El Pacto de Sangre – Capítulo 6


pacto de sangre 6

Capítulo 6

El pacto abrahámico

El pacto abrahámico fue la razón de que Israel existiera. No habría existido la nación de Israel si Dios no hubiera entrado en pacto con ellos.

Isaac, nacido mucho después de la edad en que Sara podía tener hijos, fue un niño milagro. Cuando los hijos de Isaac crecieron hasta ser adultos, la nación de Israel fue hasta Egipto escapando de una hambruna, y terminaron siendo esclavizados allí. Después de haber soportado la esclavitud durante más de trescientos años, Dios los liberó de Egipto. Ninguna otra nación ha sido jamás liberada como Israel lo fue. Fue una nación milagro, librados porque eran el pueblo del pacto de sangre de Dios.

En Éxodo 2 leemos:

… y los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos con motivo de su servidumbre. Y oyó Dios el gemido de ellos, y se acordó de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob. Y miró Dios a los hijos de Israel, y los reconoció Dios. (versículos 23–25)

Dios escuchó el gemido de Israel en Egipto y se acordó del pacto que había hecho con Abraham, Isaac y Jacob. No podía romper el pacto. No podía olvidarse de él o ignorarlo. Él es un Dios que guarda el pacto. Por tanto, envió a Moisés para liberar y sacar de Egipto a los descendientes de Abraham con señales y maravillas que asombraron a todos los que las vieron. Dios les preservó como nación porque eran su pueblo de pacto.

Moisés sacó a Israel de Egipto a través de un desierto estéril donde, sobre la base del pacto, Dios suplió maná para comer y agua para beber para todo el pueblo, así como para su ganado.

Dios e Israel estaban atados entre sí. Mientras Israel guardó el pacto, no hubo personas enfermas entre ellos, nunca hubo una mujer estéril, no murió ningún bebé, ningún hombre o mujer joven moría a menos que rompieran el pacto. Cuando Dios dijo: “Porque yo soy Jehová tu sanador” (Éxodo 15:26), significaba que Él era el único médico de Israel.

Y Dios no sólo era su Médico; también era su Protector. Mientras ellos guardaron el pacto, no hubo suficientes ejércitos en todo el mundo que pudieran conquistar ni la aldea israelita más pequeña.

Finalmente, Israel recibió revelaciones de Dios, que incluían la ley, los profetas, el contenido de los libros de los Salmos y Proverbios, y todas las Escrituras que hoy componen el Antiguo Testamento.

Y por último, Dios envió al Mesías, Jesús, a Israel porque era su pueblo de pacto de sangre. Entonces Jesús se convirtió en el fundador de un nuevo pacto. Nosotros tenemos el nuevo pacto debido al antiguo pacto: el pacto abrahámico. Cuando aceptamos a Jesucristo como Señor y Salvador, participamos de las mismas bendiciones que tuvo Israel, pero las nuestras son mucho mejores debido al nuevo pacto, sellado por el regalo sacrificial de Jesucristo.

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