del cuarto delante del Señor.

¿Por la fe de quién se realizó este milagro – el hombre en el lecho, o los amigos que lo trajeron a Jesús?  La escritura dice, “al ver él la fe DE ELLOS…“. La palabra “ellos” es plural. Fue la fe de todos ellos. Hubiera sido fácil para los amigos del hombre, al ver la gran multitud rodeando a Jesús, haberse encogido de hombros, rendirse y haber regresado a casa diciendo, “Bueno, por lo menos hemos tratado. Hicimos lo que pudimos“. Pero ellos no se dieron por vencidos tan fácilmente. Ellos encontraron una manera de llevar a su amigo a Jesús.

El hombre enfermo demostró tener una gran fe también, porque ¿cuántos inválidos permitirían ser subidos a un tejado? Más aun, cuando Jesús le dijo que se levantara y caminara, él no estaba mejor. Él estaba ahí acostado tan indefenso como siempre. Pudo haber dicho: “¿Levántate y anda? ¿Es que no has visto que estos hombres me han traído hasta aquí? Yo no me puedo levantar. Tendrás que sanarme primero“. Pero no, cuando Jesús le dijo que se levantara, él comenzó a moverse y al hacerlo, el resultado fue la sanidad. Si él se hubiera negado a actuar en la Palabra del Maestro, no hubiera recibido la sanidad. Pero como actuó, recibió.

La Fe En Acción En El Siglo Veinte

En los tempranos días del movimiento pentecostal, una mujer evangelista estaba ministrando a cuatro personas en sillas de ruedas. En un tono muy bajo les dijo: “Levántense y anden en el Nombre de Jesús“. Tres de ellos se levantaron y caminaron. El cuarto dijo, “No puedo caminar“.

Los otros no podían caminar tampoco“, dijo la evangelista, “pero lo hicieron“. “Ya sé que lo hicieron“, dijo la mujer inválida, “pero yo no puedo. Hace años que no he caminado“. Y la evangelista tuvo que irse y dejarla allí sentada. Los otros actuaron su fe y cosecharon los resultados.

En una iglesia donde yo estaba ministrando había un hombre que se había quemado la parte inferior de su cuerpo, quedando imposibilitado para caminar. Sólo deslizaba los pies sobre el suelo. Durante el servicio de sanidad una noche este hombre pasó adelante para recibir oración. El Señor me había dicho qué hacer, y cuando llegué a él le dije: “¿Puedes correr?” Sorprendido ante tal pregunta, me dijo: “Oh no, ni siquiera puedo caminar, mucho menos correr“.

Entonces le dije: “El Señor me ha dicho que te diga que corras“. El hombre no lo pensó dos veces, se dio la vuelta y empezó a deslizarse por el pasillo tan rápidamente como pudo. Hizo esto tres o cuatro veces alrededor de la iglesia, y cuando regresó al frente estaba caminando normalmente. ¡El hombre estaba perfectamente curado! El activó su fe.

En el servicio de la noche siguiente vimos otro milagro como resultado del primero. Dos caballeros ancianos respondieron a la invitación para ser salvos algo que no se ve con frecuencia. Supe más tarde que esos hombres eran hermanos, de setenta y dos y setenta y cuatro años de edad. Parece que estos hermanos eran vecinos del hombre que había sido sanado la noche anterior. Cuando vieron al hombre inválido afuera trabajando en su jardín el día siguiente, pensaron que había salido afuera a gatas. Pero entonces lo vieron levantarse en pie y derecho, y caminar alrededor de la casa. Se apresuraron para ver lo que había sucedido, y él les contó sobre la sanidad y lo que el Señor había hecho por él. Como resultado los dos hombres vinieron al servicio esa noche y dieron sus corazones al Señor.

Una de las mejores definiciones de la fe es: Si crees, vas a actuar. Si crees la Palabra de Dios, actuarás como si fuera verdad. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). La fe es dar sustancia a las cosas por las que se espera.

Texto Para Memorizar: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Tomado y editado del Capítulo 5 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Dia 3

26 Días de Fe – Día 2

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Las Siete Cosas Más Importantes que Debes Saber de la Oración

Las Siete Cosas Más Importantes que Debes Saber de la Oración

En esta enseñanza veremos las siete cosas mas importantes que un creyente debe saber acerca de la oración.

Número 1

Aprende la Diferencia entre las Diversas Clases de Oración

Muchas personas creen que solo existe un tipo de oración en la Biblia, pero si hacemos un estudio detallado acerca de la oración veremos que no solo hay una clase, sino que hay varias.
Está la oración de petición en la pedimos por nuestras necesidades y la oración de intercesión en la que oramos por otras personas.
Está la oración de entregar nuestras cargas al Señor cuando pasamos por angustias y ansiedades, y la la oración de alabanza en la que le agradecemos a Dios por las cosas buenas que Èl ha hecho por nosotros.
Para ver los diversos tipos de oraciones te invito a que sigas este enlace:

Número 2

Ora al Padre en el Nombre de Jesús

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.
Cuando Jesús dijo estas palabra, todavía estaba en la tierra. Como aún no había muerto, ni resucitado, de nada le hubiera servido a nadie orar en el nombre de Jesús.
Él estaba hablando de un nuevo día, en el cual sus seguidores podrían orar al Padre en su nombre. Este es el día en el cual vivimos.
Todo lo que le pedimos al Padre en el nombre de Jesús nos lo da para que nuestro gozo sea cumplido.
Nuestro gozo no puede cumplirse si pasamos necesidades o si nuestro cuerpo está enfermo. Nuestro gozo se cumple cuando Dios nos da las cosas que necesitamos, cuando Dios responde nuestras oraciones.
La clave para esto la encontramos en el verso 23: Pedir al Padre en el nombre de Jesús.
Para conocer más acerca de como orar en el Nombre de Jesús te invito a seguir el siguiente enlace:

Número 3

Cree Que Recibes

Marcos 11:24
24 Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
La clave para la respuesta a nuestras oraciones se encuentra en creer que recibimos lo que pedimos antes de verlo.
Muchas personas quieren recibir primero y luego creer; pero jesús nos dijo que debemos hacer todo lo contrario.
Una hermana dijo: “No voy a creer que estoy sana hasta que lo sienta en mi cuerpo.” Un ministro le respondió: “Si ya tiene su sanidad, no es necesario que crea por ella.”
Para poder recibir respuesta a nuestras oraciones debemos creer que Dios ya nos las concedió al momento de hacerlas.

Número 4

Al Orar, Perdona

Marcos 11:25-26
25 Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas.
26 Porque si vosotros no perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os perdonará vuestras ofensas.
Si no estamos recibiendo respuesta a nuestras oraciones debemos examinar si estamos caminando en perdón.
La falta de perdón es el mayor obstáculo para nuestra fe. Un corazón rencoroso no recibe respuesta a la oración.
Estaba ministrando a una hermana que tenía artritis y el Señor me dijo que tenía falta de perdón. Cuando le dije esto ella me dijo que nunca había podido perdonar a su esposo, que la había abandonado con dos hijos pequeños, a los cuales ella tuvo que educar y pagar por todos sus gastos.
Cuando ella tomó la decisión de perdonarlo, ella recibió al instante su sanidad.
Si tienes falta de perdón decide caminar en amor y perdonar a la persona que te ofendió, le abrirás la puerta a Dios para que pueda responder tus oraciones.

Número 5

Depende del Espíritu Santo en tu Vida de Oración

Romanos 8:14
14 Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.
Los hijos de Dios somos guiados por el Espíritu Santo.
Dios quiere que dependamos del Espíritu Santo en cada área de nuestras vidas y eso incluye nuestra vida de oración.
Romanos 8:26-27
26 Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles.
27 Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.
El Espíritu Santo nos ayuda a orar de manera eficaz.
A veces no sabemos como o por que orar, por eso necesitamos del Espíritu Santo para que nos enseñe el motivo y la manera en que debemos orar.
Juan 14:15-17
15 Si me amáis, guardad mis mandamientos.
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.
La palabra Consolador es la palabra griega parakletos (parakletos), que entre otras cosas significa ayudador.
El Espíritu Santo es nuestro ayudador, es quien nos ayuda  a tener oraciones exitosas.
Una traducción literal de Romanos 8:26 es esta: “El Espíritu mismo hace intercesión por nosotros en lenguaje que no puede expresarse con lenguaje articulado.”
1 Corintios 14:2,14-15
2 Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios.
14 Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto.
15 ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento.
En el verso 2 vemos que la persona que ora en lenguas esta orando misterios por el Espíritu Santo. Es decir habla por el Espíritu Santo.
Los versos 14 y 15 nos dicen que no debemos conformarnos con orar únicamente intelectualmente; debemos orar también con el Espíritu Santo.
Otro motivo para orar en lenguas lo encontramos en Romanos 8:26, donde dice que no sabemos pedir como conviene. Nosotros no sabemos, pero el Espíritu Santo si lo sabe y quiere ayudarnos a orar correctamente.
Dependamos del Espíritu Santo para poder orar de manera eficaz.

Número 6

Haz la Oración de Intercesión

1 Timoteo 2:1-4
1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;
2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.
3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,
4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
La oración de intercesión no es una oración que hacemos para nuestro beneficio personal, es una oración en beneficio de otras personas.
Cuando intercedemos tomamos el lugar de otro; te pones en medio de Dios y la persona, abogando a favor la persona.
Tu oración puede ser por salvación, sanidad o cualquier otro motivo.
Gálatas 6:2
2 Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo.
Al interceder tomas la carga de otro como si fuera tuya, para que así esa persona pueda alcanzar victoria.
Para saber más acerca de como interceder por otros sigue el siguiente enlace:

Número 7

Edifícate a ti Mismo Orando en el Espíritu

Judas 20
20 Pero vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu Santo
1 Corintios 14:4
4 El que habla en lengua extraña, a sí mismo se edifica; pero el que profetiza, edifica a la iglesia.
El orar en lenguas nos ayuda espiritualmente, nos hace percibir la presencia del Espíritu Santo y nos edifica.
La palabra edificar es la misma que se usa para recargar.
Cuando era niño un amigo vino con la novedad que tenía un recargador de pilas; así que cuando una pila se descargaba íbamos donde él para recargar nuestras pilas.
Lo mismo sucede con el hablar en lenguas; cuando sentimos como que algo nos falta, es tiempo de orar en lenguas y recargarnos del poder de Dios.
El orar en lenguas tiene un valor triple: Nos ayuda a orar por lo que no sabemos; nos ayuda a interceder y nos edifica espiritualmente.
Oremos continuamente en lenguas para estar siempre llenos del poder de Dios.

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