Jesucristo, el Incomparable – 14


Testimonios

Acerca de Jesús – 4

Veamos lo que la gente dijo acerca de Jesús.

Citemos primeramente a Juan el Bautista.

En Juan 1:32-34 dijo claramente: “También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo. Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.”

El testimonio de Juan el clarísimo: Jesús es el Hijo de Dios.

Veamos ahora lo que dijo Pedro:

“Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:13-16).

Aquí Jesús le está preguntando a sus discípulos que decía la gente de Él; y luego les pregunta quienes piensan ello que es Él, y Pedro dice claramente: Tu eres el Cristo, es decir, el Mesías, el Hijo de Dios.

Veamos ahora lo que le dijo Marta:

“Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo” (Juan 11:27).

Marta se dio cuenta de que Jesús era el Mesías, el Hijo de Dios.

Tomás también hablo de Jesús:

“Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. El les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: ¡Señor mío, y Dios mío!” (Juan 20:24-28).

Tomás llamó a Jesús Dios.

Ahora veamos lo que dijo Pablo de Jesús:

“Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13).

Pablo dice que Jesús era su Gran Dios y Salvador.

Los judíos se dieron cuenta rápidamente de quien era Jesús:

“Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33).

Finalmente veamos lo que dijo el Centurión Romano en Mateo 27:54: “El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.”

En los Evangelios podemos ver una mayor cantidad de comentarios de la gente acerca de Jesús, pero estos nos sirven para demostrar que Jesús dijo y la gente entendió claramente que era el Hijo de Dios.

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