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Nuestra Total Confianza al Orar – Parte 1

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Nuestra Total Confianza al Orar – Parte 1

Por Ricardo Botto

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
1 Juan 5:14–15 

La voluntad de Dios se encuentra en Mateo 7:7–8: “Pedid, y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá.”   

El deseo de Dios es responder nuestras oraciones, pero nos dice que pidamos conforme a su voluntad.

¿Dónde encontramos la voluntad de Dios? En Su Palabra.

Para recibir las cosas que deseamos de Dios, debemos ir a Su Palabra.

 

Pidiendo de Acuerdo a la Voluntad de Dios

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Para poder entender mejor este pasaje, vamos a hacer un estudio de las palabras griegas que se utilizan en él.

Iniciemos nuestro estudio con la palabra confianza, que viene de la griega parrhesia. Esta palabra viene de otras que son pas que significa todo y rhesis que significa parlamento.

Parrhesia significa sencillamente: “Confianza libre y sin temor, coraje alegre, osadía, seguridad.”

Según W. E. Vine, parrhesia significa en este pasaje: “La ausencia del temor de hablar abiertamente; de ahí confianza, coraje, osadía, sin ninguna conexión necesaria con la predicación.” 

Otra definición para parrhesia es libertad para hablar o para tener audiencia.

Ester 4:10–11, 5:1–3 relata una idea que nos da una idea de lo que significa esta palabra:

“Entonces Ester dijo a  Hatac que le dijese a Mardoqueo: Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey en estos treinta días. . . . Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta de su cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cual es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.” 

Ester para poder entrar en la presencia del Rey Asuero tenía que hallar gracia ante él. Tuvo libertad para tener audiencia y entrar en la presencia del Rey

En Hebreos 10:19 dice: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.”

La palabra libertad en este pasaje es parrhesia.

Nosotros tenemos libertad para tener audiencia y entrar en la presencia de Dios

En el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, Franklin Delano Roosevelt era presidente de los Estados Unidos.

Cierto día, en que había una gran cantidad de personas que estaban en su oficina tratando de entrevistarse  con él, un niño de cuatro años pasó corriendo y se metió en su despacho. El presidente cerró la puerta y se quedó media hora con el niño. La gente en la oficina empezó a protestar, pues algunos habían estado esperando  durante varias horas.

Al oírlos, la secretaria del presidente les dijo que no se quejasen tanto, pues el niño que había pasado era el nieto del presidente.

Robertson dice esto: “En él (pros auton). Compañerismo con (pros, cara a cara) Cristo.”

Nosotros somos hijos de Dios y tenemos, total libertad para tener audiencia y hablar cara a cara con Dios por medio de Cristo. Por esta razón podemos citar 1 Juan 5:14  de esta manera: 

“Esta es la libertad total para tener audiencia que tenemos en  él para entrar con confianza y hablar cara a cara con Dios.”

Pasemos ahora a la segunda parte de este verso. 

“. . .  que  si pedimos alguna cosa. . .”

La palabra pedir es aiteo. 

Aiteo significa: pedir. Hacer una petición, presentar una solicitud.

Esta palabra la encontramos muchas veces en la Biblia, con un énfasis en la oración respondida.

Podemos verla en: 

Mateo 7:7,11

PEDID y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá… ¿cuánto más vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les pidan?

Marcos 11:24

Por tanto, os digo que todo lo que PIDIEREIS orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Lucas 11:13

… ¿cuánto más vuestro Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo PIDAN?

Juan 14:13 – 14

Y todo lo que PIDIEREIS al Padre en mi nombre lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo PIDIEREIS en mi nombre, yo lo haré.

Juan 15:7

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, PEDID todo lo que queráis, y os será hecho.

Juan 16:23 – 24

En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo lo que PIDIEREIS al Padre en mí nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis PEDIDO en mi nombre: pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Según W. E.. Vine aiteo la mayoría de las veces sugiere la actitud de un suplicante, la petición de alguien que está en menor posición que la que la persona que la petición se hace; por ejemplo en Mateo 7:7 se ve el caso de un hombre pidiendo algo a Dios; en Mateo 7:9–10 nos habla de un hijo hablando a su padre; en 1Juan 5:14–15 se encuentra en referencia a la petición a Dios. En Juan 14:13,14; 16:23 nos habla  de pedidos hechos por los apóstoles.

Siempre que vemos aiteo nos encontramos con pedidos hechos a Dios, y en todos los casos vemos que Dios responde nuestras oraciones. 

“… que si pedimos alguna cosa CONFORME….”

La palabra conforme es kata, que significa estar de acuerdo, bajo o cerca de.

Amos 3:3 nos da una idea de lo que significa está palabra: “Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo.”

No podemos caminar con Dios si no estamos de acuerdo con El. 

 “… que si pedimos alguna cosa conforme a su VOLUNTAD….”

La palabra voluntad es thelema.

En este pasaje thelema significa la voluntad hablada como la emoción de estar deseoso, en vez de las cosas que deseamos; de la voluntad de Dios.

Es decir estar deseoso de hacer la voluntad de Dios.

Podemos ver esta palabra en los siguientes versos:

Romanos 1:10

Rogando que de alguna manera tenga al fin, por LA VOLUNTAD DE DIOS, un prospero viaje para ir a vosotros.

1 Corintios 1:1

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la VOLUNTAD DE DIOS. . . .

2 Corintios 8:5

Y no como nosotros lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la VOLUNTAD DEL SEÑOR.

Efesios 1:1, 5,11

Pablo apóstol de Jesucristo por la VOLUNTAD DE DIOS. . . .

En amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su VOLUNTAD.

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según al designio de su VOLUNTAD.

Esta palabra también la vemos en  2 Corintios 1:1; Colosenses 1:1; 2 Timoteo 1:1; Hebreos 10:7, 9,36 y 1 Juan 2:27.

Para poder caminar con Dios, debes estar dispuesto hacer las cosas que él quiere.

Mucha gente se asusta de “la voluntad de Dios”, pensando que es algo malo o doloroso, pero si leemos Romanos 12:2 veremos lo contrario: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Como sabemos que la voluntad de Dios es Su Palabra, así que al renovar nuestra mente y permitiendo que Su Palabra vaya transformando nuestra manera de pensar, nos daremos cuenta que Su voluntad es buena, agradable y perfecta, es decir, Su voluntad te va a gustar.

Así que podemos leer este verso así.

Esta es la libertad total para tener audiencia y hablar cara a cara con Dios que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su buena Palabra. . . .” 

“… él nos oye.”           

La palabra oye es akouo; que es traducida como: audiencia, oír, escuchar, informar.

Vine dice respecto a 1 Juan 5:14 y Juan 9:31, que el hecho de que Dios escuche significa que Él responde la oración. 

Veamos este verso paralelo en Juan 9:31: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.” 

Es decir, Dios da audiencia, escucha y responde la oración del que ora conforme a Su Palabra.

O, dicho de otro modo: Podemos entrar a la presencia de Dios con la plena confianza y seguridad que Él nos escuchará.

En 1 Juan 5:15 dice: “Si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

La palabra sabemos es oida; que es un verbo en el tiempo presente que significa principalmente ver o percibir; de ahí saber, o tener conocimiento de algo, sea absoluto en el caso divino, o por observación en el caso del conocimiento humano.

La palabra oye es akouo, y pidamos es aiteo. Palabras que ya hemos estudiado.

La palabra tenemos es echo, que significa entre otras cosas tener, agarrar, poseer.

Una forma de traducir 1 Juan 5:14 es: Si tenemos pleno conocimiento que el nos ha oído, sabemos que poseemos las cosas que le hemos pedido.

Al estudiar estos versos vemos que la voluntad de Dios es responder todas nuestras oraciones.

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¿La preocupación es algo beneficioso?

A mucha gente no le gusta el enterarse de que la preocupación es un pecado, es preferible tomarlo como algo natural, alguno llegan a pensar que la preocupación es algo beneficioso.

No entiendo como la preocupación puede llegar a ser algo beneficioso para el hombre, no me llega a entrar en la cabeza, es un concepto demasiado alto o demasiado sublime.

Hace unos cuantos días mi mamá me dijo: “Nunca metas una taza con agua en el microondas porque te puede estallar”. Yo le pregunté: “Donde escuchaste eso”; ella me respondió: “Es que me lo enviaron por correo electrónico.”

Finalmente le dije: “Yo voy a seguir usando el microondas para calentar mi agua para tomar café, no me preocupa en lo más minimo que me vaya a explotar porque es algo que no va ha suceder.”

Son correos tontos y noticias que nos hacen preocuparnos y salirnos de nuestro lugar de confianza y libertad que tenemos en Cristo.

La preocupación es un ladrón que nos saca de la fe y nos hace vivir en temor, ¿que beneficio nos trae el vivir en temor? Ninguno,

En 2 Timoteo 1:7 la Reina Valera 1960 dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” La Versión King James nos da una idea más clara: “Porque Dios no nos dio un espíritu de temor, sino de poder amor y mente sana.”

No, el creyente no tiene un espíritu de temor, tiene un espíritu de fe: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos” (2 Corintios 4:13, RV60).

Si tenemos el espíritu de fe, ¿que sentido tiene el vivir en el espíritu de temor?

En 1 Juan 4:18 la Reina Valera de 1960 dice: “En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.”

Eso es lo que hace el temor, viviendo en una conciencia continua de castigo, pensando que algo malo nos pasará.

Es imposible que eso traiga algún tipo de beneficio en nuestras vidas, la preocupación nos roba la confianza que tenemos de que Dios cumplirá sus promesas en nuestras vidas.

Debemos dejar detras la preocupación y colocar nuestra confianza en Dios y su Palabra.

El Ciberpastor, 12 de Marzo del 2009

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