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La RECETA del Gran Médico para DEJAR la Tibieza

recetadelgranmedico

Desde que me convertí he escuchado las palabras de los profetas de condenación llamando “tibios” a todos los que no cumplían con sus códigos de conducta, es decir, la ley que ellos mismos habían creado, siempre basados en el Antiguo Pacto, o lo que ellos consideraban que era bueno o malo.

Pero la pregunta de fondo, es, ¿qué es ser tibio?

Vayamos a Apocalipsis 3 donde es la única vez que aparece este pasaje en la Biblia, y que ha sido la fuente de inspiración de los creyentes legalistas para ametrallar a sus hermanos en Cristo con duras palabras de condenación:

Apocalipsis 3:14-22
14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verguenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Esta iglesia de Laodicea es considerada la segunda peor Iglesia de las 7 de Apocalipsis, ya que a la de Sardis la llama “muerta” (3:1).

Cuando hablan acerca de esta iglesia, la gente piensa que su problema es que era rica, y puede que eso sea cierto, pero la Biblia va más allá de eso.

Empieza diciendo: “Yo conozco tus obras”. Entonces vemos que este no es un asunto de riquezas sino de obras.

Y luego le dice: “Tú no eres ni frío ni caliente, eres tibio.”

Como hemos dicho, la palabra tibieza sale una sola vez en la Biblia, solo en este pasaje, entonces, para un buen entendimiento de la Biblia debemos ver palabras con significado o sentido similar en la Biblia.

Definamos que es algo tibio, si en un balde colocas agua fría y caliente, obtienes agua tibia; es decir, es una mezcla de dos cosas diferentes.

¿Qué nos dice la Biblia de las “mezclas”?

Levítico 19:19
19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.

En este pasaje de la ley de Moisés vemos que a Dios prohibió las mezclas, tanto de animales, como de semillas y hasta de hilos de vestidos.

¿Nos está hablando Dios de la cultura transgénica de hoy? No, no habla de eso, recordemos que toda la ley apunta a Cristo, así que el significado debe ser un poco diferente.

También en Éxodo 34:15-16 y Deuteronomio 7:2-4 Dios le prohibió a la nación judía mezclarse y casarse con las naciones vecinas. ¿Está hablando Dios de racismo o “supremacía judía”?

Tampoco, nuevamente toda la ley apunta a Cristo.

Vemos en los Evangelio las palabras de Jesús acerca del tema para clarificar más:

Mateo 9:16-17
16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

Es evidente que Jesús no está hablando solamente de parches, vestidos, vinos y odres; el significado va más allá de eso.

Los parches nos hablan de los dos pactos, los vestidos de la salvación, uno no se salva por la mezcla del Antiguo y del Nuevo Pacto.

Nuevamente, el vino y los odres nos hablan del Antiguo y el Nuevo Pacto; no se pueden mezclar la ley con la gracia, no se pueden conservar juntamente.

En esencia, la ley nos habla del esfuerzo humano para cumplir los 613 mandatos de la ley, los cuales deben cumplirse sin ninguna falla para ser justificados, lo cual es totalmente es imposible.

La gracia nos habla del amor de Dios por el hombre, que sin tomar en cuenta sus imposibilidades y pecados ofrece salvación por medio de la fe en Jesucristo.

Veamos en Gálatas 5 un poco más de las mezclas:

Gálatas 5:1-4
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

El problema de los Gálatas era que habiendo recibido la salvación por gracia, debido a su fe en Jesucristo, vinieron los judaizantes diciéndoles que eso no era suficiente; que debía añadirle la ley a la gracia para ser salvos.

Pablo les dice que si mezclan la gracia, que habían recibido, con la ley se caían de la gracia.

Vemos que a Dios no le agradan las mezclas.

Volvamos a nuestra iglesia tibia de Laodicea, ellos habían mezclado el agua fría de la ley, con el agua caliente de la gracia, y como resultado apareció una apestosa agua tibia que le provocó nauseas a Jesús.

La tibieza espiritual resulta de mezclar la ley con la gracia para tratar de justificarnos ante Dios.

El creyente de Laodicea decía: Soy rico, no tengo necesidad de nada, mis obras y la ley me bastan. Ellos pensaban que eran justificados ante Dios por las obras meritorias del esfuerzo humano y el cumplimiento estricto de la ley.

Esto me hace recordar la historia del joven rico y Jesús en Marcos 10:17-30.

El joven rico llegó a Jesús con la autosuficiencia de una persona que se siente digna para recibir la salvación por haber cumplido la ley a cabalidad.

Le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Es decir, ¿que esfuerzo humano más debo hacer para alcanzar la salvación? Estaba colocando sus ojos en las obras que tenía que hacer para ser salvo.

Jesús le dijo: “Bueno, tú conoces la ley“; y la empezó a citar.

Él le dijo: “Jesús yo, yo le he hecho desde joven.” Es decir mi propio esfuerzo lo ha alcanzado.

Y cuando el joven estaba realmente emocionado, Jesús le dijo: “Solo una cosa te falta“, es decir le dijo: “¿Creíste que cumplir la ley era suficiente? Hay algo más que debes hacer.”

La ley es como un pozo tan profundo que nunca puedes llegar al fondo, siempre hay algo más que debes hacer.

Le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”

Le estaba diciendo, es momento de que dejes todo lo que has ganado con tu esfuerzo humano, todas riquezas que piensas que has obtenido por el cumplimiento de la ley de Moisés, y ven, sígueme poniendo tu confianza en tu cruz, que es la fe en lo que obtuvo para ti la cruz de Cristo.

Es lo que le dijo a la iglesia de Laodicea: “Ustedes piensan que han atesorado riquezas suficientes para alcanzar la salvación por medio de su cumplimiento de la ley y las obras meritorias de su esfuerzo humano; pero les tengo noticias, UNA COSA LES FALTA.”

Les está diciendo que todo lo que habían hecho no les había servido para nada, el  mezclar la gracia con la ley, aunque a los ojos de la gente sea sinónimo de santidad, para Dios no lo es, sino todo lo contrario.

Y ahora viene con la solución para el problema, es tiempo de cambiar sus esfuerzos por mi gracia. Es el hacer lo que le dije al joven rico, vendan todas sus “riquezas espirituales“, y “compren” las que valen, las riquezas de mi gracia.

¿Pero cómo?

Jesús les dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Les dice como al joven rico: “No pongan sus ojos en la ley ni en sus obras, pongan sus ojos solo en mí.”

Como conclusión, ya que la tibieza es la mezcla de la ley y la gracia, la receta del Gran Médico, es dejar de mezclarlas para nuestra justificación y poner nuestros ojos solo en Jesucristo.

 

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100 Días de Favor (Joseph Prince) – Devocionales del 1 al 10

100diasdefavordia

Este es un gran libro de Joseph Prince, en el cual encuentras 100 devocionales con los que puedes empezar tu día llenándote del favor de Dios.

Diariamente estoy traduciendo un devocional y subiéndolo a mi blog “Gracia Extrema”, en este post te dejo los links de los 10 primeros para que puedas llenarte del favor de Dios para tu vida.

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El Apóstol Pablo Enseñó Hipergracia

hipergracia

Una cosa impactante al estudiar la Biblia es que cuando vamos al idioma original podemos ver que nuestras versiones, a pesar de ser muy buenas, no nos dan todo el sentido de lo que está escrito.

En este artículo voy a mostrar tres pasajes que prueban que Pablo enseñó la hipergracia.

Vamos a nuestro primer pasaje:

Efesios 2:7 (RVR1960)
7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Veamos este pasaje en griego para entender mejor:

Efesios 2:7
(ἵνα1 hina G2443 C) para (ἐνδείξηται2 endeixêtai G1731 VAMS3S) mostrar (ἐν3 en G1722 P) en (τοῖς4 tois G3588 DDPM) los (αἰῶσι5 aiôsi G165 NDPM) siglos (‹ τοῖς6 ἐπερχομένοις7 › tois eperchomenois G3588 G1904 DDPM VPUP-PDM) venideros (τὸν8 ton G3588 DASM) las (ὑπερβάλλοντα9 hyperballonta G5235 VPAP-SAM) abundantes (πλοῦτον10 plouton G4149 NASM) riquezas (► 12) de (αὐτοῦ13 autou G846 RP-GSM) su (‹ τῆς11 χάριτος12 › tês) charitos (G3588 G5485 DGSF NGSF) gracia….

En el griego la palabra “abundantes” es “hiperballo”, que según Vine significa: “ὑπερβάλλω G5235) arrojar sobre o más allá (hiper, sobre; balo, arrojar). Se traduce «más eminente» en 2Co_3:10; «superabundante» en 2Co_9:14; «supereminente» en Eph_1:19; 2.7: «abundantes»; 3.19: «que excede».

Veamos nuestro segundo pasaje:

Romanos 5:20 (RVR1960)
20 Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia

Romanos 5:20
… (περεπερίσσευσεν13 hypereperisseusen G5248 VAAI3S) sobreabundó (ἡ14 hê G3588 DNSF) la (χάρις15 charis G5485 NNSF) gracia.

En el griego la palabra sobreabundo es hiperperisseusen, que significa según Vine: “hiperperisseuo (ὑπερπερισσεύω G5248) abundar más inmensamente. Se emplea en Rom_5:20 «sobreabundó»”

Vincent dice que literalmente significa “por encima y más allá”.

Veamos nuestro tercer pasaje:

1 Timoteo 1:14 (RVR1960)
14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.

1 Timoteo 1:14
… la (χάρις4 charis G5485 NNSF) gracia (► 6) de (ἡμῶν7 hêmôn G2257 RP1GP) nuestro (‹ τοῦ5 Κυρίου6 › tou Kyriou G3588 G2962 DGSM NGSM) Señor → fue → más (ὑπερεπλεόνασε1 hyperepleonase G5250 VAAI3S) abundante….

Vine lo traduce: “hiperpleonazo (ὑπερπλεονάζω G5250) forma intensificada del Nº 3, que significa abundar en gran manera, se utiliza en 1Ti_1:14, de la gracia de Dios.”

Vincent traduce hiperpleonnazo como: “Abundó excesivamente.”

De estas 3 palabras compuestas que uso Pablo en estos tres pasajes podemos ver que Pablo enseñó hipergracia.

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Dos Clases de Justicia (E. W. Kenyon) – Entradas 1-10

dostiposdejusticia

Recientemente empece a traducir el libro “Dos Clases de Justicia” de E. W., uno de los mejores libros acerca de la justificación.

En este libro nos enseña de una manera poderosa como es que hemos sido hechos justos por la obra de Cristo en la cruz.

Los invito a ver las primeras 10 entradas donde están los 8 primeros capítulos del libro, tan solo sigan los enlaces:

Parte 1 Introducción

Parte 2 Por qué hemos fallado

Parte 3 La Revelación de la Justicia
Parte 4 Estudio de la Conciencia de Pecado

Parte 5 Lo que la Justicia Significa

Parte 6 Cómo Dios nos hace Justos
Parte 7 ¡Dios Mismo es nuestra Justicia!

Parte 8 La Justicia Legalmente Nuestra
Parte 9 La Nueva Creación
Parte 10 La Justicia Restaurada

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Una Nueva Forma de Ver las Cosas

abraham creyó a Dios
Romanos 4:1-5 (Biblia Expandida de Fe)
1 ¿Y desde el punto de vista humano qué diremos que halló Abraham, nuestro antepasado y padre según la carne?
2 Si él hubiera sido justificado (declarado inocente y hecho justo) por las obras tendría de qué enorgullecerse y jactarse, pero no delante de Dios.
3 Porque, ¿qué dice la Escritura?: Abraham le creyó a Dios y esto le fue atribuido, imputado y tomado en cuenta como justicia (fue declarado inocente y hecho justo).
4 Ahora bien, al que trabaja no se le paga el salario como un regalo, sino como una obligación que se le debe, es decir, no se le reconoce como gracia sino como deuda.
5 En cambio, al que no hace nada, sino que cree en aquel que justifica (declara inocente y hace justo) al impío, se le tiene en cuenta la fe para su justificación (ser declarado inocente y hecho justo).
En este pasaje encontramos una gran realidad en cuanto a la gracia de Dios y es que es gratis.
Pablo pregunta: “¿Que consiguió Abraham con la carne o sus propios esfuerzos humanos?
La Biblia The Message (El Mensaje) lo pone así: “Entonces, ¿cómo encajamos lo que conocemos de Abraham, nuestro primer padre en la fe, en esta nueva forma de ver las cosas?”
El hombre esta acostumbrado a conseguir las cosas por sus propios esfuerzos; inclusive la salvación la intentan obtener por un sistema de obras a través de la ley o las buenas acciones.
Pero que nos muestra Abraham con esta “nueva forma de ver las cosas.”
Si él se hubiera justificado ante Dios por su propio esfuerzo, hubiera conseguido la salvación por sus propios méritos y podría jactarse de haberlo logrado por si mismo.
Pero como vemos en Efesios 2:9: “No por obras para que nadie se gloríe.”
 
En la parábola del fariseo y el publicano vemos esto más claramente:
Lucas 18:9-14
9 A unos que confiaban en sí mismos como justos, y menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
10 Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y el otro publicano.
11 El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este publicano;
12 ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de todo lo que gano.
13 Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador.
14 Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido.
El fariseo pensaba que el cumplimiento de la ley y sus propios esfuerzos le darían los méritos necesarios para ser justificado; pero el justificado fue el publicano que no se acercó basado en sus propios méritos sino en la justificación que solo Dios puede dar.
La justificación no depende de nosotros sino de Dios.
¿Que dice la Biblia? “Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia.”
Luego nos da una analogía del trabajo; ninguno de los que trabajamos lo hacemos gratis, esperamos recibir el sueldo pactado con el empleador.
Si la salvación fuera por nuestras obras entonces lo que recibiríamos sería un pago de Dios por nuestras buenas acciones; y si pudiéramos pagar por nuestra salvación, ¿por qué murió Cristo?
Ya no sería salvación por gracia sino salvación por deuda.
El versículo 5 dice: En cambio, al que no hace nada, sino que cree en aquel que justifica (declara inocente y hace justo) al impío, se le tiene en cuenta la fe para su justificación (ser declarado inocente y hecho justo).”
En esta nueva forma de ver las cosas que nos muestra Abraham, no tenemos que hacer nada para ser justificado; no tenemos que cumplir la ley ni seguir un sistema de obras para ser justificados, lo único que tenemos que hacer es lo que hizo Abraham, sencillamente creerle a Dios.
Nuestras acciones no nos dan mérito ante Dios, lo que nos da mérito es la obra de otra persona, la de Jesús.
Jesús tomo nuestro lugar en esa cruz como nuestros sustituto; se hizo pecado por nosotros, aunque nunca había pecado, y ahora nosotros podemos recibir la salvación sin que tengamos que hacer nada, de pura gracia.
Una nueva forma de ver las cosas, no es lo que tu haces, es lo que Dios hizo por ti por medio de la obra terminada de Cristo.

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Spurgeon, su Abuelo y la Gracia de Dios

Al leer este hermoso testimonio realmente me emocioné, pues conozco por experiencia propia lo que es tener un buen abuelo.

Pero lo más impactante es ver como es que la enseñanza de la gracia había pasado de padres a hijos y como estos la predicaban con tanto fervor.

Aqui les dejo esta historia que se encuentra en el mensaje de Charles Spurgeon: “Solamente por Gracia“.

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Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” — Efesios 2:8

Este versículo es un resumen de todas las cosas que les he predicado todos estos años. Dentro del círculo de estas palabras está contenida toda mi teología relativa a la salvación de los hombres. Me gozo también al recordar que los miembros de mi familia que me han precedido en el oficio de ministros de Cristo, han predicado esta doctrina y ninguna otra.

Mi padre, que todavía es capaz de dar su testimonio personal por el Señor, no conoce ninguna otra doctrina, como tampoco mi abuelo conoció ninguna otra doctrina

Recuerdo todo esto por el hecho que una circunstancia más bien singular, grabada en mi memoria, nos vincula a mi abuelo y a mí a este texto. Esto ocurrió hace ya mucho tiempo. Yo era esperado para predicar en un cierto pueblo localizado en uno de los condados del oriente de Inglaterra. No siempre sucede que llego tarde, pues yo siento que la puntualidad es una de esas pequeñas virtudes que puede prevenir grandes pecados. Pero sucede que nosotros no tenemos ningún control acerca de las demoras de los trenes ni de sus fallas mecánicas. Así pues llegué con un considerable retraso al lugar donde me esperaban para predicar.

Como eran personas razonables, ya habían dado comienzo al servicio y habían progresado hasta el sermón. Conforme me aproximaba a la capilla, me di cuenta que alguien estaba predicando desde el púlpito, y ¿quién era el predicador? ¡Era mi querido y venerable abuelo! Él me vio entrar por la puerta principal y me siguió con la vista mientras yo me abría paso en medio de la multitud, y de inmediato dijo: “¡Aquí viene ya mi nieto! Él puede predicar el Evangelio mejor que yo, pero no puede predicar un mejor Evangelio; ¿No es verdad, Charles?” Mientras me abría paso entre la muchedumbre, yo le respondí: “Tú puedes predicar mejor que yo. Te ruego que continúes.” Pero él no estuvo de acuerdo con mi petición. Yo debía tomar la palabra en ese momento, y así lo hice, continuando con el tema exactamente donde mi abuelo lo había dejado. “Precisamente,” dijo él, “yo estaba predicando sobre la frase ‘Porque por gracia sois salvos.’ He estado proclamando la fuente y el origen de la salvación; y ahora les estoy mostrando su canal, es decir, por medio de la fe. Ahora te toca continuar a ti.

Yo me siento como en mi casa en medio de todas estas gloriosas verdades de tal manera que no tuve ninguna dificultad en tomar el hilo del sermón de mi abuelo allí donde él lo dejó para unirlo a mi propio hilo, y continuar la predicación sin ninguna interrupción. Nuestra identificación mutua con las cosas de Dios, hizo fácil y posible que fuéramos predicadores conjuntos del mismo sermón.

Yo continué la predicación del sermón a partir de “por medio de la fe,” y después proseguí al siguiente punto, “y esto no de vosotros.” En ese momento, cuando estaba explicando la debilidad y la incapacidad de la naturaleza humana, y la certidumbre que la salvación no podía ser de nosotros, mi querido abuelo me hizo una seña jalando de mi saco y tomó nuevamente su turno en la predicación. “En relación al tema de nuestra naturaleza humana depravada,” dijo el buen anciano, “yo conozco casi todo acerca de eso, queridos amigos”; así que tomó la palabra, y por los siguientes cinco minutos hizo una solemne y humilde descripción de nuestro estado caído, la depravación de nuestra naturaleza y la muerte espiritual en la que fuimos encontrados.

Cuando hubo terminado su explicación hecha de una manera muy interesante, el nieto retomó la palabra, para gozo del querido anciano; pues, cada vez y cuando repetía en un tono lleno de ternura: “¡Muy bien! ¡Muy bien!” Una vez dijo: “Repite eso una vez más, Charles,” y, por supuesto, yo lo repetí. Fue un feliz ejercicio para mí, que pudiera participar en ese dar testimonio de verdades tan vitales y que están muy grabadas en mi corazón.

Al anunciar este texto me parece oír la querida voz de mi abuelo, que hace tanto tiempo se fue de esta tierra, diciéndome: “REPITE ESO UNA VEZ MÁS.” Yo de ninguna manera contradigo el testimonio de nuestros antepasados que ahora están con Dios. Si mi abuelo pudiera regresar a la tierra, me encontraría allí donde me dejó, firme en la fe, y fiel a esa forma de doctrina que ha sido una vez dada a los santos.

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Un Perdón Gratuito (D. L. Moody)

En su libro “La Gracia Soberana“, D. L. Moody nos cuenta una maravillosa historia de lo que nos da la gracia de Dios, un perdón gratuito.

No te la puedes perder.

Abraham_Lincoln_November_1863

UN PERDÓN GRATUITO

Yo estaba predicando hace unos años en los Estados del sur; y el pastor llamó mi atención sobre uno de los ancianos en su Iglesia. Él me dijo:

Cuando la guerra civil estalló, ese hombre estaba en uno de los lejanos Estados del sur, y se alistó en el ejército del sur. Él fue seleccionado por el General sureño como un espía, y lo envió a espiar al ejército norteño.

Como usted sabe, los ejércitos no tienen misericordia con los espías, si ellos pueden capturarlos. Este hombre fue capturado.

Él fue procesado por consejo de guerra, y destinado para ser fusilado.

Mientras él estaba en la celda, antes del tiempo de la ejecución, los soldados Norteños le traían sus raciones. Cada vez que ellos venían a su celda él llamaba a Abraham Lincoln con toda clase de epítetos viles en los que él podía pensar. Parecía como si pasara las noches despierto intentando estudiar tales palabras.

Finalmente los soldados se pusieron tan enfadados que dijeron que se alegrarían cuando la bala traspasara su corazón. Algunos de ellos incluso dijeron que les gustaría tirarle una bala; y que si no les obligaran por orden del ejército a alimentarlo, le dejarían hambrear en la prisión.

Ellos pensaron que eso era lo que se merecía por hablar tan injustamente de Lincoln.

Un día mientras él estaba en la prisión, esperando ser llevado afuera para la ejecución, un oficial norteño vino a la celda. El prisionero, lleno de rabia, pensó que había llegado su tiempo para ser fusilado.

¡El oficial abrió la puerta de la prisión, y le entregó un perdón gratuito de Abraham Lincoln! ¡Le dijo que estaba en libertad; y que él podría ir con su esposa y sus hijos!

El hombre que había antes estado tan lleno de amargura, malicia, y rabia, de repente se tranquilizó, y le dijo, “¡Cómo! ¿me ha perdonado Abraham Lincoln? ¿Por qué? Yo nunca dije una palabra buena sobre él”.

El oficial dijo, “Si usted tuviera lo que se merece se le fusilaría. Pero alguien intercedió por usted en Washington y obtuvo su perdón; usted está ahora en libertad”.

El pastor, según me explicó, dijo que este acto de bondad inmerecida quebrantó completamente el corazón del hombre y le llevó a su conversión.

El pastor me dijo: “Usted deje a cualquier hombre hablar una palabra ahora contra Abraham Lincoln a oídos de ese hombre, y verá lo que pasará. No hay un hombre en toda la República de América, yo creo, que tenga un sentimiento más amable hacia nuestro fallecido Presidente que él”.

Pues eso es la gracia.

El hombre no merece un perdón. Pero esto es exactamente lo que la gracia es: misericordia inmerecida.

Usted puede haber sido un rebelde contra Dios hasta esta misma hora; pero si usted reconoce su rebelión, y está deseoso de tomar la misericordia que Dios le ofrece, usted puede tenerla libremente. Ella está allí para cada alma sobre la superficie de la tierra.

Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres” (Tito 2:11).

¡Gracias a Dios por eso! La salvación a través de la gracia es para todos los hombres. Si nosotros estamos perdidos, no será porque Dios no ha proporcionado a un Salvador, sino porque nosotros rechazamos con desprecio el regalo de Dios; porque arrojamos de nosotros la copa de la salvación.

¿Qué dice Cristo? Usted recuerda que cuando Él estaba en la tierra, vinieron a Él y le preguntaron lo que debían hacer para obrar las obras de Dios. Él había estado diciéndoles que no trabajaran por el pan que perece, sino por la comida que permanece para la vida eterna.

Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? (Juan 6:28).

¿Qué les dijo Jesús que hicieran? ¿Les dijo Él, id y alimentad al hambriento, a vestir al desnudo, a visitar a la viuda y el huérfano en su aflicción? Quizás usted puede decir que, según la Escritura, eso es “la religión pura y sin mácula” (Santiago 1:27).

Concedido; pero algo viene antes de eso. Todo eso es correcto y necesario en su lugar.

Pero cuando estos hombres quisieron saber lo que ellos tenían que hacer para heredar la vida eterna, Jesús les dijo: “ÉSTA ES LA OBRA DE DIOS, QUE CREÁIS EN EL QUE ÉL HA ENVIADO” (Juan 6:29).

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Estoy Desnudo

Estoy Desnudo

 Estoy desnudo
Filipenses 3:3-7
3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte
Pablo tenia muchas cosas de que gloriarse, no solo su raza, su religión, su familia, su caminar intachable, cosas que aparentemente podían justificarlo ante Dios.
Pablo vivía en un sistema de obras por medio de las cuales intentaba agradar a Dios, pero como vemos eso lo tomó por basura a fin de conocer a Jesucristo.
Pablo tuvo que desnudarse de su propia justicia (que era por medio de sus obras) y vestirse de la justicia que viene por la fe de Jesucristo.
Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
Nosotros tampoco podemos acercarnos a Dios por medio de nuestras acciones, no somos salvos por medio de nuestras obras, sino por la gracia de Dios.
Debemos dejar de lado el sistema de obras en el que hemos vivido toda nuestra vida para alcanzar el cielo.
He escuchado gente que me dice: “Estoy trabajando para mi salvación”; siempre les pregunto: “Y, ¿cuándo te jubilas?”
Ellos piensan que por medio de sus obras y buenas acciones lograran la salvación deseada, pero no lo consiguen, pues no es un asunto de obras sino de fe en Jesucristo.
Debemos entender que no somos nosotros sino Dios por medio de la obra de Cristo en la cruz
La salvación no depende de las cosas que haga el hombre, por muy buenas que sean, depende de la gracia de Dios que se manifestó por medio de la obra de Cristo en la cruz.
Así que desnudémonos de todas nuestras buenas obras y todo intento de agradar a Dios por medio de nuestras acciones y dependamos sencillamente de Dios, viniendo a Él por medio de la fe en Jesucristo.

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D. L. Moody fue un predicador de Gracia Extrema

moody

Al comparar la predicación de D. L. Moody y Joseph Prince; y realmente me sorprendí, Moody predicaba la gracia hace más de 100 años como Prince lo hace hoy.

Definitivamente al leer estás citas del libro de Moody “Gracia Soberana” (Páginas 55 y 56) verás que Moody fue un predicador de Gracia Extrema:

La Ley fue dada por Moisés.
La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.

La Ley dice: Haz esto, y vivirás.
La gracia dice: Vive, y entonces harás.

La Ley dice: Págame lo que me debes.
La gracia dice: francamente te perdono a todos.

La ley dice: La paga del pecado es muerte.
La gracia dice: El don de Dios es vida eterna.

La Ley dice: El alma que pecare, morirá.
La gracia dice: Todo aquel que cree en Jesús, aunque esté muerto, vivirá; y todo aquel que vive y cree en Él, nunca morirá.

La Ley pronuncia: Condena y muerte.
La gracia proclama: Justificación y vida.

La Ley dice: Hazte un nuevo corazón y un nuevo espíritu.
La gracia dice: Te daré un corazón nuevo, y pondré dentro de ti un espíritu nuevo.

La Ley dice: Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley para hacerlas.
La gracia dice: Bienaventurado el hombre cuyas iniquidades son perdonadas, cuyo pecado está cubierto; Bienaventurado el hombre a quien el Señor no le imputa de pecado.

La Ley dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
La gracia dice: Este es el amor: no que amemos a Dios, sino que Él nos amó, y envió a Su Hijo para ser la propiciación por nuestros pecados.

La Ley habla de lo que el hombre debe hacer por Dios.
La gracia habla de lo que Cristo ha hecho por el hombre.

La ley se dirige al hombre como parte de la vieja creación.
La gracia hace que un hombre sea un miembro de la nueva creación.

La ley tiene una naturaleza propensa a la desobediencia.
La gracia crea una naturaleza inclinada a la obediencia.

La ley exige obediencia por el temor del Señor.
La gracia suplica a los hombres por las misericordias de Dios.

La ley exige santidad.
La gracia da la santidad.

La ley dice: condénalo.
La gracia dice: abrázalo.

La Ley habla de los sacrificios sacerdotales ofrecidos año tras año continuamente, que nunca podían hacer perfectos a los que venían.
La gracia dice: Pero este Hombre (Jesús), después de haber ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre. . . Por una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados.

La Ley declara: Que todos los que han pecado en la Ley, serán juzgados por la Ley.
La gracia trae la paz eterna al alma agitada de cada hijo de Dios, y proclama la salvación de Dios desafiando las acusaciones del adversario. “El que oye mi palabra, y cree en el que me envió, tiene vida eterna, y no entrará en juicio (condenación), sino que ha pasado de muerte a vida”.

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Yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Durante años me la pase peleando contra la enseñanza de la gracia, no podía entender el hecho de que no tenía que hacer nada sino solamente creer.

Habiendo sido criado bajo el mensaje de fe, yo creía que mi fe, mi confesión, mis acciones correspondientes eran lo que me traería la respuesta de Dios.

Y sí, funcionaba en cierta medida, pero me di cuenta de que estaba dependiendo de mi mismo más que de la obra terminada de Cristo Jesús en su muerte, sepultura, resurrección y ascención.

Ya no dependía tanto de lo que yo hiciese sino de la obra de Cristo, fue un gran cambio en mi modo de pensar.

La gracia de Dios me había dejado totalmente desnudo, tuve que despojarme de todas mis obras, que en si no eran malas pero eran basadas en mi propio esfuerzo, y empezar a depender totalmente de Cristo.

Esto es lo que hace la gracia extrema, ya no depender de ti sino de la obra de Cristo Jesús por ti.

Ahora yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

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