Jesucristo, el Incomparable – 3


Preexistencia de Jesús -3

 

       Jesús siendo Dios mismo entra al mundo con un propósito que es la redención del hombre.      

 

       En Hebreos 10:5-7 dice: “Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.”

 

       Jesús vino a este mundo para hacer la voluntad de Dios. ¿Cuál es esa voluntad?

 

       En Juan 3:16 dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

 

       Jesús vino para traer la vida eterna a los hombres, la cual habían perdido en la caída.

 

       Veamos lo que dice en Filipenses 2:

 

Filipenses 2:5-8

5  pues,  en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,

6  el cual,  siendo en forma de Dios,  no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,

7  sino que se despojó a sí mismo,  tomando forma de siervo,  hecho semejante a los hombres;

8  y estando en la condición de hombre,  se humilló a sí mismo,  haciéndose obediente hasta la muerte,  y muerte de cruz.

 

       Los versos 6 y 7 en la Versión Amplificada de Fe dicen: “Quien siendo Dios mismo por naturaleza [al poseer la totalidad de los atributos que hacen que Dios sea Dios], y después de no estimar (ni considerar) el hecho de ser igual Dios (la expresión misma de la esencia divina) como un tesoro al cual agarrarse firmemente y retenerlo a cualquier costo; sino que se despojó (vació, se rebajo voluntariamente) a sí mismo tomando la forma de un esclavo de nacimiento (siervo), haciéndose semejante a los hombres y naciendo como un ser humano”.

 

       Jesús que es Dios mismo tomó la decisión de despojarse o vaciarse a si mismo; la pregunta es de que se vació.

 

       Es un hecho de que no se despojo de su divinidad, lo que hizo fue vaciarse de la gloria que tenía como Dios y tomar la forma de un esclavo de nacimiento; es decir nacer como un ser humano.

 

       Durante toda su vida Jesús fue cien por ciento Dios y también cien por ciento hombre.

 

       Esto es conocido en la teología como la unión hupostática de Jesús, que es la unión de dos naturalezas en la persona de Jesús, la naturaleza divina y la naturaleza humana.

 

       Entonces, vemos que Jesús que preexistió desde antes de la creación del mundo por ser Dios, se despojó a si mismo y tomó la forma de un ser humano para entrar al mundo con un propósito, redimir al hombre del pecado por medio de su muerte por nosotros en la cruz.

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