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100 Días de Favor (Joseph Prince) – Devocionales del 1 al 10

100diasdefavordia

Este es un gran libro de Joseph Prince, en el cual encuentras 100 devocionales con los que puedes empezar tu día llenándote del favor de Dios.

Diariamente estoy traduciendo un devocional y subiéndolo a mi blog “Gracia Extrema”, en este post te dejo los links de los 10 primeros para que puedas llenarte del favor de Dios para tu vida.

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El Apóstol Pablo Enseñó Hipergracia

hipergracia

Una cosa impactante al estudiar la Biblia es que cuando vamos al idioma original podemos ver que nuestras versiones, a pesar de ser muy buenas, no nos dan todo el sentido de lo que está escrito.

En este artículo voy a mostrar tres pasajes que prueban que Pablo enseñó la hipergracia.

Vamos a nuestro primer pasaje:

Efesios 2:7 (RVR1960)
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Veamos este pasaje en griego para entender mejor:

Efesios 2:7
(ἵνα1 hina G2443 C) para (ἐνδείξηται2 endeixêtai G1731 VAMS3S) mostrar (ἐν3 en G1722 P) en (τοῖς4 tois G3588 DDPM) los (αἰῶσι5 aiôsi G165 NDPM) siglos (‹ τοῖς6 ἐπερχομένοις7 › tois eperchomenois G3588 G1904 DDPM VPUP-PDM) venideros (τὸν8 ton G3588 DASM) las (ὑπερβάλλοντα9 hyperballonta G5235 VPAP-SAM) abundantes (πλοῦτον10 plouton G4149 NASM) riquezas (► 12) de (αὐτοῦ13 autou G846 RP-GSM) su (‹ τῆς11 χάριτος12 › tês) charitos (G3588 G5485 DGSF NGSF) gracia….

En el griego la palabra “abundantes” es “hiperballo”, que según Vine significa: “ὑπερβάλλω G5235) arrojar sobre o más allá (hiper, sobre; balo, arrojar). Se traduce «más eminente» en 2Co_3:10; «superabundante» en 2Co_9:14; «supereminente» en Eph_1:19; 2.7: «abundantes»; 3.19: «que excede».

Veamos nuestro segundo pasaje:

Romanos 5:20 (RVR1960)
20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia

Romanos 5:20
… (περεπερίσσευσεν13 hypereperisseusen G5248 VAAI3S) sobreabundó (ἡ14 hê G3588 DNSF) la (χάρις15 charis G5485 NNSF) gracia.

En el griego la palabra sobreabundo es hiperperisseusen, que significa según Vine: “hiperperisseuo (ὑπερπερισσεύω G5248) abundar más inmensamente. Se emplea en Rom_5:20 «sobreabundó»”

Vincent dice que literalmente significa “por encima y más allá”.

Veamos nuestro tercer pasaje:

1 Timoteo 1:14 (RVR1960)
14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.

1 Timoteo 1:14
… la (χάρις4 charis G5485 NNSF) gracia (► 6) de (ἡμῶν7 hêmôn G2257 RP1GP) nuestro (‹ τοῦ5 Κυρίου6 › tou Kyriou G3588 G2962 DGSM NGSM) Señor → fue → más (ὑπερεπλεόνασε1 hyperepleonase G5250 VAAI3S) abundante….

Vine lo traduce: “hiperpleonazo (ὑπερπλεονάζω G5250) forma intensificada del Nº 3, que significa abundar en gran manera, se utiliza en 1Ti_1:14, de la gracia de Dios.”

Vincent traduce hiperpleonnazo como: “Abundó excesivamente.”

De estas 3 palabras compuestas que uso Pablo en estos tres pasajes podemos ver que Pablo enseñó hipergracia.

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30 Cosas peligrosas que pueden sucederle a una persona que se enfoca demasiado en el amor de Dios por ellos

Encontré en el facebook de Ed Elliot esta escalofriante lista de cosas que pueden sucederle a los cristianos que se enfocan demasiado en el amor de Dios (estoy frito).

Aquí les dejo la traducción.

edelliot

30 Cosas peligrosas que pueden suceder a una persona que se enfoca demasiado en el amor de Dios por ellos.

Recientemente, he visto advertencias de ministros de “tener cuidado” con centrarse demasiado en el amor de Dios. Parecen creer que es peligroso tener demasiada información, conocimiento o experiencia sobre el amor de Dios. Mi pregunta a ellos es: “¿Qué posible peligro hay en conocer y experimentar demasiado del amor de Dios?”

Me propuse una lista de los 30 posibles peligros que podrían ocurrir si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti. Podría haber llegado fácilmente con algunos cientos más, pero aquí hay algunos que creo que son los más peligrosos.

1. Hablarán la verdad en amor. Efesios 4:15
2. Su fe funcionará porque la fe obra por amor. Gálatas 5: 6
3. Ellos conocerán a Dios porque Él es amor. 1 Juan 4: 8
4. Ellos comunicarán con precisión el evangelio porque el evangelio es una revelación del amor de Dios por el hombre. Efesios 3: 18-19
5. Caminarán en amor. Efesios 5: 2
6. Tendrán un mejor entendimiento de las Escrituras porque fueron escritas por Dios quien fue motivado por el amor. Juan 3:16
7. Ellos evangelizarán porque el amor es el motivo para alcanzar un mundo perdido. Juan 13:34
8. Tendrán mucha más confianza en Dios porque creen en el amor que Él tiene por ellos. Romanos 8: 35-39
9. Las personas que se adhieren al amor de Dios, se desprenden del pecado. 2 Corintios 5:14
10. Al amar a los demás, en realidad están amando y conociendo a Dios. 1 Juan 4: 7-8
11. Se arrepentirán más rápido porque conocen la bondad de Dios porellos. Romanos 2: 4
12. Sabrán que nada puede separarlos de Dios. Romanos 8: 38-39
13. Superarán cada obstáculo y situación porque están convencidos de que Dios los ama. Romanos 8:37
14. Ellos reflejarán perfectamente y exactamente la verdadera naturaleza y el carácter de Dios porque Él es amor. Efesios 5: 1
15. Siempre sabrán cómo tratar a la gente, incluso a sus enemigos. Lucas 6: 27-28
16. Tendrán un amor, un apetito insaciable, por la palabra de Dios. 1 Juan 2: 5
17. Será un modelo de lo que es ser amado por Dios de la misma manera que Jesús lo hizo. Juan 15: 9
18. El mundo sabrá que pertenecen a Jesús por su amor el uno por el otro. Juan 13:35
19. Las esposas serán excesivamente amadas porque sus esposos las amarán como Cristo amó a la iglesia. Efesios 5:25
20. Nunca fallarán porque el amor nunca falla. 1 Corintios 13: 8
21. Conocerán el corazón de Dios porque estarán llenos de compasión y misericordia.
Salmo 145: 8-9
22. Serán excesivamente generosos porque el amor da por naturaleza. Juan 3:16
23. Estarán libres del miedo porque el amor perfecto echa fuera todo temor. 1 Juan 4:18
24. Cumplirán todas las expectativas que Dios tiene para ellos. Romanos 13:10
25. Nunca estarán espiritualmente desequilibrados porque saben que el amor es mayor que la fe y la esperanza. 1 Corintios 13:13
26. Nunca perderán su fe porque su corazón está enraizado en el amor de Dios por ellos. Efesios 3: 17-21
27. Siempre sabrán que Dios hará de manera extraordinaria y abundante por ellos más allá de todo lo que puedan pedir, imaginar o pensar. Efesios 3:20
28. Siempre conocerán la verdad y vivirán en libertad. Juan 14:6
29. Lo que sale de su boca será siempre  sazonado con gracia. Colosenses 4:6
30. Serán espiritualmente maduros. Efesios 4:15

En ninguna parte de la Biblia entera, Jesús, Pablo o los otros apóstoles advierten a los creyentes que concentrarse en mucho en el amor de Dios por ellos puede ser algo peligroso.

Así que, realmente no veo ninguna desventaja para un creyente que sabe o experimenta demasiado del amor de Dios. Parece que todas las advertencias de estos ministros a la gente para que tengan cuidado cuidado de estar expuestos a demasiado del amor de Dios necesitan una dosis saludable de conocer y experimentar el amor de Dios por sí mismos.

Por cierto, esta lista de 30 cosas peligrosas que podrían suceder si te enfocas demasiado en el amor de Dios por ti, no es peligrosa para ti, pero es muy peligroso para el diablo quien sabe el impacto y la transformación que sucede cuando un creyente se enfoca en El amor de Dios por ellos.

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Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) – Entradas 1-10

dostiposdejusticia

Recientemente empece a traducir el libro “Dos Clases de Justicia” de E. W., uno de los mejores libros acerca de la justificación.

En este libro nos enseña de una manera poderosa como es que hemos sido hechos justos por la obra de Cristo en la cruz.

Los invito a ver las primeras 10 entradas donde están los 8 primeros capítulos del libro, tan solo sigan los enlaces:

Parte 1 Introducción

Parte 2 Por qué hemos fallado

Parte 3 La Revelación de la Justicia
Parte 4 Estudio de la Conciencia de Pecado

Parte 5 Lo que la Justicia Significa

Parte 6 Cómo Dios nos hace Justos
Parte 7 ¡Dios Mismo es nuestra Justicia!

Parte 8 La Justicia Legalmente Nuestra
Parte 9 La Nueva Creación
Parte 10 La Justicia Restaurada

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Spurgeon, su Abuelo y la Gracia de Dios

Al leer este hermoso testimonio realmente me emocioné, pues conozco por experiencia propia lo que es tener un buen abuelo.

Pero lo más impactante es ver como es que la enseñanza de la gracia había pasado de padres a hijos y como estos la predicaban con tanto fervor.

Aqui les dejo esta historia que se encuentra en el mensaje de Charles Spurgeon: “Solamente por Gracia“.

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Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” — Efesios 2:8

Este versículo es un resumen de todas las cosas que les he predicado todos estos años. Dentro del círculo de estas palabras está contenida toda mi teología relativa a la salvación de los hombres. Me gozo también al recordar que los miembros de mi familia que me han precedido en el oficio de ministros de Cristo, han predicado esta doctrina y ninguna otra.

Mi padre, que todavía es capaz de dar su testimonio personal por el Señor, no conoce ninguna otra doctrina, como tampoco mi abuelo conoció ninguna otra doctrina

Recuerdo todo esto por el hecho que una circunstancia más bien singular, grabada en mi memoria, nos vincula a mi abuelo y a mí a este texto. Esto ocurrió hace ya mucho tiempo. Yo era esperado para predicar en un cierto pueblo localizado en uno de los condados del oriente de Inglaterra. No siempre sucede que llego tarde, pues yo siento que la puntualidad es una de esas pequeñas virtudes que puede prevenir grandes pecados. Pero sucede que nosotros no tenemos ningún control acerca de las demoras de los trenes ni de sus fallas mecánicas. Así pues llegué con un considerable retraso al lugar donde me esperaban para predicar.

Como eran personas razonables, ya habían dado comienzo al servicio y habían progresado hasta el sermón. Conforme me aproximaba a la capilla, me di cuenta que alguien estaba predicando desde el púlpito, y ¿quién era el predicador? ¡Era mi querido y venerable abuelo! Él me vio entrar por la puerta principal y me siguió con la vista mientras yo me abría paso en medio de la multitud, y de inmediato dijo: “¡Aquí viene ya mi nieto! Él puede predicar el Evangelio mejor que yo, pero no puede predicar un mejor Evangelio; ¿No es verdad, Charles?” Mientras me abría paso entre la muchedumbre, yo le respondí: “Tú puedes predicar mejor que yo. Te ruego que continúes.” Pero él no estuvo de acuerdo con mi petición. Yo debía tomar la palabra en ese momento, y así lo hice, continuando con el tema exactamente donde mi abuelo lo había dejado. “Precisamente,” dijo él, “yo estaba predicando sobre la frase ‘Porque por gracia sois salvos.’ He estado proclamando la fuente y el origen de la salvación; y ahora les estoy mostrando su canal, es decir, por medio de la fe. Ahora te toca continuar a ti.

Yo me siento como en mi casa en medio de todas estas gloriosas verdades de tal manera que no tuve ninguna dificultad en tomar el hilo del sermón de mi abuelo allí donde él lo dejó para unirlo a mi propio hilo, y continuar la predicación sin ninguna interrupción. Nuestra identificación mutua con las cosas de Dios, hizo fácil y posible que fuéramos predicadores conjuntos del mismo sermón.

Yo continué la predicación del sermón a partir de “por medio de la fe,” y después proseguí al siguiente punto, “y esto no de vosotros.” En ese momento, cuando estaba explicando la debilidad y la incapacidad de la naturaleza humana, y la certidumbre que la salvación no podía ser de nosotros, mi querido abuelo me hizo una seña jalando de mi saco y tomó nuevamente su turno en la predicación. “En relación al tema de nuestra naturaleza humana depravada,” dijo el buen anciano, “yo conozco casi todo acerca de eso, queridos amigos”; así que tomó la palabra, y por los siguientes cinco minutos hizo una solemne y humilde descripción de nuestro estado caído, la depravación de nuestra naturaleza y la muerte espiritual en la que fuimos encontrados.

Cuando hubo terminado su explicación hecha de una manera muy interesante, el nieto retomó la palabra, para gozo del querido anciano; pues, cada vez y cuando repetía en un tono lleno de ternura: “¡Muy bien! ¡Muy bien!” Una vez dijo: “Repite eso una vez más, Charles,” y, por supuesto, yo lo repetí. Fue un feliz ejercicio para mí, que pudiera participar en ese dar testimonio de verdades tan vitales y que están muy grabadas en mi corazón.

Al anunciar este texto me parece oír la querida voz de mi abuelo, que hace tanto tiempo se fue de esta tierra, diciéndome: “REPITE ESO UNA VEZ MÁS.” Yo de ninguna manera contradigo el testimonio de nuestros antepasados que ahora están con Dios. Si mi abuelo pudiera regresar a la tierra, me encontraría allí donde me dejó, firme en la fe, y fiel a esa forma de doctrina que ha sido una vez dada a los santos.

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Un Perdón Gratuito (D. L. Moody)

En su libro “La Gracia Soberana“, D. L. Moody nos cuenta una maravillosa historia de lo que nos da la gracia de Dios, un perdón gratuito.

No te la puedes perder.

Abraham_Lincoln_November_1863

UN PERDÓN GRATUITO

Yo estaba predicando hace unos años en los Estados del sur; y el pastor llamó mi atención sobre uno de los ancianos en su Iglesia. Él me dijo:

Cuando la guerra civil estalló, ese hombre estaba en uno de los lejanos Estados del sur, y se alistó en el ejército del sur. Él fue seleccionado por el General sureño como un espía, y lo envió a espiar al ejército norteño.

Como usted sabe, los ejércitos no tienen misericordia con los espías, si ellos pueden capturarlos. Este hombre fue capturado.

Él fue procesado por consejo de guerra, y destinado para ser fusilado.

Mientras él estaba en la celda, antes del tiempo de la ejecución, los soldados Norteños le traían sus raciones. Cada vez que ellos venían a su celda él llamaba a Abraham Lincoln con toda clase de epítetos viles en los que él podía pensar. Parecía como si pasara las noches despierto intentando estudiar tales palabras.

Finalmente los soldados se pusieron tan enfadados que dijeron que se alegrarían cuando la bala traspasara su corazón. Algunos de ellos incluso dijeron que les gustaría tirarle una bala; y que si no les obligaran por orden del ejército a alimentarlo, le dejarían hambrear en la prisión.

Ellos pensaron que eso era lo que se merecía por hablar tan injustamente de Lincoln.

Un día mientras él estaba en la prisión, esperando ser llevado afuera para la ejecución, un oficial norteño vino a la celda. El prisionero, lleno de rabia, pensó que había llegado su tiempo para ser fusilado.

¡El oficial abrió la puerta de la prisión, y le entregó un perdón gratuito de Abraham Lincoln! ¡Le dijo que estaba en libertad; y que él podría ir con su esposa y sus hijos!

El hombre que había antes estado tan lleno de amargura, malicia, y rabia, de repente se tranquilizó, y le dijo, “¡Cómo! ¿me ha perdonado Abraham Lincoln? ¿Por qué? Yo nunca dije una palabra buena sobre él”.

El oficial dijo, “Si usted tuviera lo que se merece se le fusilaría. Pero alguien intercedió por usted en Washington y obtuvo su perdón; usted está ahora en libertad”.

El pastor, según me explicó, dijo que este acto de bondad inmerecida quebrantó completamente el corazón del hombre y le llevó a su conversión.

El pastor me dijo: “Usted deje a cualquier hombre hablar una palabra ahora contra Abraham Lincoln a oídos de ese hombre, y verá lo que pasará. No hay un hombre en toda la República de América, yo creo, que tenga un sentimiento más amable hacia nuestro fallecido Presidente que él”.

Pues eso es la gracia.

El hombre no merece un perdón. Pero esto es exactamente lo que la gracia es: misericordia inmerecida.

Usted puede haber sido un rebelde contra Dios hasta esta misma hora; pero si usted reconoce su rebelión, y está deseoso de tomar la misericordia que Dios le ofrece, usted puede tenerla libremente. Ella está allí para cada alma sobre la superficie de la tierra.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11).

¡Gracias a Dios por eso! La salvación a través de la gracia es para todos los hombres. Si nosotros estamos perdidos, no será porque Dios no ha proporcionado a un Salvador, sino porque nosotros rechazamos con desprecio el regalo de Dios; porque arrojamos de nosotros la copa de la salvación.

¿Qué dice Cristo? Usted recuerda que cuando Él estaba en la tierra, vinieron a Él y le preguntaron lo que debían hacer para obrar las obras de Dios. Él había estado diciéndoles que no trabajaran por el pan que perece, sino por la comida que permanece para la vida eterna.

Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? (Juan 6:28).

¿Qué les dijo Jesús que hicieran? ¿Les dijo Él, id y alimentad al hambriento, a vestir al desnudo, a visitar a la viuda y el huérfano en su aflicción? Quizás usted puede decir que, según la Escritura, eso es “la religión pura y sin mácula” (Santiago 1:27).

Concedido; pero algo viene antes de eso. Todo eso es correcto y necesario en su lugar.

Pero cuando estos hombres quisieron saber lo que ellos tenían que hacer para heredar la vida eterna, Jesús les dijo: “ÉSTA ES LA OBRA DE DIOS, QUE CREÁIS EN EL QUE ÉL HA ENVIADO” (Juan 6:29).

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Estoy Desnudo

Estoy Desnudo

 Estoy desnudo
Filipenses 3:3-7
3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte
Pablo tenia muchas cosas de que gloriarse, no solo su raza, su religión, su familia, su caminar intachable, cosas que aparentemente podían justificarlo ante Dios.
Pablo vivía en un sistema de obras por medio de las cuales intentaba agradar a Dios, pero como vemos eso lo tomó por basura a fin de conocer a Jesucristo.
Pablo tuvo que desnudarse de su propia justicia (que era por medio de sus obras) y vestirse de la justicia que viene por la fe de Jesucristo.
Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
Nosotros tampoco podemos acercarnos a Dios por medio de nuestras acciones, no somos salvos por medio de nuestras obras, sino por la gracia de Dios.
Debemos dejar de lado el sistema de obras en el que hemos vivido toda nuestra vida para alcanzar el cielo.
He escuchado gente que me dice: “Estoy trabajando para mi salvación”; siempre les pregunto: “Y, ¿cuándo te jubilas?”
Ellos piensan que por medio de sus obras y buenas acciones lograran la salvación deseada, pero no lo consiguen, pues no es un asunto de obras sino de fe en Jesucristo.
Debemos entender que no somos nosotros sino Dios por medio de la obra de Cristo en la cruz
La salvación no depende de las cosas que haga el hombre, por muy buenas que sean, depende de la gracia de Dios que se manifestó por medio de la obra de Cristo en la cruz.
Así que desnudémonos de todas nuestras buenas obras y todo intento de agradar a Dios por medio de nuestras acciones y dependamos sencillamente de Dios, viniendo a Él por medio de la fe en Jesucristo.

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Yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Durante años me la pase peleando contra la enseñanza de la gracia, no podía entender el hecho de que no tenía que hacer nada sino solamente creer.

Habiendo sido criado bajo el mensaje de fe, yo creía que mi fe, mi confesión, mis acciones correspondientes eran lo que me traería la respuesta de Dios.

Y sí, funcionaba en cierta medida, pero me di cuenta de que estaba dependiendo de mi mismo más que de la obra terminada de Cristo Jesús en su muerte, sepultura, resurrección y ascención.

Ya no dependía tanto de lo que yo hiciese sino de la obra de Cristo, fue un gran cambio en mi modo de pensar.

La gracia de Dios me había dejado totalmente desnudo, tuve que despojarme de todas mis obras, que en si no eran malas pero eran basadas en mi propio esfuerzo, y empezar a depender totalmente de Cristo.

Esto es lo que hace la gracia extrema, ya no depender de ti sino de la obra de Cristo Jesús por ti.

Ahora yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

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26 Días de Fe – Día 26

Cerrando esta serie de enseñanzas aquí les dejo una muy importante para nuestra vida de fe, como entrenar nuestro espíritu, de modo que podamos ser guiados por Dios en cada área de nuestra vida.

26diasdefe26

Lección 26 – Cómo Entrenar El Espíritu Humano

Textos Bíblicos: Josué 1:8; Santiago 1:22; Proverbios 4:20-22.

Verdad Central: Dios usará nuestros propios espíritus para guiamos.

Así como la mente humana puede ser educada y entrenada intelectualmente, también el espíritu puede ser entrenado espiritualmente. Puede ser edificado en tu espíritu al igual que en tu cuerpo. En esta lección veremos las cuatro maneras por las cuales se puede alcanzar esto.

  1. Meditando en la Palabra de Dios.
  2. Practicando la Palabra de Dios.
  3. Dándole a la Palabra de Dios el primer lugar.
  4. Obedeciendo instantáneamente la voz de nuestro espíritu.

Aplicando estos cuatro principios a nuestra vida diaria, podemos llegar a conocer la voluntad de Dios aun en los menores detalles de la vida

Dios se comunica con nuestro espíritu y no con nuestras facultades de razonamiento. Al obedecer instantáneamente a nuestro espíritu, encontraremos que le estamos obedeciendo al Espíritu Santo. Dios dijo en Su Palabra: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27). Esto significa que Dios usará nuestro propio espíritu para guiarnos. El espíritu del hombre es la lámpara del Señor.

Regla 1 – Meditando en la Palabra de Dios

Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Después de la muerte de Moisés, cuando Dios ungió a Josué para guiar a los hijos de Israel, Dios le dijo al principio de su ministerio la importancia de meditar en la Palabra. Otra traducción de la última frase de Josué 1:8, citado anteriormente dice: “Tú podrás tratar sabiamente en las cosas de la vida“. Ciertamente, no tendríamos éxito si no pudiéramos tratar sabiamente en las cosas de la vida. Dios le dijo a Josué que meditara en la Palabra, y que si lo hacía, Dios haría prosperar su camino y todo le saldría bien.

Los hombres y mujeres más profundamente espirituales que he conocido son los que dedican tiempo a la meditación. Uno no puede desarrollar sabiduría espiritual sin meditar en la Palabra de Dios.

Un pastor una vez me dijo que él había estado tratando de hacer de su iglesia un éxito. Voló por todas partes de la nación visitando muchas de las iglesias más grandes, estudiando sus métodos y tratando de averiguar qué era lo que las hacía triunfar. Traía a su iglesia sus programas e ideas, pero parecía que no funcionaban.

Después de oírme enseñar sobre la meditación en la Palabra de Dios, decidió tratarlo. En vez de pedirle a Dios por nada, diariamente dedicaba un tiempo para meditar en la Palabra de Dios. Después de treinta días, al final de su sermón matinal del domingo, un gran número de almas acudieron al altar. Más personas fueron salvas en ese culto, que las que habían sido salvas en los últimos dos o tres años en esa iglesia. Su gente recibió un avivamiento y el pastor empezó a tener buen éxito.

Su testimonio puede ser el de cualquier creyente que siga su ejemplo y dedique tiempo a meditar en la Palabra de Dios. Enciérrate solo con tu espíritu, y deja al mundo afuera. Si tienes ambiciones de hacer algo que valga la pena, te sugiero que empieces tomando diez o quince minutos diariamente para meditación. Comienza a desarrollar tu espíritu.

Regla 2 – Practicando la Palabra de Dios

Santiago 1:22: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

El practicar la Palabra es lo que Santiago llamó ser un “hacedor de la Palabra“. Algunas personas piensan que ser un hacedor de la Palabra es seguir los Diez Mandamientos. Sin embargo, bajo el nuevo pacto tenemos un mandamiento; el mandamiento del amor. Si amas a alguien, no le robarás. No dirás mentiras acerca de él. Pablo dijo que el amor es el cumplimiento de la ley. Si andas en amor, no quebrantarás ninguna ley que haya sido dada para restringir al pecado.

En este versículo, Santiago estaba incitando a los creyentes a hacer primeramente lo que está escrito en las epístolas, a actuar en la Palabra. Por ejemplo, Pablo les escribió a los Filipenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). La Versión Amplificada en inglés dice: “No te preocupes ni tengas ansiedad por nada. Sino que en todas las cosas deja que sean conocidas delante de Dios tus peticiones por oración y mego, con acción de gracias“. Generalmente practicamos solamente parte de esto. No nos importa practicar la parte que nos dice que oremos, pero si solamente practicamos una parte y no la otra, no estamos practicando la Palabra. No somos hacedores de la Palabra.

Primero que nada, el Señor dijo que no nos preocupáramos. Si vamos a preocuparnos y a tener ansiedades, entonces no nos hará ningún bien hacer peticiones. Si Dios dijo que no nos preocupáramos, entonces esto quiere decir que podemos abstenernos de hacerlo. Dios es un Dios justo y Él no nos va a pedir que hagamos algo que no podamos hacer.

Hubo un tiempo en el que yo creía que podía hacer mis peticiones conocidas delante de Dios, pero tenía dificultad en creer que no podía dejar de preocuparme. Sin embargo, Dios dijo que no tenemos que preocuparnos. Así que digo: “Yo rehúso preocuparme o tener alguna ansiedad por cualquier cosa“. Le traigo al Señor mis peticiones, y luego le doy las gracias. Esto apacigua y pacifica el espíritu preocupado que el diablo trata de que yo tenga. Si este malestar interno persiste, simplemente regreso a este versículo y lo leo otra vez. Continúo reclamándolo.

Si seguimos el consejo de Pablo y “no nos preocupamos ni tenemos ninguna ansiedad por nada“, podemos creer en Dios por la promesa del versículo que sigue: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). Mucha gente quiere lo que dice este versículo siete, pero no quieren hacer lo que el versículo seis dice hacer para alcanzarlo. Sin embargo, para recibir esta “paz…que sobrepasa todo entendimiento“, tenemos que hacer lo que dice el v.6. “Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (versículo 6).

La paz de Dios…fortificará y montará guardia“, es la versión amplificada de este versículo siete. Mantendrá guardia sobre tu corazón y sobre tu espíritu.

La educación de nuestros espíritus viene al practicar la Palabra de Dios. ¿Puedes recibir los resultados y tener paz sin ser un hacedor de la Palabra? No, realmente no podemos. Sé un hacedor de la Palabra y crecerás espiritualmente.

Regla 3 – Dando el Primer Lugar a la Palabra

Proverbios 4:20-22 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

Con tantas voces diferentes rodeándonos, es a menudo difícil detenernos y oír la voz de la palabra de Dios. La familia y los amigos están siempre listos para darnos sus opiniones y consejos. Sin embargo, parte esencial del entrenamiento del hombre espiritual es aprender a escuchar lo que la Palabra de Dios nos dice a nosotros. Es dar el primer lugar a la Palabra en nuestras vidas.

En los versículos citados anteriormente, Dios nos dice que hagamos tres cosas con Su Palabra: (1) Escucharla; (2) leerla; y (3) memorizaría. En el versículo 20 leemos, “…inclina tu oído a mis razones“. Siempre que la Biblia es leída en voz alta; en la iglesia, en los devocionales familiares, el evangelio radiado o televisado, dale especial atención a Sus palabras.

El versículo 21 nos dice: “No se aparten de tus ojos…”. En otras palabras, dedica tiempo a la lectura de la Palabra, permite que se meta dentro de tus pensamientos y en tu corazón. Memorízala, como la segunda parte del versículo 21 dice: “…guárdalas en medio de tu corazón“.

Si hacemos estas tres cosas encontraremos que la Palabra de Dios es “…vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo” (versículo 22). Entraremos en una vida más abundante en Cristo Jesús. Encontraremos sanidad física para nuestros cuerpos. Todo lo que necesitamos hacer es darle a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestras vidas.

Regla 4 – Obedeciendo Instantáneamente a la Voz de Nuestro Espíritu

El espíritu humano tiene una voz. Nosotros le llamamos a esa voz, la conciencia. Algunas veces se le llama intuición. O le llamamos una voz interior que nos guía. Es nuestro espíritu hablándonos.

El espíritu de todos los hombres tiene una voz, ya sean salvos o no. Pero el nuevo nacimiento es un renacer del espíritu humano. Tu espíritu recibe información a medida que meditas en la Palabra de Dios. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Tu espíritu tiene la vida y la naturaleza de Dios en él, porque el Espíritu Santo mora dentro de ti. El diablo no puede estar dándote la información porque él no está en ti. Él está fuera de ti. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque ahí es donde está. Tu espíritu obtiene su información a través de él. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Algunos dicen que la conciencia no es una guía segura, pero eso no es siempre cierto. La conciencia es una guía segura en el creyente lleno del Espíritu Santo porque Dios está morando dentro de él. La conciencia del creyente, la voz de su espíritu, se vuelve la voz de Dios. Dios le está hablando. Pablo dijo que él obedecía a su conciencia (Hechos 23:1).

Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre…” (Proverbios 20:27). Dios usará tu espíritu para guiarte. Lo usará para alumbrarte. A medida que tu espíritu se alimente y medite en la Palabra, se convertirá más y más en una guía segura; está entrenado en la Palabra.

El Espíritu Santo habla un poquito diferente con aquellos de nosotros que tenemos ciertos dones del ministerio. Pero como regla en las vidas de los creyentes, la voz interior es la voz del espíritu hablando; no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo con frecuencia me habla acerca de otros, pero nunca lo oigo para mi propio beneficio. El ministerio de un profeta no le es dado a uno para su propio beneficio, sino para el beneficio de otros. Yo tengo que recibir guía para mí mismo a través de mi propia voz interior.

Cuando aprendamos a oír la voz de nuestro espíritu, llegaremos al lugar donde sabremos qué hacer en todas las fases de la vida. El Señor nos guiará. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6).

Texto Para Memorizar: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27).

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26 Días de Fe – Día 25

En esta lección veremos la importancia de nuestras palabras, como es que ellas muestran lo que creemos y de ese modo pueden llevarnos a la derrota o a la victoria.

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Lección 25 – Tú Puedes Tener Lo Que Dices

Textos Bíblicos: Marcos 11:23; Números 13:17-18, 25, 27-28,30-32; Números 14:6-9.

Verdad Central: No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los israelitas afuera, sino los gigantes del temor en sus corazones.

Nuestro texto para esta lección, Marcos 11:23, es uno que hemos usado muchas veces en nuestra serie de estudios acerca de la fe, porque en él vemos la “fórmula de la fe” para mover cualquier montaña que se presente en nuestras vidas. Ya sea que tu montaña particular sea enfermedad, seres queridos inconversos, dificultad financiera o problemas familiares, puedes encontrar la solución en este versículo de escritura.

Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

La última frase de nuestro texto dice: “…lo que diga le será hecho“. En otras palabras, puedes tener lo que tú dices que puedes tener. Lo que dices es tu fe hablando. Esto obra en una forma negativa así como en una forma positiva, como vemos en la historia del Antiguo Testamento de los doce espías que fueron enviados a Canaán a reconocer la tierra.

Un Reporte De Temor

Números 13:17-18,25,27-28,30-32 dice: “Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte, y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso… y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días… Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac… Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura”.

De los doce espías que fueron a Canaán a reconocer la tierra, solamente dos, Caleb y Josué eran hombres de fe y visión. Ellos dijeron: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos“.

Los otros diez regresaron con un reporte negativo, lleno de temor de los gigantes de la tierra. La Biblia dice de su reporte, que “…hablaron mal…” ¿Por qué? Porque era un reporte de duda y de temor. ¿Cuál es entonces un buen reporte? Un reporte de fe.

Los diez espías temerosos eran la mayoría y el pueblo de Israel aceptó el informe de la mayoría. Al hacerlo, ellos estaban diciendo que no podrían tomar la tierra. Y obtuvieron exactamente lo que dijeron. Estos espías y el resto de aquella generación de los israelitas, con excepción de Josué y Caleb, nunca vieron la Tierra Prometida. Creyeron que no podrían tomarla y no lo hicieron. Anduvieron en el desierto hasta que murieron. ¡Lo que dijeron, sucedió!

El de ellos, es un ejemplo de fe al revés. Después de todo, ¡aun cuando dudas, estás creyendo algo! Estás creyendo en derrota. Estás creyendo en lo incorrecto.

Siempre obtienes en tu vida aquello por lo que crees y lo que dices. Si no lo que estás diciendo, entonces no debes decirlo, porque si continúas diciendo algo durante un tiempo suficientemente largo, esas palabras eventualmente se registrarán en tu espíritu. Y una vez que estén registradas en tu espíritu, controlarán tu vida.

Un Reporte De Fe

Números 14:6-9: “Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare en nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis el pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”.

Nota el buen informe de Josué y Caleb. Su confianza estaba en el Señor y sus corazones estaban llenos con la fe que Dios era capaz de llevarlos a la tierra que les había prometido a sus padres. Dos veces en el versículo nueve, ellos amonestaron a la gente para que no tuvieran temor. ¿Y cuál fue el resultado de su informe de fe? ¡Ellos fueron los únicos dos hombres de su generación que entraron a la Tierra Prometida! Tú puedes tener lo que dices.

Muchas personas me preguntan por qué no se pueden sanar. Yo siempre sonrío y le digo que ya han dicho que no pueden. Sus palabras les delatan. Puedes ubicar a la gente por lo que dice.

Antes de orar por la gente, generalmente trato de que hagan algún tipo de confesión de fe. Les pregunto si serán sanos cuando imponga mis manos sobre ellos y ore. Si ellos contestan que esperan que sí, yo les digo que no se sanarán, porque ellos están en esperanza y no en fe.

Otros hacen una confesión con alguna vacilación, pero esa vacilación los derrota. Aquellos que tienen una pronta confesión llena de fe reciben casi instantáneamente (Son las “pequeñas zorras las que dañan las viñas“).

No es algo grande lo que impide que los hijos de Dios sean sanos. No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los hijos de Israel afuera. No fueron los gigantes los que los derrotaron. Si hubieran sido los gigantes, éstos hubieran derrotado a Josué y Caleb también. La gente se derrotó a sí misma por su propio pensamiento, su propia incredulidad, su propia declaración de incredulidad.

No son los gigantes en la vida los que te derrotan. No son las tormentas de la vida las que te derrotan. Si eres derrotado, es porque tú mismo te has derrotado. Te has derrotado a ti mismo con el pensar erróneo. Te has derrotado a ti mismo con el hablar erróneo. Tú puedes tener lo que digas.

Caleb y Josué dijeron que ellos eran capaces de vencer a los gigantes. Después de cuarenta años de vagar en el desierto, y que toda la gente de esa generación que habían aceptado el informe maligno de los diez espías se murieron, Josué se convirtió en el líder de la gente, y él y Caleb los guiaron a la victoria.

Cuando Caleb vino a Josué y dijo “Dame esta montaña“, Josué miró hacia atrás varios años, y se dio cuenta que su hablar correcto les había hecho ganar la victoria antes. Él quería ubicar a Caleb, así que le preguntó si era capaz de tomar la montaña. Josué quería oír su confesión de fe. Le dijo a Caleb que había gigantes en la montaña. Pero Caleb, lleno de fe, dijo que él era capaz de tomarla; y lo hizo.

Muchas cosas pasan porque esperamos que pasen de cierta manera. Pasan porque las creemos y las hablamos, hasta que suceden. Yo he encontrado que esto es verdad en mi propia experiencia. Hace algún tiempo leí acerca de un científico que dijo que cuando uno se envejece, las arterias del cerebro no son tan suaves como cuando uno era joven; se van endureciendo gradualmente. Había llegado al lugar donde no podía recordar cosas tan bien como una vez lo hice. Seguí así por un tiempo hasta que me di cuenta que no había necesidad de esto. La mente es parte de mi ser interior y espíritu, y nunca se envejece. El mismo momento en que empecé a creer correctamente y a hablar correctamente, pude citar todas las escrituras que siempre había sabido, y mi memoria en realidad mejoró. Fallamos muchas veces porque nos preparamos a perder. Nos disponemos a perder. Lo pensamos y lo creemos y entonces lo hacemos. Como creyentes, sin embargo, no tenemos por qué hablar duda o derrota.

 

Texto Para Memorizar: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).

 

Tomado y editado del Capítulo 25 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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