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26 Dias de Fe – Día 6

En esta clase veremos como se relacionan nuestras acciones de fe con el hecho de recibir el bautismo con el Espíritu Santo.

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Lección 6 – La Fe En Acción (Parte 2)

Textos Bíblicos: Hechos 19:1-6; 1°Corintios 14:14

Verdad Central: La fórmula de la fe en acción puede aplicarse para recibir el Espíritu Santo al igual que para recibir cualquier don de Dios.

En la lección anterior hablamos de cómo la fe es un hecho, es poner la Palabra de Dios en práctica. Muchos milagros de sanidad han sucedido cuando la gente ha actuado en fe, han dado un paso en las promesas de Dios, y han recibido de Dios. Lo mismo es aplicable para recibir el Bautismo con el Espíritu Santo. Para recibir esta potente dotación del poder de Dios debemos también dar un paso en fe y reclamar la promesa del Padre.

El Don Del Espíritu Santo: Ya Fue Dado

Hechos 19-1-6: “Y aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él esto es, en Jesús el Cristo. Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban”.

A medida que estudiamos el libro de los Hechos, notamos que después del día de Pentecostés, los discípulos siempre les hacían a los creyentes la pregunta: “¿Has recibido el Espíritu Santo?” Ellos no decían, “¿Te ha dado Dios el Espíritu Santo?” Dios no te va a dar el Espíritu Santo. Según Él, ya te lo ha dado. Depende de ti el recibirlo. Eso es algo que tú mismo haces.

Algunos dicen: “Como me gustaría que recibir el Bautismo del Espíritu Santo fuera tan fácil como tú lo dices“. Pero ¿qué difícil es recibir un regalo? Si un hombre me pidiera un libro que tuviera en mis manos, se lo daría. Le estaría dando el libro de regalo. Pero supongamos que él entonces empezara a llorar y a suplicar “Por favor, oh, por favor, hermano Hagin, ¡por favor, démelo!” Por supuesto, la gente pensaría que aquel hombre no estaba bien. La gente pensaría y se preguntaría por qué no extendía la mano y lo tomaba.

Las cosas espirituales son tan reales como las cosas materiales, Dios nos ofrece el don del Espíritu Santo. No tenemos que llorar y suplicar que nos lo dé. Dios dice: “Aquí está el don del Espíritu Santo. ¡Si eres nacido de nuevo, no tienes que esperar, estás listo para recibir ahora mismo al Espíritu Santo!” “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Tenemos Su promesa en la Palabra. La fe es actuar en la Palabra

Durante una reunión que estaba dirigiendo en un pueblo en Texas, una señora pasó adelante para recibir oración para recibir el Espíritu Santo. Le impuse las manos y oré, el Espíritu santo vino sobre ella, pero ella no respondió. Abrí mi Biblia en Hechos 2:4, y le pedí que leyera ese versículo de escritura en voz alta. Ella leyó “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen“.

“¿Quién dice esta escritura que habló en lenguas?” le pregunté.

Dice que el Espíritu Santo lo hizo“, contestó ella.

Le dije que lo leyera otra vez. Por fin, después de leerlo cuatro veces, ella vio lo que no había visto antes. Sorprendida, me miró y dijo, “Caramba, ¡ellos hablaron en lenguas! Yo siempre pensé que el Espíritu Santo fue el que habló“. Entonces le dije: “Vamos a leer otras escrituras para no tomar solamente ésta“, y le señalé Hechos 10:44-46, “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios“.

Luego leímos en Hechos 19:6, “Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban“.

Ahora quiero hacerle una pregunta“, le dije, “Cuando yo le impuse las manos, ¿vino sobre usted el Espíritu Santo? ¿Sintió el poder de Dios sobre usted?

Absolutamente“, contestó.

“¿Quería su lengua decir algo que no era en inglés?” le pregunté. ““, me dijo ella: “Casi no podía mantenerme sin hacerlo“.

Usted no debe mantenerse sin hacerlo“, le dije, “debe cooperar con ello“. Algunos parecen pensar que deben luchar contra esa necesidad tanto como puedan y finalmente el Espíritu se apoderará de ellos. Cuando el Espíritu Santo te da lenguaje, debes tener fe para actuar.

Hace algún tiempo yo estaba hablando con un hombre que había estado esperando recibir durante unos quince años. Él me dijo, “Yo sé todo lo que hay que saber acerca de buscar a Dios“. Él sabía todo acerca de buscar, pero nada acerca de recibir. Y hay una gran diferencia entre las dos cosas.

Un ministro amigo mío me contó acerca de un hombre que le dijo: “He estado buscando el Espíritu Santo durante diecinueve años“. El ministro le respondió: “Tú no has hecho eso. Jesús dijo, ‘buscad, y hallaréis’ (Mateo 7:7). Si hubieras estado buscando, habrías encontrado. Todo lo que has estado haciendo, ha sido solamente ir al altar“. Parece que esto es todo lo que muchos hacen. Es hora ya de dejar de perder el tiempo y empezar a actuar en la Palabra de Dios, porque la fe es actuar.

El Don Del Espíritu Santo: Una Experiencia Espiritual

En 1 Corintios 14:14 dice: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto”.

El recibir el Espíritu Santo es una experiencia espiritual, no una experiencia mental o física. El Espíritu Santo viene a morar en tu espíritu y tu cuerpo se convierte en el templo del Espíritu Santo. La razón por la cual tu cuerpo se convierte en el templo del Espíritu Santo, es porque tu cuerpo es el templo o la casa de tu propio espíritu. El Espíritu Santo está morando en tu espíritu. Tú no puedes establecer contacto con Dios con tu mente. Dios no es una mente. Números 23:19 dice: “Dios no es hombre…” que quiere decir que no es un ser físico. Él es un espíritu.

Nótese que Él no es “espíritu“, sino que Él es “un espíritu“. La palabra “espíritu” para muchas personas significa una influencia o una atmósfera. Pero Dios no es espíritu. Jesús dijo: “Dios es un Espíritu…” (Juan 4:24 Biblia King James). Él es una personalidad divina. No podemos establecer contacto con Dios con nuestras mentes; tampoco podemos hacerlo con nuestros cuerpos. Nos ponemos en contacto con Dios a través de nuestro espíritu, porque Él es espíritu. Y aquí es donde muchos tienen dificultad tratando de recibir el Espíritu Santo. Tratan de recibir el Espíritu Santo mentalmente o físicamente. Quieren una experiencia física, y es una experiencia espiritual. La única parte física de ello es el hecho de hablar en lenguas. Él te dará el denuedo, pero ese denuedo sale de tu espíritu, y tú hablas las palabras.

Pablo dijo: “Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto” (1 Corintios 14:14). La traducción Amplificada dice: “Mi espíritu (por el Espíritu Santo en mí) ora“. En otras palabras, es el Espíritu Santo dentro de ti quien te da la habilidad para hablar en otras lenguas.

Jesús dijo, “Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre” (Juan 14:16). El viene a vivir y a morar en ti, y tú debes aprender a responderle. Él te dará el lenguaje. Muchas veces las personas fallan aquí porque confían sus sentidos naturales; lo que pueden ver, oír o sentir. No creen que tienen el Espíritu Santo hasta que hablan en lenguas. Sin embargo, uno cree y recibe el Espíritu Santo primero, luego habla en otras lenguas como resultado de haberlo recibido.

Y fueron todos llenos del Espíritu Santo…” (Hechos 2:4). Observa que esta escritura dice que ellos fueron llenos. Entonces después que fueron llenos, comenzaron a hablar en otras lenguas. Esta es la cosa con la que mucha gente tropieza. Quieren hablar en lenguas primero, y después creer que tienen el Espíritu Santo. Pero tienes que creer primero. Para recibir el don del Espíritu Santo, así como para recibir cualquier cosa de Dios, tienes que dar un paso en fe poniendo tu fe a trabajar. Entonces tendrás fe en acción.

Texto Para Memorizar: “…Vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban“. (Hechos 19:6).

Tomado y editado del Capítulo 6 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Dia 3

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26 Días de Fe – Día 5

En esta lección veremos como la fe se manifiesta a través de nuestras acciones. La fe siempre actúa en lo que cree.

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Lección 5 – La Fe En Acción (Parte 1)

Textos Bíblicos: Josué 6:2-5,16,20; Lucas 5:18-20;24,25.

Verdad Central: Grandes milagros son realizados por aquellos que actúan en la Palabra de Dios.

En ambos, el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento vemos ejemplos de cómo el pueblo de Dios, poniendo su fe en acción, fueron capaces de realizar hechos grandiosos. Grandes milagros fueron llevados a cabo por hombres humildes, quienes en simple fe crédula, actuaron en la Palabra de Dios.

La Fe En Acción En El Antiguo ‘Testamento

Josué 6:2-5,16,20: “Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra. Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días. Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero, delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas. Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá, entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante… Y cuando los sacerdotes tocaron las la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad… Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron”.

En el versículo 2 leemos que Dios le dijo a Josué que Él había entregado la ciudad de Jericó “en su mano”. Esto no significaba, sin embargo, que Josué y el pueblo de Israel podían sentarse y relajarse mientras la ciudad automáticamente llegaba a ser suya. Tuvieron que hacer algo.

Dios les dio instrucciones específicas de cómo ir a tomar posesión de la tierra que Él ya les había dado, pero ellos tenían que creer esa Palabra y actuar en ella. Su actuación en la Palabra fue su fe en acción.

Tenían que marchar alrededor de los muros de la ciudad una vez al día por seis días. En el séptimo día, tenían que marchar alrededor de la ciudad siete veces. Luego cuando los instrumentos musicales sonaran, tenían que gritar. Observa que ellos gritaron mientras los muros todavía estaban en pie. Cualquiera puede gritar cuando los muros se han derrumbado; para hacer eso no se necesita fe. Pero ellos pusieron su fe en acción. Ellos “gritaron con gran vocerío“, y el muro se derrumbó.

Muchísimas personas están sentadas esperando que algo les suceda. Ellos están más o menos inertes con una fe pasiva en vez de una fe activa, esperando que algo suceda. Conocí a un hombre así hace algunos años en Colorado. No tenía trabajo. Tenía una esposa y cinco hijos, y estaba esperando que algo sucediera. Pero lo único que sucedía eran más cuentas que pagar. El necesitaba ponerse a trabajar. Todos tenemos ciertas obligaciones y no podemos quedarnos en casa y esperar que algo nos venga a nosotros. Pero si oramos, creemos y entonces actuamos, algo sucederá.

La Fe En Acción En El Nuevo Testamento

Lucas 5:18-20,24-25: “Y sucedió que unos hombres que traían en un lecho a un hombre que estaba paralítico, procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él. Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud, subieron encima de la casa, y por el tejado le bajaron con el lecho, poniéndole en medio, delante de Jesús. Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados… Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios”.

Mientras Jesús estaba en una casa enseñando, unos hombres trajeron a su amigo donde Jesús para que lo sanara. El hombre era paralítico y estaba postrado en cama. La multitud era tan grande que estos hombres no podían llegar donde Jesús estaba. Pero en vez de rendirse, ellos tomaron la determinación de encontrar un medio de llevar a su amigo a Jesús. Se subieron al techo y por una abertura del tejado, bajaron al hombre con el lecho dentro del cuarto delante del Señor.

¿Por la fe de quién se realizó este milagro – el hombre en el lecho, o los amigos que lo trajeron a Jesús?  La escritura dice, “al ver él la fe DE ELLOS…“. La palabra “ellos” es plural. Fue la fe de todos ellos. Hubiera sido fácil para los amigos del hombre, al ver la gran multitud rodeando a Jesús, haberse encogido de hombros, rendirse y haber regresado a casa diciendo, “Bueno, por lo menos hemos tratado. Hicimos lo que pudimos“. Pero ellos no se dieron por vencidos tan fácilmente. Ellos encontraron una manera de llevar a su amigo a Jesús.

El hombre enfermo demostró tener una gran fe también, porque ¿cuántos inválidos permitirían ser subidos a un tejado? Más aun, cuando Jesús le dijo que se levantara y caminara, él no estaba mejor. Él estaba ahí acostado tan indefenso como siempre. Pudo haber dicho: “¿Levántate y anda? ¿Es que no has visto que estos hombres me han traído hasta aquí? Yo no me puedo levantar. Tendrás que sanarme primero“. Pero no, cuando Jesús le dijo que se levantara, él comenzó a moverse y al hacerlo, el resultado fue la sanidad. Si él se hubiera negado a actuar en la Palabra del Maestro, no hubiera recibido la sanidad. Pero como actuó, recibió.

La Fe En Acción En El Siglo Veinte

En los tempranos días del movimiento pentecostal, una mujer evangelista estaba ministrando a cuatro personas en sillas de ruedas. En un tono muy bajo les dijo: “Levántense y anden en el Nombre de Jesús“. Tres de ellos se levantaron y caminaron. El cuarto dijo, “No puedo caminar“.

Los otros no podían caminar tampoco“, dijo la evangelista, “pero lo hicieron“. “Ya sé que lo hicieron“, dijo la mujer inválida, “pero yo no puedo. Hace años que no he caminado“. Y la evangelista tuvo que irse y dejarla allí sentada. Los otros actuaron su fe y cosecharon los resultados.

En una iglesia donde yo estaba ministrando había un hombre que se había quemado la parte inferior de su cuerpo, quedando imposibilitado para caminar. Sólo deslizaba los pies sobre el suelo. Durante el servicio de sanidad una noche este hombre pasó adelante para recibir oración. El Señor me había dicho qué hacer, y cuando llegué a él le dije: “¿Puedes correr?” Sorprendido ante tal pregunta, me dijo: “Oh no, ni siquiera puedo caminar, mucho menos correr“.

Entonces le dije: “El Señor me ha dicho que te diga que corras“. El hombre no lo pensó dos veces, se dio la vuelta y empezó a deslizarse por el pasillo tan rápidamente como pudo. Hizo esto tres o cuatro veces alrededor de la iglesia, y cuando regresó al frente estaba caminando normalmente. ¡El hombre estaba perfectamente curado! El activó su fe.

En el servicio de la noche siguiente vimos otro milagro como resultado del primero. Dos caballeros ancianos respondieron a la invitación para ser salvos algo que no se ve con frecuencia. Supe más tarde que esos hombres eran hermanos, de setenta y dos y setenta y cuatro años de edad. Parece que estos hermanos eran vecinos del hombre que había sido sanado la noche anterior. Cuando vieron al hombre inválido afuera trabajando en su jardín el día siguiente, pensaron que había salido afuera a gatas. Pero entonces lo vieron levantarse en pie y derecho, y caminar alrededor de la casa. Se apresuraron para ver lo que había sucedido, y él les contó sobre la sanidad y lo que el Señor había hecho por él. Como resultado los dos hombres vinieron al servicio esa noche y dieron sus corazones al Señor.

Una de las mejores definiciones de la fe es: Si crees, vas a actuar. Si crees la Palabra de Dios, actuarás como si fuera verdad. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1). La fe es dar sustancia a las cosas por las que se espera.

Texto Para Memorizar: “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve” (Hebreos 11:1).

Tomado y editado del Capítulo 5 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 1

La fe es un tema muy importante en la vida del creyente, y uno de los temas más incomprendidos de la Biblia.

En estos días estaré compartiendo el libro “Nuevos Umbrales de Fe” de Kenneth Hagin, un libro de 26 enseñanzas donde aprenderemos desde lo más básico de la fe en adelante.

La primera lección es: “Como obtenemos fe”

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Lección 1 – ¿Cómo Obtenemos Fe?

Textos Bíblicos: Romanos 10:8-10,13-14,17; Hechos 11:13-14; 14:7-10; 8:5-8.

Verdad Central: Dios ha provisto la manera por la cual todos pueden tener fe.

Leemos en Hebreos 11:6, “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan“.

Si Dios demanda que tengamos fe cuando es imposible que la tengamos, entonces tenemos derecho a desafiar Su justicia. Pero si Él pone en nuestras manos los medios por los cuales la fe puede ser producida, entonces es nuestra responsabilidad el tener o no tener fe. Dios nos ha dicho que sin fe es imposible agradarle. Pero también nos ha dicho cómo obtener fe. Si no tenemos fe, no es culpa de Dios. El culpar a Dios por nuestra falta de fe, no es más que ignorancia. Dios ha provisto la manera por la cual todos podemos obtener fe.

Fe Para Salvación.

El apóstol Pablo dijo que somos salvos por la fe. “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8). Pero, ¿cómo obtienes la fe para ser salvo?

Romanos 10:8-10,13-14,17: “Más ¿Qué dice?  Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos. Que si confesores con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación…Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?…Así-que la fe es por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”.

Después de haber estudiado el pasaje de escritura recién citado, ¿cuáles son los tres pasos que el hombre debe dar para recibir la salvación? (1. Confesar 2. Creer 3. Aceptar) ¿Para quién está disponible esta salvación, de acuerdo con el versículo 13? (Para cualquiera) ¿Según el versículo 17, de dónde proviene la fe? (Por el oír de la Palabra de Dios).

Hechos 11:13-14: “Quien nos contó cómo había visto en su casa un ángel, que se puso en pie y le dijo: Envía hombres a Jope, y haz venir a Simón, el que tiene por sobrenombre Pedro. Él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa”.

Dios le dijo a Cornelio que enviara a buscar a Pedro para conocer el plan de la salvación. En la Gran Comisión, registrada en Marcos 16:15-18, Jesús les dijo a Sus discípulos, “Id por todo el mundo, y predicad el evangelio a toda criatura…“. Como Cornelio no había oído todavía este evangelio glorioso, no era salvo. Dios le dijo a Cornelio que enviara a buscar a Pedro para que conociera el plan de la salvación. ¿Por qué tenía Cornelio que enviar a buscar a Pedro? ¿Por qué no pudo el ángel explicarle a Cornelio el plan de la salvación? (Los ángeles no pueden predicar el evangelio. Dios le ha dado esa tarea al hombre)

El versículo, “Él te hablará palabras por las cuales serás salvo tú, y toda tu casa“, nos muestra que los hombres son salvos por el oír palabras. La razón es que “la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Fe Para Sanidad

Hechos 14:7-10: “Y allí predicaban el evangelio. Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo”.

Un lector casual de la Palabra dijo una vez con respecto a este pasaje de escritura, “¿No es maravilloso como Pablo sanó a ese hombre?” Sin embargo, Pablo no sanó a aquel hombre. Aquel hombre no fue sanado porque Pablo era un apóstol. Él no fue sanado por la fe de Pablo. El hombre mismo tuvo fe.

Pablo hizo tres cosas:

  1. Predicó el evangelio (Versículo 7).
  2. Percibió que el hombre tenía fe para ser sanado (Versículo 9).
  3. Le dijo al hombre que se pusiera en pie y caminara (Versículo 10).

El hombre hizo tres cosas:

  1. Oyó predicar a Pablo (Versículo 9).
  2. Tuvo fe para ser sanado (Versículo 9).
  3. Saltó y anduvo (Versículo 10).

El hombre no fue sanado por algún poder que Pablo tenía. El hombre mismo tuvo fe para ser sanado.

¿De dónde obtuvo el hombre la fe para ser sanado? (Por oír a Pablo hablar). ¿Qué fue lo que Pablo habló? (Predicó el evangelio). Pablo predicó un evangelio de salvación y un evangelio de sanidad: “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree, al judío primeramente, y también al griego” (Romanos 1:16). Una nota en la Biblia de Scofield refiriéndose a este versículo dice, “La palabra griega y la palabra hebrea para ‘salvación’ implica las ideas de liberación, seguridad, sanidad y justicia“. Por lo tanto, Pablo estaba diciendo, “No me avergüenzo del evangelio de Cristo. Es el poder de Dios para liberación, seguridad, sanidad y justicia”. Pablo predicaba el evangelio completo, no solamente una parte de él.

Hechos 8:5-8: “Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo. Y la gente, unánime, escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe, oyendo y viendo las señales que hacía. Porque de muchos que tenían espíritus inmundos, salían éstos dando grandes voces; y muchos paralíticos y cojos eran sanados. Así que había gran gozo en aquella ciudad”.

Los grandes milagros que encontramos en los versículos recién mencionados sucedieron como resultado de que Felipe predicara a Cristo. El Nuevo Testamento no conoce a un Cristo que no sea el Sanador. La sanidad física es parte del evangelio. Si no hay evangelio de sanidad hoy en día, entonces tampoco hay un evangelio de salvación.

La Fe en Acción

P. C. Nelson, quien fue por muchos años un ministro bautista notable, dijo: “La sanidad es parte del paquete del evangelio“. Mientras pastoreaba una iglesia en Detroit, Michigan en 1921, fue atropellado por un automóvil. Los doctores dijeron que su pierna derecha probablemente tendría que ser amputada a la altura de la rodilla. Aunque no tuvieran que amputarla, le iba a quedar tiesa. Mientras estaba en su cama del hospital, recordó los versículos de escritura en Santiago 5:14-15: “¿Hay alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados“. Él trató de excusarse con el Señor diciendo que ellos no practicaban eso en su iglesia. El Señor le recordó de cierto hombre y su esposa que creían en El, y le dijo que los llamara para que vinieran a orar por él. Él lo hizo y ellos vinieron, lo ungieron con aceite y oraron la oración de fe. Él fue sanado y su pierna no tuvo que ser amputada, ni tampoco le quedó tiesa la rodilla. “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios“.

Hace muchos años, siendo un joven bautista, estaba yo acostado en el lecho de aflicción. Estando acostado leyendo la Biblia de mi abuela, mientras más leía, más aprendía. Pronto me di cuenta de que nunca había oído el evangelio completo, sino solamente parte de él. Mientras más estudiaba la Palabra, más me daba cuenta que podía ser sanado.

El diablo no se alejaba, por supuesto, trayendo a mi memoria toda la duda e incredulidad que yo había escuchado durante toda mi vida. Él me dijo que la sanidad ya no se practicaba (Afortunadamente, no podía recordar haber escuchado alguna vez que la fe ya no se practicaba). También me habían enseñado que Dios lo sanaría a uno si quería hacerlo (Esto, sin embargo, era un insulto aún más grande que el decir que no podía hacerlo).

Leí en Marcos 5:34 donde Jesús le habló a la mujer con el flujo de sangre, diciendo: “Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote“. Jesús no dijo que Su poder la había hecho salva. Él dijo: “Hija, TU FE te ha hecho salva…“. Cuando me di cuenta de esto, entonces supe que si la fe de ella la había hecho salva, mi fe podía hacerme salvo. Y gracias a Dios, así sucedió. Mi parálisis desapareció, la condición de mi corazón se normalizó, y he estado yendo de salto en brinco desde entonces, predicando el evangelio completo por más de 50 años.

Texto Para Memorizar: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17).

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