Como Vivir la Vida Más Alta – Parte 5


Isaías 55:8-9
8 Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová.
9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos

Como vimos al principio, los pensamientos de Dios son mayores y más altos que los nuestros; Dios sabe todas las cosas y conoce el plan que tiene para nuestras vidas; así que debemos empezar a pensar lo que dice la Palabra y no lo que dice nuestra mente.

Santiago 1:22-25
22 Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.
23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.
24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era.
25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace.

La Palabra de Dios es la que nos muestra lo que somos, por eso debemos ir continuamente a ella para poder guardarla y hacerla, y convertirnos finalmente en lo que ella dice que somos.

Josué 1:8
8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

La clave del éxito en la vida es la meditación de la Palabra de Dios, esa es la clave para la renovación de la mente, estar colocando de día y de noche la Palabra de Dios en nuestra mente, para así guardarla y hacerla.

La meditación es sencillamente, colocar algo de manera continua en nuestra mente, ¿Qué colocamos? La Palabra de Dios.

Deuteronomio 6:6-9
6 Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón;
7 y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.
8 Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos;
9 y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.

La clave de la meditación es pasar tiempo hablando la Palabra, pegándola en las paredes de tu casa, repetirla en todo momento, la Palabra de Dios todo el día.

Es como un amigo, que tenía que llevar un curso muy difícil y trabajoso en la universidad, así que empezó a colocar versos por todo su cuarto, en las paredes, en el techo, en todo lugar imaginable e inimaginable.

Si se sentía tentado a flojear un poco él miraba el techo de su cuarto donde decía en letras grandes: “Mira a la hormiga perezoso.”

Cuando terminó ese ciclo en la universidad, estaba completamente agotado, pero había aprobado el curso con una nota alta.

Tomemos la Palabra de Dios, coloquémosla en nosotros y meditemos en ella, así pensaremos como Dios piensa y viviremos una vida más alta.

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