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30 Cosas peligrosas que te pueden suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti

Encontré en el facebook de Ed Elliot esta escalofriante lista de cosas que pueden sucederle a los cristianos que se enfocan demasiado en el amor de Dios (estoy frito).

Aquí les dejo la traducción.

edelliot

30 Cosas peligrosas que te pueden suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti

Recientemente, he visto advertencias de ministros de “tener cuidado” con centrarse demasiado en el amor de Dios. Parecen creer que es peligroso tener demasiada información, conocimiento o experiencia sobre el amor de Dios. Mi pregunta a ellos es: “¿Qué posible peligro hay en conocer y experimentar demasiado del amor de Dios?”

Me propuse una lista de los 30 posibles peligros que podrían ocurrir si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti. Podría haber llegado fácilmente con algunos cientos más, pero aquí hay algunos que creo que son los más peligrosos.

1. Hablarán la verdad en amor. Efesios 4:15
2. Su fe funcionará porque la fe obra por amor. Gálatas 5: 6
3. Ellos conocerán a Dios porque Él es amor. 1 Juan 4: 8
4. Ellos comunicarán con precisión el evangelio porque el evangelio es una revelación del amor de Dios por el hombre. Efesios 3: 18-19
5. Caminarán en amor. Efesios 5: 2
6. Tendrán un mejor entendimiento de las Escrituras porque fueron escritas por Dios quien fue motivado por el amor. Juan 3:16
7. Ellos evangelizarán porque el amor es el motivo para alcanzar un mundo perdido. Juan 13:34
8. Tendrán mucha más confianza en Dios porque creen en el amor que Él tiene por ellos. Romanos 8: 35-39
9. Las personas que se adhieren al amor de Dios, se desprenden del pecado. 2 Corintios 5:14
10. Al amar a los demás, en realidad están amando y conociendo a Dios. 1 Juan 4: 7-8
11. Se arrepentirán más rápido porque conocen la bondad de Dios porellos. Romanos 2: 4
12. Sabrán que nada puede separarlos de Dios. Romanos 8: 38-39
13. Superarán cada obstáculo y situación porque están convencidos de que Dios los ama. Romanos 8:37
14. Ellos reflejarán perfectamente y exactamente la verdadera naturaleza y el carácter de Dios porque Él es amor. Efesios 5: 1
15. Siempre sabrán cómo tratar a la gente, incluso a sus enemigos. Lucas 6: 27-28
16. Tendrán un amor, un apetito insaciable, por la palabra de Dios. 1 Juan 2: 5
17. Será un modelo de lo que es ser amado por Dios de la misma manera que Jesús lo hizo. Juan 15: 9
18. El mundo sabrá que pertenecen a Jesús por su amor el uno por el otro. Juan 13:35
19. Las esposas serán excesivamente amadas porque sus esposos las amarán como Cristo amó a la iglesia. Efesios 5:25
20. Nunca fallarán porque el amor nunca falla. 1 Corintios 13: 8
21. Conocerán el corazón de Dios porque estarán llenos de compasión y misericordia.
Salmo 145: 8-9
22. Serán excesivamente generosos porque el amor da por naturaleza. Juan 3:16
23. Estarán libres del miedo porque el amor perfecto echa fuera todo temor. 1 Juan 4:18
24. Cumplirán todas las expectativas que Dios tiene para ellos. Romanos 13:10
25. Nunca estarán espiritualmente desequilibrados porque saben que el amor es mayor que la fe y la esperanza. 1 Corintios 13:13
26. Nunca perderán su fe porque su corazón está enraizado en el amor de Dios por ellos. Efesios 3: 17-21
27. Siempre sabrán que Dios hará de manera extraordinaria y abundante por ellos más allá de todo lo que puedan pedir, imaginar o pensar. Efesios 3:20
28. Siempre conocerán la verdad y vivirán en libertad. Juan 14:6
29. Lo que sale de su boca será siempre  sazonado con gracia. Colosenses 4:6
30. Serán espiritualmente maduros. Efesios 4:15

En ninguna parte de la Biblia entera, Jesús, Pablo o los otros apóstoles advierten a los creyentes que concentrarse en mucho en el amor de Dios por ellos puede ser algo peligroso.

Así que, realmente no veo ninguna desventaja para un creyente que sabe o experimenta demasiado del amor de Dios. Parece que todas las advertencias de estos ministros a la gente para que tengan cuidado cuidado de estar expuestos a demasiado del amor de Dios necesitan una dosis saludable de conocer y experimentar el amor de Dios por sí mismos.

Por cierto, esta lista de 30 cosas peligrosas que podrían suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti, no es peligrosa para ti, pero es muy peligroso para el diablo quien sabe el impacto y la transformación que sucede cuando un creyente se enfoca en El amor de Dios por ellos.

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El Pacto de Sangre – Conclusión

pacto de sangre 19

Conclusión

La necesidad de la hora

Estoy convencido de que este es el mensaje de la undécima hora, un mensaje para la iglesia hoy.

En los difíciles tiempos que tenemos por delante, vamos a necesitar todo lo que Dios pueda darnos, todo lo que Él pueda ser para nosotros, para poder estar firmes.

Verán, hermanos, esta enseñanza del pacto de sangre, esta enseñanza de relación, esta capacidad de usar el nombre de Jesús, es un mensaje para los tiempos que vienen. Nos permitirá estar firmes contra las fuerzas de las tinieblas.

En la Gran Comisión, en el evangelio de Marcos, Jesús dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios” (Marcos 16:17). Creo que en los últimos tiempos los demonios van a ser mucho más prominentes.

Satanás sabe que sus días están limitados. Vamos a pasar a un periodo de conflicto espiritual como nunca antes ha conocido la iglesia. Esto no sólo incluirá persecución, sino también que los demonios romperán y aplastarán el espíritu de muchos cristianos.

La iglesia debe aprender el secreto de estar firme contra los ejércitos de las tinieblas en el nombre de Jesús.

El Pacto de Sangre

Tengo derecho a la gracia en el lugar más difícil,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a una paz que nunca puede cesar,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a un gozo que nunca puede empalagar,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho al poder, sí, en esta misma hora,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a la sanidad mediante las riquezas de mi Padre,
sobre la base del pacto de sangre.
Cuando acepto mi sanidad, el poder de Satanás se tiene que romper,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo un derecho legal ahora, para ganar esta batalla,
sobre la base del pacto de sangre.

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El Pacto de Sangre – Capítulo 17

pacto de sangre 17

Capítulo 17

“En mi nombre”

Estamos entrando en la era del dominio ligado a la omnipotencia, llena de Aquel que es mayor que el que está en el mundo, llena de la sabiduría de Aquel que habló y se formó el universo, y llena con un derecho legal a usar su nombre en cada situación difícil de nuestra vida.

Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. (Juan 14:13)

Esto no es una oración, sino una promesa del uso de su nombre en la oración. Es el nombre que usó Pedro cuando sanó al mendigo en el templo.

Y era traído un hombre cojo de nacimiento, a quien ponían cada día a la puerta del templo que se llama la Hermosa, para que pidiese limosna de los que entraban en el templo. Este, cuando vio a Pedro y a Juan que iban a entrar en el templo, les rogaba que le diesen limosna. Pedro, con Juan, fijando en él los ojos, le dijo: Míranos. Entonces él les estuvo atento, esperando recibir de ellos algo. Más pero dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios. Y todo el pueblo le vio andar y alabar a Dios.(Hechos 3:2–9)

Pedro uso el nombre. Dijo: “En el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”. De repente, este hombre que había sido cojo de nacimiento se puso en pie, perfectamente bien y fuerte.

Jesús dijo: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré”.

En cierta ocasión se me acercó una mujer con cáncer de mama. Era algo que llevaba allí más de un año, y durante ese tiempo la mujer había sufrido un dolor constante y muy agudo. En el nombre de Jesús, ordené al cáncer que dejara de existir. Al día siguiente, ella regresó diciéndome que el cáncer había desaparecido. Era libre del dolor.

Otra mujer vino a mí con un tumor cancerígeno. También fue sana en el nombre de Jesús.

Casos de tuberculosis, artritis y cáncer son derrotados usando el nombre de Jesucristo. Ninguna enfermedad o dolencia puede permanecer ante ese nombre. Jesús dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios” (Marcos 16:17).

Satanás sabe que está derrotado. Sabe que cuando usamos el nombre de Jesucristo, se tiene que ir.

Para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, el os lo dé. (Juan 15:16)

En griego, la palabra traducida como “pidiereis” significa “exigir”. Usted no está exigiéndole nada a Dios. Les está exigiendo a esas fuerzas malvadas e injuriosas que sean rotas, que las enfermedades sean destruidas, que las circunstancias cambiarán y que el dinero llegará.

Jesús se ocupará de eso que usted está exigiendo en su nombre.

Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido. Estas cosas os he hablado en alegorías; la hora viene cuando ya no os hablaré por alegorías, sino que claramente os anunciaré acerca del Padre. En aquel día pediréis en mi nombre; y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. (Juan 16:24–27)

Lea cuidadosamente estos versículos, y tendrá una idea de su derecho legal a usar el nombre de Jesús. “Hasta ahora nada habéis pedido en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestro gozo sea cumplido”.

Estamos en la familia de Dios. Como estamos en la familia de Dios, tenemos derecho legal a estas cosas.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. (Efesios 1:3)

Lo que hizo Jesús fue para nosotros.

Cómo usar el nombre

El nombre de Jesús se usa de dos formas principales.

Primero, se usa cuando oramos al Padre.

De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará.(Juan 16:23)

Debemos orar al Padre en el nombre de Jesús; no debemos hacerlo al dirigirnos al Espíritu Santo o a Cristo. Este es el orden divino. Su idea o mi idea, o la idea de cualquier otro hombre, no tienen validez.

Jesús está entre nosotros y el Padre en su ministerio mediador de Sumo Sacerdote para hacer que ocurra, y declara que cualquier cosa que pidamos en ese nombre, el Padre nos lo dará.

Es definitivo. Es absoluto.

Cuando uso su nombre, puedo imponer mis manos sobre una persona y decir algo así: “En el nombre de Jesucristo, cuerpo, obedece la Palabra. La Palabra declara que por su llaga has sido sanado. Te ordeno, espíritu de enfermedad, ¡que abandones este cuerpo ahora”. Proceda a nombrar la enfermedad concreta, como cáncer, tuberculosis o cualquier otro mal.

El demonio de enfermedad se irá, y la persona será sanada.

Uso del nombre en la actualidad

Quizá se pregunte por qué la iglesia no usa mucho el nombre de Jesús en estos días. Creo que Satanás nos ha mantenido cegados a su uso.

En mi ciudad de Seattle, casi ninguna de las iglesias usa el nombre de Él en sus ministerios diarios. Los enfermos se llevan al hospital para que los doctores los atiendan.

Sin embargo, en nuestra propia congregación, es un hecho notable que prácticamente no tengamos enfermedades. Cuando surge la enfermedad, las personas oran unos por otros, y se producen sanidades.

En Hechos 4:13–20 encontramos un relato de una prueba de Pedro y Juan, donde les acusaron de sanar a un hombre en el nombre de Jesús.

Y viendo al hombre que había sido sanado, estaba en pie con ellos, no podían decir nada en contra… Sin embargo, para que no se divulgue más entre el pueblo, amenacémosles para que no hablen de aquí en adelante a hombre alguno en este nombre. (versículos 14, 17)

¿Por qué les dirían las autoridades a Pedro y a Juan que dejaran de usar el nombre de Jesús? Pusieron objeciones al uso del nombre de Jesús porque tenían envidia del poder de sanidad que había en él.

Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. (Hebreos 13:8)

Hay tanto poder en el nombre actualmente como lo había entonces. Nuestro problema no tiene que ver con la fe; tiene que ver con la obediencia, con atrevernos a imponer las manos sobre los enfermos y verles sanar.

Es un problema de no atrevernos a orar al Padre en el nombre de Jesús para que se produzcan milagros.

Permanezca firme en sus derechos del pacto de sangre. ¡Atrévase a usar el nombre!

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El Pacto de Sangre – Capítulo 14

pacto de sangre 14

Capítulo 14

Las tres bendiciones

Encontramos tres maravillosas bendiciones en el nuevo pacto.

Justicia

En primer lugar, está la justicia que Dios imparte a cada cristiano como miembro del nuevo pacto.

Cuando usted acepta a Jesucristo como su Salvador, Dios le imparte la justicia de Cristo en el mismo instante en que nace de nuevo. Esto le da una posición en la presencia del Padre idéntica a la posición de Jesús.

Como nunca hemos conocido una libertad así, tendemos a retirarnos de esta nueva justicia que hemos encontrado. Pero después de un tiempo, toma posesión de usted. Usted comienza a ver a otros hombres y mujeres que se levantan y actúan como Jesús. Parece que no tienen conciencia de inferioridad ante el Padre, porque no tienen conciencia de pecado.

Si usted cree la Biblia (que Jesús es su justicia y que es una nueva criatura en Él), tampoco tendrá conciencia de pecado. Jesús retira el pecado por el sacrificio de sí mismo, y la única conciencia de pecado que usted tiene que tener será cuando haga algo que no es correcto. Cuando eso ocurra, puede usar la sangre y la defensa de Jesucristo.

Desgraciadamente, desde la Reforma protestante las iglesias han tenido tendencia a magnificar la conciencia de pecado. Hemos predicado del diablo; hemos predicado de nuestras propias debilidades e injusticia; hemos mantenido el pecado de las personas delante de ellas de forma tan continua, ¡que se ven a sí mismos como unas pobres y débiles lombrices de tierra!

Demasiados evangelistas vienen a nuestras iglesias queriendo lograr resultados. Predican con la intención de hacer que la congregación entera caiga bajo condenación y acuda al altar, todo para edificar su reputación ante el predicador como “gran evangelista”. Al hacerlo ¡han enseñado incredulidad! Han enseñado todo menos el evangelio de Cristo.

¿Qué es el evangelio? Es esto: que Jesús, gracias a su sacrificio sustitutorio, puede declarar que Él mismo es nuestra justicia desde el momento en que creemos en Él. Este es el milagro más sorprendente que podemos concebir: que Dios Padre imparte justicia a los creyentes en el momento en que aceptan al Señor Jesucristo como Salvador.

Para ganar a Cristo, y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe. (Filipenses 3:8–9)

Cuando usted aprenda a caminar como Jesús caminó, sin ninguna conciencia de inferioridad ante Dios o Satanás, ¡desarrollará una fe que asombrará al mundo!

¿Sabe lo que obstaculiza nuestra fe en la actualidad? Que antes de acudir ante el Señor, escuchamos al diablo. Por tanto, acudimos a Dios con un sentimiento de inferioridad ¡con el mensaje del diablo resonando aún en nuestros oídos! Demasiados cristianos viven en un temor continuo a Satanás. No se atreven a declarar que son libres; no se atreven a hacerle frente al diablo.

La justicia que Dios Padre nos ha impartido debería hacer que no tuviéramos temor en presencia de Satanás. Cuando dudamos de la integridad de la Palabra de Dios, le robamos a la obra de Jesucristo su eficacia, y nos quedamos sin poder ante el adversario.

La justicia de Dios nos ha sido impartida no como una “experiencia” sino como un hecho legal. Esta es la verdad más tremenda que Dios nos ha dado en la revelación paulina. El corazón del nuevo pacto es el hecho de que Dios Padre nos hace semejantes a Él.

¿Acaso no fue usted creado a su imagen y semejanza? (Véase Génesis 1:27). Esa imagen es una imagen de justicia. Si Dios declara que usted es justo, ¿qué hace usted condenándose a sí mismo?

Unión

Otra bendición que trae el pacto es su unión con Dios. Cuando Abraham y Dios cortaron el pacto, se hicieron uno. Jesús dijo: “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él” (Juan 15:5).

¿Es usted un compañero de Cristo? ¿Habita, o mora, en Cristo? ¿Habita Él en usted?

Pablo dijo: “Y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí” (Gálatas 2:20).

El término teológico encarnación literalmente significa “hecho carne” o “adoptar carne”. Se refiere a Dios Padre viniendo a la tierra en la forma de un hombre, su Hijo, Jesucristo. La encarnación era Dios haciéndose uno con nosotros. El pacto de sangre le llevó a Pablo a renegar de sí mismo y adoptar profundamente a Cristo como su vida. Jesucristo dejó atrás la gloria para venir a la tierra y hacerse uno con nosotros, así como para darnos una manera de conseguir la salvación eterna.

¿No se enfrentó Jesús al diablo y le venció por nosotros? (Véase 1 Juan 3:8). ¿No le despojó Jesús de su autoridad? (Véase Colosenses 2:15) ¿No le quitó a Satanás su armadura? (Véase Lucas 11:20–22). Como cristiano, usted puede estar tan tranquilo y sin temor en la presencia del infierno mismo y del diablo mismo como lo estaría en presencia de cualquier otro ser inferior.

Porque mayor es el que está en vosotros, que el que está en el mundo.(1 Juan 4:4)

¿Por qué temer al diablo? ¿Por qué no estar ante el mundo como un conquistador? Usted está en una relación de pacto de sangre con el Dios Todopoderoso. Cuando nació de nuevo, entró en pacto con Él.

Los hombres fuertes de David eran símbolos de lo que podrían llegar a ser los cristianos. La Escritura nos dice que uno de sus hombres mató a ochocientos soldados enemigos en un sólo día (véase 2 Samuel 23:8).

¿Es usted partícipe de la naturaleza divina? Sí. (Véase 2 Pedro 1:4).

¿Es usted hijo de Dios? Sí. (Véase 1 Juan 3:2).

¿Le ha dado Dios Padre su justicia? Sí. (Véase Romanos 3:26).

¿Es Dios su justicia? Ciertamente. (Véase 2 Corintios 5:21).

¿Le ha dado Él derecho legal a usar el nombre de Jesús? Sin duda alguna. (Véase Juan 16:23).

¿Se da cuenta del tipo de hombre o mujer que es usted? Usted no es un enclenque. Póngase en pie como hijo de Dios que es.

Este es el reto: tenemos que vencer el efecto de las falsas enseñanzas.

Durante generaciones, muchos pastores nos han hablado y tratado como pecadores. Muchos de los antiguos himnos comienzan de manera bella, pero antes de terminar quedamos como enclenques que viven bajo la esclavitud de nuestro pecado, y nos dejan así. En casos así, Cristo pasa casi inadvertido para nosotros.

Identidad

La tercera bendición que encontramos en el nuevo pacto es la identidad. El objeto de la revelación del nuevo pacto es que sepamos quiénes y qué somos en Jesucristo.

Quizá se pregunte: “Pero, Dr. Kenyon, si usted supiera lo débil que soy”.

¿Qué dice Dios? Piense en el argumento y conclusión del libro de Hebreos: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2).

Mientras se mire sólo a usted, no conseguirá nada. Será como Pedro cuando intentó caminar sobre las olas con Jesús. Al principio no se hundía, pero en el instante en que apartó su mirada de Jesús y observó las olas, comenzó a hundirse (véase Mateo 14:25–31).

Usted está conectado al Dios Todopoderoso.

Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios. (1 Juan 5:13)

Esto es lo que le da su posición legal ante Dios Padre, su lugar en el pacto.

Si entiendo el evangelio del Señor Jesucristo, es esto: que toda la capacidad, gloria y fortaleza del cielo están a disposición del creyente. Este es el hecho más milagroso que el mundo ha conocido jamás.

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. (1 Pedro 4:11) Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)

Su desafío para nosotros

En los últimos tiempos, creo que habrá una demostración del poder de Dios que hará que multitudes se levanten y vivan.

Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia.(Romanos 5:17)

Debemos reinar como reyes a través de Cristo y con Cristo.

¿Cómo? Sólo por fe.

¿Es Dios su justicia?

Quizá responda: “Estoy intentando hacerle mi justicia”.

¿Puede usted hacerle su justicia? Si cree en Jesucristo, entonces Él ya es su justicia.

Y si Él ya es su justicia, lo único que tiene que hacer es salir al mundo y actuar en consecuencia.

Atrévase a liberar a Dios en su vida.

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100 Días de Favor (Joseph Prince) – Devocionales del 1 al 10

100diasdefavordia

Este es un gran libro de Joseph Prince, en el cual encuentras 100 devocionales con los que puedes empezar tu día llenándote del favor de Dios.

Diariamente estoy traduciendo un devocional y subiéndolo a mi blog “Gracia Extrema”, en este post te dejo los links de los 10 primeros para que puedas llenarte del favor de Dios para tu vida.

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Gracia y Fe, Dios y el Hombre Trabajando Juntos

Romanos 4:13-16
13 Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.
14 Porque si los que son de la ley son los herederos, vana resulta la fe, y anulada la promesa.
15 Pues la ley produce ira; pero donde no hay ley, tampoco hay transgresión.
16 Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.

Es sorprendente como la gente separa la fe y la gracia como si fueran dos grandes enemigos.

La fe y la gracia no están divorciadas, es por fe para que sea por gracia.

Cuando hablamos de la salvación vemos como trabajan juntas.

Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Vemos aquí que la salvación es un regalo de Dios. Ese regalo viene de la gracia de Dios y lo recibimos por medio de la fe.

La gracia es el amor de Dios sin límites hacia nosotros, es Su favor inmerecido.

La salvación viene de parte de Dios por la obra terminada de Jesucristo.

La fe viene por el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

Entonces vemos que la gracia y la fe van de la mano para recibir la salvación que viene de Dios.

Romanos 5:1-2
5 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;
2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

La fe en Jesucristo es la que nos da entrada a la gracia que ya fue provista para nosotros.

En el gran e inmenso amor de Dios por nosotros, que es Su gracia, Dios ya nos dio todas las cosas las cuales las recibimos por la fe.

La parte de Dios es la gracia, pero nuestra parte es creerle, tal como hizo Abraham, le creyó a Dios y le fue contado por justicia.

Y nuevamente en Romanos 4:16: “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.”

Creámosle a Dios y disfrutemos de las ricas bendiciones que Él por Su Gracia.

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30 Cosas peligrosas que pueden sucederle a una persona que se enfoca demasiado en el amor de Dios por ellos

Encontré en el facebook de Ed Elliot esta escalofriante lista de cosas que pueden sucederle a los cristianos que se enfocan demasiado en el amor de Dios (estoy frito).

Aquí les dejo la traducción.

edelliot

30 Cosas peligrosas que pueden suceder a una persona que se enfoca demasiado en el amor de Dios por ellos.

Recientemente, he visto advertencias de ministros de “tener cuidado” con centrarse demasiado en el amor de Dios. Parecen creer que es peligroso tener demasiada información, conocimiento o experiencia sobre el amor de Dios. Mi pregunta a ellos es: “¿Qué posible peligro hay en conocer y experimentar demasiado del amor de Dios?”

Me propuse una lista de los 30 posibles peligros que podrían ocurrir si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti. Podría haber llegado fácilmente con algunos cientos más, pero aquí hay algunos que creo que son los más peligrosos.

1. Hablarán la verdad en amor. Efesios 4:15
2. Su fe funcionará porque la fe obra por amor. Gálatas 5: 6
3. Ellos conocerán a Dios porque Él es amor. 1 Juan 4: 8
4. Ellos comunicarán con precisión el evangelio porque el evangelio es una revelación del amor de Dios por el hombre. Efesios 3: 18-19
5. Caminarán en amor. Efesios 5: 2
6. Tendrán un mejor entendimiento de las Escrituras porque fueron escritas por Dios quien fue motivado por el amor. Juan 3:16
7. Ellos evangelizarán porque el amor es el motivo para alcanzar un mundo perdido. Juan 13:34
8. Tendrán mucha más confianza en Dios porque creen en el amor que Él tiene por ellos. Romanos 8: 35-39
9. Las personas que se adhieren al amor de Dios, se desprenden del pecado. 2 Corintios 5:14
10. Al amar a los demás, en realidad están amando y conociendo a Dios. 1 Juan 4: 7-8
11. Se arrepentirán más rápido porque conocen la bondad de Dios porellos. Romanos 2: 4
12. Sabrán que nada puede separarlos de Dios. Romanos 8: 38-39
13. Superarán cada obstáculo y situación porque están convencidos de que Dios los ama. Romanos 8:37
14. Ellos reflejarán perfectamente y exactamente la verdadera naturaleza y el carácter de Dios porque Él es amor. Efesios 5: 1
15. Siempre sabrán cómo tratar a la gente, incluso a sus enemigos. Lucas 6: 27-28
16. Tendrán un amor, un apetito insaciable, por la palabra de Dios. 1 Juan 2: 5
17. Será un modelo de lo que es ser amado por Dios de la misma manera que Jesús lo hizo. Juan 15: 9
18. El mundo sabrá que pertenecen a Jesús por su amor el uno por el otro. Juan 13:35
19. Las esposas serán excesivamente amadas porque sus esposos las amarán como Cristo amó a la iglesia. Efesios 5:25
20. Nunca fallarán porque el amor nunca falla. 1 Corintios 13: 8
21. Conocerán el corazón de Dios porque estarán llenos de compasión y misericordia.
Salmo 145: 8-9
22. Serán excesivamente generosos porque el amor da por naturaleza. Juan 3:16
23. Estarán libres del miedo porque el amor perfecto echa fuera todo temor. 1 Juan 4:18
24. Cumplirán todas las expectativas que Dios tiene para ellos. Romanos 13:10
25. Nunca estarán espiritualmente desequilibrados porque saben que el amor es mayor que la fe y la esperanza. 1 Corintios 13:13
26. Nunca perderán su fe porque su corazón está enraizado en el amor de Dios por ellos. Efesios 3: 17-21
27. Siempre sabrán que Dios hará de manera extraordinaria y abundante por ellos más allá de todo lo que puedan pedir, imaginar o pensar. Efesios 3:20
28. Siempre conocerán la verdad y vivirán en libertad. Juan 14:6
29. Lo que sale de su boca será siempre  sazonado con gracia. Colosenses 4:6
30. Serán espiritualmente maduros. Efesios 4:15

En ninguna parte de la Biblia entera, Jesús, Pablo o los otros apóstoles advierten a los creyentes que concentrarse en mucho en el amor de Dios por ellos puede ser algo peligroso.

Así que, realmente no veo ninguna desventaja para un creyente que sabe o experimenta demasiado del amor de Dios. Parece que todas las advertencias de estos ministros a la gente para que tengan cuidado cuidado de estar expuestos a demasiado del amor de Dios necesitan una dosis saludable de conocer y experimentar el amor de Dios por sí mismos.

Por cierto, esta lista de 30 cosas peligrosas que podrían suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti, no es peligrosa para ti, pero es muy peligroso para el diablo quien sabe el impacto y la transformación que sucede cuando un creyente se enfoca en El amor de Dios por ellos.

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Yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Durante años me la pase peleando contra la enseñanza de la gracia, no podía entender el hecho de que no tenía que hacer nada sino solamente creer.

Habiendo sido criado bajo el mensaje de fe, yo creía que mi fe, mi confesión, mis acciones correspondientes eran lo que me traería la respuesta de Dios.

Y sí, funcionaba en cierta medida, pero me di cuenta de que estaba dependiendo de mi mismo más que de la obra terminada de Cristo Jesús en su muerte, sepultura, resurrección y ascención.

Ya no dependía tanto de lo que yo hiciese sino de la obra de Cristo, fue un gran cambio en mi modo de pensar.

La gracia de Dios me había dejado totalmente desnudo, tuve que despojarme de todas mis obras, que en si no eran malas pero eran basadas en mi propio esfuerzo, y empezar a depender totalmente de Cristo.

Esto es lo que hace la gracia extrema, ya no depender de ti sino de la obra de Cristo Jesús por ti.

Ahora yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

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26 Días de Fe – Día 26

Cerrando esta serie de enseñanzas aquí les dejo una muy importante para nuestra vida de fe, como entrenar nuestro espíritu, de modo que podamos ser guiados por Dios en cada área de nuestra vida.

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Lección 26 – Cómo Entrenar El Espíritu Humano

Textos Bíblicos: Josué 1:8; Santiago 1:22; Proverbios 4:20-22.

Verdad Central: Dios usará nuestros propios espíritus para guiamos.

Así como la mente humana puede ser educada y entrenada intelectualmente, también el espíritu puede ser entrenado espiritualmente. Puede ser edificado en tu espíritu al igual que en tu cuerpo. En esta lección veremos las cuatro maneras por las cuales se puede alcanzar esto.

  1. Meditando en la Palabra de Dios.
  2. Practicando la Palabra de Dios.
  3. Dándole a la Palabra de Dios el primer lugar.
  4. Obedeciendo instantáneamente la voz de nuestro espíritu.

Aplicando estos cuatro principios a nuestra vida diaria, podemos llegar a conocer la voluntad de Dios aun en los menores detalles de la vida

Dios se comunica con nuestro espíritu y no con nuestras facultades de razonamiento. Al obedecer instantáneamente a nuestro espíritu, encontraremos que le estamos obedeciendo al Espíritu Santo. Dios dijo en Su Palabra: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27). Esto significa que Dios usará nuestro propio espíritu para guiarnos. El espíritu del hombre es la lámpara del Señor.

Regla 1 – Meditando en la Palabra de Dios

Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Después de la muerte de Moisés, cuando Dios ungió a Josué para guiar a los hijos de Israel, Dios le dijo al principio de su ministerio la importancia de meditar en la Palabra. Otra traducción de la última frase de Josué 1:8, citado anteriormente dice: “Tú podrás tratar sabiamente en las cosas de la vida“. Ciertamente, no tendríamos éxito si no pudiéramos tratar sabiamente en las cosas de la vida. Dios le dijo a Josué que meditara en la Palabra, y que si lo hacía, Dios haría prosperar su camino y todo le saldría bien.

Los hombres y mujeres más profundamente espirituales que he conocido son los que dedican tiempo a la meditación. Uno no puede desarrollar sabiduría espiritual sin meditar en la Palabra de Dios.

Un pastor una vez me dijo que él había estado tratando de hacer de su iglesia un éxito. Voló por todas partes de la nación visitando muchas de las iglesias más grandes, estudiando sus métodos y tratando de averiguar qué era lo que las hacía triunfar. Traía a su iglesia sus programas e ideas, pero parecía que no funcionaban.

Después de oírme enseñar sobre la meditación en la Palabra de Dios, decidió tratarlo. En vez de pedirle a Dios por nada, diariamente dedicaba un tiempo para meditar en la Palabra de Dios. Después de treinta días, al final de su sermón matinal del domingo, un gran número de almas acudieron al altar. Más personas fueron salvas en ese culto, que las que habían sido salvas en los últimos dos o tres años en esa iglesia. Su gente recibió un avivamiento y el pastor empezó a tener buen éxito.

Su testimonio puede ser el de cualquier creyente que siga su ejemplo y dedique tiempo a meditar en la Palabra de Dios. Enciérrate solo con tu espíritu, y deja al mundo afuera. Si tienes ambiciones de hacer algo que valga la pena, te sugiero que empieces tomando diez o quince minutos diariamente para meditación. Comienza a desarrollar tu espíritu.

Regla 2 – Practicando la Palabra de Dios

Santiago 1:22: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

El practicar la Palabra es lo que Santiago llamó ser un “hacedor de la Palabra“. Algunas personas piensan que ser un hacedor de la Palabra es seguir los Diez Mandamientos. Sin embargo, bajo el nuevo pacto tenemos un mandamiento; el mandamiento del amor. Si amas a alguien, no le robarás. No dirás mentiras acerca de él. Pablo dijo que el amor es el cumplimiento de la ley. Si andas en amor, no quebrantarás ninguna ley que haya sido dada para restringir al pecado.

En este versículo, Santiago estaba incitando a los creyentes a hacer primeramente lo que está escrito en las epístolas, a actuar en la Palabra. Por ejemplo, Pablo les escribió a los Filipenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). La Versión Amplificada en inglés dice: “No te preocupes ni tengas ansiedad por nada. Sino que en todas las cosas deja que sean conocidas delante de Dios tus peticiones por oración y mego, con acción de gracias“. Generalmente practicamos solamente parte de esto. No nos importa practicar la parte que nos dice que oremos, pero si solamente practicamos una parte y no la otra, no estamos practicando la Palabra. No somos hacedores de la Palabra.

Primero que nada, el Señor dijo que no nos preocupáramos. Si vamos a preocuparnos y a tener ansiedades, entonces no nos hará ningún bien hacer peticiones. Si Dios dijo que no nos preocupáramos, entonces esto quiere decir que podemos abstenernos de hacerlo. Dios es un Dios justo y Él no nos va a pedir que hagamos algo que no podamos hacer.

Hubo un tiempo en el que yo creía que podía hacer mis peticiones conocidas delante de Dios, pero tenía dificultad en creer que no podía dejar de preocuparme. Sin embargo, Dios dijo que no tenemos que preocuparnos. Así que digo: “Yo rehúso preocuparme o tener alguna ansiedad por cualquier cosa“. Le traigo al Señor mis peticiones, y luego le doy las gracias. Esto apacigua y pacifica el espíritu preocupado que el diablo trata de que yo tenga. Si este malestar interno persiste, simplemente regreso a este versículo y lo leo otra vez. Continúo reclamándolo.

Si seguimos el consejo de Pablo y “no nos preocupamos ni tenemos ninguna ansiedad por nada“, podemos creer en Dios por la promesa del versículo que sigue: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). Mucha gente quiere lo que dice este versículo siete, pero no quieren hacer lo que el versículo seis dice hacer para alcanzarlo. Sin embargo, para recibir esta “paz…que sobrepasa todo entendimiento“, tenemos que hacer lo que dice el v.6. “Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (versículo 6).

La paz de Dios…fortificará y montará guardia“, es la versión amplificada de este versículo siete. Mantendrá guardia sobre tu corazón y sobre tu espíritu.

La educación de nuestros espíritus viene al practicar la Palabra de Dios. ¿Puedes recibir los resultados y tener paz sin ser un hacedor de la Palabra? No, realmente no podemos. Sé un hacedor de la Palabra y crecerás espiritualmente.

Regla 3 – Dando el Primer Lugar a la Palabra

Proverbios 4:20-22 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

Con tantas voces diferentes rodeándonos, es a menudo difícil detenernos y oír la voz de la palabra de Dios. La familia y los amigos están siempre listos para darnos sus opiniones y consejos. Sin embargo, parte esencial del entrenamiento del hombre espiritual es aprender a escuchar lo que la Palabra de Dios nos dice a nosotros. Es dar el primer lugar a la Palabra en nuestras vidas.

En los versículos citados anteriormente, Dios nos dice que hagamos tres cosas con Su Palabra: (1) Escucharla; (2) leerla; y (3) memorizaría. En el versículo 20 leemos, “…inclina tu oído a mis razones“. Siempre que la Biblia es leída en voz alta; en la iglesia, en los devocionales familiares, el evangelio radiado o televisado, dale especial atención a Sus palabras.

El versículo 21 nos dice: “No se aparten de tus ojos…”. En otras palabras, dedica tiempo a la lectura de la Palabra, permite que se meta dentro de tus pensamientos y en tu corazón. Memorízala, como la segunda parte del versículo 21 dice: “…guárdalas en medio de tu corazón“.

Si hacemos estas tres cosas encontraremos que la Palabra de Dios es “…vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo” (versículo 22). Entraremos en una vida más abundante en Cristo Jesús. Encontraremos sanidad física para nuestros cuerpos. Todo lo que necesitamos hacer es darle a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestras vidas.

Regla 4 – Obedeciendo Instantáneamente a la Voz de Nuestro Espíritu

El espíritu humano tiene una voz. Nosotros le llamamos a esa voz, la conciencia. Algunas veces se le llama intuición. O le llamamos una voz interior que nos guía. Es nuestro espíritu hablándonos.

El espíritu de todos los hombres tiene una voz, ya sean salvos o no. Pero el nuevo nacimiento es un renacer del espíritu humano. Tu espíritu recibe información a medida que meditas en la Palabra de Dios. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Tu espíritu tiene la vida y la naturaleza de Dios en él, porque el Espíritu Santo mora dentro de ti. El diablo no puede estar dándote la información porque él no está en ti. Él está fuera de ti. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque ahí es donde está. Tu espíritu obtiene su información a través de él. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Algunos dicen que la conciencia no es una guía segura, pero eso no es siempre cierto. La conciencia es una guía segura en el creyente lleno del Espíritu Santo porque Dios está morando dentro de él. La conciencia del creyente, la voz de su espíritu, se vuelve la voz de Dios. Dios le está hablando. Pablo dijo que él obedecía a su conciencia (Hechos 23:1).

Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre…” (Proverbios 20:27). Dios usará tu espíritu para guiarte. Lo usará para alumbrarte. A medida que tu espíritu se alimente y medite en la Palabra, se convertirá más y más en una guía segura; está entrenado en la Palabra.

El Espíritu Santo habla un poquito diferente con aquellos de nosotros que tenemos ciertos dones del ministerio. Pero como regla en las vidas de los creyentes, la voz interior es la voz del espíritu hablando; no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo con frecuencia me habla acerca de otros, pero nunca lo oigo para mi propio beneficio. El ministerio de un profeta no le es dado a uno para su propio beneficio, sino para el beneficio de otros. Yo tengo que recibir guía para mí mismo a través de mi propia voz interior.

Cuando aprendamos a oír la voz de nuestro espíritu, llegaremos al lugar donde sabremos qué hacer en todas las fases de la vida. El Señor nos guiará. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6).

Texto Para Memorizar: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27).

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26 Días de Fe – Día 25

En esta lección veremos la importancia de nuestras palabras, como es que ellas muestran lo que creemos y de ese modo pueden llevarnos a la derrota o a la victoria.

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Lección 25 – Tú Puedes Tener Lo Que Dices

Textos Bíblicos: Marcos 11:23; Números 13:17-18, 25, 27-28,30-32; Números 14:6-9.

Verdad Central: No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los israelitas afuera, sino los gigantes del temor en sus corazones.

Nuestro texto para esta lección, Marcos 11:23, es uno que hemos usado muchas veces en nuestra serie de estudios acerca de la fe, porque en él vemos la “fórmula de la fe” para mover cualquier montaña que se presente en nuestras vidas. Ya sea que tu montaña particular sea enfermedad, seres queridos inconversos, dificultad financiera o problemas familiares, puedes encontrar la solución en este versículo de escritura.

Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

La última frase de nuestro texto dice: “…lo que diga le será hecho“. En otras palabras, puedes tener lo que tú dices que puedes tener. Lo que dices es tu fe hablando. Esto obra en una forma negativa así como en una forma positiva, como vemos en la historia del Antiguo Testamento de los doce espías que fueron enviados a Canaán a reconocer la tierra.

Un Reporte De Temor

Números 13:17-18,25,27-28,30-32 dice: “Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte, y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso… y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días… Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac… Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura”.

De los doce espías que fueron a Canaán a reconocer la tierra, solamente dos, Caleb y Josué eran hombres de fe y visión. Ellos dijeron: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos“.

Los otros diez regresaron con un reporte negativo, lleno de temor de los gigantes de la tierra. La Biblia dice de su reporte, que “…hablaron mal…” ¿Por qué? Porque era un reporte de duda y de temor. ¿Cuál es entonces un buen reporte? Un reporte de fe.

Los diez espías temerosos eran la mayoría y el pueblo de Israel aceptó el informe de la mayoría. Al hacerlo, ellos estaban diciendo que no podrían tomar la tierra. Y obtuvieron exactamente lo que dijeron. Estos espías y el resto de aquella generación de los israelitas, con excepción de Josué y Caleb, nunca vieron la Tierra Prometida. Creyeron que no podrían tomarla y no lo hicieron. Anduvieron en el desierto hasta que murieron. ¡Lo que dijeron, sucedió!

El de ellos, es un ejemplo de fe al revés. Después de todo, ¡aun cuando dudas, estás creyendo algo! Estás creyendo en derrota. Estás creyendo en lo incorrecto.

Siempre obtienes en tu vida aquello por lo que crees y lo que dices. Si no lo que estás diciendo, entonces no debes decirlo, porque si continúas diciendo algo durante un tiempo suficientemente largo, esas palabras eventualmente se registrarán en tu espíritu. Y una vez que estén registradas en tu espíritu, controlarán tu vida.

Un Reporte De Fe

Números 14:6-9: “Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare en nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis el pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”.

Nota el buen informe de Josué y Caleb. Su confianza estaba en el Señor y sus corazones estaban llenos con la fe que Dios era capaz de llevarlos a la tierra que les había prometido a sus padres. Dos veces en el versículo nueve, ellos amonestaron a la gente para que no tuvieran temor. ¿Y cuál fue el resultado de su informe de fe? ¡Ellos fueron los únicos dos hombres de su generación que entraron a la Tierra Prometida! Tú puedes tener lo que dices.

Muchas personas me preguntan por qué no se pueden sanar. Yo siempre sonrío y le digo que ya han dicho que no pueden. Sus palabras les delatan. Puedes ubicar a la gente por lo que dice.

Antes de orar por la gente, generalmente trato de que hagan algún tipo de confesión de fe. Les pregunto si serán sanos cuando imponga mis manos sobre ellos y ore. Si ellos contestan que esperan que sí, yo les digo que no se sanarán, porque ellos están en esperanza y no en fe.

Otros hacen una confesión con alguna vacilación, pero esa vacilación los derrota. Aquellos que tienen una pronta confesión llena de fe reciben casi instantáneamente (Son las “pequeñas zorras las que dañan las viñas“).

No es algo grande lo que impide que los hijos de Dios sean sanos. No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los hijos de Israel afuera. No fueron los gigantes los que los derrotaron. Si hubieran sido los gigantes, éstos hubieran derrotado a Josué y Caleb también. La gente se derrotó a sí misma por su propio pensamiento, su propia incredulidad, su propia declaración de incredulidad.

No son los gigantes en la vida los que te derrotan. No son las tormentas de la vida las que te derrotan. Si eres derrotado, es porque tú mismo te has derrotado. Te has derrotado a ti mismo con el pensar erróneo. Te has derrotado a ti mismo con el hablar erróneo. Tú puedes tener lo que digas.

Caleb y Josué dijeron que ellos eran capaces de vencer a los gigantes. Después de cuarenta años de vagar en el desierto, y que toda la gente de esa generación que habían aceptado el informe maligno de los diez espías se murieron, Josué se convirtió en el líder de la gente, y él y Caleb los guiaron a la victoria.

Cuando Caleb vino a Josué y dijo “Dame esta montaña“, Josué miró hacia atrás varios años, y se dio cuenta que su hablar correcto les había hecho ganar la victoria antes. Él quería ubicar a Caleb, así que le preguntó si era capaz de tomar la montaña. Josué quería oír su confesión de fe. Le dijo a Caleb que había gigantes en la montaña. Pero Caleb, lleno de fe, dijo que él era capaz de tomarla; y lo hizo.

Muchas cosas pasan porque esperamos que pasen de cierta manera. Pasan porque las creemos y las hablamos, hasta que suceden. Yo he encontrado que esto es verdad en mi propia experiencia. Hace algún tiempo leí acerca de un científico que dijo que cuando uno se envejece, las arterias del cerebro no son tan suaves como cuando uno era joven; se van endureciendo gradualmente. Había llegado al lugar donde no podía recordar cosas tan bien como una vez lo hice. Seguí así por un tiempo hasta que me di cuenta que no había necesidad de esto. La mente es parte de mi ser interior y espíritu, y nunca se envejece. El mismo momento en que empecé a creer correctamente y a hablar correctamente, pude citar todas las escrituras que siempre había sabido, y mi memoria en realidad mejoró. Fallamos muchas veces porque nos preparamos a perder. Nos disponemos a perder. Lo pensamos y lo creemos y entonces lo hacemos. Como creyentes, sin embargo, no tenemos por qué hablar duda o derrota.

 

Texto Para Memorizar: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).

 

Tomado y editado del Capítulo 25 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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