Archivo mensual: octubre 2017

La RECETA del Gran Médico para DEJAR la Tibieza

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Desde que me convertí he escuchado las palabras de los profetas de condenación llamando “tibios” a todos los que no cumplían con sus códigos de conducta, es decir, la ley que ellos mismos habían creado, siempre basados en el Antiguo Pacto, o lo que ellos consideraban que era bueno o malo.

Pero la pregunta de fondo, es, ¿qué es ser tibio?

Vayamos a Apocalipsis 3 donde es la única vez que aparece este pasaje en la Biblia, y que ha sido la fuente de inspiración de los creyentes legalistas para ametrallar a sus hermanos en Cristo con duras palabras de condenación:

Apocalipsis 3:14-22
14 Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto:
15 Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. !!Ojalá fueses frío o caliente!
16 Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.
17 Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.
18 Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la verguenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.
19 Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.
20 He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.
21 Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.
22 El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Esta iglesia de Laodicea es considerada la segunda peor Iglesia de las 7 de Apocalipsis, ya que a la de Sardis la llama “muerta” (3:1).

Cuando hablan acerca de esta iglesia, la gente piensa que su problema es que era rica, y puede que eso sea cierto, pero la Biblia va más allá de eso.

Empieza diciendo: “Yo conozco tus obras”. Entonces vemos que este no es un asunto de riquezas sino de obras.

Y luego le dice: “Tú no eres ni frío ni caliente, eres tibio.”

Como hemos dicho, la palabra tibieza sale una sola vez en la Biblia, solo en este pasaje, entonces, para un buen entendimiento de la Biblia debemos ver palabras con significado o sentido similar en la Biblia.

Definamos que es algo tibio, si en un balde colocas agua fría y caliente, obtienes agua tibia; es decir, es una mezcla de dos cosas diferentes.

¿Qué nos dice la Biblia de las “mezclas”?

Levítico 19:19
19 Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie; tu campo no sembrarás con mezcla de semillas, y no te pondrás vestidos con mezcla de hilos.

En este pasaje de la ley de Moisés vemos que a Dios prohibió las mezclas, tanto de animales, como de semillas y hasta de hilos de vestidos.

¿Nos está hablando Dios de la cultura transgénica de hoy? No, no habla de eso, recordemos que toda la ley apunta a Cristo, así que el significado debe ser un poco diferente.

También en Éxodo 34:15-16 y Deuteronomio 7:2-4 Dios le prohibió a la nación judía mezclarse y casarse con las naciones vecinas. ¿Está hablando Dios de racismo o “supremacía judía”?

Tampoco, nuevamente toda la ley apunta a Cristo.

Vemos en los Evangelio las palabras de Jesús acerca del tema para clarificar más:

Mateo 9:16-17
16 Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura.
17 Ni echan vino nuevo en odres viejos; de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y los odres se pierden; pero echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conservan juntamente.

Es evidente que Jesús no está hablando solamente de parches, vestidos, vinos y odres; el significado va más allá de eso.

Los parches nos hablan de los dos pactos, los vestidos de la salvación, uno no se salva por la mezcla del Antiguo y del Nuevo Pacto.

Nuevamente, el vino y los odres nos hablan del Antiguo y el Nuevo Pacto; no se pueden mezclar la ley con la gracia, no se pueden conservar juntamente.

En esencia, la ley nos habla del esfuerzo humano para cumplir los 613 mandatos de la ley, los cuales deben cumplirse sin ninguna falla para ser justificados, lo cual es totalmente es imposible.

La gracia nos habla del amor de Dios por el hombre, que sin tomar en cuenta sus imposibilidades y pecados ofrece salvación por medio de la fe en Jesucristo.

Veamos en Gálatas 5 un poco más de las mezclas:

Gálatas 5:1-4
1 Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.
2 He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo.
3 Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley.
4 De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.

El problema de los Gálatas era que habiendo recibido la salvación por gracia, debido a su fe en Jesucristo, vinieron los judaizantes diciéndoles que eso no era suficiente; que debía añadirle la ley a la gracia para ser salvos.

Pablo les dice que si mezclan la gracia, que habían recibido, con la ley se caían de la gracia.

Vemos que a Dios no le agradan las mezclas.

Volvamos a nuestra iglesia tibia de Laodicea, ellos habían mezclado el agua fría de la ley, con el agua caliente de la gracia, y como resultado apareció una apestosa agua tibia que le provocó nauseas a Jesús.

La tibieza espiritual resulta de mezclar la ley con la gracia para tratar de justificarnos ante Dios.

El creyente de Laodicea decía: Soy rico, no tengo necesidad de nada, mis obras y la ley me bastan. Ellos pensaban que eran justificados ante Dios por las obras meritorias del esfuerzo humano y el cumplimiento estricto de la ley.

Esto me hace recordar la historia del joven rico y Jesús en Marcos 10:17-30.

El joven rico llegó a Jesús con la autosuficiencia de una persona que se siente digna para recibir la salvación por haber cumplido la ley a cabalidad.

Le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?” Es decir, ¿que esfuerzo humano más debo hacer para alcanzar la salvación? Estaba colocando sus ojos en las obras que tenía que hacer para ser salvo.

Jesús le dijo: “Bueno, tú conoces la ley“; y la empezó a citar.

Él le dijo: “Jesús yo, yo le he hecho desde joven.” Es decir mi propio esfuerzo lo ha alcanzado.

Y cuando el joven estaba realmente emocionado, Jesús le dijo: “Solo una cosa te falta“, es decir le dijo: “¿Creíste que cumplir la ley era suficiente? Hay algo más que debes hacer.”

La ley es como un pozo tan profundo que nunca puedes llegar al fondo, siempre hay algo más que debes hacer.

Le dijo: “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”

Le estaba diciendo, es momento de que dejes todo lo que has ganado con tu esfuerzo humano, todas riquezas que piensas que has obtenido por el cumplimiento de la ley de Moisés, y ven, sígueme poniendo tu confianza en tu cruz, que es la fe en lo que obtuvo para ti la cruz de Cristo.

Es lo que le dijo a la iglesia de Laodicea: “Ustedes piensan que han atesorado riquezas suficientes para alcanzar la salvación por medio de su cumplimiento de la ley y las obras meritorias de su esfuerzo humano; pero les tengo noticias, UNA COSA LES FALTA.”

Les está diciendo que todo lo que habían hecho no les había servido para nada, el  mezclar la gracia con la ley, aunque a los ojos de la gente sea sinónimo de santidad, para Dios no lo es, sino todo lo contrario.

Y ahora viene con la solución para el problema, es tiempo de cambiar sus esfuerzos por mi gracia. Es el hacer lo que le dije al joven rico, vendan todas sus “riquezas espirituales“, y “compren” las que valen, las riquezas de mi gracia.

¿Pero cómo?

Jesús les dijo: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Les dice como al joven rico: “No pongan sus ojos en la ley ni en sus obras, pongan sus ojos solo en mí.”

Como conclusión, ya que la tibieza es la mezcla de la ley y la gracia, la receta del Gran Médico, es dejar de mezclarlas para nuestra justificación y poner nuestros ojos solo en Jesucristo.

 

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Hemos creído y conocido Su amor

hemos creido y conocido el amor

En 1 Juan 4:16 dice: “Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor….”

Estas palabras encierran una gran verdad, Dios nos ama; el no está enojado con nosotros, Dios es amor y nos ama. Su misma naturaleza, Su misma esencia es el amor y eso es lo que Él tiene por nosotros.

En Juan 3:16 vemos la mayor manifestación del amor de Dios por nosotros: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Esta frase, “de tal manera“, nos muestra la intensidad y grandeza de su amor por nosotros.

He escuchado predicadores de condenación “famosos“,  Juanetes Bautistas del Siglo XXI, decir: “Dios odia el pecado y odia al pecador.” Me pregunto si es que han leído Romanos 5:8 donde dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”

¿Pueden imaginarse esto? Nosotros eramos pecadores, pero aún así Dios nos amo y envió a Jesús, Su hijo unigénito para morir por la humanidad.

En la oración de Efesios 3, Pablo nos anima a conocer más y más de ese amor:

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,
16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.
20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Cuando era joven en el Señor cantábamos la canción “El amor de Dios es maravilloso”; el coro de esta canción decía: “Tan alto que no puedes estar más alto que él, tan bajo que no puedes estar debajo de él tan ancho que no puedes estar afuera de él, grande es el amor de Dios.”

El amor de Dios es como una burbuja que nos rodea de la que no podemos salir por más que lo intentemos, Dios está ahí con nosotros cuidándonos, protegiéndonos, amándonos.

En Romanos 8 vemos más de ese amor maravilloso de Dios por nosotros:

31 ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?
32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
35 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada?
36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero.
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,
39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Ese amor tan grande se manifestó cuando Cristo vino al mundo a morir por nosotros; y Pablo no hace reflexionar, al decir que si Dios no escatimo en dar a Su hijo unigénito por la salvación del mundo, ¿cómo no nos dará con Él todas las cosas?

Pero va más allá al decirnos que no hay nada que pueda separarnos de ese amor de ese amor tan grande e inmenso que Dios tiene por nosotros, nada ni nadie, ni siquiera nosotros mismos, porque Dios nos ama.

Algunos creyentes se condenan pensando que sus pecados los alejan de Dios, pero nos se dan cuenta la verdad que encierra 2 Corintios 5;19; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, si Dios antes que lo conocieras no tomaba en cuenta tus pecados, ¿qué te hace pensar que lo hace ahora?

En 2 Corintios 5:21 dice: “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Dios no toma en cuenta tus pecados porque los puso en Cristo, Él tomó tu lugar, Él se hizo pecado por ti, Él sufrió el castigo del pecado por ti, al morir en la cruz y descendiendo a las partes más bajas de la tierra por ti. Lo hizo para que no tengas que pasar por ello.

Por eso debemos ir a las Escrituras para conocer y entender Su amor por nosotros, y recibir todos los beneficios de ese amor.

Ya que has conocido de Su amor, empieza a creer que Dios te ama.

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