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26 Días de Fe – Día 23

En esta lección veremos una enseñanza clásica de Kenneth Hagin, en la que usando el caso de la mujer que fue sanada del flujo de sangre nos muestra 4 principios para recibir de Dios

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Lección 23 – Cómo Rellenar Tu Propio Cheque Con Dios

Textos Bíblicos: Marcos 5:25-34; 1 Samuel 17:45-47,49-50,54; Lucas 15:18-20,24.

Verdad Central: Si nos encontramos al pie de la escalera de la vida, es porque eso es por lo que hemos creído. Cuando hablemos y creamos correctamente, escalaremos hasta la cima.

Los cuatro pasos hacia la fe que delineamos en esta lección son tan simples que casi parecen tontos. Pero en el ministerio de Jesús en la tierra, El habló en términos que aún la gente sin educación podía entender. El habló acerca de viñas y viñeros, rebaños y pastores. El ilustró verdades espirituales en una forma tan simple que la gente sencilla pudo entenderlo. Su mensaje nunca fue complicado, sino más bien claro y conciso.

Marcos 5:25-34: “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor. Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”.

Paso 1 – Dilo

¿Qué es lo primero que esta mujer hizo? El versículo 28 dice: “Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva“. Alguien le había contado a esta mujer acerca de Jesús. Ella sabía que Él andaba sanando gente. Teniendo esta información, ¿cuál fue su primer paso para recibir sanidad? Lo primero que hizo fue decirlo.

Hay un lado de Dios y un lado del hombre en cada batalla, en cada victoria, en todo lo que recibirnos de Dios. Nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte. Hay algo que nosotros debemos hacer. Dios no va a fallar. Si hay alguna falta, es por nuestra parte. Sin embargo, si cumplimos con nuestra parte, podemos estar seguros de que habrá una respuesta y una victoria. Esta mujer pudo haber hecho una confesión negativa, y eso es lo que habría recibido. Podría haber dicho que era inútil, que ya había sufrido tanto y visitado tantos doctores, que quizás era mejor morir. Pero ella no habló negativamente, habló positivamente. Dijo: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva“. Y sucedió – porque podemos tener lo que decimos. Por lo tanto, el primer paso para rellenar nuestro propio cheque con Dios es: decirlo. Si somos derrotados, somos derrotados con nuestros propios labios. “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios” (Proverbios 6:2).

Paso 2 – Hazlo

No le hubiera hecho ningún bien a esta mujer si cuando ella dijo: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva“, no hubiera actuado sobre ello. Nuestras acciones nos pueden derrotar o llevarnos al triunfo. De acuerdo con nuestras acciones, recibimos o nos impedimos recibir. La mujer con el flujo de sangre lo dijo y actuó sobre ello. Tocó Su manto.

Paso 3 – Recíbelo

Primero, la mujer lo dijo. Confesó su fe. Luego, actuó de acuerdo con aquella fe extendiéndose y tocando al Maestro. Luego, recibió su sanidad. Ella sintió en su cuerpo que estaba sana de su azote.

Nota que el sentir y la sanidad siguieron al decir y al actuar. La mayoría de la gente quiere tener el sentir y la sanidad primero, y piensan que después tendrán que decir y hacer. Pero no es así como funciona. Tienes que decir y hacer primero. Luego tendrás el sentir y la sanidad.

Jesús percibió que de Él había salido poder. El mundo entero se está preocupando por las bombas nucleares porque sueltan material radioactiva dentro de la atmósfera; un poder que no puede ser visto o sentido, pero que es un poder mortal y peligroso. Sin embargo, hay un poder que no se ve, obrando en la tierra, el cual no es mortal ni peligroso, y ese poder está siempre presente en todo lugar. Este poder nos puede liberar de cualquier cosa que nos ate o nos dañe. Es el poder de Dios.

Paso 4 – Cuéntalo

El versículo 33 nos dice que la mujer con el flujo de sangre dijo lo que había pasado. Ella “…le dijo toda la verdad“. Jesús quiere que nosotros lo contemos para que otros puedan recibir.

El primer paso al rellenar nuestro propio cheque es decirlo; el cuarto paso es contarlo. Hay una diferencia. Al principio la mujer dijo lo que ella creía. Luego contó lo que había pasado. Tenemos que decir algunas cosas en fe, antes que las recibamos de Dios. La gente dice cosas incorrectas. Cuando empiecen a creer lo correcto y a decir lo correcto, entonces eso es lo que van a tener.

1 Samuel 17:45-47,49-50,54: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos… Y metiendo su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano… Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén…”.

Cuando David derribó al gigante con su honda de pastor, él sabía que podía rellenar su propio cheque con Dios. Él sabía que Dios haría cualquier cosa que dijera. Y en los versículos de arriba vemos como David usó estos cuatro pasos para recibir su propio cheque con Dios.

Primero, él dijo: “Jehová te entregará hoy en mi mano…” (Versículo 46). David tenía fe – no en su propia fuerza, sino en la fuerza de su Dios. David sabía que en su propia fuerza él no tenía poder contra el filisteo. Pero no estaba confiando en su propia fuerza. Estaba confiando en el Señor. Entonces David actuó sobre su fe. “Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra” (versículo 49).

Si David hubiese sido guiado por sus sentidos naturales, si hubiera escuchado el razonamiento humano, habría sabido que era imposible matar a un gigante con una honda de pastor. Pero él estaba sintonizado con la voz interior de fe, no con la voz exterior del razonamiento humano, y la victoria fue suya. El recibió victoria para los israelitas sobre sus enemigos, los filisteos (Este es el tercer paso).

Luego David tomó el paso número 4. La noticia de la gran victoria del día fue publicada por toda la tierra. “Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén” (Versículo 54).

Muy poca gente sabe que puede rellenar su propio cheque con Dios. La razón por la cual Dios no ha hecho más por ellos es porque ellos no han dicho nada más; no han actuado nada más. Todo lo que tienen hoy es el resultado de lo que ellos dijeron ayer.

Si tú estás al pie de la escalera, es porque eso es lo que has creído. Si tú hablas correctamente y crees correctamente, subirás hasta el final de ella. ¿Puede el pecador usar estos cuatro pasos para escribir su propio cheque con Dios? ¿Puede el pecador dar estos cuatro pasos para la salvación?  El pasaje siguiente prueba que sí.

Lucas 15:18-20,24: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó… Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”.

En la historia que Jesús contó acerca del hijo pródigo, vemos que lo primero que hizo el hijo fue decirlo. “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré…” (Versículo 18). El confesó su fe y su necesidad. Luego actuó. “Y levantándose, vino a su padre…” (ver. 20). Él no se sentó a tratar de imaginar qué clase de recibimiento iba a tener en su hogar. Se levantó del lugar de su vida pecaminosa y regresó a su casa.

Cuando lo hizo, recibió completo perdón y fue restaurado a su padre. “…lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (ver. 20). El padre gozoso fue pronto para contar las buenas nuevas de que su hijo vagabundo había regresado al hogar. “Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado…” (ver. 24).

Si aquellos que están fuera de comunión con Dios el Padre se humillan como lo hizo el hijo pródigo, y toman estos simples pasos para la salvación, Dios correrá para encontrarlos y traerlos dentro de la completa comunión con Él.

Texto Para Memorizar: “Y él dijo. Hija, tu fe te ha hecho salve; ve en paz, y queda sana de tu azote” (Marcos 5:34).

Tomado y editado del Capítulo 23 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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