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La Doctrina de la Trinidad Explicada

La+Trinidad+Triangulo

La Doctrina de la Trinidad

La Trinidad

La Biblia nos revela a Dios como una trinidad, es decir, tres personas divinas, distintas, iguales, coeternas y una esencia, que son el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Esta es una definición incompleta ya que por más capacitada y santificada sea la mente humana, jamás podrá llegar a alcanzar la comprensión total de la trinidad.

Esta es una doctrina que ha sufrido innumerables ataques durante la historia, incluso teólogos la han rechazado y creado doctrinas heréticas, pero como veremos en esta clase es una doctrina fundamental del cristianismo y que aunque la palabra trinidad no se encuentre en la Biblia el concepto se ve claramente definido en la Biblia.

1. La Trinidad al Principio de la era cristiana

Para empezar este estudio voy a citar algunas de las palabras de los llamados padres apostólicos y ministros anteriores al  Concilio de Nicea (325 DC).

Como padres apostólicos llamamos a la generación de ministros eminentes de la iglesia que fueron discípulos de los primeros apóstoles y cumplieron su ministerio a la muerte de ellos.

Muchas sectas tales como los Testigos de Jehová, El Camino Internacional, Cristadelfianos, entre otros, niegan la doctrina de la Trinidad y declaran que esta doctrina no fue mencionada sino hasta el siglo IV después del Concilio de Nicea.

Veamos lo que dijeron estos primeros ministros de la iglesia:

Policarpo (70-155/160). Obispo de Esmirna. Discípulo del Apóstol Juan.“Oh Señor Dios Todopoderoso…Te bendigo y glorifico a través del eterno y divino sumo sacerdote Jesucristo, tu Hijo amado, por medio del cual sea gloria a ti, con Él y el Espíritu Santo, ambos ahora y siempre” (n. 14, ed. Funk; PG 5.1040).

Justino Mártir (100?-165?). Fue un Cristiano apologista y mártir.

“Para que en el nombre de Dios el Padre y Señor del universo y de nuestro Salvador Jesucristo y del Espíritu Santo, reciban entonces ellos, el lavamiento con agua” (Primera Apol., LXI).

Ignacio de Antioquía (murió 98/117). Obispo de Antioquía. Él escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“En Cristo Jesús nuestro Señor, por quien y con quien sea la gloria y el poder al Padre con el Espíritu Santo por siempre” (n. 7; PG 5.988).

“También tenemos como Médico al Señor nuestro Dios Jesús el Cristo el unigénito Hijo y Palabra, antes de que el tiempo empezara, pero que después también se convirtió en hombre, de María la virgen. Porque ‘la Palabra fue hecha carne.’ Siendo incorpóreo, Él estaba en el cuerpo; siendo inmutable, Él estaba en un cuerpo adecuado; siendo inmortal, Él estaba en un cuerpo mortal; siendo vida, Él se convirtió sujeto a corrupción, para que pudiera liberar nuestras almas de la muerte y corrupción, y sanarlas, y poderlas restaurar hasta la salud, cuando estas estaban enfermas con impiedades y lujurias malvadas.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 1, p. 52, Efesios 7).

Ireneo (115-190). Siendo niño escuchó a Policarpo, el discípulo de Juan. Fue Obispo de Lyons.

“La Iglesia, aunque dispersa a través de todo el mundo, aún hasta los fines de la tierra, ha recibido de los apóstoles y sus discípulos esta fe: …un Dios, el Padre Todopoderoso, Creador del cielo, y tierra, y el mar, y todas las cosas que se encuentran en estos; y en un Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el cual se encarnó para nuestra salvación; y en el Espíritu Santo, proclamado a través de los profetas, de las dispensaciones de Dios, y los advenimientos, y por el nacimiento de una virgen, y la pasión, y la resurrección de los muertos, y la ascensión en el cielo en la carne del amado Cristo Jesús, nuestro Señor, y Su manifestación desde el cielo en la gloria del Padre ‘para reunir todas las cosas en uno’, y para levantar de nuevo a toda carne de toda la raza humana, para que a Cristo Jesús, nuestro Señor, y Dios, y Salvador, y Rey, de acuerdo a la voluntad del Padre invisible, toda rodilla se doblará, de las cosas en el cielo, y las cosas en la tierra, y las cosas bajo la tierra, y que cada lengua lo confesará a él, y que Él ejecutará juicio justo hacia todos…” (Contra las Herejías X.I).

Tertuliano (160-215). Apologista y teólogo Africano. Escribió mucho en defensa del Cristianismo.

“Identificamos que hay el Padre y el Hijo y tres con el Espíritu Santo, y este número es hecho por el modelo de salvación…[el cual] trae acerca de la unidad en la trinidad, interrelacionando los tres, el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. Ellos son tres, no en dignidad, sino en grado, no en sustancia sino en forma, no en poder sino en clase. Ellos son de una sustancia y poder, debido a que hay un solo Dios de quien estos tres grados, formas y clases delegan en el nombre del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.” (Adv. Prax. 23; PL 2.156-7).

Orígenes (185-254). Teólogo alejandrino. Defendió y escribió mucho acerca del Cristianismo.

“Si alguien dijera que la Palabra de Dios o la Sabiduría de Dios tuvo un principio, dejen que él se cuide por temor a que dirija su impiedad más bien contra el Padre no engendrado, ya que niega que siempre ha sido Padre, y que él siempre ha engredado la Palabra, y que él siempre tenía sabiduría en todos los tiempos anteriores o edades o cualquier cosa que pueda ser imaginada como prioritaria….No puede haber título más antiguo del Dios todopoderoso que aquel de Padre, y es a través del Hijo que es Padre.” (De Princ. 1.2.; PG 11.132).

“Por que si este fuera el caso [si el Espíritu Santo no fuera eterno como lo es, y hubiera recibido conocimiento en algún tiempo y después se hubiera convertido en el Espíritu Santo], por ejemplo, el Espíritu Santo nunca sería contado en la unidad de la Trinidad, junto con el Padre inmutable y Su Hijo, a menos que Él hubiera sido siempre el Espíritu Santo.” (Alexander Roberts y James Donaldson, ediciones, Los Padres anteriores a Nicea, Grand Rapids: Eerdmans, 1975 rpt., Vol. 4, p. 253, de Principiis, 1.111.4).

“Aun más, nada en la Trinidad puede ser llamado mayor o menor, ya que la sola fuente de la divinidad contiene todas las cosas por Su palabra y razón y por el Espíritu de Su boca santifica todas las cosas las cuales son meritorias de santificación…”  (Roberts y Donaldson, Los Padres anteriores a Nicea, Vol. 4, p. 255, de Principii., I. iii. 7).

Si como los contrarios a la Trinidad sostienen, la Trinidad no es una doctrina bíblica y nunca fue enseñada hasta el Concilio de Nicea en 325, ¿por qué entonces, estas citas y menciones de la Trinidad ya existían?

La respuesta es simple: la Trinidad es una doctrina bíblica la cual ya era enseñada antes de este Concilio en 325 D.C.

La iglesia temprana creía en la Trinidad, como se evidencia de las citas anteriormente mencionadas, y no fue necesario hacerla oficial. No fue sino hasta cuando los errores empezaron a surgir que los concilios empezaron a reunirse para discutir acerca de la Trinidad así como también otras doctrinas que estuvieron atacadas.

2. La Doctrina de la Trinidad Definida

La Biblia nos revela que la trinidad se compone de tres personas divinas, iguales en poder y con absoluta unidad en sus acciones: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

En el Antiguo Testamento

El Antiguo Testamento recalca la unidad de Dios en comparación con el politeísmo de las religiones paganas.

En Deuteronomio 6:4 dice: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.”

A simple vista parece que este verso derrumba completamente la doctrina de la trinidad, pero si examinamos lo que dice el pasaje en hebreo nos llevaremos una sorpresa.La palabra “uno” viene de la hebrea achid.

Esta misma palabra la vemos en Génesis 11:6  “Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno,  y todos éstos tienen un solo lenguaje;  y han comenzado la obra,  y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.”

El hecho de que el pueblo fuese uno no significa que fuese uno solo pero si una unidad formada de varios miembros. Entonces la palabra uno aquí nos habla de una unidad compuesta.

El término elohim, por otra parte es una palabra plural que significa “dioses”; así que una traducción literal de este verso es: “Nuestros dioses es Jehová, una unión.” Este pasaje en realidad nos habla de una pluralidad en Dios.

Los diversos nombres de Dios indican una pluralidad de personas.

En Génesis 1:1 la palabra Dios es elohim; esta palabra es usada más de 2700 veces en el Antiguo Testamento y tiene una connotación doble; es un sustantivo compuesto de singular y plural al mismo tiempo, que significa literalmente “dioses.”

También podemos ver varios versos en los que se habla de Dios en plural:

Génesis 1:26

26  Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen,  conforme a nuestra semejanza;  y señoree en los peces del mar,  en las aves de los cielos,  en las bestias,  en toda la tierra,  y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Génesis 3:22

22  Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros,  sabiendo el bien y el mal;  ahora,  pues,  que no alargue su mano,  y tome también del árbol de la vida,  y coma,  y viva para siempre.

Génesis 11:6-8

6 Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer.

7 Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero.

8 Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad.

Isaías 6:8

8  Después oí la voz del Señor,  que decía:   ¿A quién enviaré,  y quién irá por nosotros?  Entonces respondí yo: Heme aquí,  envíame a mí.

En el Nuevo Testamento

En el Nuevo Testamento se describe la trinidad explícitamente.

En los siguientes pasajes vemos que no tendrían sentido si Dios fuese una sola persona:

1. En el bautismo de Juan

Lucas 3:21-22

21  Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba,  también Jesús fue bautizado;  y orando,  el cielo se abrió,

22  y descendió el Espíritu Santo sobre él en forma corporal,  como paloma,  y vino una voz del cielo que decía:  Tú eres mi Hijo amado;  en ti tengo complacencia.

2. En la promesa del Espíritu Santo dentro del creyente

Juan 14:16-17

16  Y yo rogaré al Padre,  y os dará otro Consolador,  para que esté con vosotros para siempre:

17  el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

3. En el Bautismo con agua

Mateo 28:19

19  Por tanto,  id,  y haced discípulos a todas las naciones,  bautizándolos en el nombre del Padre,  y del Hijo,  y del Espíritu Santo.

4. En la Operación de los Dones Espirituales

1 Corintios 12:4-6

4  Ahora bien,  hay diversidad de dones,  pero el Espíritu es el mismo.

5  Y hay diversidad de ministerios,  pero el Señor es el mismo.

6  Y hay diversidad de operaciones,  pero Dios,  que hace todas las cosas en todos,  es el mismo.

5. En la Bendición Apostólica

2 Corintios 13:14

14  La gracia del Señor Jesucristo,  el amor de Dios,  y la comunión del Espíritu Santo sean con todos vosotros.  Amén.

3 La Trinidad en los Atributos de Dios

Una forma de demostrar la trinidad es viendo si es que cada persona de la trinidad tiene los atributos que solo Dios tiene; es decir, si el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo tienen los mismos atributos es que deben ser Dios.

1. Omnipresente

El Padre en Jeremías 23:24: “¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea?  ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?”

El Hijo en Efesios 1:20-23: “La cual operó en Cristo,  resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales, sobre todo principado y autoridad y poder y señorío,  y sobre todo nombre que se nombra,  no sólo en este siglo,  sino también en el venidero; y sometió todas las cosas bajo sus pies,  y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,  la cual es su cuerpo,  la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.”

El Espíritu Santo en el Salmo 139:7: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?”

2. Omnipotencia

El Padre en Génesis 17:1: “Era Abram de edad de noventa y nueve años,  cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso;  anda delante de mí y sé perfecto.”

El Hijo en Apocalipsis 1:8: “Yo soy el Alfa y la Omega,  principio y fin,  dice el Señor,  el que es y que era y que ha de venir,  el Todopoderoso.”

El Espíritu Santo en Romanos 15:19: “Con potencia de señales y prodigios,  en el poder del Espíritu de Dios;  de manera que desde Jerusalén,  y por los alrededores hasta Ilírico,  todo lo he llenado del evangelio de Cristo.”

3. Omnisciencia

El Padre en Hechos 15:18: “Dice el Señor,  que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos.”

El Hijo en Juan 21:17: “Le dijo la tercera vez: Simón,  hijo de Jonás,  ¿me “respondió:  Señor,  tú lo sabes todo;  tú sabes que te amo.  Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.”

El Espíritu Santo en 1 Corintios 2:10: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu;  porque el Espíritu todo lo escudriña,  aun lo profundo de Dios.”

4. Como Creador

El Padre en Génesis 1:1: “En el principio creó Dios los cielos y la tierra.”

El Hijo en Juan 1:3: “Todas las cosas por él fueron hechas,  y sin él nada de lo que ha sido hecho,  fue hecho.”

El Espíritu Santo en Job 33:4: “El espíritu de Dios me hizo, y el soplo del Omnipotente me dio vida.”

5. Eternidad

El Padre en Romanos 16:26: “Pero que ha sido manifestado ahora,  y que por las Escrituras de los profetas,  según el mandamiento del Dios eterno,  se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe.”

El Hijo en Apocalipsis 22:13: “Yo soy el Alfa y la Omega,  el principio y el fin,  el primero y el último.

El Espíritu Santo en Hebreos 9:14: “¿Cuánto más la sangre de Cristo,  el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios,  limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”

6. Santidad

El Padre en Apocalipsis 4:8: “Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas,  y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos;  y no cesaban día y noche de decir: Santo,  santo,  santo es el Señor Dios Todopoderoso,  el que era,  el que es,  y el que ha de venir.”

El Hijo en Hechos 3:14: “Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo,  y pedisteis que se os diese un homicida.”

El Espíritu Santo en 1 Juan 2:20: “Pero vosotros tenéis la unción del Santo,  y conocéis todas las cosas.”

Vemos en estos pasajes que tanto el Padre, como el Hijo, como el Espíritu Santo tienen los mismos atributos divinos lo cual comprueba que los tres miembros de la trinidad son Dios.

Luego podemos decir de la trinidad que es un solo Dios compuesto de tres personas distintas.

4. Entendiendo el Misterio de la Trinidad

Reconocer y aceptar la doctrina de la trinidad es sencillo para el creyente; el problema viene cuando tratamos de explicarla.

La realidad es que humanamente no podemos explicarla, sino debemos creerla porque está revelada en la Palabra.

Sin embargo, podemos encontrar varios ejemplos que nos dan una idea de lo que es la trinidad:

El Ser Humano

Sabemos por la Biblia que el hombre es un ser trino, tiene espíritu, alma y cuerpo, tal como dice en 1 Tesalonicenses 5:23: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo;  y todo vuestro ser,  espíritu,  alma y cuerpo,  sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

El hombre es una unidad compuesta; aunque tienen diferentes funciones en el hombre sin embargo es evidente la unidad en cada hombre.

El Huevo

El huevo es otro ejemplo similar a la trinidad; el huevo está formado de tres sustancias diferentes, la clara, la yema y la cascara.

Aunque las tres son diferentes en color, densidad y utilidad, las tres forman un huevo y no tres huevos con diferentes aspectos.

El Triángulo

Un triángulo se compone de tras lados y tres ángulos perfectamente separables pero que forman parte de una unidad.

El Agua

El agua es otro ejemplo, puede estar en estado liquido, solido o gaseoso pero siempre sigue siendo H2O.

Conclusión

Como estos hay varios ejemplos en la naturaleza que nos ayudan a entender la trinidad.

La trinidad es una sola pero al mismo tiempo son tres personas diferentes; ellas nunca difieren ni están en desacuerdo, sino operan juntas para alcanzar sus objetivos divinos.

Cada una en sí misma es Dios y unidas son la manifestación de Dios en Su plenitud.

5. La Función de las Tres Personas de la Trinidad

Siendo nuestro Dios una trinidad, es decir, una unidad compuesta, vemos en la Biblia que cada persona de la trinidad tiene operaciones distintas.

Esto no significa que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo operen de manera separada, sino que uno de los tres se revela como figura principal en cuanto a determinadas obras divinas. El propósito de la trinidad es el mismo para cada uno de sus miembros; la meta jamás cambia; ellos siempre concuerdan en lo que hacen. No discuten ni pelean en ningún punto porque siempre están unidos en todos los aspectos.Pero hay obras distintas que identifican a cada una de las tres personas.

Dios Padre

Una de las obras distintivas del Padre es que es que es el arquitecto de la creación ya que Él fue el que planeó nuestra redención.

Salmo 2:7-9

7 Yo publicaré el decreto; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú; Yo te engendré hoy.

8 Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra.

9  Los quebrantarás con vara de hierro; como vasija de alfarero los desmenuzarás.El plan de nuestra redención empezó desde antes de la fundación del mundo.

Efesios 1:3-6

3  Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,  que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

4  según nos escogió en él antes de la fundación del mundo,  para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

5  en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo,  según el puro afecto de su voluntad,

6  para alabanza de la gloria de su gracia,  con la cual nos hizo aceptos en el Amado.

Dios Hijo

Jesucristo, Dios Hijo es el redentor.Es la segunda persona de la trinidad que vino al mundo para rescatar a los pecadores.En Filipenses 2:5-11 podemos ver la obra de Jesús:

Filipenses 2:5-11

5  Haya,  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6 el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;

8 y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz.

9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,

10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos,  y en la tierra,  y debajo de la tierra;

11  y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor,  para gloria de Dios Padre.

Jesús dejó el cielo, nació de una virgen, habitó entre los hombres, dio su vida, resucitó y ascendió al cielo.

En esta obra de la redención Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo.

2 Corintios 5:18-20

18  Y todo esto proviene de Dios,  quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo,  y nos dio el ministerio de la reconciliación;

19  que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo,  no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados,  y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

20  Así que,  somos embajadores en nombre de Cristo,  como si Dios rogase por medio de nosotros;  os rogamos en nombre de Cristo:  Reconciliaos con Dios.

Cristo es el Redentor, pero las otras dos personas de la trinidad también tuvieron un papel importante en la redención.

Jesucristo cumplió la misión principal de la redención pero en completa concordancia con los otros miembros de la trinidad.

Dios Espíritu Santo

Después que Jesucristo terminó Su obra, el Espíritu Santo vino como el Consolador, que fue enviado por el Padre y por el Hijo.

Juan 14:16-17

16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:

17 el Espíritu de verdad,  al cual el mundo no puede recibir,  porque no le ve,  ni le conoce;  pero vosotros le conocéis,  porque mora con vosotros,  y estará en vosotros.

La obra del Consolador es continuar la obra que Jesús empezó; Él es nuestro maestro y guía; quien testifica de Cristo, nos guía a toda verdad, dice todo que ha oído y nos anuncia las cosas que están por venir.

Juan 14:26

26  Pero cuando venga el Consolador,  a quien yo os enviaré del Padre,  el Espíritu de verdad,  el cual procede del Padre,  él dará testimonio acerca de mí.

Juan 16:13

13  Pero cuando venga el Espíritu de verdad,  él os guiará a toda la verdad;  porque no hablará por su propia cuenta,  sino que hablará todo lo que oyere,  y os hará saber las cosas que habrán de venir.

Conclusión

La trinidad es un solo Dios conformado de tres personas divinas, iguales en poder y con absoluta unidad en sus acciones: Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.

Cada una de estas tres personas tiene un papel fundamental en su relación con el hombre; pero la obra realizada es fruto de los tres.El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo forman en una unión compuesta al único y verdadero Dios.

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El Pacto de Sangre – Conclusión

pacto de sangre 19

Conclusión

La necesidad de la hora

Estoy convencido de que este es el mensaje de la undécima hora, un mensaje para la iglesia hoy.

En los difíciles tiempos que tenemos por delante, vamos a necesitar todo lo que Dios pueda darnos, todo lo que Él pueda ser para nosotros, para poder estar firmes.

Verán, hermanos, esta enseñanza del pacto de sangre, esta enseñanza de relación, esta capacidad de usar el nombre de Jesús, es un mensaje para los tiempos que vienen. Nos permitirá estar firmes contra las fuerzas de las tinieblas.

En la Gran Comisión, en el evangelio de Marcos, Jesús dijo: “En mi nombre echarán fuera demonios” (Marcos 16:17). Creo que en los últimos tiempos los demonios van a ser mucho más prominentes.

Satanás sabe que sus días están limitados. Vamos a pasar a un periodo de conflicto espiritual como nunca antes ha conocido la iglesia. Esto no sólo incluirá persecución, sino también que los demonios romperán y aplastarán el espíritu de muchos cristianos.

La iglesia debe aprender el secreto de estar firme contra los ejércitos de las tinieblas en el nombre de Jesús.

El Pacto de Sangre

Tengo derecho a la gracia en el lugar más difícil,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a una paz que nunca puede cesar,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a un gozo que nunca puede empalagar,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho al poder, sí, en esta misma hora,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo derecho a la sanidad mediante las riquezas de mi Padre,
sobre la base del pacto de sangre.
Cuando acepto mi sanidad, el poder de Satanás se tiene que romper,
sobre la base del pacto de sangre.
Tengo un derecho legal ahora, para ganar esta batalla,
sobre la base del pacto de sangre.

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Spurgeon, su Abuelo y la Gracia de Dios

Al leer este hermoso testimonio realmente me emocioné, pues conozco por experiencia propia lo que es tener un buen abuelo.

Pero lo más impactante es ver como es que la enseñanza de la gracia había pasado de padres a hijos y como estos la predicaban con tanto fervor.

Aqui les dejo esta historia que se encuentra en el mensaje de Charles Spurgeon: “Solamente por Gracia“.

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Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.” — Efesios 2:8

Este versículo es un resumen de todas las cosas que les he predicado todos estos años. Dentro del círculo de estas palabras está contenida toda mi teología relativa a la salvación de los hombres. Me gozo también al recordar que los miembros de mi familia que me han precedido en el oficio de ministros de Cristo, han predicado esta doctrina y ninguna otra.

Mi padre, que todavía es capaz de dar su testimonio personal por el Señor, no conoce ninguna otra doctrina, como tampoco mi abuelo conoció ninguna otra doctrina

Recuerdo todo esto por el hecho que una circunstancia más bien singular, grabada en mi memoria, nos vincula a mi abuelo y a mí a este texto. Esto ocurrió hace ya mucho tiempo. Yo era esperado para predicar en un cierto pueblo localizado en uno de los condados del oriente de Inglaterra. No siempre sucede que llego tarde, pues yo siento que la puntualidad es una de esas pequeñas virtudes que puede prevenir grandes pecados. Pero sucede que nosotros no tenemos ningún control acerca de las demoras de los trenes ni de sus fallas mecánicas. Así pues llegué con un considerable retraso al lugar donde me esperaban para predicar.

Como eran personas razonables, ya habían dado comienzo al servicio y habían progresado hasta el sermón. Conforme me aproximaba a la capilla, me di cuenta que alguien estaba predicando desde el púlpito, y ¿quién era el predicador? ¡Era mi querido y venerable abuelo! Él me vio entrar por la puerta principal y me siguió con la vista mientras yo me abría paso en medio de la multitud, y de inmediato dijo: “¡Aquí viene ya mi nieto! Él puede predicar el Evangelio mejor que yo, pero no puede predicar un mejor Evangelio; ¿No es verdad, Charles?” Mientras me abría paso entre la muchedumbre, yo le respondí: “Tú puedes predicar mejor que yo. Te ruego que continúes.” Pero él no estuvo de acuerdo con mi petición. Yo debía tomar la palabra en ese momento, y así lo hice, continuando con el tema exactamente donde mi abuelo lo había dejado. “Precisamente,” dijo él, “yo estaba predicando sobre la frase ‘Porque por gracia sois salvos.’ He estado proclamando la fuente y el origen de la salvación; y ahora les estoy mostrando su canal, es decir, por medio de la fe. Ahora te toca continuar a ti.

Yo me siento como en mi casa en medio de todas estas gloriosas verdades de tal manera que no tuve ninguna dificultad en tomar el hilo del sermón de mi abuelo allí donde él lo dejó para unirlo a mi propio hilo, y continuar la predicación sin ninguna interrupción. Nuestra identificación mutua con las cosas de Dios, hizo fácil y posible que fuéramos predicadores conjuntos del mismo sermón.

Yo continué la predicación del sermón a partir de “por medio de la fe,” y después proseguí al siguiente punto, “y esto no de vosotros.” En ese momento, cuando estaba explicando la debilidad y la incapacidad de la naturaleza humana, y la certidumbre que la salvación no podía ser de nosotros, mi querido abuelo me hizo una seña jalando de mi saco y tomó nuevamente su turno en la predicación. “En relación al tema de nuestra naturaleza humana depravada,” dijo el buen anciano, “yo conozco casi todo acerca de eso, queridos amigos”; así que tomó la palabra, y por los siguientes cinco minutos hizo una solemne y humilde descripción de nuestro estado caído, la depravación de nuestra naturaleza y la muerte espiritual en la que fuimos encontrados.

Cuando hubo terminado su explicación hecha de una manera muy interesante, el nieto retomó la palabra, para gozo del querido anciano; pues, cada vez y cuando repetía en un tono lleno de ternura: “¡Muy bien! ¡Muy bien!” Una vez dijo: “Repite eso una vez más, Charles,” y, por supuesto, yo lo repetí. Fue un feliz ejercicio para mí, que pudiera participar en ese dar testimonio de verdades tan vitales y que están muy grabadas en mi corazón.

Al anunciar este texto me parece oír la querida voz de mi abuelo, que hace tanto tiempo se fue de esta tierra, diciéndome: “REPITE ESO UNA VEZ MÁS.” Yo de ninguna manera contradigo el testimonio de nuestros antepasados que ahora están con Dios. Si mi abuelo pudiera regresar a la tierra, me encontraría allí donde me dejó, firme en la fe, y fiel a esa forma de doctrina que ha sido una vez dada a los santos.

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Estoy Desnudo

Estoy Desnudo

 Estoy desnudo
Filipenses 3:3-7
3 Porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos a Dios y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne.
4 Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno piensa que tiene de qué confiar en la carne, yo más:
5 circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;
6 en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.
7 Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,
9 y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe;
10 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte
Pablo tenia muchas cosas de que gloriarse, no solo su raza, su religión, su familia, su caminar intachable, cosas que aparentemente podían justificarlo ante Dios.
Pablo vivía en un sistema de obras por medio de las cuales intentaba agradar a Dios, pero como vemos eso lo tomó por basura a fin de conocer a Jesucristo.
Pablo tuvo que desnudarse de su propia justicia (que era por medio de sus obras) y vestirse de la justicia que viene por la fe de Jesucristo.
Efesios 2:8-9
8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
9 no por obras, para que nadie se gloríe.
Nosotros tampoco podemos acercarnos a Dios por medio de nuestras acciones, no somos salvos por medio de nuestras obras, sino por la gracia de Dios.
Debemos dejar de lado el sistema de obras en el que hemos vivido toda nuestra vida para alcanzar el cielo.
He escuchado gente que me dice: “Estoy trabajando para mi salvación”; siempre les pregunto: “Y, ¿cuándo te jubilas?”
Ellos piensan que por medio de sus obras y buenas acciones lograran la salvación deseada, pero no lo consiguen, pues no es un asunto de obras sino de fe en Jesucristo.
Debemos entender que no somos nosotros sino Dios por medio de la obra de Cristo en la cruz
La salvación no depende de las cosas que haga el hombre, por muy buenas que sean, depende de la gracia de Dios que se manifestó por medio de la obra de Cristo en la cruz.
Así que desnudémonos de todas nuestras buenas obras y todo intento de agradar a Dios por medio de nuestras acciones y dependamos sencillamente de Dios, viniendo a Él por medio de la fe en Jesucristo.

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D. L. Moody fue un predicador de Gracia Extrema

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Al comparar la predicación de D. L. Moody y Joseph Prince; y realmente me sorprendí, Moody predicaba la gracia hace más de 100 años como Prince lo hace hoy.

Definitivamente al leer estás citas del libro de Moody “Gracia Soberana” (Páginas 55 y 56) verás que Moody fue un predicador de Gracia Extrema:

La Ley fue dada por Moisés.
La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo.

La Ley dice: Haz esto, y vivirás.
La gracia dice: Vive, y entonces harás.

La Ley dice: Págame lo que me debes.
La gracia dice: francamente te perdono a todos.

La ley dice: La paga del pecado es muerte.
La gracia dice: El don de Dios es vida eterna.

La Ley dice: El alma que pecare, morirá.
La gracia dice: Todo aquel que cree en Jesús, aunque esté muerto, vivirá; y todo aquel que vive y cree en Él, nunca morirá.

La Ley pronuncia: Condena y muerte.
La gracia proclama: Justificación y vida.

La Ley dice: Hazte un nuevo corazón y un nuevo espíritu.
La gracia dice: Te daré un corazón nuevo, y pondré dentro de ti un espíritu nuevo.

La Ley dice: Maldito todo aquel que no permanece en todas las cosas que están escritas en el libro de la ley para hacerlas.
La gracia dice: Bienaventurado el hombre cuyas iniquidades son perdonadas, cuyo pecado está cubierto; Bienaventurado el hombre a quien el Señor no le imputa de pecado.

La Ley dice: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
La gracia dice: Este es el amor: no que amemos a Dios, sino que Él nos amó, y envió a Su Hijo para ser la propiciación por nuestros pecados.

La Ley habla de lo que el hombre debe hacer por Dios.
La gracia habla de lo que Cristo ha hecho por el hombre.

La ley se dirige al hombre como parte de la vieja creación.
La gracia hace que un hombre sea un miembro de la nueva creación.

La ley tiene una naturaleza propensa a la desobediencia.
La gracia crea una naturaleza inclinada a la obediencia.

La ley exige obediencia por el temor del Señor.
La gracia suplica a los hombres por las misericordias de Dios.

La ley exige santidad.
La gracia da la santidad.

La ley dice: condénalo.
La gracia dice: abrázalo.

La Ley habla de los sacrificios sacerdotales ofrecidos año tras año continuamente, que nunca podían hacer perfectos a los que venían.
La gracia dice: Pero este Hombre (Jesús), después de haber ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre. . . Por una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los santificados.

La Ley declara: Que todos los que han pecado en la Ley, serán juzgados por la Ley.
La gracia trae la paz eterna al alma agitada de cada hijo de Dios, y proclama la salvación de Dios desafiando las acusaciones del adversario. “El que oye mi palabra, y cree en el que me envió, tiene vida eterna, y no entrará en juicio (condenación), sino que ha pasado de muerte a vida”.

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Yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

Efesios 2:8-9

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

Durante años me la pase peleando contra la enseñanza de la gracia, no podía entender el hecho de que no tenía que hacer nada sino solamente creer.

Habiendo sido criado bajo el mensaje de fe, yo creía que mi fe, mi confesión, mis acciones correspondientes eran lo que me traería la respuesta de Dios.

Y sí, funcionaba en cierta medida, pero me di cuenta de que estaba dependiendo de mi mismo más que de la obra terminada de Cristo Jesús en su muerte, sepultura, resurrección y ascención.

Ya no dependía tanto de lo que yo hiciese sino de la obra de Cristo, fue un gran cambio en mi modo de pensar.

La gracia de Dios me había dejado totalmente desnudo, tuve que despojarme de todas mis obras, que en si no eran malas pero eran basadas en mi propio esfuerzo, y empezar a depender totalmente de Cristo.

Esto es lo que hace la gracia extrema, ya no depender de ti sino de la obra de Cristo Jesús por ti.

Ahora yo soy de la gracia extrema, ¿y tú?

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26 Días de Fe – Día 26

Cerrando esta serie de enseñanzas aquí les dejo una muy importante para nuestra vida de fe, como entrenar nuestro espíritu, de modo que podamos ser guiados por Dios en cada área de nuestra vida.

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Lección 26 – Cómo Entrenar El Espíritu Humano

Textos Bíblicos: Josué 1:8; Santiago 1:22; Proverbios 4:20-22.

Verdad Central: Dios usará nuestros propios espíritus para guiamos.

Así como la mente humana puede ser educada y entrenada intelectualmente, también el espíritu puede ser entrenado espiritualmente. Puede ser edificado en tu espíritu al igual que en tu cuerpo. En esta lección veremos las cuatro maneras por las cuales se puede alcanzar esto.

  1. Meditando en la Palabra de Dios.
  2. Practicando la Palabra de Dios.
  3. Dándole a la Palabra de Dios el primer lugar.
  4. Obedeciendo instantáneamente la voz de nuestro espíritu.

Aplicando estos cuatro principios a nuestra vida diaria, podemos llegar a conocer la voluntad de Dios aun en los menores detalles de la vida

Dios se comunica con nuestro espíritu y no con nuestras facultades de razonamiento. Al obedecer instantáneamente a nuestro espíritu, encontraremos que le estamos obedeciendo al Espíritu Santo. Dios dijo en Su Palabra: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27). Esto significa que Dios usará nuestro propio espíritu para guiarnos. El espíritu del hombre es la lámpara del Señor.

Regla 1 – Meditando en la Palabra de Dios

Josué 1:8 dice: “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien”.

Después de la muerte de Moisés, cuando Dios ungió a Josué para guiar a los hijos de Israel, Dios le dijo al principio de su ministerio la importancia de meditar en la Palabra. Otra traducción de la última frase de Josué 1:8, citado anteriormente dice: “Tú podrás tratar sabiamente en las cosas de la vida“. Ciertamente, no tendríamos éxito si no pudiéramos tratar sabiamente en las cosas de la vida. Dios le dijo a Josué que meditara en la Palabra, y que si lo hacía, Dios haría prosperar su camino y todo le saldría bien.

Los hombres y mujeres más profundamente espirituales que he conocido son los que dedican tiempo a la meditación. Uno no puede desarrollar sabiduría espiritual sin meditar en la Palabra de Dios.

Un pastor una vez me dijo que él había estado tratando de hacer de su iglesia un éxito. Voló por todas partes de la nación visitando muchas de las iglesias más grandes, estudiando sus métodos y tratando de averiguar qué era lo que las hacía triunfar. Traía a su iglesia sus programas e ideas, pero parecía que no funcionaban.

Después de oírme enseñar sobre la meditación en la Palabra de Dios, decidió tratarlo. En vez de pedirle a Dios por nada, diariamente dedicaba un tiempo para meditar en la Palabra de Dios. Después de treinta días, al final de su sermón matinal del domingo, un gran número de almas acudieron al altar. Más personas fueron salvas en ese culto, que las que habían sido salvas en los últimos dos o tres años en esa iglesia. Su gente recibió un avivamiento y el pastor empezó a tener buen éxito.

Su testimonio puede ser el de cualquier creyente que siga su ejemplo y dedique tiempo a meditar en la Palabra de Dios. Enciérrate solo con tu espíritu, y deja al mundo afuera. Si tienes ambiciones de hacer algo que valga la pena, te sugiero que empieces tomando diez o quince minutos diariamente para meditación. Comienza a desarrollar tu espíritu.

Regla 2 – Practicando la Palabra de Dios

Santiago 1:22: “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”.

El practicar la Palabra es lo que Santiago llamó ser un “hacedor de la Palabra“. Algunas personas piensan que ser un hacedor de la Palabra es seguir los Diez Mandamientos. Sin embargo, bajo el nuevo pacto tenemos un mandamiento; el mandamiento del amor. Si amas a alguien, no le robarás. No dirás mentiras acerca de él. Pablo dijo que el amor es el cumplimiento de la ley. Si andas en amor, no quebrantarás ninguna ley que haya sido dada para restringir al pecado.

En este versículo, Santiago estaba incitando a los creyentes a hacer primeramente lo que está escrito en las epístolas, a actuar en la Palabra. Por ejemplo, Pablo les escribió a los Filipenses: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6). La Versión Amplificada en inglés dice: “No te preocupes ni tengas ansiedad por nada. Sino que en todas las cosas deja que sean conocidas delante de Dios tus peticiones por oración y mego, con acción de gracias“. Generalmente practicamos solamente parte de esto. No nos importa practicar la parte que nos dice que oremos, pero si solamente practicamos una parte y no la otra, no estamos practicando la Palabra. No somos hacedores de la Palabra.

Primero que nada, el Señor dijo que no nos preocupáramos. Si vamos a preocuparnos y a tener ansiedades, entonces no nos hará ningún bien hacer peticiones. Si Dios dijo que no nos preocupáramos, entonces esto quiere decir que podemos abstenernos de hacerlo. Dios es un Dios justo y Él no nos va a pedir que hagamos algo que no podamos hacer.

Hubo un tiempo en el que yo creía que podía hacer mis peticiones conocidas delante de Dios, pero tenía dificultad en creer que no podía dejar de preocuparme. Sin embargo, Dios dijo que no tenemos que preocuparnos. Así que digo: “Yo rehúso preocuparme o tener alguna ansiedad por cualquier cosa“. Le traigo al Señor mis peticiones, y luego le doy las gracias. Esto apacigua y pacifica el espíritu preocupado que el diablo trata de que yo tenga. Si este malestar interno persiste, simplemente regreso a este versículo y lo leo otra vez. Continúo reclamándolo.

Si seguimos el consejo de Pablo y “no nos preocupamos ni tenemos ninguna ansiedad por nada“, podemos creer en Dios por la promesa del versículo que sigue: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7). Mucha gente quiere lo que dice este versículo siete, pero no quieren hacer lo que el versículo seis dice hacer para alcanzarlo. Sin embargo, para recibir esta “paz…que sobrepasa todo entendimiento“, tenemos que hacer lo que dice el v.6. “Por nada estéis afanosos; sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (versículo 6).

La paz de Dios…fortificará y montará guardia“, es la versión amplificada de este versículo siete. Mantendrá guardia sobre tu corazón y sobre tu espíritu.

La educación de nuestros espíritus viene al practicar la Palabra de Dios. ¿Puedes recibir los resultados y tener paz sin ser un hacedor de la Palabra? No, realmente no podemos. Sé un hacedor de la Palabra y crecerás espiritualmente.

Regla 3 – Dando el Primer Lugar a la Palabra

Proverbios 4:20-22 dice: “Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo”.

Con tantas voces diferentes rodeándonos, es a menudo difícil detenernos y oír la voz de la palabra de Dios. La familia y los amigos están siempre listos para darnos sus opiniones y consejos. Sin embargo, parte esencial del entrenamiento del hombre espiritual es aprender a escuchar lo que la Palabra de Dios nos dice a nosotros. Es dar el primer lugar a la Palabra en nuestras vidas.

En los versículos citados anteriormente, Dios nos dice que hagamos tres cosas con Su Palabra: (1) Escucharla; (2) leerla; y (3) memorizaría. En el versículo 20 leemos, “…inclina tu oído a mis razones“. Siempre que la Biblia es leída en voz alta; en la iglesia, en los devocionales familiares, el evangelio radiado o televisado, dale especial atención a Sus palabras.

El versículo 21 nos dice: “No se aparten de tus ojos…”. En otras palabras, dedica tiempo a la lectura de la Palabra, permite que se meta dentro de tus pensamientos y en tu corazón. Memorízala, como la segunda parte del versículo 21 dice: “…guárdalas en medio de tu corazón“.

Si hacemos estas tres cosas encontraremos que la Palabra de Dios es “…vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo” (versículo 22). Entraremos en una vida más abundante en Cristo Jesús. Encontraremos sanidad física para nuestros cuerpos. Todo lo que necesitamos hacer es darle a la Palabra de Dios el primer lugar en nuestras vidas.

Regla 4 – Obedeciendo Instantáneamente a la Voz de Nuestro Espíritu

El espíritu humano tiene una voz. Nosotros le llamamos a esa voz, la conciencia. Algunas veces se le llama intuición. O le llamamos una voz interior que nos guía. Es nuestro espíritu hablándonos.

El espíritu de todos los hombres tiene una voz, ya sean salvos o no. Pero el nuevo nacimiento es un renacer del espíritu humano. Tu espíritu recibe información a medida que meditas en la Palabra de Dios. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Tu espíritu tiene la vida y la naturaleza de Dios en él, porque el Espíritu Santo mora dentro de ti. El diablo no puede estar dándote la información porque él no está en ti. Él está fuera de ti. Dios tiene que comunicarse contigo a través de tu espíritu porque ahí es donde está. Tu espíritu obtiene su información a través de él. Aprende a obedecer a tu espíritu.

Algunos dicen que la conciencia no es una guía segura, pero eso no es siempre cierto. La conciencia es una guía segura en el creyente lleno del Espíritu Santo porque Dios está morando dentro de él. La conciencia del creyente, la voz de su espíritu, se vuelve la voz de Dios. Dios le está hablando. Pablo dijo que él obedecía a su conciencia (Hechos 23:1).

Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre…” (Proverbios 20:27). Dios usará tu espíritu para guiarte. Lo usará para alumbrarte. A medida que tu espíritu se alimente y medite en la Palabra, se convertirá más y más en una guía segura; está entrenado en la Palabra.

El Espíritu Santo habla un poquito diferente con aquellos de nosotros que tenemos ciertos dones del ministerio. Pero como regla en las vidas de los creyentes, la voz interior es la voz del espíritu hablando; no el Espíritu Santo. El Espíritu Santo con frecuencia me habla acerca de otros, pero nunca lo oigo para mi propio beneficio. El ministerio de un profeta no le es dado a uno para su propio beneficio, sino para el beneficio de otros. Yo tengo que recibir guía para mí mismo a través de mi propia voz interior.

Cuando aprendamos a oír la voz de nuestro espíritu, llegaremos al lugar donde sabremos qué hacer en todas las fases de la vida. El Señor nos guiará. “Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6).

Texto Para Memorizar: “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Proverbios 20:27).

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26 Días de Fe – Día 25

En esta lección veremos la importancia de nuestras palabras, como es que ellas muestran lo que creemos y de ese modo pueden llevarnos a la derrota o a la victoria.

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Lección 25 – Tú Puedes Tener Lo Que Dices

Textos Bíblicos: Marcos 11:23; Números 13:17-18, 25, 27-28,30-32; Números 14:6-9.

Verdad Central: No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los israelitas afuera, sino los gigantes del temor en sus corazones.

Nuestro texto para esta lección, Marcos 11:23, es uno que hemos usado muchas veces en nuestra serie de estudios acerca de la fe, porque en él vemos la “fórmula de la fe” para mover cualquier montaña que se presente en nuestras vidas. Ya sea que tu montaña particular sea enfermedad, seres queridos inconversos, dificultad financiera o problemas familiares, puedes encontrar la solución en este versículo de escritura.

Marcos 11:23 dice: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho”.

La última frase de nuestro texto dice: “…lo que diga le será hecho“. En otras palabras, puedes tener lo que tú dices que puedes tener. Lo que dices es tu fe hablando. Esto obra en una forma negativa así como en una forma positiva, como vemos en la historia del Antiguo Testamento de los doce espías que fueron enviados a Canaán a reconocer la tierra.

Un Reporte De Temor

Números 13:17-18,25,27-28,30-32 dice: “Los envió, pues, Moisés a reconocer la tierra de Canaán, diciéndoles: Subid de aquí al Neguev, y subid al monte, y observad la tierra cómo es, y el pueblo que la habita, si es fuerte o débil, si poco o numeroso… y volvieron de reconocer la tierra al fin de cuarenta días… Y les contaron, diciendo: Nosotros llegamos a la tierra a la cual nos enviaste, la que ciertamente fluye leche y miel; y este es el fruto de ella. Mas el pueblo que habita aquella tierra es fuerte, y las ciudades muy grandes y fortificadas; y también vimos allí a los hijos de Anac… Entonces Caleb hizo callar al pueblo delante de Moisés, y dijo: Subamos luego, y tomemos posesión de ella; porque más podremos nosotros que ellos. Mas los varones que subieron con él, dijeron: No podremos subir contra aquel pueblo, porque es más fuerte que nosotros.Y hablaron mal entre los hijos de Israel de la tierra que habían reconocido, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra que traga a sus moradores; y todo el pueblo que vimos en medio de ella son hombres de gran estatura”.

De los doce espías que fueron a Canaán a reconocer la tierra, solamente dos, Caleb y Josué eran hombres de fe y visión. Ellos dijeron: “Subamos luego, y tomemos posesión de ella, porque más podremos nosotros que ellos“.

Los otros diez regresaron con un reporte negativo, lleno de temor de los gigantes de la tierra. La Biblia dice de su reporte, que “…hablaron mal…” ¿Por qué? Porque era un reporte de duda y de temor. ¿Cuál es entonces un buen reporte? Un reporte de fe.

Los diez espías temerosos eran la mayoría y el pueblo de Israel aceptó el informe de la mayoría. Al hacerlo, ellos estaban diciendo que no podrían tomar la tierra. Y obtuvieron exactamente lo que dijeron. Estos espías y el resto de aquella generación de los israelitas, con excepción de Josué y Caleb, nunca vieron la Tierra Prometida. Creyeron que no podrían tomarla y no lo hicieron. Anduvieron en el desierto hasta que murieron. ¡Lo que dijeron, sucedió!

El de ellos, es un ejemplo de fe al revés. Después de todo, ¡aun cuando dudas, estás creyendo algo! Estás creyendo en derrota. Estás creyendo en lo incorrecto.

Siempre obtienes en tu vida aquello por lo que crees y lo que dices. Si no lo que estás diciendo, entonces no debes decirlo, porque si continúas diciendo algo durante un tiempo suficientemente largo, esas palabras eventualmente se registrarán en tu espíritu. Y una vez que estén registradas en tu espíritu, controlarán tu vida.

Un Reporte De Fe

Números 14:6-9: “Y Josué hijo de Nun y Caleb hijo de Jefone, que eran de los que habían reconocido la tierra, rompieron sus vestidos, y hablaron a toda la congregación de los hijos de Israel, diciendo: La tierra por donde pasamos para reconocerla, es tierra en gran manera buena. Si Jehová se agradare en nosotros, él nos llevará a esta tierra y nos la entregará; tierra que fluye leche y miel. Por tanto, no seáis rebeldes contra Jehová, ni temáis el pueblo de esta tierra; porque nosotros los comeremos como pan; su amparo se ha apartado de ellos, y con nosotros está Jehová; no los temáis”.

Nota el buen informe de Josué y Caleb. Su confianza estaba en el Señor y sus corazones estaban llenos con la fe que Dios era capaz de llevarlos a la tierra que les había prometido a sus padres. Dos veces en el versículo nueve, ellos amonestaron a la gente para que no tuvieran temor. ¿Y cuál fue el resultado de su informe de fe? ¡Ellos fueron los únicos dos hombres de su generación que entraron a la Tierra Prometida! Tú puedes tener lo que dices.

Muchas personas me preguntan por qué no se pueden sanar. Yo siempre sonrío y le digo que ya han dicho que no pueden. Sus palabras les delatan. Puedes ubicar a la gente por lo que dice.

Antes de orar por la gente, generalmente trato de que hagan algún tipo de confesión de fe. Les pregunto si serán sanos cuando imponga mis manos sobre ellos y ore. Si ellos contestan que esperan que sí, yo les digo que no se sanarán, porque ellos están en esperanza y no en fe.

Otros hacen una confesión con alguna vacilación, pero esa vacilación los derrota. Aquellos que tienen una pronta confesión llena de fe reciben casi instantáneamente (Son las “pequeñas zorras las que dañan las viñas“).

No es algo grande lo que impide que los hijos de Dios sean sanos. No fueron los gigantes de la tierra de Canaán los que mantuvieron a los hijos de Israel afuera. No fueron los gigantes los que los derrotaron. Si hubieran sido los gigantes, éstos hubieran derrotado a Josué y Caleb también. La gente se derrotó a sí misma por su propio pensamiento, su propia incredulidad, su propia declaración de incredulidad.

No son los gigantes en la vida los que te derrotan. No son las tormentas de la vida las que te derrotan. Si eres derrotado, es porque tú mismo te has derrotado. Te has derrotado a ti mismo con el pensar erróneo. Te has derrotado a ti mismo con el hablar erróneo. Tú puedes tener lo que digas.

Caleb y Josué dijeron que ellos eran capaces de vencer a los gigantes. Después de cuarenta años de vagar en el desierto, y que toda la gente de esa generación que habían aceptado el informe maligno de los diez espías se murieron, Josué se convirtió en el líder de la gente, y él y Caleb los guiaron a la victoria.

Cuando Caleb vino a Josué y dijo “Dame esta montaña“, Josué miró hacia atrás varios años, y se dio cuenta que su hablar correcto les había hecho ganar la victoria antes. Él quería ubicar a Caleb, así que le preguntó si era capaz de tomar la montaña. Josué quería oír su confesión de fe. Le dijo a Caleb que había gigantes en la montaña. Pero Caleb, lleno de fe, dijo que él era capaz de tomarla; y lo hizo.

Muchas cosas pasan porque esperamos que pasen de cierta manera. Pasan porque las creemos y las hablamos, hasta que suceden. Yo he encontrado que esto es verdad en mi propia experiencia. Hace algún tiempo leí acerca de un científico que dijo que cuando uno se envejece, las arterias del cerebro no son tan suaves como cuando uno era joven; se van endureciendo gradualmente. Había llegado al lugar donde no podía recordar cosas tan bien como una vez lo hice. Seguí así por un tiempo hasta que me di cuenta que no había necesidad de esto. La mente es parte de mi ser interior y espíritu, y nunca se envejece. El mismo momento en que empecé a creer correctamente y a hablar correctamente, pude citar todas las escrituras que siempre había sabido, y mi memoria en realidad mejoró. Fallamos muchas veces porque nos preparamos a perder. Nos disponemos a perder. Lo pensamos y lo creemos y entonces lo hacemos. Como creyentes, sin embargo, no tenemos por qué hablar duda o derrota.

 

Texto Para Memorizar: “Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).

 

Tomado y editado del Capítulo 25 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

Lee también:

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26 Días de Fe – Día 24

En esta lección hablaremos de la duda, una de las mayores armas que usa el diablo para robarnos las bendiciones que Dios nos dio. 

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Lección 24 – La Duda, Ladrón De Las Más Grandes Bendiciones De Dios

Textos Bíblicos: Marcos 14:22-31; Mateo 17:14-20; Marcos 4:35-40.

Verdad Central: La duda le robará al creyente lo mejor de Dios para su vida.

En la lección de hoy vamos a concentrarnos en algunos ejemplos de duda, los cuales encontramos en historias bíblicas conocidas.

Fe Para Caminar Sobre las Aguas

Mateo 14:22-31: “En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo. Y ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas; porque el viento era contrario. Mas a la cuarta vigilia de la noche, Jesús vino a ellos andando sobre el mar. Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”.

En esta historia Jesús envió a sus discípulos al otro lado del mar mientras él iba solo a un monte a orar. A la cuarta vigilia de la noche (entre cuatro y seis de la mañana siguiente) los discípulos vieron a Jesús caminando hacia ellos sobre las aguas. Pensando que estaban viendo un fantasma, gritaron con miedo. Entonces Jesús les dijo: “Yo soy, no temáis“. El impetuoso Pedro gritó: “Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas“. Jesús le contestó con una palabra: “ven“.

Pedro comenzó con fe y mientras mantuvo sus ojos puestos en Jesús, le fue bien. Pero cuando quitó sus ojos de Jesús y miró a las circunstancias que le rodeaban; el viento batiendo el mar a su alrededor, le dio miedo y empezó a hundirse. “¡Señor, sálvame!”, le dijo a Jesús.

Jesús tomó la mano de Pedro y lo llevó a salvo de regreso a la barca, reprendiéndole con las palabras: “Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?“.

La fe es actuar sobre la Palabra de Dios. Mientras Pedro actuó sobre la Palabra que Jesús le había dicho, todo le fue bien. Pero cuando empezó a dudar porque tuvo miedo, dejó de actuar en las palabras de Jesús, comenzó a hundirse. Jesús no tenía la intención de que Pedro se hundiera. Él tenía la intención de que Pedro caminara de regreso a la barca con Él. La duda le robó a Pedro su bendición.

La duda y el temor van de mano a mano, pero la fe y el amor también van de mano a mano. “…El perfecto amor echa fuera el temor…” (1 Juan 4:18).

Fe Para Echar Fuera Demonios

Mateo 17:14-20: “Cuando llegaron al gentío, vino a él un hombre que se arrodilló delante de él, diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchísimo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discípulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo: ¡Oh generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo os he de soportar? ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús le dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará, y nada os será imposible”.

En el pasaje anterior de la escritura, ¿cuál fue la explicación de Jesús para el fracaso de los discípulos en sanar al muchacho poseído por un demonio? Fue por su duda o incredulidad (ver.20). ¿Pero tenían los discípulos en realidad el poder para echar fuera el demonio? Sí, de acuerdo con Mateo 10:1: “Entonces llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos, para que los echasen fuera, y para sanar toda enfermedad y toda dolencia“.

Qué a menudo escuchamos a cristianos decir que necesitan más poder para hacer más para Dios. Sin embargo, ese no es el problema. Si ellos tienen el Espíritu Santo, tienen el poder. Ellos piensan que si tuvieran más poder, obraría resultados automáticamente; pero obra por la fe. ¡El problema es la falta de fe, no la falta de poder!

La duda es la que está robándoles lo mejor de Dios. Jesús no les dijo a estos discípulos que no podían echar fuera al diablo porque no tenían el poder. Dijo que era por su incredulidad.

¿Cuánta fe se necesita para echar fuera demonios? Jesús dijo en el pasaje anterior que una fe no más grande que un grano de mostaza podía mover una montaña entera. Todo creyente lleno del Espíritu tiene dentro de él suficiente poder para reclamar lo mejor de Dios para su vida. Si él está viviendo debajo de sus privilegios, no es por falta de poder, sino por falta de dejar que este poder se suelte a través de la fe.

Fe Para Aplacar Una Tormenta

Marcos 4:35-40: “Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza”. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe?”.

Por la noche después de un día completo de predicar a multitudes que lo apretaban, Jesús le dijo a sus discípulos reunidos a su alrededor en una barca: “Pasemos al otro lado“. Como estaba tan cansado, fue a la popa de la barca donde pronto se durmió. Estaba tan dormido que no se percató de la tormenta que se levantaba. A pesar de que las olas golpeaban la pequeña embarcación, Jesús continuó durmiendo en completa paz. Sin embargo, Sus discípulos no estaban en paz. Mientras el rugiente viento aumentaba y la barca se llenaba de agua, los discípulos despertaron a Jesús diciéndole: “¿No tienes cuidado de que nuestra barca se hunde y moriremos?“. Ellos habían olvidado las palabras de Jesús cuando empezaron el viaje: “Pasemos al otro lado“.

Jesús se levantó, reprendió al viento y aplacó la tormenta hasta que el mar estuvo de nuevo en calma. Entonces se volvió a Sus discípulos y los reprendió, “¿Por qué dudasteis de mí? ¿Por qué estáis llenos de temor? ¿Dónde está vuestra fe? ¿No os dije al comienzo de este viaje que cruzaríamos a la otra orilla? ¿Por qué no me creísteis?”

Los discípulos permitieron que la duda y el temor entraran a sus corazones, llevándose la fe en la promesa de Jesús de que llegarían a salvo al otro lado. Una vez más el ladrón llamado duda había triunfado.

Notemos las similitudes de estas tres ilustraciones bíblicas. En cada una Jesús reprendió a los discípulos por su incredulidad. (Mateo 14:31; Mateo 17:20; Marcos 4:40), y en cada ocasión Jesús resolvió el problema que los discípulos, a través de su falta de fe, habían fallado en resolver.

En cada ocasión el ladrón de la duda privó a los discípulos de recibir lo mejor que Dios tenía para ellos. Lo más alto y lo mejor de Él para sus vidas era que ellos lo recibieran por la fe.

Si nosotros, al igual, utilizamos el poder que está en nosotros y actuamos en la Palabra de Dios, obtendremos las más grandes bendiciones que Dios ha planeado para nuestras vidas.

Texto Para Memorizar:Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:23).

Tomado y editado del Capítulo 24 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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26 Días de Fe – Día 23

En esta lección veremos una enseñanza clásica de Kenneth Hagin, en la que usando el caso de la mujer que fue sanada del flujo de sangre nos muestra 4 principios para recibir de Dios

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Lección 23 – Cómo Rellenar Tu Propio Cheque Con Dios

Textos Bíblicos: Marcos 5:25-34; 1 Samuel 17:45-47,49-50,54; Lucas 15:18-20,24.

Verdad Central: Si nos encontramos al pie de la escalera de la vida, es porque eso es por lo que hemos creído. Cuando hablemos y creamos correctamente, escalaremos hasta la cima.

Los cuatro pasos hacia la fe que delineamos en esta lección son tan simples que casi parecen tontos. Pero en el ministerio de Jesús en la tierra, El habló en términos que aún la gente sin educación podía entender. El habló acerca de viñas y viñeros, rebaños y pastores. El ilustró verdades espirituales en una forma tan simple que la gente sencilla pudo entenderlo. Su mensaje nunca fue complicado, sino más bien claro y conciso.

Marcos 5:25-34: “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor. Cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de su azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él y le dijo toda la verdad. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”.

Paso 1 – Dilo

¿Qué es lo primero que esta mujer hizo? El versículo 28 dice: “Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva“. Alguien le había contado a esta mujer acerca de Jesús. Ella sabía que Él andaba sanando gente. Teniendo esta información, ¿cuál fue su primer paso para recibir sanidad? Lo primero que hizo fue decirlo.

Hay un lado de Dios y un lado del hombre en cada batalla, en cada victoria, en todo lo que recibirnos de Dios. Nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte. Hay algo que nosotros debemos hacer. Dios no va a fallar. Si hay alguna falta, es por nuestra parte. Sin embargo, si cumplimos con nuestra parte, podemos estar seguros de que habrá una respuesta y una victoria. Esta mujer pudo haber hecho una confesión negativa, y eso es lo que habría recibido. Podría haber dicho que era inútil, que ya había sufrido tanto y visitado tantos doctores, que quizás era mejor morir. Pero ella no habló negativamente, habló positivamente. Dijo: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva“. Y sucedió – porque podemos tener lo que decimos. Por lo tanto, el primer paso para rellenar nuestro propio cheque con Dios es: decirlo. Si somos derrotados, somos derrotados con nuestros propios labios. “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en los dichos de tus labios” (Proverbios 6:2).

Paso 2 – Hazlo

No le hubiera hecho ningún bien a esta mujer si cuando ella dijo: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva“, no hubiera actuado sobre ello. Nuestras acciones nos pueden derrotar o llevarnos al triunfo. De acuerdo con nuestras acciones, recibimos o nos impedimos recibir. La mujer con el flujo de sangre lo dijo y actuó sobre ello. Tocó Su manto.

Paso 3 – Recíbelo

Primero, la mujer lo dijo. Confesó su fe. Luego, actuó de acuerdo con aquella fe extendiéndose y tocando al Maestro. Luego, recibió su sanidad. Ella sintió en su cuerpo que estaba sana de su azote.

Nota que el sentir y la sanidad siguieron al decir y al actuar. La mayoría de la gente quiere tener el sentir y la sanidad primero, y piensan que después tendrán que decir y hacer. Pero no es así como funciona. Tienes que decir y hacer primero. Luego tendrás el sentir y la sanidad.

Jesús percibió que de Él había salido poder. El mundo entero se está preocupando por las bombas nucleares porque sueltan material radioactiva dentro de la atmósfera; un poder que no puede ser visto o sentido, pero que es un poder mortal y peligroso. Sin embargo, hay un poder que no se ve, obrando en la tierra, el cual no es mortal ni peligroso, y ese poder está siempre presente en todo lugar. Este poder nos puede liberar de cualquier cosa que nos ate o nos dañe. Es el poder de Dios.

Paso 4 – Cuéntalo

El versículo 33 nos dice que la mujer con el flujo de sangre dijo lo que había pasado. Ella “…le dijo toda la verdad“. Jesús quiere que nosotros lo contemos para que otros puedan recibir.

El primer paso al rellenar nuestro propio cheque es decirlo; el cuarto paso es contarlo. Hay una diferencia. Al principio la mujer dijo lo que ella creía. Luego contó lo que había pasado. Tenemos que decir algunas cosas en fe, antes que las recibamos de Dios. La gente dice cosas incorrectas. Cuando empiecen a creer lo correcto y a decir lo correcto, entonces eso es lo que van a tener.

1 Samuel 17:45-47,49-50,54: “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado. Jehová te entregará hoy en mi mano, y yo te venceré, y te cortaré la cabeza, y daré hoy los cuerpos de los filisteos a las aves del cielo y a las bestias de la tierra; y toda la tierra sabrá que hay Dios en Israel. Y sabrá toda esta congregación que Jehová no salva con espada y con lanza; porque de Jehová es la batalla y él os entregará en nuestras manos… Y metiendo su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente; y la piedra quedó clavada en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra. Así venció David al filisteo con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su mano… Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén…”.

Cuando David derribó al gigante con su honda de pastor, él sabía que podía rellenar su propio cheque con Dios. Él sabía que Dios haría cualquier cosa que dijera. Y en los versículos de arriba vemos como David usó estos cuatro pasos para recibir su propio cheque con Dios.

Primero, él dijo: “Jehová te entregará hoy en mi mano…” (Versículo 46). David tenía fe – no en su propia fuerza, sino en la fuerza de su Dios. David sabía que en su propia fuerza él no tenía poder contra el filisteo. Pero no estaba confiando en su propia fuerza. Estaba confiando en el Señor. Entonces David actuó sobre su fe. “Y metiendo David su mano en la bolsa, tomó de allí una piedra, y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente, y cayó sobre su rostro en tierra” (versículo 49).

Si David hubiese sido guiado por sus sentidos naturales, si hubiera escuchado el razonamiento humano, habría sabido que era imposible matar a un gigante con una honda de pastor. Pero él estaba sintonizado con la voz interior de fe, no con la voz exterior del razonamiento humano, y la victoria fue suya. El recibió victoria para los israelitas sobre sus enemigos, los filisteos (Este es el tercer paso).

Luego David tomó el paso número 4. La noticia de la gran victoria del día fue publicada por toda la tierra. “Y David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén” (Versículo 54).

Muy poca gente sabe que puede rellenar su propio cheque con Dios. La razón por la cual Dios no ha hecho más por ellos es porque ellos no han dicho nada más; no han actuado nada más. Todo lo que tienen hoy es el resultado de lo que ellos dijeron ayer.

Si tú estás al pie de la escalera, es porque eso es lo que has creído. Si tú hablas correctamente y crees correctamente, subirás hasta el final de ella. ¿Puede el pecador usar estos cuatro pasos para escribir su propio cheque con Dios? ¿Puede el pecador dar estos cuatro pasos para la salvación?  El pasaje siguiente prueba que sí.

Lucas 15:18-20,24: “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó… Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse”.

En la historia que Jesús contó acerca del hijo pródigo, vemos que lo primero que hizo el hijo fue decirlo. “Me levantaré e iré a mi padre, y le diré…” (Versículo 18). El confesó su fe y su necesidad. Luego actuó. “Y levantándose, vino a su padre…” (ver. 20). Él no se sentó a tratar de imaginar qué clase de recibimiento iba a tener en su hogar. Se levantó del lugar de su vida pecaminosa y regresó a su casa.

Cuando lo hizo, recibió completo perdón y fue restaurado a su padre. “…lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (ver. 20). El padre gozoso fue pronto para contar las buenas nuevas de que su hijo vagabundo había regresado al hogar. “Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado…” (ver. 24).

Si aquellos que están fuera de comunión con Dios el Padre se humillan como lo hizo el hijo pródigo, y toman estos simples pasos para la salvación, Dios correrá para encontrarlos y traerlos dentro de la completa comunión con Él.

Texto Para Memorizar: “Y él dijo. Hija, tu fe te ha hecho salve; ve en paz, y queda sana de tu azote” (Marcos 5:34).

Tomado y editado del Capítulo 23 del libro Nuevos Umbrales de Fe de Kenneth E. Hagin

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