El Espíritu de Fe – Parte 5


Esta mujer decía, tal como dijeron Josué y Caleb en números 13 y 14; que luego de venir de la tierra de Canaán con los otros diez espías que decían: “Si la tierra es buena, pero. . .es tierra que mata a sus moradores; y además están los gigantes, y estos gigantes son tan grandes que nosotros nos vimos como langostas, y ellos. . . ¡ellos también no vieron como langostas!”

Y toda la gente empezó a llorar y clamar: “Oh Señor, porque nos trajiste aquí, para que nos muramos en este desierto.”

Y Josué y Caleb los callaron y dijeron: “Oigan, ¡cállense la boca! ¿Quién es nuestro Dios? Ellos no tienen amparo, su amparo se ha ido de ellos, nos los vamos a comer como pan.”

¿Y saben lo que hizo el pueblo después de escuchar estas palabras de fe? Gritaron: “¡Matémoslos!”

Y Dios se apareció molesto, listo para exterminar al pueblo de Israel, y Moisés le dijo: “Pero Dios, ¿cómo vas ha hacer eso? ¿qué va ha decir la gente de ti? Que porque no pudiste meterlos en la tierra prometida, los mataste en el desierto.”

Y Dios escuchó a Moisés pero le dijo: “Así como ellos dijeron que iban a morir en el desierto, por los 40 días que marcharon en el desierto, ellos estarán un año por cada día, hasta que muera el último de ellos que tenga más de 20 años y solo entrarán los menores de 20 años.” Y así pasó.

Pero de Josué y Caleb dijo que ellos serían los únicos que entrarían en la tierra prometida porque en ellos hubo otro espíritu, ¿qué espíritu? El espíritu de fe.

Pasados 45 años, teniendo Caleb 85 años le dijo a Josué: “¿Te acuerdas lo que pasó en el desierto esa vez con los espías?” Y Josué le dijo: “Si, si me acuerdo”; “¿Te acuerdas que Dios nos dijo que nos daría nuestra tierra? Pues, ¡yo quiero mi tierra!” Y le siguió diciendo a Josué: “Mira, yo ahora tengo 85 años, pero tengo la misma fuerza que tenía a los 40 para conquistar mi tierra, así que te pido que me des la tierra donde vivían los gigantes, porque allí pienso vivir.” Y fue y conquisto esa tierra.

¿Qué lo llevo a conquistar su tierra? Su boca.

Tu boca, tus palabras, son las que te llevan a conquistar tu tierra, tus palabras son las que te llevan a la victoria.

Tus palabras te derrotan o te hacen triunfar; tus palabras te matan o te dan la vida,; tus palabras te hacen pasar hambre o quedar saciado, ¡son tus palabras!

Lo que tu estás hablando, lo que tu estás declarando es lo que vas ha recibir.

Esta mujer decía: “Si tan solo toco el manto de Jesús, seré sana; si tan solo toco el manto de Jesús, seré sana.” Y algo se levantó en ella.

Romanos 10:17 dice que la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios.

Dice: “Toco su manto seré sana, toco su manto seré sana, toco su manto y seré sana”; y la fe se empieza a levantar, y la mujer hizo algo, tocó el manto de Jesús, ¿y que pasó? Instantáneamente quedó sana.

La fe siempre actúa en lo que cree, la fe hace algo; la fe no se queda en las palabras sino que se mueve en las acciones, si tú estas hablando y declarando, tu vas ha hacer algo, la fe siempre actúa en lo que cree.

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