Archivo de la categoría: oración

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

La Llave Que Abre Las Puertas Del Cielo

llave

Un comercial televisivo preguntaba: “¿Que es una puerta cuando uno tiene la llave?” Y esto es una realidad en la oración, nosotros tenemos la llave que nos abre las puertas del Cielo; tenemos el nombre de Jesús.

Juan 16:23-24
23 En aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Tu tienes la llave, solo debes usarla.

¿A Quien Debemos Pedirle?

Mucha gente no recibe respuesta a sus oraciones porque lo hace de manera incorrecta; al orar le están pidiendo a la persona incorrecta, le piden a Jesús, al Espíritu Santo o algún mediador particular; pero nuestra oración debe hacerse al Padre.

En nuestro texto de Juan 16:23 vemos que nuestras peticiones deben hacerse al Padre.

La palabra preguntar es la palabra griega erotao que significa: “Una petición basada en la igualdad o familiaridad con la persona a la que se le hace la petición.”

Jesús les está diciendo a los discípulos que venía un día en el que ya no estaría con ellos y ya no podrían hacerle peticiones con la relación de familiaridad que tenían hasta ese momento.

La palabra pedir es aiteo que significa: “Es la actitud de un suplicante; la petición que hace una persona de menor posición a otra que está en mayor posición.”

Ahora las peticiones tienen que hacerse a alguien que está en mayor posición, nuestro Padre celestial.

Pero alguien me dirá: “Pero yo le quiero orar a Jesucito“. Yo le respondo: “Muy bien, pero Jesús nos enseñó que debemos orarle al Padre.” Luuego me dirá molesto molesto: “No, yo le pediré al Espíritu Santo y le agradeceré por la gracia concedida.” Yo le responderé: “Magnifico, pero eso no es lo que Jesús enseñó”. Y el me dirá: “Mmmm, pero que enseñó Jesús.” Y yo le responderé: “Gracias por preguntas, veamos lo que dice la Biblia.”

Mateo 6:9
9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre.

Jesús mismo nos enseñó que debemos orar al Padre.

Mateo 7:11
11 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan.

El Padre es tan, pero tan buen padre, que dará buenas cosas a los que le pidan.

Lucas 13:11
13 Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?

El Padre incluso le dará el Espíritu Santo a los que le pidan.

Muy bonito lo que me dices, pero, ¿a quién le oraban en la Biblia?” Y yo le respondo: “Nuevamente gracias por preguntarme, tomemos a Pablo como ejemplo de alguien que ora.”

2 Corintios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación.

Efesios 1:3, 15-17
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo.
15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,
16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,
17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él.

“Como ves, en estos y otros versos podemos ver que el apóstol Pablo siempre oraba al Padre.”

Podemos ver en estos pasaje que si queremos recibir respuesta a nuestras oraciones debemos pedirle al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cuál Debe Ser Nuestra Actitud al Orar?

Juan 16:24
24 Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Debemos estar gozosos sabiendo que Dios responde nuestras oraciones cuando se las hacemos en el nombre de Jesús.

Nuestro gozo se completa al momento que recibimos la respuesta por las cosas que le hemos pedido a Dios.

Muy bonito lo que me dices, pero, ¿no debo estar preocupado y afanado hasta ver si Dios me concede lo que le pedí?” Yo le respondo: “No, no, no tienes que vivir preocupado, solo entender que Dios ya te escuchó, y estar en paz porque Él ya te respondió. Te mostraré lo que dice la Biblia.”

Filipenses 4:6-7
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Cuando has orado, ya no es tiempo para afanarte y preocuparte, sino que es el momento de empezar a darle gracias a Dios porque Él ya te respondió afirmativamente.

Efesios 5:20
20 Dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Debemos darle gracias al Padre en el nombre de Jesús.

¿Cómo Abrir las Puertas del Cielo?

Yo, como muchos de ustedes, tengo una cuenta de ahorros en un banco, además tengo una tarjeta para retirar dinero de los cajeros automáticos del banco.

Si necesito dinero y el banco está cerrado, lo único que debo hacer es poner mi tarjeta en la máquina y sacar el dinero que necesito.

Esta tarjeta es como la oración, y el cajero automático como si fuera Dios (la fuente de tu provisión), pero colocar la tarjeta no es suficiente, debes colocar tu contraseña que es el nombre de Jesús.

Por otro lado, si coloco la contraseña incorrecta, el cajero no me dará el dinero que he solicitado.

El cajero funciona con la contraseña correcta. Igual es con la oración; la gente debe orar de la manera correcta, pedir al Padre en el nombre de Jesús.

“Y si pido por mi madrecita“,

No va a funcionar“.

“Y si pido por el amor de Dios”

“Tampoco va a funcionar,”

“Y si pido ‘si es Tu voluntad'”.

“Menos aún va a funcionar, Jesús dijo que pidamos al Padre en el nombre de Jesús”

Mucha gente termina sus oraciones diciendo: “Si es Tu voluntad”; lo cual parece ser muy piadoso, pero no tiene ningún resultado.

En primer lugar en 1 Juan 5:14-15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.

Es decir, Dios solo responde oraciones que se hacen de acuerdo a Su voluntad; por eso, si no conoces la voluntad de Dios te encuentras en problemas, Dios no te escuchara.

Por otro lado, al orar “si es Tu voluntad”; estás orando en incredulidad. Si no hay respuesta a tu oración dirás: “No era la voluntad de Dios”.

No busques excusas para tu falta de respuesta a la oración; haz las cosas de la manera correcta y las puertas del cielo se te abrirán.

En Juan 16:23 vemos que la voluntad de Dios es darte todo lo que le pidas en el nombre de Jesús, así que no pierdas mas tiempo y empieza a pedir al Padre en el nombre de Jesús.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Amor, Biblia, Cristologia, Fe, gracia, iglesia, jesus, oración

30 Cosas peligrosas que te pueden suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti

Encontré en el facebook de Ed Elliot esta escalofriante lista de cosas que pueden sucederle a los cristianos que se enfocan demasiado en el amor de Dios (estoy frito).

Aquí les dejo la traducción.

edelliot

30 Cosas peligrosas que te pueden suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti

Recientemente, he visto advertencias de ministros de “tener cuidado” con centrarse demasiado en el amor de Dios. Parecen creer que es peligroso tener demasiada información, conocimiento o experiencia sobre el amor de Dios. Mi pregunta a ellos es: “¿Qué posible peligro hay en conocer y experimentar demasiado del amor de Dios?”

Me propuse una lista de los 30 posibles peligros que podrían ocurrir si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti. Podría haber llegado fácilmente con algunos cientos más, pero aquí hay algunos que creo que son los más peligrosos.

1. Hablarán la verdad en amor. Efesios 4:15
2. Su fe funcionará porque la fe obra por amor. Gálatas 5: 6
3. Ellos conocerán a Dios porque Él es amor. 1 Juan 4: 8
4. Ellos comunicarán con precisión el evangelio porque el evangelio es una revelación del amor de Dios por el hombre. Efesios 3: 18-19
5. Caminarán en amor. Efesios 5: 2
6. Tendrán un mejor entendimiento de las Escrituras porque fueron escritas por Dios quien fue motivado por el amor. Juan 3:16
7. Ellos evangelizarán porque el amor es el motivo para alcanzar un mundo perdido. Juan 13:34
8. Tendrán mucha más confianza en Dios porque creen en el amor que Él tiene por ellos. Romanos 8: 35-39
9. Las personas que se adhieren al amor de Dios, se desprenden del pecado. 2 Corintios 5:14
10. Al amar a los demás, en realidad están amando y conociendo a Dios. 1 Juan 4: 7-8
11. Se arrepentirán más rápido porque conocen la bondad de Dios porellos. Romanos 2: 4
12. Sabrán que nada puede separarlos de Dios. Romanos 8: 38-39
13. Superarán cada obstáculo y situación porque están convencidos de que Dios los ama. Romanos 8:37
14. Ellos reflejarán perfectamente y exactamente la verdadera naturaleza y el carácter de Dios porque Él es amor. Efesios 5: 1
15. Siempre sabrán cómo tratar a la gente, incluso a sus enemigos. Lucas 6: 27-28
16. Tendrán un amor, un apetito insaciable, por la palabra de Dios. 1 Juan 2: 5
17. Será un modelo de lo que es ser amado por Dios de la misma manera que Jesús lo hizo. Juan 15: 9
18. El mundo sabrá que pertenecen a Jesús por su amor el uno por el otro. Juan 13:35
19. Las esposas serán excesivamente amadas porque sus esposos las amarán como Cristo amó a la iglesia. Efesios 5:25
20. Nunca fallarán porque el amor nunca falla. 1 Corintios 13: 8
21. Conocerán el corazón de Dios porque estarán llenos de compasión y misericordia.
Salmo 145: 8-9
22. Serán excesivamente generosos porque el amor da por naturaleza. Juan 3:16
23. Estarán libres del miedo porque el amor perfecto echa fuera todo temor. 1 Juan 4:18
24. Cumplirán todas las expectativas que Dios tiene para ellos. Romanos 13:10
25. Nunca estarán espiritualmente desequilibrados porque saben que el amor es mayor que la fe y la esperanza. 1 Corintios 13:13
26. Nunca perderán su fe porque su corazón está enraizado en el amor de Dios por ellos. Efesios 3: 17-21
27. Siempre sabrán que Dios hará de manera extraordinaria y abundante por ellos más allá de todo lo que puedan pedir, imaginar o pensar. Efesios 3:20
28. Siempre conocerán la verdad y vivirán en libertad. Juan 14:6
29. Lo que sale de su boca será siempre  sazonado con gracia. Colosenses 4:6
30. Serán espiritualmente maduros. Efesios 4:15

En ninguna parte de la Biblia entera, Jesús, Pablo o los otros apóstoles advierten a los creyentes que concentrarse en mucho en el amor de Dios por ellos puede ser algo peligroso.

Así que, realmente no veo ninguna desventaja para un creyente que sabe o experimenta demasiado del amor de Dios. Parece que todas las advertencias de estos ministros a la gente para que tengan cuidado cuidado de estar expuestos a demasiado del amor de Dios necesitan una dosis saludable de conocer y experimentar el amor de Dios por sí mismos.

Por cierto, esta lista de 30 cosas peligrosas que podrían suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti, no es peligrosa para ti, pero es muy peligroso para el diablo quien sabe el impacto y la transformación que sucede cuando un creyente se enfoca en El amor de Dios por ellos.

Deja un comentario

Archivado bajo Amor, Biblia, Cristologia, Favor, Fe, gracia, iglesia, milagros, ministerio, oración, prosperidad, Sanidad Divina

Nuestra Total Confianza al Orar – Parte 2

marcos 11 24

La Oración de Petición

Hemos visto que la voluntad de Dios es responder todas nuestras oraciones; pero para recibir respuesta a ellas debemos hacer la oración de petición.

En Marcos 11:24 dice: “Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Para recibir nuestra respuesta lo primero que debemos hacer es ser específicos en lo que queremos.

La palabra todo que usa en este verso es pas. Esta palabra nos está hablando de algo específico.

En Santiago 1:5–8 dice: “Y si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada. Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda de mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble animo es inconstante en todos sus caminos.

Muchos creyentes son así a la hora de orar, no saben lo que quieren.

Si no sabes que es lo que quieres recibir de Dios, nunca te lo dará.

Una amiga mía, cuya familia está en el ministerio desde hace más de cincuenta años, me contó que ella le pidió al Señor un carro para su familia. El Señor le dijo que tipo de carro quería; y le dio una visión en la que salían todos los carros del mundo, de todos los colores imaginables. Ella eligió una camioneta roja y se la pidió, a los pocos días su familia recibió una camioneta tal como ella la había pedido.

Yo llegué a conocer esa camioneta cuando estuve predicando con ellos en su ciudad.

Dios quiere que seamos específicos. Cuando te acercas a Dios debes saber qué cosa es la que quieres.

Lo segundo que debes hacer es pedir.

Al final de Santiago 4:2 dice: “. . .no tenéis lo que deseáis, porque no pedís.

Si no tienes lo que deseas es porque no estas pidiendo.

La palabra pidiereis en Marcos 11:24 es aiteo; la cual estudiamos en el primer capítulo, pero que vamos ha ampliar aquí.

Aiteo significa pedir, hacer una solicitud, hacer una petición.

En Mateo7:7–11 dice: “PEDID y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que PIDE, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le PIDE pan, le dará una piedra? ¿O si le PIDE un pescado, le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les PIDAN?

Hay dos cosas que ver en este pasaje; debemos pedir, pero de manera específica.

Veamos que dice: si su hijo le PIDE pan, y luego dice: si le PIDE un pescado.

Esta hablando de dos cosas específicas, pan y pescado.

Pero también dice que debemos de pedirlas Porque todo aquel que PIDE, recibe. Es decir para poder recibir, antes debemos pedir.

En Mateo 18:19 hablando de la oración de acuerdo dice: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo acerca de cualquier cosa que PIDIEREN, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”

Vemos que este verso nos habla de dos personas que están haciendo un acuerdo acerca de algo específico que van a pedir.

En la historia de Bartimeo, el ciego, en Marcos 10:46–52 también podemos ver este principio.

Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho mas: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mando llamarle; y llamaron al ciego diciéndole: Ten confianza, levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levanto y vino a Jesús. Respondiendo Jesús, le dijo: ¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista. Y Jesús le dijo: Vete, tu fe te ha salvado. Y enseguida recobró la vista, y seguía a Jesús en el camino.”

Bartimeo tenía una necesidad específica, y fue eso lo que le pidió a Jesús: Maestro, que recobre la vista. Y fue eso lo que recibió, la vista.

Debemos acercarnos a Dios pidiéndole específicamente lo que queremos.

Lo tercero que debemos hacer es entender lo que es la oración.

La palabra orando en Marcos 11:24 es proseuchomai.

Esta palabra viene de otras dos pros, que significa al lado de, cerca a y en dirección a; y echo que significa tener o agarrar.

Juntando estas dos palabras podemos traducir proseuchomai de esta manera: “ Acercarse o estar al lado de…. para obtener algo.”

En Santiago 5:13–18 vemos esta palabra cinco veces:

¿Estas triste? Haz proseuchomai

¿Esta alguno enfermo? Haga proseuchomai

Proseuchomai uno por otro

Elías proseuchomai para que no llueva

Elías proseuchomai para que llueva

Cada vez que nos acercamos a Dios debe ser para obtener algo específico.

Debemos ser como Bartimeo, él sabía lo que quería, y eso fue lo que recibió.

Nuestra oración siempre debe tener un norte.

Lo cuarto que debemos hacer es creer que Dios nos responderá.

La palabra creer es pisteuo.

W. E. Vine define pisteuo de esta manera: Creer, también estar persuadido a, poner confianza en, significa, en este sentido de la palabra, el descansar en, no simplemente tener credibilidad.

Esta palabra tiene un significado muy fuerte en cuanto a tener confianza y plena seguridad en algo o alguien.

¿Cómo se puede tener confianza en alguien? Conociéndolo.

¿Cómo podemos conocer a Dios? Por medio de su palabra.

En Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.”

La palabra fe aquí es pistis, la cual proviene de pisteuo.

W. E. Vine la define así: Su significado principal es una convicción respecto a Dios y Su palabra y la relación del creyente con Él

Este verso dice que el pistis viene por oír la Palabra de Dios.

La palabra oír es akoe, que ya la hemos visto, y significa oír, dar audiencia, dar entrada.

El término palabra es rhema.

En el Nuevo Testamento se usan dos palabras para palabra: logos y rhema.

Logos nos habla de toda la Biblia como un conjunto; pero rhema de una porción especifica de la Biblia.

W. E. Vine nos habla de esta distinción de esta manera: “El significado de rhema (a diferencia de logos) está ejemplificado en el mandato de “tomar la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios,” en Efesios 6:17. Aquí la referencia no es toda la Biblia en conjunto, sino la escritura individual que el Espíritu Santo nos hace recordar en tiempo de necesidad, siendo el requisito previo llenar regularmente la mente con la Escritura.

Esta es la palabra que se usa en Romanos 10:17, y significa que la fe para algo específico viene por el conocimiento específico de los versículos que apunten a la necesidad que tenemos.

No podemos tener fe por algo que no conocemos, debemos ir continuamente a la Palabra de Dios para conocer las cosas que Dios proveyó para nosotros.

Si tenemos necesidad de sanidad, lo primero que debemos hacer es ir a Isaias 53:4–5, Mateo 8:17, 1 Pedro 2:24 u otros.

Si necesitas solución a tus problemas financieros, ve a Filipenses 4:19.

Sea cual fuese el problema que estés enfrentando, hay un verso en la Palabra que te da la solución.

Al colocar en tu corazón una y otra vez los versículos que te dan la solución para tu problema la fe será producida.

En quinto lugar debes creer que ya lo tenemos al momento de orar.

La palabra recibiréis es lambano que significa agarrar, recibir, tener, tomar.

Es decir, al orar debemos tener plena seguridad que ya es nuestro lo que le hemos pedido a Dios.

En otras palabras, si lo has pedido, Dios ya te lo ha concedido.

Es posible que aun no estemos viendo con nuestros ojos físicos lo que hemos pedido; pero, tenemos plena confianza que ya lo tenemos.

¿Por qué tenemos esta plena confianza?

Porque hemos pasado tiempo en la Palabra, estudiando las escrituras que prometen lo que deseas recibir de Dios y la fe ha crecido en ti.

Como dice en 1 Juan 5:14–15: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

Por haber pasado ese tiempo en la Palabra de Dios, estás orando de acuerdo a la voluntad de Dios y por esa razón sabes que tienes lo que le has pedido a Dios.

El resultado final será que tendrás lo que le has pedido a Dios.

La parte final de Marcos 11:24 dice: “… y os vendrá.”

No hay nada más fuerte que esto; si ya le has pedido algo a Dios, ya es tuyo.

Puede que pase un tiempo hasta que lo tengas en el reino físico; pero si ya has creído que lo tienes, entonces vendrá a tu vida.

Como dice en Mateo 21:22: “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Deja un comentario

Archivado bajo Biblia, Fe, oración, RHEMA, Sanidad Divina

Nuestra Total Confianza al Orar – Parte 1

  1 juan 5 1415   

Nuestra Total Confianza al Orar – Parte 1

Por Ricardo Botto

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.
1 Juan 5:14–15 

La voluntad de Dios se encuentra en Mateo 7:7–8: “Pedid, y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá.”   

El deseo de Dios es responder nuestras oraciones, pero nos dice que pidamos conforme a su voluntad.

¿Dónde encontramos la voluntad de Dios? En Su Palabra.

Para recibir las cosas que deseamos de Dios, debemos ir a Su Palabra.

 

Pidiendo de Acuerdo a la Voluntad de Dios

Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

Para poder entender mejor este pasaje, vamos a hacer un estudio de las palabras griegas que se utilizan en él.

Iniciemos nuestro estudio con la palabra confianza, que viene de la griega parrhesia. Esta palabra viene de otras que son pas que significa todo y rhesis que significa parlamento.

Parrhesia significa sencillamente: “Confianza libre y sin temor, coraje alegre, osadía, seguridad.”

Según W. E. Vine, parrhesia significa en este pasaje: “La ausencia del temor de hablar abiertamente; de ahí confianza, coraje, osadía, sin ninguna conexión necesaria con la predicación.” 

Otra definición para parrhesia es libertad para hablar o para tener audiencia.

Ester 4:10–11, 5:1–3 relata una idea que nos da una idea de lo que significa esta palabra:

“Entonces Ester dijo a  Hatac que le dijese a Mardoqueo: Todos los siervos del rey, y el pueblo de las provincias del rey, saben que cualquier hombre o mujer que entra en el patio interior para ver al rey, sin ser llamado, una sola ley hay respecto a él: ha de morir; salvo aquel a quien el rey extendiere el cetro de oro, el cual vivirá; y yo no he sido llamada para ver al rey en estos treinta días. . . . Aconteció que al tercer día se vistió Ester su vestido real, y entró en el patio interior de la casa del rey, enfrente del aposento del rey; y estaba el rey sentado en su trono en el aposento real, enfrente de la puerta del aposento. Y cuando vio a la reina Ester que estaba en el patio, ella obtuvo gracia ante sus ojos; y el rey extendió a Ester el cetro de oro que tenía en la mano. Entonces vino Ester y tocó la punta de su cetro. Dijo el rey: ¿Qué tienes, reina Ester, y cual es tu petición? Hasta la mitad del reino se te dará.” 

Ester para poder entrar en la presencia del Rey Asuero tenía que hallar gracia ante él. Tuvo libertad para tener audiencia y entrar en la presencia del Rey

En Hebreos 10:19 dice: “Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.”

La palabra libertad en este pasaje es parrhesia.

Nosotros tenemos libertad para tener audiencia y entrar en la presencia de Dios

En el tiempo de la Segunda Guerra Mundial, Franklin Delano Roosevelt era presidente de los Estados Unidos.

Cierto día, en que había una gran cantidad de personas que estaban en su oficina tratando de entrevistarse  con él, un niño de cuatro años pasó corriendo y se metió en su despacho. El presidente cerró la puerta y se quedó media hora con el niño. La gente en la oficina empezó a protestar, pues algunos habían estado esperando  durante varias horas.

Al oírlos, la secretaria del presidente les dijo que no se quejasen tanto, pues el niño que había pasado era el nieto del presidente.

Robertson dice esto: “En él (pros auton). Compañerismo con (pros, cara a cara) Cristo.”

Nosotros somos hijos de Dios y tenemos, total libertad para tener audiencia y hablar cara a cara con Dios por medio de Cristo. Por esta razón podemos citar 1 Juan 5:14  de esta manera: 

“Esta es la libertad total para tener audiencia que tenemos en  él para entrar con confianza y hablar cara a cara con Dios.”

Pasemos ahora a la segunda parte de este verso. 

“. . .  que  si pedimos alguna cosa. . .”

La palabra pedir es aiteo. 

Aiteo significa: pedir. Hacer una petición, presentar una solicitud.

Esta palabra la encontramos muchas veces en la Biblia, con un énfasis en la oración respondida.

Podemos verla en: 

Mateo 7:7,11

PEDID y se os dará; buscad y hallareis; llamad y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama se le abrirá… ¿cuánto más vuestro Padre Celestial dará buenas cosas a los que les pidan?

Marcos 11:24

Por tanto, os digo que todo lo que PIDIEREIS orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

Lucas 11:13

… ¿cuánto más vuestro Padre dará el Espíritu Santo a los que se lo PIDAN?

Juan 14:13 – 14

Y todo lo que PIDIEREIS al Padre en mi nombre lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo PIDIEREIS en mi nombre, yo lo haré.

Juan 15:7

Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, PEDID todo lo que queráis, y os será hecho.

Juan 16:23 – 24

En aquel día no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo lo que PIDIEREIS al Padre en mí nombre, os lo dará. Hasta ahora nada habéis PEDIDO en mi nombre: pedid y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido.

Según W. E.. Vine aiteo la mayoría de las veces sugiere la actitud de un suplicante, la petición de alguien que está en menor posición que la que la persona que la petición se hace; por ejemplo en Mateo 7:7 se ve el caso de un hombre pidiendo algo a Dios; en Mateo 7:9–10 nos habla de un hijo hablando a su padre; en 1Juan 5:14–15 se encuentra en referencia a la petición a Dios. En Juan 14:13,14; 16:23 nos habla  de pedidos hechos por los apóstoles.

Siempre que vemos aiteo nos encontramos con pedidos hechos a Dios, y en todos los casos vemos que Dios responde nuestras oraciones. 

“… que si pedimos alguna cosa CONFORME….”

La palabra conforme es kata, que significa estar de acuerdo, bajo o cerca de.

Amos 3:3 nos da una idea de lo que significa está palabra: “Andarán dos juntos si no estuvieren de acuerdo.”

No podemos caminar con Dios si no estamos de acuerdo con El. 

 “… que si pedimos alguna cosa conforme a su VOLUNTAD….”

La palabra voluntad es thelema.

En este pasaje thelema significa la voluntad hablada como la emoción de estar deseoso, en vez de las cosas que deseamos; de la voluntad de Dios.

Es decir estar deseoso de hacer la voluntad de Dios.

Podemos ver esta palabra en los siguientes versos:

Romanos 1:10

Rogando que de alguna manera tenga al fin, por LA VOLUNTAD DE DIOS, un prospero viaje para ir a vosotros.

1 Corintios 1:1

Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la VOLUNTAD DE DIOS. . . .

2 Corintios 8:5

Y no como nosotros lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la VOLUNTAD DEL SEÑOR.

Efesios 1:1, 5,11

Pablo apóstol de Jesucristo por la VOLUNTAD DE DIOS. . . .

En amor habiéndonos predestinados para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su VOLUNTAD.

En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según al designio de su VOLUNTAD.

Esta palabra también la vemos en  2 Corintios 1:1; Colosenses 1:1; 2 Timoteo 1:1; Hebreos 10:7, 9,36 y 1 Juan 2:27.

Para poder caminar con Dios, debes estar dispuesto hacer las cosas que él quiere.

Mucha gente se asusta de “la voluntad de Dios”, pensando que es algo malo o doloroso, pero si leemos Romanos 12:2 veremos lo contrario: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Como sabemos que la voluntad de Dios es Su Palabra, así que al renovar nuestra mente y permitiendo que Su Palabra vaya transformando nuestra manera de pensar, nos daremos cuenta que Su voluntad es buena, agradable y perfecta, es decir, Su voluntad te va a gustar.

Así que podemos leer este verso así.

Esta es la libertad total para tener audiencia y hablar cara a cara con Dios que tenemos en Él, que si pedimos alguna cosa conforme a Su buena Palabra. . . .” 

“… él nos oye.”           

La palabra oye es akouo; que es traducida como: audiencia, oír, escuchar, informar.

Vine dice respecto a 1 Juan 5:14 y Juan 9:31, que el hecho de que Dios escuche significa que Él responde la oración. 

Veamos este verso paralelo en Juan 9:31: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a ése oye.” 

Es decir, Dios da audiencia, escucha y responde la oración del que ora conforme a Su Palabra.

O, dicho de otro modo: Podemos entrar a la presencia de Dios con la plena confianza y seguridad que Él nos escuchará.

En 1 Juan 5:15 dice: “Si sabemos que él nos oye en cualquier cosa que le pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho.”

La palabra sabemos es oida; que es un verbo en el tiempo presente que significa principalmente ver o percibir; de ahí saber, o tener conocimiento de algo, sea absoluto en el caso divino, o por observación en el caso del conocimiento humano.

La palabra oye es akouo, y pidamos es aiteo. Palabras que ya hemos estudiado.

La palabra tenemos es echo, que significa entre otras cosas tener, agarrar, poseer.

Una forma de traducir 1 Juan 5:14 es: Si tenemos pleno conocimiento que el nos ha oído, sabemos que poseemos las cosas que le hemos pedido.

Al estudiar estos versos vemos que la voluntad de Dios es responder todas nuestras oraciones.

Deja un comentario

Archivado bajo Biblia, Cristologia, Favor, Fe, gracia, jesus, oración

El Pacto de Sangre – Conclusión

pacto de sangre 19

Conclusión

La necesidad de la hora

Estoy convencido de que este es el mensaje de la undécima hora, un mensaje para la iglesia hoy.

En los difíciles tiempos que tenemos por delante, vamos a necesitar todo lo que Dios pueda darnos, todo lo que Él pueda ser para nosotros, para poder estar firmes.

Verán, hermanos, esta enseñanza del pacto de sangre, esta enseñanza de relación, esta capacidad de usar el nombre de Jesús, es un mensaje para los tiempos que vienen. Nos permitirá estar firmes contra las fuerzas de las tinieblas.

En la Gran Comisión, en el evangelio de Marcos, Jesús dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios” (Marcos 16:17). Creo que en los últimos tiempos los demonios van a ser mucho más prominentes.

Satanás sabe que sus días están limitados. Vamos a pasar a un periodo de conflicto espiritual como nunca antes ha conocido la iglesia. Esto no sólo incluirá persecución, sino también que los demonios romperán y aplastarán el espíritu de muchos cristianos.

La iglesia debe aprender el secreto de estar firme contra los ejércitos de las tinieblas en el nombre de Jesús.

El Pacto de Sangre

Tengo derecho a la gracia en el lugar más difícil,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a una paz que nunca puede cesar,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a un gozo que nunca puede empalagar,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho al poder, sí, en esta misma hora,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a la sanidad mediante las riquezas de mi Padre,
sobre la base del pacto de sangre.
Cuando acepto mi sanidad, el poder de Satanás se tiene que romper,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo un derecho legal ahora, para ganar esta batalla,
sobre la base del pacto de sangre.

Deja un comentario

Archivado bajo Biblia, Blogroll, Cristologia, Demonios, Favor, Fe, futuro, gracia, guerra espiritual, iglesia, jesus, kenyon, milagros, ministerio, oración, pacto de sangre, redención, Sanidad Divina

El Pacto de Sangre – Capítulo 17

pacto de sangre 17

Capítulo 17

“En mi nombre”

Estamos entrando en la era del dominio ligado a la omnipotencia, llena de Aquel que es mayor que el que está en el mundo, llena de la sabiduría de Aquel que habló y se formó el universo, y llena con un derecho legal a usar su nombre en cada situación difícil de nuestra vida.

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Juan 14:13)

Esto no es una oración, sino una promesa del uso de su nombre en la oración. Es el nombre que usó Pedro cuando sanó al mendigo en el templo.

Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Más pero dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.(Hechos 3:2–9)

Pedro uso el nombre. Dijo: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. De repente, este hombre que había sido cojo de nacimiento se puso en pie, perfectamente bien y fuerte.

Jesús dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”.

En cierta ocasión se me acercó una mujer con cáncer de mama. Era algo que llevaba allí más de un año, y durante ese tiempo la mujer había sufrido un dolor constante y muy agudo. En el nombre de Jesús, ordené al cáncer que dejara de existir. Al día siguiente, ella regresó diciéndome que el cáncer había desaparecido. Era libre del dolor.

Otra mujer vino a mí con un tumor cancerígeno. También fue sana en el nombre de Jesús.

Casos de tuberculosis, artritis y cáncer son derrotados usando el nombre de Jesucristo. Ninguna enfermedad o dolencia puede permanecer ante ese nombre. Jesús dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios” (Marcos 16:17).

Satanás sabe que está derrotado. Sabe que cuando usamos el nombre de Jesucristo, se tiene que ir.

Para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, el os lo dé. (Juan 15:16)

En griego, la palabra traducida como “pidiereis” significa “exigir”. Usted no está exigiéndole nada a Dios. Les está exigiendo a esas fuerzas malvadas e injuriosas que sean rotas, que las enfermedades sean destruidas, que las circunstancias cambiarán y que el dinero llegará.

Jesús se ocupará de eso que usted está exigiendo en su nombre.

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. (Juan 16:24–27)

Lea cuidadosamente estos versículos, y tendrá una idea de su derecho legal a usar el nombre de Jesús. “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Estamos en la familia de Dios. Como estamos en la familia de Dios, tenemos derecho legal a estas cosas.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Efesios 1:3)

Lo que hizo Jesús fue para nosotros.

Cómo usar el nombre

El nombre de Jesús se usa de dos formas principales.

Primero, se usa cuando oramos al Padre.

De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.(Juan 16:23)

Debemos orar al Padre en el nombre de Jesús; no debemos hacerlo al dirigirnos al Espíritu Santo o a Cristo. Este es el orden divino. Su idea o mi idea, o la idea de cualquier otro hombre, no tienen validez.

Jesús está entre nosotros y el Padre en su ministerio mediador de Sumo Sacerdote para hacer que ocurra, y declara que cualquier cosa que pidamos en ese nombre, el Padre nos lo dará.

Es definitivo. Es absoluto.

Cuando uso su nombre, puedo imponer mis manos sobre una persona y decir algo así: “En el nombre de Jesucristo, cuerpo, obedece la Palabra. La Palabra declara que por su llaga has sido sanado. Te ordeno, espíritu de enfermedad, ¡que abandones este cuerpo ahora”. Proceda a nombrar la enfermedad concreta, como cáncer, tuberculosis o cualquier otro mal.

El demonio de enfermedad se irá, y la persona será sanada.

Uso del nombre en la actualidad

Quizá se pregunte por qué la iglesia no usa mucho el nombre de Jesús en estos días. Creo que Satanás nos ha mantenido cegados a su uso.

En mi ciudad de Seattle, casi ninguna de las iglesias usa el nombre de Él en sus ministerios diarios. Los enfermos se llevan al hospital para que los doctores los atiendan.

Sin embargo, en nuestra propia congregación, es un hecho notable que prácticamente no tengamos enfermedades. Cuando surge la enfermedad, las personas oran unos por otros, y se producen sanidades.

En Hechos 4:13–20 encontramos un relato de una prueba de Pedro y Juan, donde les acusaron de sanar a un hombre en el nombre de Jesús.

Y viendo al hombre que había sido sanado, estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra… Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. (versículos 14, 17)

¿Por qué les dirían las autoridades a Pedro y a Juan que dejaran de usar el nombre de Jesús? Pusieron objeciones al uso del nombre de Jesús porque tenían envidia del poder de sanidad que había en él.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)

Hay tanto poder en el nombre actualmente como lo había entonces. Nuestro problema no tiene que ver con la fe; tiene que ver con la obediencia, con atrevernos a imponer las manos sobre los enfermos y verles sanar.

Es un problema de no atrevernos a orar al Padre en el nombre de Jesús para que se produzcan milagros.

Permanezca firme en sus derechos del pacto de sangre. ¡Atrévase a usar el nombre!

Deja un comentario

Archivado bajo Biblia, Cristologia, Demonios, Favor, Fe, gracia, guerra espiritual, iglesia, jesus, kenyon, milagros, ministerio, oración, pacto de sangre, Sanidad Divina

El Pacto de Sangre – Capítulo 12

pacto de sangre 12

Capítulo 12

El ministerio actual de Cristo

El ministerio actual de Cristo es un tema que muchos cristianos han descuidado. Innumerables personas, cuando piensan en que Jesús entregó su vida, piensan sólo en su muerte y resurrección. Muchos no saben que cuando Él se sentó a la diestra del Padre, comenzó a vivir por nosotros de manera tan real como cuando murió por nosotros.

Él ya no es el humilde hombre de Galilea, ya no es el Hijo hecho pecado por nosotros, olvidado de Dios.

Él es Señor de todo. Él ha vencido a Satanás, el pecado y la enfermedad. Él ha vencido a la muerte.

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. (Mateo 28:18)

Él posee toda autoridad en el cielo y la tierra. Podemos actuar sin temor sobre la base de su Palabra, porque Él la respalda. Él es nuestra fianza, o garantía de ello. “Por tanto, Jesús es hecho fiador de un mejor pacto” (Hebreos 7:22).

Jesús, nuestro Sumo Sacerdote

El sumo sacerdote del antiguo pacto era simbólico de Cristo, el Sumo Sacerdote del nuevo pacto.

Cristo entró en el cielo mismo con su propia sangre, habiendo obtenido la redención eterna que los sacrificios sacerdotales nunca hubieran podido obtener.

Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados. (Hebreos 10:11)

Cuando Dios aceptó la sangre de Jesucristo, dio a entender que se habían cumplido las demandas de la justicia, y que el hombre podía salir legalmente de la autoridad de Satanás y ser restaurado para volver a tener comunión con Él.

Mediante su sacrificio, Cristo quitó de en medio el pecado.

Mediante su sacrificio, Cristo santificó a la humanidad.

Santificar significa “apartar”, o “separar”. Cristo apartó al hombre del reino y la familia de Satanás.

Cuando Cristo se encontró con María después de su resurrección, dijo: “No me toques, porque aún no he subido a mi Padre” (Juan 20:17). Enseguida, se dirigió al Padre con su propia sangre, una señal del castigo que había pagado. Sin embargo, su ministerio como Sumo Sacerdote no terminó cuando llevó su sangre al Lugar Santísimo del cielo. Él sigue siendo el Ministro del santuario.

Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que levantó el Señor, y no el hombre.(Hebreos 8:1–2)

La palabra griega traducida como “santuario” también significa “cosas santas”. Jesús sigue ministrando en las “cosas santas”, las cuales incluyen nuestras oraciones y adoración. No siempre sabemos cómo adorarle como debiéramos, pero Él toma nuestras a menudo crudas peticiones y adoración y hace de ellas algo hermoso para el Padre.

Cada oración y acto de adoración es aceptado por el Padre cuando se presenta en el nombre de Jesús. Él es un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel. Él siente los sentimientos de nuestras debilidades.

Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.(Hebreos 4:14–16) Jesús es Sumo Sacerdote para siempre (véase Hebreos 6:20).

Jesús, el Mediador

Cuando Cristo se sentó a la diestra del Padre, satisfizo las demandas de la justicia y se convirtió en Mediador entre Dios y el hombre.

Jesús es el Mediador del hombre por dos razones: por lo que Él es y por lo que ha hecho.

Primero, Jesús es el Mediador del hombre por lo que Él es: la unión de Dios y el hombre.

Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre. (Filipenses 2:8–9)

Jesús existe en igualdad con Dios pero también tomó condición de hombre, y unió con ello la brecha que existía entre Dios y el hombre. Él es igual a Dios e igual al hombre. Él representa la humanidad delante de Dios.

Sin embargo, esto no era suficiente para mediar entre Dios y el hombre. El hombre era un delincuente eterno ante Dios. El hombre estaba separado de Dios y bajo el juicio de Satanás. Esto nos lleva al segundo hecho: Jesús es el Mediador del hombre debido a lo que Él ha hecho.

… Ahora os ha reconciliado en su cuerpo de carne, por medio de la muerte, para presentaros santos y sin mancha e irreprensibles delante de él. (Colosenses 1:21–22)

Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo.(2 Corintios 5:18)

No podría haber habido Mediador entre Dios y el hombre si no hubiera habido primero una reconciliación entre Dios y el hombre. El hombre era injusto y estaba en una condición de muerte espiritual. Estando en esa condición, la humanidad no podía acercarse a Dios, y tampoco ningún otro mediador podría haberse acercado a Dios en representación de la humanidad.

Cristo nos reconcilió con Dios a través de su muerte en la cruz para poder ahora presentar al hombre delante de Dios como santo y sin mancha. Después de la ascensión de Cristo a la diestra de Dios, el hombre recibió el derecho a acercarse al trono a través de Jesús, su Mediador. Desde la caída del hombre hasta que Jesús se sentó a la diestra de Dios, ningún hombre había podido acercarse a Dios, salvo a través del sacrificio de sangre ofrecido por los sacerdotes o mediante una visitación angelical o sueño.

Gracias a la ofrenda sacerdotal de su propia sangre, Jesús llevó a cabo nuestra redención; satisfizo las demandas de la justicia e hizo posible que Dios legalmente le diera vida eterna al hombre, haciendo al hombre justo y dándole la posición de un hijo.

Cristo es el Mediador del nuevo pacto (véase Hebreos 9:15).

Él es el Mediator sacerdotal que ha presentado a los hombres perdidos ante Dios.

El hombre no puede acercarse a Dios si no es mediante su nuevo Mediador.

Por un sacrificio, Cristo quitó de en medio el pecado, y mediante un acto llevó su sangre al Lugar Santísimo.

Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo.(Hebreos 10:19)

Por ese hecho, Cristo declaró que todos podían entrar con confianza a través del velo hasta la presencia misma del Padre, para poder estar allí sin condenación.

Oh, si pudiéramos hacer que la iglesia entendiera esta bendita verdad. Se enseña mucho la conciencia de pecado en la iglesia y muy poco la conciencia de la obra terminada de Cristo.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16)

Me parece como si el apóstol Pablo estuviera diciendo: “Dejen de llorar, dejen de gemir y entren con gozo al trono de amor, donde podrán llenar su cesta de bendiciones”.

Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies. (Hebreos 10:12–13)

El sacrificio único de la propia sangre de Cristo ha hecho que todo esto esté disponible para aquellos que le aceptan como Señor y Salvador. Su obra está terminada. En la mente del Padre, nuestra redención está completa.

Jesús, el Intercesor

Como Sumo Sacerdote, Jesús llevó su sangre al Lugar Santísimo, satisfaciendo las demandas de la justicia que se disponían contra el hombre natural.

Como Mediador, Él presenta a Dios al hombre no salvo.

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6)

Jesús es el único camino a Dios. Nadie puede acercarse a Dios si no es a través de Él. En el momento en que el hombre acepta a Cristo, se convierte en hijo de Dios. Entonces, Cristo comienza su obra intercesora por él.

Jesús es Mediador para el pecador, pero es Intercesor para el cristiano.

La primera pregunta que se nos plantea es: ¿Por qué necesita el hijo de Dios alguien que interceda?

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.  (Romanos 12:2)

En el nuevo nacimiento, nuestro espíritu recibe la vida de Dios. Nuestra siguiente necesidad es renovar nuestra mente.

Antes de formar parte de la familia de Dios, caminábamos como hombres y mujeres naturales. Satanás gobernaba nuestra mente. Ahora que nuestro espíritu ha recibido la vida de Dios, nuestra mente debe ser renovada para que podamos conocer nuestros privilegios y responsabilidades como hijos de Dios.

El nuevo nacimiento es instantáneo, pero la renovación de nuestra mente es un proceso gradual. Su progreso depende del tiempo que pasemos estudiando y meditando la Palabra de Dios.

Durante este periodo, necesitamos la intercesión de Cristo.

A menudo, rompemos nuestra comunión con el Padre haciendo cosas que a Él no le agradan. En esas ocasiones, necesitamos la intercesión de Cristo debido a la persecución demoniaca que lucha contra nosotros.

Los demonios nos persiguen por causa de la justicia. Ellos nos odian y nos temen porque Dios nos ha declarado justos. Debido a que no hemos entendido del todo nuestra autoridad en Cristo, esos demonios pueden hacernos tropezar. A pesar de esto, Jesús “puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos” (Hebreos 7:25).

¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. (Romanos 8:33–34)

Nadie puede acusar a un hijo de Dios, porque hemos sido declarados justos. Nadie puede condenarnos. Jesús vive para interceder por nosotros.

Jesús, el Abogado

Acudimos al Padre a través de Cristo, nuestro Mediador.

Hemos sentido la dulce influencia de Cristo el Intercesor por nosotros.

Ahora, también debemos conocerle como nuestro Abogado ante el Padre.

Muchos cristianos que viven con una relación rota con Dios podrían vivir vidas victoriosas en Cristo hoy mismo si tan sólo supieran que Jesús es su Abogado.

Debido a nuestras mentes no renovadas y a la persecución satánica, a veces pecamos, haciendo que nuestra relación con el Padre se rompa. Cada hijo de Dios que rompe su comunión con el Padre queda bajo condenación. Si no tuviera abogado que presentara su caso ante el Padre, quedaría en una triste y lamentable situación.

Y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. (1 Juan 2:1)

Piense en el significado de la palabra “abogado”. En el diccionario se define como “alguien que presenta la causa de otro ante un tribunal o sala judicial… alguien que defiende o mantiene una causa o proposición… alguien que apoya o promueve los intereses de otro”.

Cristo es nuestro Defensor, nuestro Promotor. Él siempre está ahí, a la diestra de Dios, listo para ayudarnos e interceder por nosotros.

Si confesamos nuestros pecados, el es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.(1 Juan 1:9)

Este es el método de Dios para mantener nuestra comunión con Él. Si nuestra comunión se rompe debido a nuestro pecado, podemos renovar esa comunión confesando nuestro pecado. Jesús no puede actuar como nuestro Abogado a menos que confesemos nuestros pecados. Cuando los confesamos, Él defiende nuestro caso ante el Padre.

La Palabra declara que cuando confesamos nuestros pecados, Dios “es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. Él los borra como si nunca hubieran estado ahí.

Ningún cristiano debería permanecer en una comunión rota durante más tiempo que el necesario para pedir perdón.

Cuando el Padre perdona, olvida. Un hijo suyo nunca debería deshonrar su Palabra pensando una y otra vez en sus pecados.

Jesús, la Garantía

Jesús es nuestra fianza personal, o nuestra garantía. Este quizá sea el más vital de todos los ministerios de Jesús a la diestra del Padre.

Bajo el antiguo pacto, el sumo sacerdote era la garantía del hombre. Si fallaba, interrumpía la relación entre Dios e Israel. La sangre de la expiación perdía su eficacia.

Bajo el nuevo pacto, Jesús es el sumo sacerdote y la garantía del nuevo pacto. Nuestra posición ante el Padre es totalmente segura.

Durante todo el tiempo que pasemos ante el trono de Dios, sabemos que tenemos un Hombre a la diestra de Dios que está ahí para ayudarnos. Nos representa ante el Padre. Siempre tiene una buena posición con el Padre, siempre, independientemente de cuál sea nuestra posición. Tenemos alguien que nos representa ante el Padre.

Nuestra posición está segura.

Deja un comentario

Archivado bajo Biblia, Cristologia, Favor, Fe, gracia, iglesia, jesus, kenyon, ministerio, oración, pacto de sangre

Andrew Wommack – Cómo Cumplir La Voluntad De Dios

En esta enseñanza Andrew Wommack nos dice como es que podemos cumplir con el plan de Dios para nuestras vidas

andrew wommack - como cumplir la voluntad de dios

Cómo Cumplir La Voluntad De Dios

Por Andrew Wommack

Muchos de ustedes probablemente conocen la historia de Elías y la viuda de Sarepta. Me gustaría señalar algo en esta historia que puede ser que no te hallas dado cuenta. Es una llave para cumplir la voluntad de Dios para tu vida.

La historia comienza en 1 Reyes 17, donde Elías entregó una palabra profética del Señor al rey Acab.

Elías … dijo a Acab … no habrá rocío ni lluvia estos años, sino conforme a mi palabra” (1 Reyes 17: 1).

Elías escuchó de Dios, y obedeció Su palabra, diciéndole a Acab que la sequía vendría. Esto era peligroso porque Acab había prohibido adorar a Dios y había salido para matar a todos sus profetas. Desde el punto de vista natural, este no fue un movimiento inteligente para Elías.

Elías podría muy fácilmente haber racionalizado esto y simplemente quedarse en su armario de oración para orar por la sequía. Pero no lo hizo, y por eso, se convirtió en el hombre más poderoso de la nación. Cuando la sequía vino, probando que sus palabras eran verdaderas, le dieron la fuerza para decirle al rey lo que debía hacer, y el rey procedió a hacerlo (1 Reyes 17: 17-20).

Ese único paso de obediencia, tan ilógico como parecía en lo natural, lo inició en el camino hacia el cumplimiento de la voluntad de Dios. Aquí es donde tantos cristianos fracasan. Descubrieron la voluntad de Dios para sus vidas al buscarlo y no se apoyan en su propio entendimiento (Proverbios 3: 5). Entonces, cuando Dios les da pasos específicos, ellos vienen con un millón de excusas de por qué no pueden hacerlo.

Veo esto una y otra vez con los futuros estudiantes universitarios bíblicos. Tantos me han dicho que saben que Dios quería que ellos vinieran a nuestra universidad hace años, pero por cualquier razón-padres, hijos, mascotas, puedes nombrarla; no vinieron. La verdad es que si esperas que todo en tu vida se alinee perfectamente antes de obedecer a Dios, nunca lo harás.

Después de que Elías le dijo a Acab acerca de la sequía, Dios volvió a hablar con Elías:

Apártate de aquí, y vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit, que está frente al Jordán. Beberás del arroyo; y yo he mandado a los cuervos que te den allí de comer.” (1 Reyes 17: 2-4).

Dios le dijo a Elías exactamente qué hacer, y luego le dijo dónde encontrar su provisión. Pero nota, esta palabra de provisión no vino; no pudo venir, hasta que Elías obedeció a la primera palabra de Dios. Tantas veces, queremos que Dios presente todo Su plan para nuestras vidas, pero Él no opera de esa manera. ¿Por qué debería darnos el paso número diez cuando no hemos obedecido los pasos uno al nueve?

Elías tuvo que dar un paso de fe y obedecer esta palabra de Dios. Tenía que confiar plenamente en que Dios iba a pasar por él. No puedes permitir que el miedo y la duda te impidan cumplir la voluntad de Dios para tu vida.

Si Dios te ha dicho que hagas algo, no trates de averiguar cómo funcionará o de dónde vendrá la provisión. Dios le dijo a Elías que fuera y que Él le proveería cuando llegara allí. (Tengo una enseñanza sobre esto, llamada “Un lugar llamado allí.“) Elías tuvo que actuar con fe e ir al arroyo si quería ver la provisión de Dios.

Es como el fútbol. Los buenos quarterbacks no lanzan la pelota directamente a los receptores; Lo lanzan hacia delante, donde se supone que los receptores están cuando la bola llega a ellos. Dios no enviará nuestra provisión hasta que nos movamos y actuemos en Su Palabra. Él enviará Su provisión donde Él nos dijo y espera que vayamos. Podemos esperar hasta que tengamos la provisión en la mano antes de obedecer a Dios, pero Dios dice: “Obedéceme, y la provisión estará allí“.

Vemos en 1 Reyes 17: 5 que Elías volvió a obedecer a Dios:

Y él fue e hizo conforme a la palabra de Jehová; pues se fue y vivió junto al arroyo de Querit, que está frente al Jordán“. Y como antes, una vez que obedeció, Dios le mostró el siguiente paso:

Levántate, vete a Sarepta… He mandado allí a una viuda para sostenerte” (1 Reyes 17: 9).

Este fue el siguiente lugar de Elías llamado allí. También era el lugar de la viuda llamado allí. Ella también tuvo que salir en fe y obedecer la palabra de Dios a través del profeta para ver Su provisión. Porque ella y Elías ambos obedecieron, ella recibió provisión sobrenatural, su hijo resucitó de entre los muertos, y un avivamiento estalló (1 Reyes 17: 10-18: 39).

Perderás mucho si no obedeces a Dios. Si quieres terminar tu carrera fuerte y hacer todo lo que Dios ha planeado para ti, debes obedecer los pasos que Dios te da. ¡No hay atajos!

Ahora, quiero aclarar esto diciendo que si no obedeces, Dios todavía te amará. Seguirás siendo Su hijo, todavía lo lograrás ir al cielo, y Él te seguirá usando en Su reino.

Ninguno de nosotros es perfecto. Siempre habrá momentos en que no obedecemos y seguimos perfectamente. Eso no cambia la gracia de Dios hacia nosotros ni su amor por nosotros.

Sin embargo, lo que la desobediencia es abrir la puerta a Satanás para matar, robar, destruir y tomar ventaja de nosotros. Romanos 6:16 nos dice que cualquier cosa que obedezcamos finalmente nos dominará.

Dice:

¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?

Si desobedecemos a Dios, estamos abriendo la puerta para que Satanás nos controle, y no podremos cumplir completamente lo que Dios nos ha llamado a hacer.

Si queréis y obedecéis, comeréis el bien de la tierra” (Is 1:19).

Para que podamos caminar en la plenitud de lo que Dios tiene para nosotros; el bien de la tierra- debemos obedecer todo lo que Él nos dice que hagamos.

Esto se aplica no sólo a las instrucciones específicas que Él puede dar, sino también a los principios generales encontrados en Su Palabra. Por ejemplo, la Palabra de Dios tiene mucho que decir acerca de dar.

Una de estas escrituras es Proverbios 3:9, que dice:

Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos.

Para mí, no hay nada más claro que eso. Sin embargo, muchas personas optan por ser más influenciados por sus saldos en la chequera que la Biblia cuando se trata de dar. Si tienen más, pueden dar a Dios, pero si el dinero está apretado, van a ignorar lo que Dios dice y optar por pagar por otras cosas que consideran más importantes. Eso es un error enorme. No puede simplemente ignorar la Palabra de Dios y esperar cumplir Su voluntad.

Otros principios generales que posiblemente escogemos no obedecer son perdonar a otros (Colosenses 3:13), caminar en amor (Efesios 5: 2), ser estudiantes de la Palabra (2 Timoteo 2:15), y así sucesivamente. Dios aun nos amará si no obedecemos, pero nos estamos obstaculizando y cediendo al diablo desobedeciendo Su Palabra.

Muchos de ustedes tienen algo que Dios ha puesto en sus corazones para que hagan, y por cualquier razón, simplemente no lo han hecho. ¡Deja de dar excusas y empieza! Si no sabes exactamente cómo hacerlo, ora y pídele a Dios que te dé sabiduría (Santiago 1:5-8).

Es como dirigir un barco: No tienes que ir a toda velocidad si no estás exactamente seguro de hacia dónde te diriges, pero tienes que empezar a moverte en alguna dirección antes de que el timón entre en vigor. Entonces el barco se puede girar en la dirección correcta. Cuando comiences a moverse, Él te dará instrucciones más claras. Recuerda que la fe sin obras está muerta (Santiago 2:20 y 26).

Deja un comentario

Archivado bajo Amor, Andrew Wommack, Biblia, diezmos, Favor, Fe, gracia, iglesia, jesus, ministerio, oración

Andrew Wommack – Cómo Seguir la Voluntad de Dios

En esta segunda lección Andrew Wommack nos muestra de que manera podemos seguir la voluntad de Dios

andrew wommack - como seguir la voluntad de Dios

Cómo seguir la voluntad de Dios

Por Andrew Wommack

He pasado por tiempos difíciles desde 1968, cuando comencé por primera vez en el ministerio. A menudo he sentido ganas de rendirme. De hecho, muchas personas que yo conocía en aquellos días pensaban que debía hacerlo. Pero Jamie y yo continuamos, y ahora vemos innumerables vidas cambiadas a través del mensaje del amor incondicional y la gracia de Dios. Queremos compartir contigo algunas de las cosas que el Señor nos enseñó para mantenernos en el camino, y oramos que haga lo mismo por ti.

Aunque conocimos la voluntad general de Dios para nosotros desde el principio, no teníamos ni idea de cómo llevarla a cabo. Tuvimos que aprender a permanecer totalmente dependientes de Él y escuchar su voz pequeña y tranquila paso-a-paso para la revelación de Su plan. Cuando lo buscamos diligentemente, cada paso se hizo claro y el ministerio creció.

Un paso muy importante que Dios nos llevó a tomar fue regalar nuestras cintas y CDs a aquellos que no podían pagarlos. La mayoría de la gente no entendía por qué lo hicimos, pero funcionó. En retrospectiva, esta fue una de las cosas más inteligentes que he hecho. Si no hubiéramos seguido la dirección de Dios en esto, no habríamos crecido como lo hicimos. Dejamos de contar hace años, después de regalar más de seis millones de cintas, CD, folletos y otros recursos. Ahora, cada día, hay un promedio de más de 22.000 visitas a nuestro sitio web y miles de descargas. ¡Aleluya! ¡La Palabra está saliendo!

Regalar nuestros materiales fue una decisión importante y un gran paso para nosotros, pero desde entonces, ha habido muchas más decisiones y pasos. Muchas de las cosas que Dios nos ha dicho que debemos hacer nos han ayudado a evitar las trampas y han producido Sus abundantes bendiciones.

Aprendimos que no basta con conocer la voluntad de Dios; Tuvimos que aprender a seguirla también. Algunas personas obtienen una revelación de la voluntad de Dios, pero luego dejan de buscarle dirección sobre cómo llevarla a cabo. Conocer la voluntad de Dios es crítico, pero es sólo el primer paso. Después de eso, debes aprender a seguir Su voluntad y cooperar con Él para llevarlo a cabo.

Un gran ejemplo bíblico de esto es la historia de Moisés. Aquí está alguien que sabía la voluntad de Dios para su vida, sin embargo, perdió completamente el tiempo y el plan de Dios.

Éxodo 2 nos da un resumen de los primeros cuarenta años de la vida de Moisés.

Es absolutamente milagroso cómo el Señor usó al mismo que ordenó la muerte de Moisés para levantarlo y llevarlo a la grandeza. Pero Moisés necesitaba más que una educación egipcia privilegiada.

Moisés cometió un error crítico, el cual fue registrado en Éxodo 2:11-12: “En aquellos días sucedió que crecido ya Moisés, salió a sus hermanos, y los vio en sus duras tareas, y observó a un egipcio que golpeaba a uno de los hebreos, sus hermanos. Entonces miró a todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.”

Debido a que Éxodo 2 no proporciona muchos detalles, algunos asumen que Moisés simplemente defendió el hebreo porque era lo correcto, no porque Moisés se diera cuenta de que él mismo era un hebreo.

Hechos 7:23-25, sin embargo, contradice este pensamiento: “Cuando hubo cumplido la edad de cuarenta años, le vino al corazón el visitar a sus hermanos, los hijos de Israel. Y al ver a uno que era maltratado, lo defendió, e hiriendo al egipcio, vengó al oprimido. Pero él pensaba que sus hermanos comprendían que Dios les daría libertad por mano suya; mas ellos no lo habían entendido así.

A través de estos versículos, está claro que Moisés sabía que Dios lo llamó para traer la liberación a los hebreos. Aunque Moisés conocía la voluntad de Dios, pensó que su propia fuerza e influencia lo llevarían a cabo. Él tomó las cosas en sus propias manos y mató al egipcio, por eso falló totalmente el plan de Dios y el calendario para la liberación de los israelitas. Terminó costando a Moisés cuarenta años en el desierto, que no era el plan original de Dios.

Por mi registro de la Escritura y la profecía que Dios le dio a Abraham acerca de cuándo los hijos de Israel saldrían de Egipto, Moisés fue al menos diez años prematuro en tratar de cumplir la voluntad de Dios (Génesis 15:13 con Éxodo 12:40) .

Los relatos seculares que he leído sobre la vida de Moisés dicen que él era un líder poderoso e influyente. Es probable que Moisés supiera que, como sabía que Dios quería que él fuera el libertador de los israelitas, ¿por qué esperar? Podía hacerlo por su cuenta. Su impaciencia costó a los israelitas treinta años de esclavitud adicional y Moisés cuarenta años en el desierto.

Muchas personas en el cuerpo de Cristo están cayendo en la misma trampa que Moisés hizo. Tropiezan con la voluntad de Dios para sus vidas, pero luego deciden que pueden llevar a cabo Su voluntad por sus propios talentos o fuerzas naturales. Ellos piensan que tienen el plan de Dios todo resuelto, y no toman tiempo para descubrir cómo es que Él quiere lograr Su voluntad a través de ellos.

A menudo, la gente no toma tiempo para prepararse para que la voluntad de Dios se cumpla. Se mueven por la necesidad que está a su alrededor, y se sienten presionados a apurarse para hacer que el plan de Dios suceda. No puedes acelerar las cosas de Dios, pero ciertamente puedes retrasarlas. Moisés encontró esto de la manera más difícil y terminó retrasando el plan de Dios por treinta años.

Los cristianos que han sido llamados al ministerio piensan que no tienen tiempo para ir a la escuela bíblica o ser entrenados. Piensan que tienen que salir en ese momento y empezar a cumplir el llamado de Dios. Razonan que si no comienzan en sus ministerios, la gente puede sufrir mientras están ocupados preparándose. Pero lo que no piensan son las personas que sufrirán si entran en sus ministerios sin preparación.

A través de la Biblia, vemos ejemplos de Dios preparando a Su pueblo para el ministerio al que los llamó. Él nunca ungió a la gente y luego los envió al día siguiente a predicar. David esperó trece años desde el momento en que fue ungido para ser rey hasta que llegó a ser rey. Después que Samuel lo ungió, ¿qué hizo David? Volvió a los campos y cuidó las ovejas. (Mira 1 Samuel 16:13-19.)

Como ya hemos visto, Moisés tuvo que esperar diez años. Pablo tuvo que esperar catorce. Y luego estaba Abraham, que tuvo que esperar veinticinco años. A los 100 años, vio que la profecía de Dios de ser un “padre de muchas naciones” se cumplió. Dios hizo que todos estos hombres esperaran para prepararlos. Quería estar seguro de que tendrían éxito en lo que Él los llamó a hacer.

Un peligro que vemos hoy en el cuerpo de Cristo está introduciendo a los nuevos cristianos en el centro de atención del ministerio antes de que estén listos. Esto se ha vuelto especialmente popular entre las celebridades recién convertidas, como atletas o estrellas de cine. Los ponemos en posiciones de liderazgo antes de que estén listos, pensando que su estatus de celebridad atraerá a otros a Jesús. Primera Timoteo 3: 6 nos advierte acerca de esto mismo. Pero muchos ignoran la advertencia de Dios, y la gente termina siendo herida por eso.

Dios siempre te llama a hacer algo totalmente más allá de tu propia habilidad, porque Él quiere que dependas de Él. Es importante que esperes y hagas las cosas a Su manera y en Su tiempo, no sólo para ti, sino también para aquellos a los que Dios te ha llamado a alcanzar. No puedes simplemente salir corriendo e intentar sobrevivir sin la constante instrucción de Él.

Jesús habló de esto en Juan 15: 5, que dice: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer“.

Solamente cuando permanecemos conectados con el Señor a través de la Palabra y la oración-buscando Su dirección- traemos mucho fruto. Si no lo hacemos, no lograremos nada. ¡No vas a conseguir nada más claro que eso! La clave es permanecer en Él; mantenerte en comunión con Él, y no salir por nuestra cuenta tan pronto como creamos que sabemos lo que Él quiere que hagamos.

Algunos de ustedes pueden pensar que han estropeado Sus planes para sus vidas tan mal que no hay manera de recuperarse. Pero Dios puede cambiar cualquier cosa. Si te humillas  y pides Su liderazgo, Él te llevará de vuelta al camino. Moisés salió de la voluntad de Dios, pero Dios todavía lo usó de una manera poderosa. Si le preguntas, Él te mostrará qué hacer.

No hay fórmulas con Dios. Él quiere llevarteo con una relación personal y viva. Necesitas Su dirección diaria para evitar errores y permanecer en el camino que Él tiene para ti. Arrepiéntete de hacer las cosas en tu propia fuerza. Luego pregúntale por Su tiempo y plan perfecto.

Deja un comentario

Archivado bajo Andrew Wommack, Biblia, Favor, Fe, gracia, jesus, ministerio, oración

Andrew Wommack – Cómo encontrar la voluntad de Dios

Encontré una serie de enseñanzas de Andrew Wommack que son realmente tan buenas que las voy a ir traduciendo y colocándolas en el blog.

Voy a empezar con una serie de tres artículos acerca de conocer la voluntad de Dios para tu vida. En esta primera clase veremos: “Cómo encontrar la voluntad de Dios

 

andrew wommack - como encontrar la voluntad de Dios

Cómo encontrar la voluntad de Dios

Por Andrew Wommack

Recientemente uno de mis empleados me habló de un hombre que conoció en un negocio cerca de nuestra oficina. Cuando el hombre descubrió que este empleado trabajaba para mí, dijo que hace unos treinta años, había dado una de mis cintas a su sobrina que estaba viviendo un estilo de vida muy impío. Después de escuchar la cinta, volvió su vida al Señor y finalmente se convirtió en una misionera, totalmente dedicado a la voluntad de Dios para su vida.

¡Alabado sea Dios por este testimonio! Pero ¿qué pasaría si no hubiera estado caminando en la voluntad de Dios y predicado el Evangelio? Una posibilidad es que su vida nunca hubiera cambiado. Por supuesto, Dios podría haber usado a alguien más para llegar a ella, pero ¿quién sabe cuánto tiempo habría tardado o cuán lejos de Dios se habría extraviado mientras tanto? Esta historia ilustra cuán importante es para cada uno de nosotros hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer.

¿Estás cumpliendo con tu llamado? ¿Sabes lo que Dios ha ordenado para tu vida? Si no, ciertamente no estás solo.

Recientemente ministré en un Seminario de la Verdad del Evangelio en Orlando, Florida, sobre el tema de encontrar la voluntad de Dios. Dos terceras partes de la audiencia se levantaron cuando les pedí que se levantaran quienes no sabían si estaban caminando en la voluntad de Dios. No tener certeza del plan de Dios para nuestras vidas es común entre los cristianos. Pero no debe ser (Efesios 5:17). ¿Cómo podemos esperar construir el reino de Dios si no conocemos nuestra parte?

El lugar para comenzar es darse cuenta de que el Señor tiene un plan específico y único para ti. Él tenía este plan en mente antes de que nacieras.

El Salmo 139:15-16 dice: “Mis huesos no te fueron desconocidos cuando en lo más recóndito era yo formado, cuando en lo más profundo de la tierra era yo entretejido. Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación” (Nueva Versión Internacional).

Dios tenía todos tus días escritos antes de que nacieras. Tú no eres un error que en algún lugar iba ha suceder. No has sido puesto en esta tierra por casualidad. Donde y cuando naciste, los padres que Dios te dio, tu personalidad y todo lo demás sobre ti fue orquestado por Dios con un propósito específico.

Sin embargo, no puedes asumir que la voluntad de Dios automáticamente va a pasar en tu vida. No lo hará. La voluntad de Dios no siempre sucede. Tome la salvación, por ejemplo.

Segunda Pedro 3:9 nos dice: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento“.

Está claro en esta escritura que Dios quiere que todos lleguen al arrepentimiento y sean salvos, pero sabemos que no todos lo hacen. Dios también quiere que todo el mundo sea sanado, pero la gente todavía vive con la enfermedad en sus cuerpos. Del mismo modo, Dios quiere que todos encuentren y anden en el propósito que El ha ordenado para ellos, pero no todos lo harán. Pero eso no es culpa de Dios.

Una vez que te das cuenta de que eres el responsable de descubrir la voluntad de Dios, el siguiente paso es comenzar a buscar a Dios por ello. Él no está escondiendo Su voluntad de ti. Pero vas a tener que hacer algo buscando encontrarlo.

Jeremías 29: 12-13 nos dice cómo necesitamos buscar a Dios: “Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.”

Observe el énfasis en buscar con todo su corazón. Mientras puedas vivir sin conocer la voluntad de Dios para tu vida, lo harás. Pero cuando buscan con todo su corazón, la encontrarán (Mateo 7: 7).

Cuando era estudiante de último año en la escuela secundaria, me enfrenté con el tener que saber cuál era la voluntad de Dios para mi vida. No lo había pensado mucho antes, porque durante doce años yo sólo era un estudiante. Pero en ese momento, necesitaba saber si debía ir a la universidad o qué camino quería Dios que tomara.

Le pregunté a la gente de mi iglesia cómo encontrar la voluntad de Dios. Nadie podía decirme qué hacer. Así que decidí empezar a leer la Biblia. Pensé que la Palabra de Dios podría darme el conocimiento que necesitaba, así que me quedé hasta las dos y tres cada noche, leyendo. Aunque terminé leyendo la Biblia dos o tres veces durante mi último año, todavía no tenía ninguna dirección específica del Señor. Pero de repente, un pasaje de la Escritura, Romanos 12:1-2, vino vivo a mí: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Durante los siguientes cuatro meses medité en esas escrituras. Fue poco después de eso cuando tuve el encuentro con Dios que cambió mi vida. Como resultado de ese encuentro, comencé a ver que Dios me había llamado para ser un ministro a tiempo completo. No creo que haya sido un accidente que Dios apareciera de manera tan milagrosa en mi vida en ese momento. Fue porque lo había buscado diligentemente, deseando conocer el camino que tenía para mí.

Un error que la gente suele hacer en la búsqueda del propósito de Dios es que ellos asumen que en lo que son buenos en lo natural debe ser lo que Dios quiere que ellos hagan. Así que si son naturalmente buenos en hablar en público, creen que Dios debe haberlos llamado a un ministerio de algún tipo en que se hable. No creo que esto sea siempre cierto. En realidad no fue cierto en mi caso. Tenía miedo de hablar frente a la gente.

Dios me llamó para hacer lo que estaba más allá de mi habilidad natural para que yo tuviera que confiar en Él para lograrlo. Por eso la voluntad de Dios no tiene nada que ver con tus dones naturales. Si puedes hacer algo por tu cuenta, naturalmente, no necesitarás el empoderamiento de Dios. A veces los talentos de las personas pueden ser una indicación de lo que es la voluntad de Dios, pero muchos tienen dones y talentos que ni siquiera saben que existen.

Pablo dijo que Dios lo había separado del vientre de su madre y lo llamó por Su gracia (Gálatas 1:15). Dios se propuso que Pablo fuese ministro del Evangelio antes de que naciera. No miró los talentos de Pablo una vez que creció y luego decidió que podría usarlo. Su vida había sido predestinada, igual que la tuya. Así que si solo miras lo que eres bueno para determinar tu propósito, te lo puedes perder totalmente.

Creo que la mayoría de las personas no están cumpliendo lo que Dios les ha llamado a hacer. Pueden estar haciendo buenas obras, pero eso no significa necesariamente que están caminando en el propósito de Dios para sus vidas. No todo lo que es bueno es Dios.

Créanme, vale la pena encontrar la perfecta voluntad de Dios. La paz sobrenatural y la alegría vienen cuando estás en el centro de Su voluntad. Y la bendición y la unción de Dios siempre estarán en tu trabajo cuando estás haciendo lo que Él te ha llamado a hacer.

¿Te sientes insatisfecho o inquieto con tu vida? ¿Estás cansado de ir al trabajo, volver a casa, ver la televisión, ir a la cama, luego levantarte y hacerlo de nuevo? Si es así, puede ser Dios quien ha colocado una santa insatisfacción dentro de ti con la esperanza de provocarte a comenzar a buscar Su perfecta voluntad. No esperes otro día para comenzar la búsqueda de la voluntad de Dios en tu vida.

Deja un comentario

Archivado bajo Andrew Wommack, Biblia, Favor, Fe, gracia, iglesia, ministerio, oración